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	<title>Eduardo Rivero, Author at Radiomundo En Perspectiva</title>
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	<title>Eduardo Rivero, Author at Radiomundo En Perspectiva</title>
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		<title>Nos veremos en otras esquinas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Aug 2018 22:24:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza esq. Abbey Road]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Eduardo Rivero /// La de hoy es la última nota de este largo ciclo de Urquiza esq. Abbey Road....</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/nos-veremos-otras-esquinas/">Nos veremos en otras esquinas</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p>La de hoy es la última nota de este largo ciclo de <em>Urquiza esq. Abbey Road</em>. Lo escribo así, directo y sin más vueltas y suena a comentario desapasionado. Nada que ver. Me gana un honda pena en momentos de anunciar esta noticia, porque el blog ha sido, en sus tres años de existencia, una parte indivisible de lo que soy como comunicador, amante de la música y, en un sentido más amplio, también como persona.</p>
<p>Hace casi exactamente tres años, cumpliendo el sueño de mi vida de hombre de radio, las anheladas puertas de <strong>En Perspectiva</strong> se abrieron para darme cabida en el equipo, en principio, justamente desde <em>Urquiza esq. Abbey Road</em> en el marco de la web institucional.</p>
<p>Jamás imaginé todo lo que el blog significaría en lo personal, las nuevas puertas que me iría abriendo y el insólito, sorprendente y delicioso derrotero que el devenir de las notas me iría haciendo tomar.</p>
<p>Gracias a este blog, pude mostrar que no solo los Beatles eran mi pasión, ya que en el momento de arrancar estaba fuertemente identificado con un programa radial que coconducía con mi amigo y notable escritor Hugo Burel, llamado <em>El Submarino Amarillo</em>.</p>
<p>Gracias a este blog, pude adentrarme en otras músicas, otras pasiones, que también me representan como melómano y como periodista.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Gracias a este blog trabé contacto con quien sería editor de estas notas, Pablo Izmirlian, y las reuniones de trabajo con Pablo, café por medio, me hicieron disfrutar de esos “<em>brainstorming</em>” en los cuales barajamos mil ideas para estos textos tanto como la charla sobre la vida en general que siempre acompañó al trabajo. Hoy Pablo es un amigo. Tan simple y tanto como eso.</p>
<p>Gracias a este blog recibí el honor de que Emiliano Cotelo me propusiese integrar <em>Mesas</em> especiales, tomar parte de transmisiones desde exteriores e ir acentuando mi participación bajo el gran paraguas periodístico de <strong>En Perspectiva</strong>, el programa que sigo desde su mismo origen, en 1985, en la hoy desparecida Emisora del Palacio FM.</p>
<p>Compartir este viaje de tres años con Pablo, Emiliano y todo el resto del equipo ha superado todas mis expectativas en cuanto a terminar de formarme como comunicador y, por decirlo llanamente, pasar ratos inolvidables una y otra vez.</p>
<p>El 24 de junio de 2015, ante un nuevo aniversario de la muerte del enorme Carlos Gardel, apareció <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/el-unico-que-cantando-era-gardel/" target="_blank" rel="noopener">mi primera nota</a> en la página web de <strong>En Perspectiva</strong>. Fue la semilla, junto con <a href="https://www.enperspectiva.net/en-perspectiva-programa/editorial/ghiggia-y-la-segunda-muerte-de-mis-viejos/" target="_blank" rel="noopener">una nota sobre el Mundial del 50</a> con fotos nunca antes mostradas en la prensa tomadas por mis padres, que publicó el 22 de Julio de 2015 y una nota de ese mismo mes <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/un-mes-sin-galemire/" target="_blank" rel="noopener">sobre la entonces reciente muerte del gran músico uruguayo Jorge Galemire</a> de lo que inmediatamente pasaría allamarse “Urquiza esquina Abbey Road”, un nombre surgido de la idea de Pablo de que el espacio llevara una denominación de calles.</p>
<p>En principio, la propuesta era colgar en la web una nota semanal hablando de la música de “ayer, hoy y siempre”, por decirlo con un viejo lugar común. Y así arrancamos.</p>
