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	<title>Alfredo Ghierra, Author at Radiomundo En Perspectiva</title>
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	<title>Alfredo Ghierra, Author at Radiomundo En Perspectiva</title>
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		<title>Nueva TroyaSofía, Montevideo y las siete semejanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Ghierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Nov 2016 09:30:53 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Sofía, la capital de Bulgaria, tiene una población de 1,2 millones de habitantes. Esto no es lo único que la...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Sofía, la capital de Bulgaria, tiene una población de 1,2 millones de habitantes. Esto no es lo único que la hace muy similar a Montevideo, aunque parezca en principio un delirio esta afirmación. Con Montevideo comparte curiosas semejanzas que la hacen de alguna manera familiar a nuestros ojos, a pesar de los océanos, mares, culturas y eras que nos separan.</strong></p>
<p>Por Alfredo Ghierra ///</p>
<p>Me tocó vivir en Sofía durante los duros años de la crisis de 2002 que asoló al Uruguay y expulsó a la última gran oleada de emigrantes uruguayos hacia el mundo. Los motivos de tan exótico destino no vienen al caso en el espacio de esta nota, pero sí algunas experiencias que, vividas por ambas ciudades, se convierten en buenos ejemplos para comparar, compartir y aprender.</p>
<p>Sofía tiene un gran parque con hermosos árboles y monumentos de la era soviética, el Borisova Gradina o Jardín de Boris, por el rey Boris III de Bulgaria, que alberga el Estadio Nacional Vasil Nevsky. Semejante a nuestro Parque de los Aliados y su Estadio Centenario. La Universidad de Sofía ocupa un lugar preponderante en la trama de la ciudad y en la vida académica del país, al igual que nuestra Universidad de la República se yergue como el edificio mas importante del Cordón en Montevideo.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright wp-image-25547 size-medium" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/11/Bulevar-Vitosha-II-225x300.jpg" width="225" height="300" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/11/Bulevar-Vitosha-II-225x300.jpg 225w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/11/Bulevar-Vitosha-II.jpg 525w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></p>
<p>Cierta escala de ambas ciudades es asimilable, aunque muchos edificios sofiotas son exentos, no como la mayoría de las edificaciones montevideanas, que están hechas entre medianeras. Pero cierto estilo de los años 40 a 60 en la construcción civil es completamente familiar para nosotros, con sus esquemas venidos del movimiento Moderno, los revoques en cemento gris, los balcones geométricos, las rejas decorativas con motivos racionales. Incluso la manía de que cada propietario cambia <em>a piacere</em> el cerramiento de su balcón, o pinta su parte de fachada del color que mas le gusta, sin prestar atención al conjunto; o la colocación de aires acondicionados y antenas sin pensar en el diseño del edificio… bueno, eso también nos une con los sofiotas.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Demoré 14 años en volver a Sofía y lo hice hace pocos meses este mismo año. Los cambios que había sufrido la ciudad eran menos de los que yo imaginaba, pero algunos ciertamente fueron bastante espectaculares.</p>
<p>Para empezar, el metro se extiende ahora hasta el aeropuerto, y hace sentir la falta, para los que vivimos en Montevideo, de un medio de transporte similar para unir Carrasco con el centro de la ciudad. En la estación multimodal subterránea que queda bajo una plaza que enfrenta a la antigua sede del Partido Comunista Búlgaro, en pleno centro de la ciudad, las obras de ampliación de la red vial dejaron al descubierto el mismísimo lugar donde, en tiempos de la Sérdica romana (ese era el nombre latino de la ciudad), se cruzaban el cardo y el decumanus, los ejes norte-sur y este-oeste respectivamente, que marcaban el centro de todas las ciudades romanas. Debido a esto, todo el trazado de la nueva línea de metro tuvo que ser re diseñado, creándose además una zona arqueológica abierta a los visitantes.</p>
<p>Pero me quiero detener en un espacio de la ciudad que tiene un parecido mas que físico con la avenida 18 de Julio de Montevideo, que es el Bulevar Vitosha. Si bien 18 de Julio es una avenida más rica, más alta incluso, con sus torres y cúpulas, ambas comparten el hecho de ser un paseo de compras y un marco de referencia en la mente de los ciudadanos. Es en el Bulevar Vitosha donde ocurrió la transformación mas atrevida y exitosa entre la Sofía que yo conocí y la del presente.</p>
<p>Porque Sofía también cambió, en estos 15 años, al igual que Montevideo, en lo que tiene que ver con los hábitos de consumo de sus habitantes. Varios centros comerciales fueron construidos en la última década fuera de la trama urbana central de la ciudad, desbancando así a la vieja costumbre de ir de compras al centro. El comercio de calle venía sufriendo la merma de consumidores año tras año, y la imagen, tan conocida para nosotros, de innumerables locales comerciales cerrados y en abandono empezó a ser lo más recordable del Bulevar Vitosha.</p>
<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-25548 size-medium" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/11/Bulevar-Vitosha-III-240x300.jpg" alt="bulevar-vitosha-iii" width="240" height="300" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/11/Bulevar-Vitosha-III-240x300.jpg 240w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/11/Bulevar-Vitosha-III.jpg 561w" sizes="(max-width: 240px) 100vw, 240px" />En 2013 se iniciaron las obras de remodelación, peatonalizándose el tramo entre el Parque del Sur y la Iglesia de San Nedelya. Un tranvía eléctrico la circula por su eje central, mientras que todas las cafeterías y restaurantes han avanzado sobre las aceras y parte de la calzada con sus terrazas bulliciosas. Esto ha traído como consecuencia el regreso del público a la zona, con la consecuencia inmediata que se observa en la instalación de innumerables nuevas tiendas de ropa, de esas que están también en los centros comerciales, pero que aquí ofrecen, además de sus productos, la posibilidad de un agradable paseo al aire libre entre árboles, fuentes, bancos, quioscos de flores, terrazas, músicos ambulantes y la posibilidad de admirar, a la luz del día o durante la noche, las fachadas recicladas de sus elegantes edificios.</p>
<p>Hace pocas semanas, la Intendencia de Montevideo anunció la puesta en marcha de un proyecto similar para 18 de Julio. Es parte de la propuesta que el arquitecto Jan Ghel y su estudio, junto a un equipo en Montevideo, llevó adelante luego de realizar un relevamiento urbano con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República. De mas está decir que mucho nos gustaría ver a nuestra principal avenida convertida otra vez en el centro cívico de calidad que supo ser. Los tiempos han cambiado, es evidente que hoy, frente a los desafíos de hacerla atractiva y darle un diferencial en relación a otras áreas comerciales, la peatonalización es una idea excelente.</p>
<p>Sólo espero que este no sea un diagnóstico más que primero se aplaude y rápidamente se archiva. Hacer un cambio de estas dimensiones no es sencillo, pero se puede empezar por cambios reversibles antes de iniciar obras costosas. Peatonalización segmentada por días y horarios, mobiliario urbano móvil para esas ocasiones… cualquier acción será bienvenida antes que la inacción que tan tristemente nos caracteriza.</p>
<p>Les puedo asegurar que Sofía y Montevideo se parecen mas de lo que uno se podría imaginar, pero sobretodo se parecen bastante en la idiosincrasia de sus habitantes, con sus pro y sus contra, y ni siquiera esto impidió a los sofiotas dar el salto y transformar uno de sus símbolos en una nueva realidad. ¡Me animaría a imitarlos a partir de mañana!</p>
<p>***</p>
<p><em><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/nueva-troya/" target="_blank">Nueva Troya</a></em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/aghierra/" target="_blank">Alfredo Ghierra</a> sobre la ciudad de Montevideo y su patrimonio arquitectónico. Actualiza el sábado en forma quincenal.</p>
<p><strong>Fotos:</strong> El Bulevar Vitosha, convertido en una peatonal. Crédito: Alfredo Ghierra.</p>
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		<title>Nueva TroyaDefensa de la vereda</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Ghierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Oct 2016 17:13:16 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Jugar en la vereda mientras las abuelas preparan la merienda y otros vecinos barren las hojas es la oportunidad de...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Jugar en la vereda mientras las abuelas preparan la merienda y otros vecinos barren las hojas es la oportunidad de conocer a los otros y conocerse a uno mismo. El urbanismo actual, o la falta de él, regido por las leyes del mercado, no solo no fomenta tales actividades sino que refuerza el concepto de que somos consumidores antes que ciudadanos.</strong></p>
<p>Por Alfredo Ghierra ///</p>
<p>Cuando yo era un niño, jugar era una actividad que se realizaba en gran parte en la vereda, con otros niños del barrio, en un espacio tan democrático que suponía el aprendizaje de cosas que solo ahí iban a ser aprendidas y enseñadas. Hoy la vereda y la escuela pública están en franco desprestigio ante los ojos de mucha gente. Esa decadencia de unas instituciones tan arraigadas y otrora tan queridas tal vez tenga más que ver con el estado de crispación e inseguridad que con muchos de los diagnósticos que nos hablan de otros motivos para tales afectaciones.</p>
<p>Tememos a lo desconocido, por ende, todo lo que me es ajeno puedo fácilmente vilipendiarlo, prejuzgarlo e incluso atacarlo mediante la burla o a través de la violencia física. He aquí el quid de la cuestión: todo lo que desconozco es campo fértil para mi imaginación, tanto sea positiva como profundamente negativa y arcaica, odiar es el opuesto de amar, una pulsión de una potencia inconmensurable. Aplicada a sujetos o a estratos sociales y culturares diferentes, tienen la potencia de un <em>boomerang</em> en pleno vuelo: volverán a mí para arrancarme la cabeza.</p>
<p>Jugar en la vereda mientras las abuelas preparan la merienda y otros vecinos cuidan el jardín o barren las hojas secas es la oportunidad de conocer a los otros y conocerse a uno mismo. El urbanismo actual, o la falta de él, regido por las leyes del mercado, no solo no fomenta tales actividades sino que refuerza, en cada acción urbana y en cada olvido urbano, el concepto de que somos consumidores, mucho antes o quizás como tal vez nunca seremos ciudadanos.</p>
<p>Nos hemos habituado a ser testigos de una manera de pensar y diseñar la ciudad no basada en ella misma y por ende en sus habitantes sino, injustamente , en todo tipo de teorías, presupuestos, maneras de uso consensuadas por el consumo, condiciones dadas por el valor de mercado de la tierra y las edificaciones que hay o habrá sobre ella, alejándonos paulatinamente de la realidad de una ciudad vibrante y multifacética al tratar de someterla al arbitrio de lo políticamente correcto y los conceptos y valores alcanzados por apenas un grupo de los que componen la sociedad.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>¿Notaron que las nuevas plazas, en su mayoría, desprecian el simple y comprobado hecho de que lo que la gente busca, cuando va a una plaza pública, es encontrar su propio jardín? ¿Qué tiene que ver esa búsqueda con miles de metros cúbicos de cemento lustrado, de metáforas abstractas materializadas en monumentos herméticos o la falta pavorosa de árboles y pasto? Pues aquí les digo: hacer una plaza exitosa no debería dar más trabajo que gastar un poco de tiempo en preguntar a la gente qué tipo de jardín le gustaría tener, o bien preguntar acerca de lo que gustan hacer en sus momentos de ocio en la ciudad.</p>
<p>La respuesta general será, me atrevo a aventurar: muchos árboles que den sombra en verano, pero que pierdan las hojas en invierno para dejar pasar el sol; áreas de prado verde donde poder retozar, o dormir, o amar; alguna fuente con agua cantarina; unos bancos donde sentarse a leer o apenas a mirar la vida pasar; equipamiento deportivo calificado para divertirse con amigos. No es tan difícil, lo difícil es parar para escuchar. Para el caso montevideano, dos plazas hechas en los últimos años han venido a ser un ejemplo de éxito, por el uso diario y masivo de sus vecinos: la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=LWM3A0nH814" target="_blank">plaza Líber Seregni</a> y la <a href="http://municipiod.montevideo.gub.uy/node/1509" target="_blank">plaza Casavalle</a>. Me consta que en ambos ejemplos hubo un trabajo previo de consulta a sus futuros usuarios.</p>
<p>En buena parte del siglo XX el discurso oficial sobre como organizar una ciudad perfecta, ideal, pasaba por la zonificación, la compartimentación de las áreas según las actividades. Esto trajo aparejado unas consecuencias que podríamos simplificar en conceptos como: aquí se duerme, en este sector se trabaja, en este centro comercial está el ocio&#8230; conceptos de una pobreza casi franciscana y profundamente reñidos con el uso consensuado por los años y las generaciones.</p>
<p>Les recomiendo se acerquen al pensamiento de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jane_Jacobs" target="_blank">Jane Jacobs</a>, una escritora estadounidense que en la década de 1960 escribió un libro que le valió ser considerada la persona mas influyente del urbanismo norteamericano del siglo XX a pesar de no haber pisado jamás una escuela de arquitectura. El libro en cuestión, <a href="http://capitanswing.com/libros/muerte-y-vida-de-las-grandes-ciudades/" target="_blank"><em>Muerte y vida de las grandes ciudades</em></a> (<em>The Death and Life of Great American Cities</em>, 1961) es un manual de uso de las ciudades basado en el sentido común de alguien que básicamente observó un proceso que en su momento era incipiente: la destrucción del espacio público democrático y polivalente y su sustitución por la ciudad del mercado, los automóviles, la <em>gentrificación</em> y los barrios privados.</p>
<p>Sus postulados apoyan la idea de que la vereda, el barrio, siendo las unidades básicas de la ciudad, determinan una forma de socializar que optimiza la creación de redes compactas de solidaridad e incluso garantizan la tan mentada “seguridad” a través del conocimiento mutuo entre las personas de un mismo barrio frente al anonimato actual y la suposición extendida y reclamada a toda voz de que debe ser la autoridad la que mantenga el orden</p>
<p>Montevideo es una ciudad basada en los barrios, y éstos en el amanzanamiento ortogonal. Estas unidades urbanas, constituidas por edificaciones más o menos densas y circundadas en su perímetro por una vereda peatonal y arborizada, son una oportunidad de oro que la ciudad no se puede dar el lujo de perder. No porque vayamos a hacer desaparecer las veredas, sino porque estamos haciendo desaparecer muchos de sus mejores usos. Y esta pérdida del uso multivalente de las veredas está trayendo aparejado parte de esta sensación incómoda ante los “otros”, simplemente porque no tenemos oportunidad de encontrarnos con ellos como antes.</p>
<p>Como en tantas otras cosas, como la variedad patrimonial, la buena relación entre la naturaleza y lo construido por el hombre, la escala humana de las cosas y la dimensión manejable, Montevideo lleva ventaja. Pero no podemos dormirnos en laureles pasados. Los desafíos del presente son acuciantes y los diagnósticos ya han sido muchas veces elaborados: estamos prontos para la acción.</p>
<p>El éxito de las políticas urbanas es fácil de medir: está en el uso que los ciudadanos hagan de los espacios y planes creados. A veces creo que hay que ser mas como Jane Jacobs y dejarse llevar por el sentido común y la observación directa de la realidad. Eso sin perjuicio de elaborar planes y adelantarse a los acontecimientos futuros de manera académica, pero no solamente de esa manera.</p>
<p>Por eso pienso que tenemos que defender la vieja institución de la vereda, que no por vieja ha dejado de demostrar ser eficiente para elaborar y tejer eso que sentimos perdido: un tejido social fuerte, diverso y consciente de estar yendo hacia un lugar común y mejor.</p>
<p><em>PD: La semana pasada le hice al árbol del ornato público que tengo frente a casa un pequeño cantero donde planté algunos agapantos. Eso me valió, en los días sucesivos, el saludo y aprobación de varios vecinos, algunos de los cuales me pareció que saludaba por primera vez. El cantero me costó algunos pesos. Conocer aunque mas no sea con un “hola” a mis semejantes no tiene precio.</em></p>
<p>***</p>
<p><em><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/nueva-troya/" target="_blank">Nueva Troya</a></em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/aghierra/" target="_blank">Alfredo Ghierra</a> sobre la ciudad de Montevideo y su patrimonio arquitectónico. Actualiza el sábado en forma quincenal.</p>
<p><strong>Foto:</strong> Vereda en el Viaducto de Paso Molino. Crédito: Javier Calvelo/adhoc Fotos.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/nueva-troyadefensa-de-la-vereda/">&lt;em&gt;Nueva Troya&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Defensa de la vereda</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>Nueva TroyaTop ten Montevideo (II)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Ghierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 15 Oct 2016 13:25:52 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Alfredo Ghierra /// Montevideo, bien sabido es, se despliega por más de 15 km sobre las costas del Río...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_24491" style="width: 738px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-24491" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/10/20080110JC_090-ok-728.jpg" alt="Vista de Montevideo desde la Rambla a la altura de Playa Ramírez. Crédito: Javier Calvelo/ adhoc Fotos." width="728" height="485" class="size-full wp-image-24491" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/10/20080110JC_090-ok-728.jpg 728w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/10/20080110JC_090-ok-728-300x200.jpg 300w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/10/20080110JC_090-ok-728-272x182.jpg 272w" sizes="(max-width: 728px) 100vw, 728px" /><p id="caption-attachment-24491" class="wp-caption-text">Vista de Montevideo desde la Rambla a la altura de Playa Ramírez. Crédito: Javier Calvelo/ adhoc Fotos.</p></div>
<p>Por Alfredo Ghierra ///</p>
<p>Montevideo, bien sabido es, se despliega por más de 15 km sobre las costas del Río de la Plata, que a esta orilla ha tenido a bien de regarla con fina arena y una sucesión de playas y puntas rocosas. Este paseo, la Rambla, no precisa de ninguna reseña o sugerencia para que la gente vaya a visitarla: es el paseo mas popular y democrático de la ciudad, opinión compartida por propios y extranjeros. Probablemente ostente el número uno de este <em>top ten</em> montevideano. Sin embargo me permito hacer un par de apuntes para no perderse algunos detalles de su prolongada extensión.</p>
<p>El primero es una sucesión de pequeños clubes de pescadores a la altura de las canteras del Teatro de Verano. En la punta que da comienzo a la Playa Ramírez son varios los establecimientos que si bien se iniciaron como clubes de pesca hoy alternan la gastronomía con la organización de fiestas privadas, en un lugar privilegiado con vista al Centro de la ciudad y la Rambla Sur. </p>
<p>Hace algunos años se tuvo el buen tino de ampliar la propuesta peatonal de la Rambla a la altura de estos clubes, creando un pequeño paseo que se desvía de la rambla en dirección al río, conformando un pequeño recorrido íntimo, separado del tránsito y con los mejores atardeceres de Montevideo.</p>
<p>Justamente ahí es donde da inicio (o fin), la colosal Rambla Sur, fruto de una pujanza y una manera de concebir la ciudad para todos y para siempre, casi podríamos decir, difícil de encontrar hoy día entre los descendientes de aquellos montevideanos de los años 20 y 30 del siglo XX. Caminar sobre las portentosas losas de granito rojo, teniendo al costado la presencia del Río de la Plata, siempre cambiante, siempre presente. </p>