<p>En tal sentido hubo de todo, de Los Beatles a Gardel, de Piazzolla a Mercedes Sosa, de Zitarrosa a Jaime Roos o Elvis Presley, pasando también por nombres nuevos como la cantante francesa Cyrille Aimée, las vocalistas norteamericanas Stacey Kent y Esperanza Spalding, la cantante de fados Mariza o el vocalista estadounidense Leon Bridges.</p>
<p>Escribí sobre recitales que vi aquí y por el mundo, sobre la historia de los sellos discográficos que apoyaron la música popular uruguaya, sobre los héroes olvidados de la música nacional que merecieron mejor suerte, sobre la historia y el nuevo auge del disco de vinilo y hasta refloté fragmentos de viejas entrevistas a personalidades hoy desaparecidas como Daniel Viglietti u Osvaldo Fattoruso, y figuras internacionales como Paco Ibáñez, Luis Eduardo Aute, León Gieco o Joan Manuel Serrat.</p>
<p>Pero también sucedió lo increíble: que de a poco -y a instancias de Pablo, mi amigo editor- empecé a escribir sobre temas que jamás soñé tuvieran cabida en el blog, como mi niñez en el balneario Marindia, la casa de mi madrina donde se realizaban tertulias musicales inolvidables, el regreso a mi escuela luego de décadas, los bailes de mi adolescencia donde “las lentas” eran una tradición hoy extinguida, o los pormernores más emocionantes -y más risueños- de viajes por lugares como Brasil, París o Nueva York.</p>
<p>En todos los casos, recibí emocionantes devoluciones de una público lector siempre atento -en los dos sentidos del término- que no dejaré de agradecer jamás.</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road</em> dice adiós, o tal vez hasta pronto, porque es más que probable que vuelva en forma de libro, con un compendio de los textos más representativos, a breve plazo.</p>
<p>Siento pena, sí, porque sería imposible no sentirla. Pero en absoluto frustración, porque creo que el blog hizo su aporte y que ha quedado clarísimo que fue escrito, semana a semana, con amor y dedicación. Sería muy ingrato sentir frustración, además, porque de la mano de estas notas y del nuevo proyecto institucional en <strong>Radiomundo</strong>, me han llegado nuevas responsabilidades dentro del equipo de <strong>En Perspectiva</strong> que me colman totalmente como comunicador, como el espacio <em>En Primera Fila</em> que realizo cada dos martes, alternándome con el destacado periodista Eduardo Alvariza, y más recientemente la posición de conductor de la tradicional <em>Mesa del Tiempo Libre</em> que cada viernes recomienda un amplio espectro de actividades de las más diversas disciplinas culturales a una audiencia ávida de propuestas para su inminente fin de semana.</p>
<p>Como dice la célebre y maravillosa letra de Enrique Cadícamo para el tango <em>Los Mareados</em>, debería decirle a <em>Urquiza esq. Abbey Road</em> “hoy vas a entrar en mi pasado/en el pasado de mi vida”. Pero creo que todo lo hecho, como decía líneas arriba, con dedicación y amor permanece siempre vivo en quien lo ha realizado.</p>
<p>En el final entonces, gracias a Pablo, Emiliano, Rosario, Romina, productores, técnicos, administrativos y todos quienes hacen de mi lugar en <strong>En Perspectiva</strong> un placer y un honor. Y gracias a cada lector que haya reparado en estos textos llenos de música y de vida.</p>
<p>***</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Eduardo Rivero</a> en EnPerspectiva.net. El archivo completo está <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/page/13/" target="_blank" rel="noopener">disponible aquí</a>.</em></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/nos-veremos-otras-esquinas/">Nos veremos en otras esquinas</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>Los 50 del Álbum Blanco</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Jul 2018 09:00:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza esq. Abbey Road]]></category>
		<category><![CDATA[aniversarios]]></category>
		<category><![CDATA[The Beatles]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Eduardo Rivero /// ¡Qué lejos está 1968! Y qué cerca que está el Álbum Blanco de The Beatles. El...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p>¡Qué lejos está 1968! Y qué cerca que está el <em>Álbum Blanco</em> de The Beatles. El disco perfecto si hubiera que ir a una isla desierta con un solo disco, porque son The Beatles y porque, como es doble, quien lo lleve tendría más música.</p>