<p>Además nos da pie para visitar <a href="http://cdf.montevideo.gub.uy/exposicion/parque-rodo-fotografias-del-cmdf" target="_blank">el centenario Parque Rodó</a>, hecho a imagen y semejanza de los parques europeos de finales del siglo XIX, parques que combinan una colección botánica, falsas construcciones históricas (tan caras al paisajismo inglés) y un lago artificial con patos y cisnes. Imperdibles: algunas barandas que dan al lago, hechas de cemento imitando ramas y troncos: el puente de madera cerca de la fuente de Neptuno; el patio Andaluz, con su hermosa fuente azulejada; el Pabellón de la Música y el "castillito", ambos tristemente abandonados.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Ahora que nuestro paseo nos ha dejado en el parque Rodó, me es bastante difícil sugerir el siguiente itinerario con dirección al Centro. Volver a la Rambla Sur y dejarse llevar por el viento puede ser una excelente opción, pero si el sol o el viento fuesen demasiado fuertes, recomiendo iniciar un zigzag por las calles del barrio Parque Rodó, como Jackson, Gonzalo Ramírez, Paullier o tantas otras, en especial San Salvador y Blanes, porque ahí pervive y es posible degustar, la quintaescencia de Montevideo, la de las casas estándar alineadas sobre las veredas, la de los túneles verdes que forman los plátanos centenarios en primavera y verano. Con suerte nos toparemos con alguna vecina barriendo la vereda, con algún almacén de barrio de esos que resisten a las cadenas de supermercados,  con algún bar de esquina. </p>
<p>Aquí, al sur del Centro de Montevideo, es posible tener al menos la sensación de que el tiempo pasa más despacio, pero no nos engañemos: habrá tránsito en todas las calles y casi ningún niño estará jugando en la vereda. Dependiendo de la hora del día y de la época del año veremos hojas secas quemándose contra el cordón en montoncitos armados por los vecinos, tambores sonando en cuerdas mas o menos nutridas, enormes colegios católicos de austeras fachadas renacentistas, algún zaguán abierto dejando ver un poco el patio con claraboya. Una vez mas, como en todo Montevideo, la invitación es a prestar atención a los detalles, a lo pequeño.</p>
<p>Siga hacia el Centro via calle San Salvador, Isla de Flores o Durazno y al llegar a barrio Palermo camine por calle Carlos Gardel: la trama de la cuadrícula se estrecha, las casas se acercan, parece que hemos viajado a un pueblito, lejos en el espacio y en el tiempo. Esta parte de la ciudad es de las pocas que sobraron cuando se remodeló toda la fachada sur de Montevideo durante la construcción de la Rambla. Barrios enteros fueron demolidos e incluso amplios terrenos fueron ganados al río. Muy cerca hay otro vestigio que ha permanecido incambiado desde tiempo inmemorial: el Cementerio Central.</p>
<p>Inaugurado en 1835, cuando la ciudad recién empezaba a abandonar sus murallas, este camposanto, diseñado por Carlos Zucchi, el mismo arquitecto que diseñara el proyecto original de la Plaza Independencia, conserva aun la atmósfera de aquellos tiempos y tiene una colección de estatuaria hecha por autores italianos que no se debería dejar de visitar. Y no puedo dejar de señalar que es de los pocos cementerios en el mundo con una extraordinaria vista al mar… Para volver a la rambla, camine por la calle Petrarca: cualquier semejanza con Sicilia no será mera coincidencia.</p>
<p>Hasta aquí, el <em>top ten</em> del título hace rato que fue colmado y rebasado. Pido disculpas y ensayo una explicación: Montevideo, en su escala humana, ofrece tantas facetas y tantos detalles que recorrerla es como tratar de conocer a una persona: a veces veremos sombras y arrugas que no habíamos percibido en un primer momento, otras veces la luz del sol o la niebla mostrarán u ocultarán gestos y detalles felices. No es fácil sugerir por dónde empezar a conocer a alguien que se quiere tanto.</p>
<p><strong>Viene de&#8230;</strong><br />
<em>Nueva Troya</em>: <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/nueva-troyatop-ten-montevideo-i/" target="_blank"><em>Top ten</em> Montevideo (I)</a></p>
<p>***</p>
<p><em><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/nueva-troya/" target="_blank">Nueva Troya</a></em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/aghierra/" target="_blank">Alfredo Ghierra</a> sobre la ciudad de Montevideo y su patrimonio arquitectónico. Actualiza el sábado en forma quincenal.</p>
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		<title>Nueva TroyaTop ten Montevideo (I)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Ghierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Oct 2016 09:30:09 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Alfredo Ghierra /// Una vez, un amigo que iba a recibir visitas del exterior me preguntó, un tanto desesperado,...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_24104" style="width: 738px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-24104" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/09/DSCF6746-1024x768.jpg" alt="Prado. Crédito: Alfredo Ghierra." width="728" height="546" class="size-large wp-image-24104" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/09/DSCF6746-1024x768.jpg 1024w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/09/DSCF6746-300x225.jpg 300w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/09/DSCF6746-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 728px) 100vw, 728px" /><p id="caption-attachment-24104" class="wp-caption-text">Prado. Crédito: Alfredo Ghierra.</p></div>
<p>Por Alfredo Ghierra ///</p>
<p>Una vez, un amigo que iba a recibir visitas del exterior me preguntó, un tanto desesperado, a dónde podía llevarlos de paseo en Montevideo. De verdad estaba un poco asustado: quería que se llevaran una buena impresión de su ciudad pero no tenía muchas esperanzas de lograrlo.</p>
<p>Esto ocurrió hace un tiempo ya, pero los consejos que le di siguen vigentes y pueden ser la base para visitar un Montevideo no tan evidente, una ciudad marcada no por la espectacularidad sino por la belleza de los detalles y el disfrute de la escala humana de las cosas.</p>
<p>Para empezar, diríjase al oeste! En esta zona de Montevideo se encuentran algunos de los espacios públicos más calificados de la ciudad. Es imposible no quedar boquiabierto ante la colección de especies vegetales que podemos observar en el parque del Prado, que incluye además el jardín Botánico y la Rosaleda. Estos espacios públicos, de antigua factura y que en origen, a finales del siglo XIX, fueron el sucedáneo de la playa para una sociedad en la que tomar el sol no estaba tan bien visto como ahora, están rodeados de barrios que aún conservan la elegancia y la atmósfera de la Belle Epoque.</p>
<p>Así que, una visita al Prado no debe eludir algunos de estos lugares antes señalados, pero sobre todo debe incluir una caminata por algunas de sus calles, mas o menos conocidas. Al casi obligatorio paseo por 19 de Abril, probablemente la más hermosa avenida de Montevideo, o la caminata por su paralela Buschental, el paseante debería agregar un recorrido por rincones más escondidos, como el periplo que se inicia en la parroquia neogótica de la Sagrada Familia, en la esquina de Luis Alberto de Herrera con Vaz Ferreira, para luego tomar por esta última, visitar la quinta del filósofo y su exuberante jardín y perderse en un zigzagueo por las calles Florencio Escardó y Reyes, hasta la avenida Joaquin Suárez. Prestar atención a los detalles, a los muros y rejas, a la variedad de estilos arquitectónicos y a los jardines, será la manera de entender el encanto de estos barrios.</p>
<p>Si continuamos en el Prado pero ahora atravesando el Parque, tanto por las orillas del Miguelete o bajando por Camino Castro, llegaremos, al cruzar avenida Agraciada, a la calle Ángel Salvo. Una cuadra después descubrirán el pasaje Nueva Aurora, una callecita perdida en el tiempo donde las casas de reminiscencia europea, conservadas por sus propios dueños, conforman un conjunto homogéneo y fuera de lo común. </p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Si volvemos a Agraciada, unas cuadras más adelante en dirección al Centro nos toparemos con una extraordinaria colección de mansiones y jardines de finales del 900: la casa quinta de Berro, la de Eastman, y otras tantas que se mantienen en pie por haberse transformado en oficinas estatales, clínicas o colegios.</p>
<p>La sugerencia que viene implica volver un poco sobre nuestros pasos por avenida Agraciada, hacer un paseo bajando por la calle Capurro en dirección a la bahía y disfrutar de una de las vistas más lindas de Montevideo. Bien vale la pena. Llegaremos a las terrazas del propio parque Capurro, o lo que queda de él luego de que en la década de 1970 fuera prácticamente destruido para dar paso a los accesos vehiculares de la ciudad. De cualquier manera, la visión del Centro, el puerto y la Ciudad Vieja desde Capurro es y seguirá siendo formidable, aunque algún día no estaría nada mal meter bajo tierra la autopista y volver a recuperar este parque centenario.</p>
<p>Antes de abandonar el oeste en dirección a otros puntos de la ciudad, continúe usted hacia el norte, por avenida Garzón, hasta llegar al barrio Colón y su majestuosa avenida Lezica. Déjese encantar por la vieja estación de trenes de Colón y pasee bajo los eucaliptos centenarios de Lezica, descubriendo algunas de las casas y jardines que hicieron la fama de este lugar de veraneo de la aristocracia montevideana de fines del siglo XIX.</p>
<p>A estas alturas de nuestro paseo, es bueno hacer algunas consideraciones importantes: no se deje llevar por la crónica roja, ni por la espantosa división de Montevideo “al Norte” y “al Sur” de avenida Italia. Sea respetuoso con lo que vea, no prejuzgue, admire con discreción, tal como Montevideo enseña.</p>
<p><strong>Continúa en&#8230;</strong><br />
<em>Nueva Troya</em>: <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/nueva-troyatop-ten-montevideo-ii/" target="_blank"><em>Top ten</em> Montevideo (II)</a></p>
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<p><em><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/nueva-troya/" target="_blank">Nueva Troya</a></em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/aghierra/" target="_blank">Alfredo Ghierra</a> sobre la ciudad de Montevideo y su patrimonio arquitectónico. Actualiza el sábado en forma quincenal.</p>
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		<title>Nueva TroyaLa Torre Eiffel de Montevideo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Ghierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Sep 2016 09:30:09 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Alfredo Ghierra /// Todos habrán visto alguna vez, en las promociones de las agencias de viajes, dibujos o montajes...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_23303" style="width: 738px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-23303" class="size-full wp-image-23303" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/09/RAN20150606-012-ok-728.jpg" alt="Palacio Salvo. Crédito: Ricardo Antúnez/adhoc Fotos." width="728" height="485" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/09/RAN20150606-012-ok-728.jpg 728w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/09/RAN20150606-012-ok-728-300x200.jpg 300w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/09/RAN20150606-012-ok-728-272x182.jpg 272w" sizes="auto, (max-width: 728px) 100vw, 728px" /><p id="caption-attachment-23303" class="wp-caption-text">Palacio Salvo. Crédito: Ricardo Antúnez/adhoc Fotos.</p></div>
<p>Por Alfredo Ghierra ///</p>
<p>Todos habrán visto alguna vez, en las promociones de las agencias de viajes, dibujos o montajes fotográficos donde aparecen, en un conjunto único que se abre en abanico, una sucesión de íconos de la arquitectura mundial: el Big Ben, la torre de televisión de la Alexander Platz, la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad, el Cristo sobre el Corcovado. Inmediatamente nos viene a la mente la ciudad a la que están haciendo referencia. No se necesita más: esos íconos son, además del monumento representado, la ciudad a la que representan. La Torre Eiffel “es” París, y esa asociación mental, que nos resulta tan fácil de hacer, es fruto de años de trabajo de esas ciudades para imponer sus íconos en el imaginario mundial.</p>
<p>De hecho, la Torre Eiffel era una escenografía destinada a durar apenas el período en que se desarrollaba la Exposición Universal de 1889, que celebraba el centenario de la Revolución Francesa. Pero fue quedando, y empezó a formar parte del <em>skyline</em> de Paris de tal forma, que hoy nos sería imposible representarnos esa ciudad sin su famosa torre de hierro.</p>
<p>Dijeron, en su momento, que era horrible, que había que dinamitarla, que no había sido hecha para durar, que era desproporcionada y un largo etcétera de motivos que no pudieron contra su aplomada mole de 300 m de altura, la estructura mas alta del mundo desde su construcción hasta que en 1930 fue destronada por el edificio Chrysler de Nueva York.</p>
<p>Y no pensemos que los opositores al emprendimiento eran solamente ciudadanos comunes: la lista es larga y llena de los mas grandes nombres venidos de diferentes círculos artísticos como Guy de Maupassant, Charles Garnier, François Coppée, William Bouguereau además de Alexandre Dumas (hijo), Ernest Meissonier, Joris-Karl Huysmans y Paul Verlaine.</p>
<p>Hoy recibe la escalofriante cifra de siete millones de visitas por año y da empleo directo a 500 personas: 250 empleados directos de la <a href="http://www.tour-eiffel.biz/" target="_blank"><em>Société d’Exploitation de la Tour Eiffel</em></a>, SETE por sus sigla en francés) y 250 de los distintos concesionarios instalados sobre el monumento.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Lo interesante de todo este asunto de los íconos urbanos es que las ciudades que los tienen ya han hecho la parte mas difícil del trabajo, que es justamente el haberlos construido. Muchas otras ciudades que no los tienen, los inventan lo mas rápidamente que pueden, conscientes de la importancia que representa en el mundo actual, la asimilación de una ciudad a un monumento relevante.</p>
<p>Lo vi con mis propios ojos en Guangzhou, la antigua ciudad de Cantón al sur de China, que vive en carne propia la extraordinaria transformación que el país viene experimentando en las últimas dos décadas. Con sus mas de 13 millones de habitantes y un proceso de transformaciones urbanas que parecen no tener fin, la ciudad ha preparado para su presente, pero sobretodo para su futuro, una espectacular "Torre Eiffel", o mejor dicho, un ícono urbano que ha de representarla de aquí en mas. La torre en cuestión, que sirve de antena de televisión, es una estructura reticulada de forma hiperboloide que alcanza los 600 m de altura. Contiene plataformas de observación, jardines colgantes, cines, restaurantes y una iluminación de carácter espectacular.</p>
<p>Una estructura de estas características requiere una inversión que solo economías como la China pueden encarar. Pero lo hacen en el entendido de que tendrán un retorno a mediano y largo plazo no solamente económico, sino también relativo a la construcción de un mito, de una referencia urbana ineludible.</p>
<p>Montevideo supo tener, en las primeras décadas del siglo XX, un espíritu abierto y optimista, fruto de la conjunción de un alud inmigratorio muy importante y una situación económica holgada. Ese espíritu, que si bien no ha desaparecido en el presente pero que sí aparece bastante menguado, hizo que en la ciudad se sucedieran en pocos años la construcción de íconos urbanos que hoy nos sería muy difícil llevar a la práctica.</p>
<p>Así surgieron la Rambla Sur, el Palacio Legislativo, el Estadio Centenario, por nombrar algunos. Y el Palacio Salvo, claro está, al cual considero es a Montevideo lo que la Torre Eiffel a París.</p>
<p>Sin embargo, el Salvo es un edificio privado, donde viven decenas de personas, y no solamente una torre emblemática de la ciudad. Pero aún con estas características deberíamos tener a bien hacernos cargo, la ciudad en general, de este ícono, que al igual que la Torre Eiffel sufrió (y sufre) las críticas mas feroces de parte de buena parte de la academia uruguaya, enarbolada desde el año 1929 tras la opinión de Le Corbusier –el suizo genio del marketing que, sin ser arquitecto, ha logrado durante casi 90 años encantar con sus opiniones a cohortes de arquitectos a lo largo y ancho del mundo– cuando en su legendaria visita a Montevideo se burló del rascacielos de Mario Palanti y hasta sugirió que debería ser demolido.</p>
<div id="attachment_23304" style="width: 229px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-23304" class="wp-image-23304 size-medium" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/09/salvito3-ok-728-219x300.jpg" alt="salvito3-ok-728" width="219" height="300" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/09/salvito3-ok-728-219x300.jpg 219w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/09/salvito3-ok-728.jpg 728w" sizes="auto, (max-width: 219px) 100vw, 219px" /><p id="caption-attachment-23304" class="wp-caption-text">Bola de nieve con miniatura del Palacio Salvo. <a href="http://275rzy1ul4252pt1hv2dqyuf.wpengine.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/2016/09/salvito3-ok-728.jpg" target="_blank">Ampliar (+)</a></p></div>
<p>Digan lo que digan, el Palacio Salvo está ahí, bastante maltrecho por cierto, con sus adornos siempre en peligro de ser erradicados del todo cada vez que alguno se desprende, con su coronamiento cercenado, sus espantosas sustituciones de ventanas originales por vidrios blindex, y un largo etcétera que habla a las claras del malentendido o la falta de entendimiento de la sociedad montevideana acerca de la importancia de construir los mitos de la ciudad y porqué no, de fomentar la creación de fuentes de recursos novedosos para Montevideo.</p>
<p>Para ser justos, de un tiempo a esta parte, son varias las organizaciones que intentan mejorar la situación actual del edificio, pero a decir verdad, lo que le hace falta al Palacio Salvo es tener un presupuesto anual propio, fruto de la contribución de públicos y privados, que sirva para su mejoramiento y preservación y que además permita la consolidación de otros emprendimientos en su seno que terminen logrando la autosuficiencia de su manutención.</p>
<p>Al final de cuentas, la Plaza Independencia de Montevideo es la única plaza principal de una capital latinoamericana que no está presidida por una iglesia católica. Este detalle debería ser suficiente para defender al Salvo como una de los signos mas interesantes del laicismo del Estado uruguayo, en un mundo que cada vez encuentra mas dificultades en alcanzar acuerdos de cualquier tipo. En el Palacio Salvo conviven hoy oficinas que trabajan con alta tecnología, estudios de grabación, radios, prostíbulos, artistas, viviendas familiares y un largo etcétera que lo convierten en una especie de maqueta de la sociedad montevideana actual.</p>
<p>El Palacio Salvo sería nuestra versión nacional de una catedral, pero laica, ecléctica, cívica, un emblema acerca de la pluralidad y la apertura que estaría bueno conservar y fomentar como uno de los mejores rasgos uruguayos.</p>
<p>***</p>
<p><em><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/nueva-troya/" target="_blank">Nueva Troya</a></em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/aghierra/" target="_blank">Alfredo Ghierra</a> sobre la ciudad de Montevideo y su patrimonio arquitectónico. Actualiza el sábado en forma quincenal.</p>
<p><strong>Sobre este blog</strong><br />
Montevideo vive en el presente un asedio muy particular, similar a los que supo resistir durante el siglo XIX, que la enclaustraron e impidieron por décadas su normal desarrollo extramuros. Pero el de hoy tiene un signo muy diferente en cuanto a la naturaleza de sus sitiadores: mientras que en el pasado los enemigos eran “los de afuera”, en el presente parecen ser muchos de sus propios habitantes y el sitio que sufre, lejos de ocurrir al aire libre, se desarrolla subrepticia pero incansable en una mente colectiva que no logra verse en el espejo de la realidad.</p>
<p>***</p>
<p><b>Foto principal:</b> Palacio Salvo, junio de 2015. Crédito: Ricardo Antúnez/adhoc Fotos.</p>
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		<title>Nueva TroyaElefantes blancos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Ghierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Aug 2016 09:30:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
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		<category><![CDATA[arquitectura]]></category>
		<category><![CDATA[Montevideo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Alfredo Ghierra /// Aún recuerdo la feliz sensación de subir y bajar por las escaleras mecánicas de la tienda...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Alfredo Ghierra ///</p>
<div id="attachment_22807" style="width: 256px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-22807" class="wp-image-22807" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/08/Introzzi-Galicia-y-Rondeau-728-225x300.jpg" alt="Introzzi-Galicia-y-Rondeau-728" width="246" height="328" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/08/Introzzi-Galicia-y-Rondeau-728-225x300.jpg 225w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/08/Introzzi-Galicia-y-Rondeau-728.jpg 728w" sizes="auto, (max-width: 246px) 100vw, 246px" /><p id="caption-attachment-22807" class="wp-caption-text">Edificio Introzzi. Crédito: Daniel Villar.</p></div>
<p>Aún recuerdo la feliz sensación de subir y bajar por las escaleras mecánicas de la tienda Angenscheidt de Montevideo, experiencia superada apenas por la ida al cine Censa durante los estrenos Disney en las vacaciones de invierno. Divertimentos novedosos para los niños que vivíamos en Montevideo en la década de 1970, programas que desaparecieron cual dinosaurios porque no pudieron adaptarse a los cambios “climáticos” de aquel momento.</p>
<p>Fueron los últimos años que vieron abierta esa tienda y tantas otras, el cine Censa y tantos otros. Pero lejos de la aparente nostalgia que parece guiar estas líneas la reflexión viene al caso en otro sentido: la mayoría de los edificios que albergaron estos programas están aun en pie y en el mejor de los casos, con nuevos usos (aunque no siempre los más adecuados) La arquitectura tiene la potestad de, aun habiendo sido creada para un fin, poder seguir en pie si la nueva época le otorga una segunda oportunidad.</p>
<p>Ejemplos abundan: el edificio sede de la legendaria tienda por departamentos London-Paris, de la avenida 18 de Julio y Rio Negro, permanece bastante incólume. Tal vez eso se deba a la protección que le otorga el titán Atlas sosteniendo el Mundo (símbolo de la aseguradora Standard Life, quien fuera la que encargó el edificio al arquitecto inglés John Adams en 1905) y que corona su esquina. Varias tiendas en su planta baja y otras tantas oficinas en sus plantas superiores lograron que sobreviviera.</p>
<p>Lo mismo ocurre con el fantástico edificio de Galicia y Rondeau que antes fuera la sede de otra gran tienda montevideana: Introzzi. Ahora funcionan allí las oficinas de la Dirección Nacional de Medio Ambiente, pero el estado de abandono que se observa en sus <em>bow windows</em> de esquinas curvas y en sus hermosos vitrales con luz que adornan la marquesina de planta baja nos hablan a las claras de que, si bien el edificio está en pie, poco parecen percibir sus responsables del tesoro que se les ha dado en manos.</p>
<p>Angenscheidt, la gran tienda de departamentos, se convirtió en una galería céntrica de múltiples y pequeños locales, la Galería Cristal. La escalera mecánica está tal cual se instaló en la tienda original, pero la propia galería parece atravesar un proceso de decadencia sin fin.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Del Edificio Caubarrere poco sabemos en el presente, si bien en el año 2010 hubo intentos para que hacia allí se trasladara el Congreso de Intendentes (que carece de sede fija). Desde afuera, su imagen, aunque sucia y descuidada, no dista mucho de la original: esta construcción del año 1949, obra del arquitecto Octavio de los Campos, es tan noble y vanguardista que ni las infelices intervenciones hechas en su planta baja ni la profusión de aires acondicionados instalados impunemente en fachada le hacen perder una magia que parece salida de un dibujo de Erich Mendelsohn.</p>
<p>Está haciendo falta pensar los objetos de la ciudad, sobre todo sus edificios y casas mas antiguas, no como candidatos perfectos para una demolición rápida y sin anestesia sino como fuente de innumerables posibilidades.</p>
<p>Los organismos encargados de la ciudad y la promoción de la vivienda deberían elaborar planes para crear el sustrato fértil donde los promotores de la construcción consideren otras opciones, en lugar de la perversa demolición, para construir en altura, una vez enfrentados a terrenos donde están instalados ejemplos de la arquitectura del pasado.</p>
<p>El lucro y el concepto de “lo privado” deberían tener límites, y esos límites los ponen el bien común y la consideración de lo patrimonial como un derecho humano de tercera generación.</p>
<p>A mi me encantaría ir de compras al London-París, pero eso ya no es posible por motivos obvios. Pero sí tenemos la chance, hoy, de transformar edificios que no pueden cumplir su función original para no deshacernos livianamente de algunas singularidades de Montevideo.</p>
<p>Ahí están, esperando, desde el antiguo Hotel Nacional (ex Facultad de Humanidades) de la rambla portuaria, que prometía ser un hotel con centro de convenciones, hasta la esquina de la Confitería Cantegrill, que bien podría haber sido vendida a una cadena de tiendas para su local mas excéntrico en pleno Pocitos. Pero el primero languidece en su abandono y el último se debate entre existir como pastiche de un edificio anodino o desaparecer. Eso sin considerar el oprobio de la estación central General Artigas de Montevideo, esperando no se sabe qué milagro para no terminar de desmoronarse en su abandono.</p>
<p>Siento que siempre llegamos tarde, que los encargados de pensar y ejecutar políticas para la ciudad o bien están enredados en sus propias burocracias o bien, lisa y llanamente, no parecen tener una idea clara de qué tipo de ciudad deberíamos tener. Y acaba sucediendo que el agua nos pasa por arriba una y otra vez y tenemos que presenciar todo tipo de pérdidas arquitectónicas por los motivos de siempre: “no estaba en la lista de protección” o bien “pagaron la multa por demolerlo”, entre otros argumentos que más que motivos son consecuencia clara de una enorme ignorancia.</p>
<p>Una nueva ley de Patrimonio se hace cada vez más necesaria pero, en el interín, ¿no deberíamos darle más valor al sentido común? ¿A ese sentido que nos dice que, a pesar de no estar en ningún decreto de protección o interés, hay edificaciones en Montevideo que no deberíamos perder?</p>
<p>Dirán que sería caer en la discrecionalidad, pero en el actual estado de situación, las listas de protección y las regulaciones para construir obra nueva (que fomentan la ocupación total del terreno en planta y el desarrollo máximo en altura) no están colaborando en lo más mínimo en la consolidación de la imagen más original de Montevideo, esa que la hace ser única por su profusión de hermosos elefantes blancos, raros, a veces incalificables, pero sobretodo únicos. Todos merecemos una segunda oportunidad. La arquitectura de Montevideo también.</p>
<p>***</p>
<p><em><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/nueva-troya/" target="_blank">Nueva Troya</a></em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/aghierra/" target="_blank">Alfredo Ghierra</a> sobre la ciudad de Montevideo y su patrimonio arquitectónico. Actualiza el sábado en forma quincenal.</p>
<p><strong>Sobre este blog</strong><br />
Montevideo vive en el presente un asedio muy particular, similar a los que supo resistir durante el siglo XIX, que la enclaustraron e impidieron por décadas su normal desarrollo extramuros. Pero el de hoy tiene un signo muy diferente en cuanto a la naturaleza de sus sitiadores: mientras que en el pasado los enemigos eran “los de afuera”, en el presente parecen ser muchos de sus propios habitantes y el sitio que sufre, lejos de ocurrir al aire libre, se desarrolla subrepticia pero incansable en una mente colectiva que no logra verse en el espejo de la realidad.</p>
<p><strong>Sobre el autor</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/author/aghierra/" target="_blank">Alfredo Ghierra</a> (Montevideo, 1968) es artista visual y desarrolla desde el año 1994 permanente actividad en Uruguay y el exterior. Sus obras a lápiz y tinta son las mas reconocidas, pero trabaja también la animación, el ensamble de objetos, la pintura al óleo y la fotografía. Desde 1995 es director de arte para el medio audiovisual. Sus campañas performáticas como el personaje Ghierra Intendente han unido arte y política en un colectivo de creadores que trabajan por la ciudad.</p>
<p>***</p>
<p><b>Foto:</b> Edificio donde se ubicaba la tienda Introzzi en la esquina de Rondeau y Galicia, hoy perteneciente a la Dirección Nacional de Medio Ambiente. Crédito: Daniel Villar.</p>
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		<title>Nueva TroyaUn tranvía llamado deseo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Ghierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Aug 2016 09:30:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Nueva Troya]]></category>
		<category><![CDATA[Montevideo]]></category>
		<category><![CDATA[Transporte]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Alfredo Ghierra /// Una de las cosas mas destacables de la ciudad de Berlín es su sistema de transporte...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Alfredo Ghierra ///</p>
<p>Una de las cosas mas destacables de la ciudad de Berlín es su sistema de transporte público, una densa red que se extiende en varias dimensiones, desde el nivel de calle, pasando por la red subterránea, hasta un sistema de vías y estaciones aéreas. Entre todas conectan todos los puntos de la ciudad (que se desarrolla en un área enorme de casi 900 km cuadrados) mediante un entramado tan denso y efectivo que muchas veces el usuario debe elegir entre dos o mas posibilidades para ir de un sitio al otro. Guiado por parámetros como el tiempo de espera entre servicios, el paisaje que irá viendo o las conexiones que se le presentan, la cuestión parece ser siempre el beneficio del usuario.</p>
<p>Estando hace poco en Berlín, no pude dejar de pensar, cada vez que me subía al U Bahn (el metro subterráneo) o veía pasar un hermoso tranvía amarillo, silencioso y elegante, o accedía a alguna de las estaciones suspendidas que forman la red elevada del S Bahn, cuán necesario sería diversificar el transporte montevideano de este comienzo de siglo, que luce hoy primitivo y anticuado si consideramos las opciones de transporte público que supo tener la ciudad en épocas anteriores.</p>
<p>Berlín también tiene, como Montevideo, una densa red de autobuses y una enorme flota de taxis. Pero a diferencia de Berlín, Montevideo sólo tiene estas dos  opciones de transporte público para trasladarse dentro de la ciudad.</p>
<p>Lo interesante, o tal vez lo triste del asunto, es que esta situación no siempre fue asi: Montevideo supo tener, durante buena parte del siglo XX, un transporte multimodal que incluía, además de taxis y ómnibus, tranvías, trolleys, trenes suburbanos y de cercanías, e incluso un vaporcito en la bahía para ir y venir del Cerro.</p>
<p>Da la sensación de que la anterior relación de medios de transporte correspondería no al pasado de Montevideo sino a algún plan maestro que la ciudad se está planteando hoy, para resolver dificultades del transporte público metropolitano del futuro.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>He escuchado mil veces el argumento de que el subsuelo de Montevideo impide la construcción de un metro, o que su población es poca como para sustentarlo. Es bueno recordar que la tecnología hace tiempo que permite abrir túneles en la roca de los Alpes y los Andes, que una ciudad como Rio de Janeiro amplía su metro a costa de tener que dinamitar la base de algunos morros, y que en la mayoría de las ciudades el transporte público, más que como un negocio es visto como un servicio que se subvenciona para beneficio de la población. En Montevideo los ciudadanos también subvencionamos el transporte público, pero sin mayores ventajas a la hora de disfrutar de sus virtudes, por cierto un tanto esquivas. Un detalle más: Bilbao tiene 300 mil habitantes y un metro que es la envidia de Europa. Montevideo supera el millón 300 mil…</p>
<p>El fin de la era de los tranvías eléctricos en Montevideo ocurrió en el año 1957, con el último viaje del coche 159 con destino a Belvedere. Los motivos fueron muchos pero, sobretodo, había desde el año 1951 una política de sustitución de los tranvías de riel por los trolebuses que utilizaban tendido eléctrico aéreo para desplazarse. En paralelo venía creciendo el uso de los ómnibus de pasajeros, modalidad que a lo largo de los años siguientes fue siendo cada vez más privilegiada por el sistema político, dejándose de realizar el mantenimiento, las mejoras y la ampliación del sistema de trolleys eléctricos, de la misma manera que el transporte de pasajeros por trenes de cercanías sufrió similar proceso de deterioro y falta de apoyo estatal.</p>
<p>Hoy asistimos todos los días al colapso de un sistema de transporte público basado específicamente en los ómnibus de pasajeros de gran tamaño, que responden en su mayoría a una única empresa privada, subvencionada por el gobierno de la ciudad y que muestra su falta de adaptación a las circunstancias actuales en las largas colas de buses que se forman en las horas pico en lugares como la Ciudad Vieja o la avenida 18 de julio, por poner un par de ejemplos. La contracara de eso: miles de usuarios esperando muchas veces sin refugios adecuados, lentos recorridos para ir y volver de trabajar, precios elevados para un servicio que deja mucho que desear.</p>
<p>Por otro lado, es común ver en las ciudades preocupadas por el ambiente y la sustentabilidad un retorno a los sistemas eléctricos, tanto de tranvías de rieles (o incluso sin ellos) como de las redes de trolleys y metros subterráneos o elevados. Estas ciudades han ampliado, mejorado y privilegiado el sistema de tranvías y trenes para el transporte público de pasajeros, no exactamente porque los costos de construcción sean menores sino porque miran el costo con una perspectiva temporal: tal vez el desembolso actual para instalar un metro o un tranvía sea elevado, pero una obra semejante se amortiza durante generaciones. Y eso sin entrar a hablar del impacto ambiental.</p>
<p>No estamos hablando aquí de sustituir totalmente a los ómnibus montevideanos por otras formas de transporte sino de aumentar la oferta de modalidades para movernos dentro de la ciudad. Tampoco se entiende que el vaporcito que hacía el viaje por la bahía entre la Ciudad Vieja y el Cerro lleve décadas desactivado. Ese sistema, que permitía hacer un recorrido que hoy implica en promedio un viaje de 40 minutos, se podía hacer en 15, atravesando la bahía en lugar de rodearla por tierra en su casi totalidad. Esto permitía no solo reducir el viaje sino apropiarse de un paisaje poco conocido por los ciudadanos como es el de la ciudad vista desde el agua y retomar una relación histórica entre esa parte de Montevideo y la gente, relación que hoy se ha perdido por la privatización del puerto y sus zonas aledañas.</p>
<p>Decididamente, el fin último de un sistema de transporte público es mejorar la vida de los ciudadanos, sobretodo en lo que tiene que ver con la cantidad de tiempo que la gente utiliza para desplazarse en la ciudad. Pero también es fundamental que los sistemas de transporte público permitan a toda la población la posibilidad de desplazarse de manera segura y confortable, al mismo tiempo que cuidan el medio ambiente e intentan disminuir las emisiones de gas carbónico. Desaprovechar opciones que tuvieron cabida años atrás y que solucionarían algunos de los actuales problemas del sistema de transporte público de Montevideo es algo difícil de entender y cuyo motivo parece oscilar entre la falta de visión y la supeditación de ciertas políticas al interés particular de algunas corporaciones y de unas pocas empresas privadas.</p>
<p>***</p>
<p><em><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/nueva-troya/" target="_blank">Nueva Troya</a></em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/aghierra/" target="_blank">Alfredo Ghierra</a> sobre la ciudad de Montevideo y su patrimonio arquitectónico. Actualiza el sábado en forma quincenal.</p>
<p><strong>Sobre este blog</strong><br />
Montevideo vive en el presente un asedio muy particular, similar a los que supo resistir durante el siglo XIX, que la enclaustraron e impidieron por décadas su normal desarrollo extramuros. Pero el de hoy tiene un signo muy diferente en cuanto a la naturaleza de sus sitiadores: mientras que en el pasado los enemigos eran “los de afuera”, en el presente parecen ser muchos de sus propios habitantes y el sitio que sufre, lejos de ocurrir al aire libre, se desarrolla subrepticia pero incansable en una mente colectiva que no logra verse en el espejo de la realidad.</p>
<p><strong>Sobre el autor</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/author/aghierra/" target="_blank">Alfredo Ghierra</a> (Montevideo, 1968) es artista visual y desarrolla desde el año 1994 permanente actividad en Uruguay y el exterior. Sus obras a lápiz y tinta son las mas reconocidas, pero trabaja también la animación, el ensamble de objetos, la pintura al óleo y la fotografía. Desde 1995 es director de arte para el medio audiovisual. Sus campañas performáticas como el personaje Ghierra Intendente han unido arte y política en un colectivo de creadores que trabajan por la ciudad.</p>
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		<title>Nueva TroyaEl abandono (III)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Ghierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Jul 2016 09:30:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Nueva Troya]]></category>
		<category><![CDATA[Montevideo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El abandono (III): La ciudad renunciada Según el diccionario, el abandono, "en el ámbito de los bienes y derechos, requiere...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3>El abandono (III): La ciudad renunciada</h3>
<p><strong>Según el diccionario, el abandono, "en el ámbito de los bienes y derechos, requiere la previa posesión, propiedad o derecho al ejercicio de alguna acción legítima por parte de una persona física o jurídica. El abandono es, pues, una renuncia, que reúne la condición de inacción definitiva, al ejercicio de ese derecho y sus efectos serán distintos en función del bien y/o derecho afectado".</strong></p>
<p>Por Alfredo Ghierra ///</p>
<p>Abandono y renuncia están íntimamente relacionados. También el hecho de que para abandonar ha debido existir previamente la posesión de eso que se abandonó.</p>
<p>En resumen, es como si los montevideanos hubieran decidido no hacer mas uso de su derecho de propiedad sobre un área enorme de la ciudad de Montevideo, ocupada como está por centenares de inmuebles en franco abandono.</p>
<p>El arquitecto <a href="http://www.gonzalobustillo.com/" target="_blank">Gonzalo Bustillo</a> es quien siempre me dice que detrás de toda propiedad abandonada hay una historia trágica.</p>
<div id="attachment_21721" style="width: 210px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-21721" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/07/patrimonio-728-cr-luci-lin-200x300.jpg" alt="Crédito: Lucí Lin." width="200" height="300" class="size-medium wp-image-21721" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/07/patrimonio-728-cr-luci-lin-200x300.jpg 200w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/07/patrimonio-728-cr-luci-lin-683x1024.jpg 683w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/07/patrimonio-728-cr-luci-lin.jpg 728w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /><p id="caption-attachment-21721" class="wp-caption-text">Crédito: Lucí Lin. <a href="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/07/patrimonio-1280-cr-luci-lin.jpg" target="_blank">Ampliar (+)</a></p></div>
<p>Si esto es o no del todo cierto, no viene al caso, porque lo que sí es cierto y comprobable cada vez que nos enfrentamos con algún ejemplo del abandono edilicio de Montevideo, es que antes de poder articular ningún pensamiento racional acerca de lo que vemos, nos viene al cuerpo la sensación de la tragedia, la espeluznante constatación de que esa casa, ese edificio, esa estación de trenes, se nos presenta hoy como un fantasma de lo que fue, un remedo difícil de entender visto así, casi muerto.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Como todas las cosas que componen las ciudades (y las ciudades mismas), sólo están vivas cuando están habitadas.</p>
<p>Abandono edilicio es entonces renunciar al derecho que tenemos como ciudadanos de disfrutar de una ciudad viva, completa, no sectorizada o privilegiada en función de las decisiones de un mercado, que de tan sacrosanto se ha vuelto un boomerang que atenta contra su propia salud.</p>
<p>Toda ciudad mantiene en su seno un porcentaje variable de edificios que permanecen vacíos. El problema es qué pasa cuando la situación de abandono se perpetúa por años, o décadas, sin que se avizore una solución de fondo al problema. Y qué pasa, además, cuando está claro que el hecho de “poseer” un inmueble es un derecho que acarrea, automáticamente, una serie de obligaciones, como la de mantenerlo en condiciones dignas, que no atente contra la salud de las personas ni desvalorice, por su condición de abandonado, el entorno del que forma parte. Para hacer cumplir esto no es necesario sancionar ninguna nueva ley: está escrito hace años en códigos y digestos.</p>
<p>Si el mercado se autorregulara de manera saludable, no asistiríamos a la situación absurda que domina el panorama edilicio montevideano: centenas de nuevas unidades construidas, amparadas en la Ley de vivienda de interés social (<a href="https://legislativo.parlamento.gub.uy/temporales/leytemp8542630.htm" target="_blank">Ley 18.795</a>) están al día de hoy vacías o fueron adquiridas por sus propios promotores (hasta un 50 % del stock actual ha sido comprado <a href="http://www.elpais.com.uy/informacion/vivienda-social-clase-media.html" target="_blank">por los propios desarrolladores o por personas que las utilizan para obtener una renta</a>).</p>
<p>Resulta que muchas de esas nuevas unidades, además, se han construido sobre la demolición de otras construcciones históricas de la ciudad, que no hacían parte de ninguna lista de patrimonio ni gozaban de protección, y que muchas veces estuvieron abandonadas por largos períodos, de manera de desvalorizar su precio y ser presa fácil de la especulación. Al final de cuentas, ¿quién se va a oponer a la demolición de casas en pésimo estado de conservación?</p>
<p>Círculo vicioso lamentable, este estado de cosas se completa con la falta absoluta de planes de restauración de este tipo de edificaciones (sin entrar a debatir por qué una ciudad con el acervo que tiene Montevideo carece de una escuela de restauración de prestigio, al menos regional, o en su defecto, ¿por qué no tenemos un título intermedio en la Facultad de Arquitectura que trate sobre el tema?).</p>
<p>Cuando el público se indigna frente a una demolición injusta en la ciudad, y pide a gritos que el Estado se haga cargo de adquirirla para desactivar su desaparición, yo sostengo que ese es un mecanismo inútil (<a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/nueva-troya-el-abandono-i/" target="_blank"><nobr>7 %</nobr> de todo lo abandonado en Montevideo es propiedad del Estado</a>). Lo que sí debería tener el Estado son políticas públicas mediante las cuales los privados pudieran comprar estas casas abandonadas, no para demolerlas sino para reconstruirlas y vivir en ellas. Exención de impuestos, asistencia técnica para poner en valor sus detalles mas únicos, al final de cuentas sería una inversión más rentable que mantener el stock nuevo generado en los últimos años cerrado y en desuso.</p>
<p>Cuando en Uruguay solo el 26 % de las familias son de “modelo tipo”, esas casas, mal llamadas “viejas”, son una oportunidad de oro para ensayar los hogares de multiplicidad de nuevas estructuras familiares: grupo de amigos, madres solteras en grupo, varias parejas sin hijos, veteranos solos, etcétera. Ni que hablar del uso que se les puede dar como lugares de trabajo, de esparcimiento o ambas cosas a la vez.</p>
<p>El misterio del porqué de esta situación que se ha mantenido por tanto tiempo se desbarata con una sola palabra: lucro. Un afán de negocios que sólo ve rédito en demoler lo anterior y construir lo nuevo, amparados en una legislación que fomenta el uso intensivo de los terrenos, tanto en planta como en altura. Y una fiscalización atenta solamente a los metros cuadrados mínimos y los diámetros de las cañerías, pero raramente fiscalizadora en los casos de destrucción del patrimonio arquitectónico del pasado.</p>
<p>Si seguimos renunciando a una parte fundamental de la arquitectura uruguaya –como son los inmuebles construidos entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, que conforman el “núcleo duro” de todos los inmuebles abandonados– estaremos hipotecando, sin posibilidades de vuelta atrás, algunas de las características más salientes de la ciudad de Montevideo.</p>
<p>Y lo haremos en pos de un paradigma falso de modernidad que más que nada contribuye al despilfarro de los servicios básicos de la ciudad (los barrios centrales, que ya cuentan con saneamiento, electricidad, gas, etcétera, son los que aparecen mas abandonados).</p>
<p>Considerar a los inmuebles abandonados solo como una cantera repleta de casas para demoler y sustituir por edificios nuevos que sus supuestos beneficiarios no logran comprar es no querer ver una realidad que rompe los ojos, pero que sobre todo está destruyendo lo mejor de la ciudad.</p>
<p><em>pd. El pasado martes 12 de julio el diario El País publicó una nota titulada "<a href="http://www.elpais.com.uy/informacion/viviendas-vacias-pagaran-doble-contribucion.html" target="_blank">Viviendas vacías pagarán el doble de Contribución</a>". Acciones como esta son más que bienvenidas para empezar a revertir el fenómeno de las viviendas visiblemente abandonadas.</em></p>
<p>***</p>
<p><em><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/nueva-troya/" target="_blank">Nueva Troya</a></em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/aghierra/" target="_blank">Alfredo Ghierra</a> sobre la ciudad de Montevideo y su patrimonio arquitectónico. Actualiza el sábado, en forma quincenal.</p>
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		<title>Nueva TroyaEl abandono (II)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Ghierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Jul 2016 17:57:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Nueva Troya]]></category>
		<category><![CDATA[Montevideo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El abandono (II): ¿Muros que hablan? &#160; Por Alfredo Ghierra /// Me gusta caminar por la ciudad mirando su arquitectura....</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3>El abandono (II): ¿Muros que hablan?</h3>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/07/IMG_7302-728.jpg" alt="IMG_7302-728" width="728" height="410" class="alignright size-full wp-image-21248" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/07/IMG_7302-728.jpg 728w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/07/IMG_7302-728-300x169.jpg 300w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/07/IMG_7302-728-344x193.jpg 344w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/07/IMG_7302-728-400x225.jpg 400w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/07/IMG_7302-728-180x100.jpg 180w" sizes="auto, (max-width: 728px) 100vw, 728px" /><br />
&nbsp;</p>
<p>Por Alfredo Ghierra ///</p>
<p>Me gusta caminar por la ciudad mirando su arquitectura. Esto implica levantar la mirada en busca de balcones, cúpulas brillantes, bajorrelieves art déco o cualquiera de los remates verticales inauditos con los que Montevideo suele sorprender a los transeúntes.</p>
<p>Pero si por un momento me distraigo y la mirada recala en el horizonte de mis ojos, seguramente, sin importar donde esté, me voy a topar con una geografía casi obscena, multitudinaria y prolífica, compuesta por un alud de grafismos, escritos, pegatinas, carteles, pintadas y murales de toda índole, con la cual la ciudad viene conviviendo desde hace muchos años como quien comparte su espacio vital con algo que no pidió permiso para estar ahí ni ha puesto fecha para retirarse.</p>
<p>Este estado de situación, que a priori no llamaríamos abandono en términos concretos, termina de alguna manera causando una sensación general de descuido de la ciudad, una atmósfera de lugar tomado, donde queda en evidencia la dimensión de un fenómeno que colabora enormemente con la degradación general del espacio público.</p>
<p>Pero vayamos por partes. Lo que comúnmente llamamos graffitis es un universo complejo compuesto de mucho mas que graffitis (palabra que proviene del latín <em>scariphare</em>, incidir con un punzón), modalidad de pintura libre realizada en espacios públicos de manera ilegal desde tiempos del Imperio Romano y que muchas veces tiene un contenido altamente irónico acerca de los poderes de turno o la moral predominante en una época.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>En las últimas décadas, algunos artistas el estadounidense <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jean-Michel_Basquiat" target="_blank">Jean-Michel Basquiat</a>, por citar solo un ejemplo han desarrollado estas intervenciones callejeras hasta transformarlas en obras de arte, tan válidas como las presentadas en galerías convencionales, al punto de pasar a ser exhibidas en esas mismas galerías.</p>
<p>Incluso en Montevideo proliferan estas de obras, sin duda las mejores del catálogo que se puede ver en los muros de la ciudad, con un dato positivo mas: casi siempre ocupan muros de espacios vacíos u otras superficies que no implican una intromisión en el espacio privado de otros ciudadanos.</p>
<p>Pero si esta fuera la norma no estaríamos hablando de este fenómeno como un problema. El asunto adquiere ribetes de catástrofe cuando advertimos que la inmensa mayoría de estos grafittis está compuesta por pintadas políticas, frases obscenas dirigidas a rivales deportivos o firmas ininteligibles (<em>tags</em> en inglés) a través de las cuales cientos de jóvenes dejan su marca en la ciudad.</p>
<p>Estos <em>tags</em> no aportan absolutamente nada mas que confusión al panorama general y son el resultado de la pulsión narcisista quienes imprimen su firma en cuanta superficie apta para recibirla existe en el ciudad. Semáforos, postes, columnas de luz, contadores de electricidad y agua, ventanas, cortinas de enrollar, monumentos, muros, pilastras, todo puede volverse soporte de esta modalidad que de tan común pasó a ser parte del paisaje. El mayor desafío de sus usuarios es alcanzar a firmar los lugares mas inaccesibles, cuando no emblemáticos, como los graffitis que “adornan” desde hace un tiempo las mansardas del edificio central de la Universidad de la República.</p>
<p>Curiosamente, si vamos al <a href="http://normativa.montevideo.gub.uy/volumenes" target="_blank">digesto departamental</a> no hay mención alguna a este tipo de vandalismo sobre las fachadas. Sí encontraremos señalamientos acerca de vandalizar monumentos, árboles del ornato público, señales de tránsito o incluso contenedores de basura, pero nada referido a escribir sobre las fachadas. Curioso olvido para un fenómeno que no para de crecer y que rompe los ojos.</p>
<p>Montevideo no es la única ciudad del mundo que enfrenta este problema. Berlín ha hecho del graffiti una marca de fábrica y una atracción turística, pero las reglas de juego son claras en cuanto a dónde se puede y dónde no. Madrid también ha decidido entregar las cortinas metálicas de los comercios para el desarrollo de este tipo de expresión. Otras ciudades lo consideran falta, empleando como pena para los graffiteros encontrados in fraganti la acción de remover lo pintado usando para ello materiales que el propio infractor debe comprar de su bolsillo.</p>
<p>En cualquier caso, queda en evidencia que la necesidad expresiva existe y seguirá creciendo, pero mucho antes de pensar en formas de punir la insolencia juvenil, que “marca” la ciudad como táctica para delimitar sus espacios, deberíamos reflexionar seriamente sobre la responsabilidad explícita que tienen, en la degradación del paisaje urbano de Montevideo, los partidos políticos uruguayos (donde irónicamente el oficialismo gana por goleada) y los clubes deportivos, que en lugar de ser faros guía del <em>fair play</em> y la competencia a través de la confrontación de las mejores aptitudes, colaboran haciendo la vista gorda no solo con esta forma de degradación urbana sino también con la difusión de la xenofobia, la homofobia, el desprecio por las mujeres y todo lo que acarrea el pensamiento único que dice que viril es ser violento.</p>
<p>¿Cómo pedirle a los jóvenes que se entretienen firmando con sus alfabetos urbanos cada rincón de los barrios montevideanos que paren de pintarle la fachada recién arreglada a la vecina de la esquina, si son los propios políticos y directivos de los clubes deportivos los que alientan, ya sea por desidia o a consciencia, el uso del espacio público para realizar toda clase de proselitismo que bien podría hacerse de otras cien maneras? Les paso el dato, por si no lo tenían: En la era digital, para hacer llegar a miles de personas una opinión o una idea, no se precisa de ningún muro real.</p>
<p>Los muros no hablan, por la sencilla razón que carecen de boca. Todo lo demás es fruto de un acostumbramiento decadente que hace creer a algunos de que estamos ante un fenómeno democrático. <em>Descaracterizar</em> el paisaje urbano y modificar las fachadas con intervenciones privadas que podrían canalizarse por otros medios no tiene nada que ver con la democracia y sí con abuso y falta de compromiso con el espacio urbano.</p>
<p>Resulta difícil pensar en desalentar a los oportunistas que escriben cualquier cosa en cualquier lugar para que dejen de hacerlo cuando desde el poder político estas prácticas son comunes y encima el asunto no está ni siquiera catalogado como falta. La conclusión es que a esta ciudad no la mira nadie, o al menos los que debieran tomar cartas en el asunto no la ven.</p>
<p>***</p>
<p><em><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/nueva-troya/" target="_blank">Nueva Troya</a></em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/aghierra/" target="_blank">Alfredo Ghierra</a> sobre la ciudad de Montevideo y su patrimonio arquitectónico. Actualiza el sábado en forma quincenal.</p>
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		<title>Nueva TroyaEl abandono (I)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Ghierra]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Jul 2016 16:33:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Nueva Troya]]></category>
		<category><![CDATA[Montevideo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El abandono (I): Los baldíos estatales Por Alfredo Ghierra /// Lo vemos todos los días y en todos los barrios...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3>El abandono (I): Los baldíos estatales</h3>
<div id="attachment_20731" style="width: 738px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-20731" class="size-full wp-image-20731" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/07/paraguay-mercedes-ok-16-9-728.jpg" alt="Baldío del MEF en la esquina de Paraguay y Mercedes" width="728" height="410" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/07/paraguay-mercedes-ok-16-9-728.jpg 728w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/07/paraguay-mercedes-ok-16-9-728-300x169.jpg 300w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/07/paraguay-mercedes-ok-16-9-728-344x193.jpg 344w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/07/paraguay-mercedes-ok-16-9-728-400x225.jpg 400w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/07/paraguay-mercedes-ok-16-9-728-180x100.jpg 180w" sizes="auto, (max-width: 728px) 100vw, 728px" /><p id="caption-attachment-20731" class="wp-caption-text">Baldío pertenciente al MEF en la esquina de Paraguay y Mercedes. <a href="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/07/paraguay-mercedes-ok-1280.jpg" target="_blank">Ampliar (+)</a></p></div>
<p>Por Alfredo Ghierra ///</p>
<p>Lo vemos todos los días y en todos los barrios de Montevideo, pero como quien mira sin mirar, pasamos a su lado y ya no nos sorprende: casas tapiadas, edificios terminados y sin terminar vacíos, baldíos institucionalizados, grandes edificios públicos sin uso. Es una de esas situaciones que de tan comunes se ha ido naturalizando. Y nada peor para un problema que pasar a ser invisible. O, para el caso uruguayo, nada parece colaborar menos con la solución de un problema que nombrar una comisión para resolverlo.</p>
<p>En Montevideo, el volumen de las viviendas visiblemente abandonadas en las áreas centrales <a href="http://www.elpais.com.uy/printed-home/20150627/portada_impresa.jpg" target="_blank">equivale a 15 manzanas enteras</a>. Ese stock de viviendas no cubriría el déficit habitacional de la ciudad, pero claramente ayudaría a paliarlo. No se trata solamente de la cantidad de viviendas abandonadas, sino también del tiempo que hace que están en esa situación. A esto hay que agregarle un detalle no menor: la inmensa mayoría de estas construcciones tienen en común su pertenencia a un período de la arquitectura nacional poco estudiado y menos apreciado por los círculos académicos: son ejemplos de la arquitectura ecléctico-historicista, que se desarrolló en nuestro país entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX.</p>
<p>Dentro de este paquete general seguro hay muchos ejemplos irrelevantes, pero la repetición de esas “irrelevancias” es, justamente, lo que determina el carácter de enormes áreas de la ciudad, como por ejemplo el Centro, Ciudad Vieja, Cordón, Aguada, Prado, Palermo y Tres Cruces, entre otros barrios.</p>
<p>Paradojalmente, y mientras el Parlamento intenta desde 2012 hacer avanzar una ley que contemple estas situaciones –<a href="http://www.elpais.com.uy/informacion/proyecto-viviendas-abandonadas-trancado.html" target="_blank">redactada por los diputados Alfredo Asti y Mauricio Guarinoni, del Frente Amplio</a>–, de <a href="https://issuu.com/marianaures/docs/ivabc" target="_blank">un relevamiento de los arquitectos Mariana Ures y Gonzalo Bustillo</a> realizado en el marco de una asistencia técnica para la defensoría del vecino en los municipios B y C emerge otro dato que resulta más que sorprendente: entre 7 % y 10 % de los inmuebles en visible estado de abandono pertenecen directamente al Estado uruguayo.</p>
<p>Antes de dirigir cualquier acción hacia los privados que fomentan o son responsables de esta situación, no estaría nada mal que fuera el propio Estado quien diera el ejemplo y comenzara, sin mas dilaciones, a poner en orden una casa a la que parecen faltarle una buena limpieza y abundante ventilación.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Me parece importante sumar sumar a esto los baldíos en áreas centrales de la ciudad. Algunos de estos vacíos urbanos surgieron a partir de la década de 1970 como parte de un plan macabro de demoliciones llevadas a cabo durante el régimen cívico-militar que permitía sustituir, sin más, valiosos edificios históricos por terrenos libres donde instalar estacionamientos privados.</p>
<p>También existieron acciones de tinte pseudourbanístico que querían poner en valor algún edificio en particular, sacrificando para ello lo que hubiera en su entorno. Es el caso de la sede central del Banco República en Ciudad Vieja, por cuyas “vistas” la ciudad pagó con la desaparición de prácticamente dos manzanas enteras. Es un ejemplo bien representativo.</p>
<p>En cualquier caso, los motivos y condiciones que hicieron posible estos abusos desaparecieron hace tiempo, pero no así la mayoría de estos baldíos, entre los que figuran los estacionamientos que actualmente son propiedad de numerosas dependencias estatales. Así podemos ver, de forma casi sistemática, que por cada sede ministerial, por cada central bancaria estatal, hay un baldío utilizado como estacionamiento –sin otra infraestructura que la casilla del pistero– y ubicados estratégicamente en algunos de los terrenos más valiosos de la capital.</p>
<p>La lista incluye el baldío que, justamente, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente utiliza para estacionar sus autos oficiales en la increíblemente valiosa esquina de Rincón y Zabala, en plena Ciudad Vieja, o el terreno que el Ministerio de Economía utiliza para los mismos fines en la céntrica esquina de Paraguay y Mercedes. El mismo destino tiene el terreno ubicado en la esquina de Libertador y Mercedes, que utiliza el Banco de Seguros del Estado como <em>parking</em>, o los no menos impactantes baldíos que conforman la manzana limitada por las calles Zabala, Solís, Piedras y Rambla portuaria, propiedad del BROU, donde debería haberse construido hace tiempo la nueva sede central de la institución, con el consiguiente salvataje del edificio de la Atarazana, la antigua aduana de Montevideo que espera desde hace décadas la atención de la ciudad.</p>
<p>La lista podría seguir con los baldíos cercanos al Ministerio de Trabajo, los terrenos libres en torno a los Juzgados de Familia en Rondeau y Valparaíso; la manzana libre frente al Banco Central, donde aún se ve la estructura inconclusa de lo que quiso ser un estacionamiento en varios niveles.</p>
<p>También hay que hacer notar que en los últimos años, al menos dos de estas situaciones ha cambiado, luego de que los Ministerios de Ganadería y Salud Pública pusieran a la venta sendos terrenos aledaños a sus sedes donde se están construyendo edificios en altura, a todas luces mejores que los estacionamientos a cielo abierto que vinieron a sustituir.</p>
<p>Cambiar este estado de cosas es posible, siempre y cuando haya voluntad de hacerlo, al considerar estas situaciones como el resultado de la desidia y dejar de verlas como algo normal o práctico para el interés de muy pocos. Un reciente llamado para la construcción de estacionamientos subterráneos lanzado por la Intendencia de Montevideo podría favorecer la paulatina desaparición de estos terrenos que, sin ninguna inversión, vienen ganando dinero o ahorrándoselo a diversas instituciones del Estado, a costa de mostrar la ciudad como una boca descuidada donde los dientes faltantes embrutecen la apreciación del conjunto.</p>
<p>***</p>
<p><em><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/nueva-troya/" target="_blank">Nueva Troya</a></em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/aghierra/" target="_blank">Alfredo Ghierra</a> sobre la ciudad de Montevideo y su patrimonio arquitectónico. Actualiza el sábado en forma quincenal.</p>
<p><strong>Enlaces externos</strong><br />
<a href="http://www.gonzalobustillo.com/investigacion/la-ciudad-abandonada" target="_blank"><em>La ciudad abandonada</em></a>, proyecto de Mariana Ures y Gonzalo Bustillo</p>
<p><a href="http://www.elpais.com.uy/que-pasa/ruinas-tesoro-abandonado-vista.html" target="_blank">Ruinas: tesoro abandonado a la vista</a>, Suplemento Qué Pasa, diario El País</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/nueva-troya-el-abandono-i/">&lt;em&gt;Nueva Troya&lt;/em&gt;&lt;br&gt;El abandono (I)</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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