<p>Lo curioso del <em>Álbum Blanco</em> -que en realidad se llama <em>The Beatles</em>&#8211; es que se trata del primero de los discos de la banda grabados ya en un proceso de descomposición del grupo, pero que pese a ello es una obra maestra de una impresionante grandeza, una obra de proporciones épicas con muchos temas a la altura de los mejores de su carrera.</p>
<p>Para entender a fondo al Álbum Blanco, hay que comprender el momento de la banda. En febrero de 1968 The Beatles viajaron a la India para dedicarse a la meditación en el santuario que el Maharishi Maheshi Yogui, un maestro a quien habían conocido el año anterior en Gran Bretaña, tenía en Rishikesh en la falda del Himalaya. Una barra de lo más variopinta se dio cita allí para compartir su experiencia junto a The Beatles y sus parejas: estaban también el entonces exitoso cantautor Donovan, Mike Love, integrante de la banda norteamericana The Beach Boys y la actriz Mia Farrow y su hermana Prudence, por nombrar apenas algunos de los 60 participantes de ese seminario.</p>
<p>Ringo Starr se volvió a Inglaterra apenas diez días después de comenzar la meditación, ya que no soportaba la comida que se servía en el lugar. McCartney permaneció un mes. Lennon y Harrison estuvieron allí seis semanas, hasta que, descontentos con el Maharishi, quien mostró además de una inesperada superficialidad, un interés nada espiritual y si absolutamente carnal por las hermanas Farrow. La cosa, desde el punto de vista místico no terminó bien, pero la estadía en India provocaría el nacimiento del grueso de los 30 temas que dan forma al <em>Álbum Blanco</em>. Algunas de las canciones escritas allí no integrarían el disco, otras aparecerían en el <em>Abbey Road</em> y algunas en la discografía solista de los ex Beatles a comienzos de los años 70.</p>
<p>En mayo de 1968, ya de regreso en Inglaterra, los cuatro Beatles se reunirían en la mansión de George Harrison en Esher para grabar los demos de la mayor parte de las canciones que le darían su forma. Durante décadas esos demos circularon en forma de disco pirata, hasta que en octubre de 1996, varios fueron incluidos en el compilado de rarezas <em>The Beatles Anthology 3</em>.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>El que sería el noveno disco de estudio de The Beatles se grabó en los estudios Abbey Road de la EMI y en Trident Studios de Londres entre el 30 de mayo y el 14 de octubre, para ser editado a toda velocidad el 22 de noviembre de 1968. También en esa fecha apareció en Uruguay, marcando un hecho histórico ya que hasta entonces los discos de la banda llegaban con enorme retraso. En ese lapso, también se grabarían las dos canciones del nuevo simple: <em>Hey Jude</em> y <em>Revolution</em>.</p>
<p>A pesar del viaje en grupo a la India, al empezar las grabaciones el clima entre los cuatro Beatles empezó a deteriorarse aceleradamente. Las discusiones eran constantes, lo que hizo que en determinados temas algunos de ellos no tocaran y que Ringo Starr se fuera del estudio precipitadamente a mitad de una sesión el 22 de agosto para regresar recién el 5 de setiembre, lo que provocaría que la batería en <em>Back in the U.S.S.R</em> y <em>Dear Prudence</em> fueran tocadas por Paul McCartney. </p>
<p>Nadie en el mundo lo sabía pero Los Beatles ya habían dado lo mejor de sí y a nivel individual necesitaban empezar a vivir su propia vida y respirar su propio aire. Como si no bastase con eso, apareció en las propias sesiones de grabación, que siempre habían sido una suerte de “Club de Tobi” impenetrable, una extraña artista plástica japonesa que no dejaba a Lennon solo con sus compañeros un solo segundo, para exasperación e incredulidad general. De todos modos, con o sin Yoko Ono, este disco enorme en todo sentido, sería el principio del fin, por más que aún quedarían por delante el pulido y ultra producido <em>Abbey Road</em> y el tan desprolijo como fascinante <em>Let it Be</em>.</p>
<p>John, Paul, George y Ringo actuaron más como músicos de sesión de los otros tres que como la banda de férrea y mágica cohesión que habían sido hasta entonces. Igualmente la música generada, aún con determinados temas flojos, fue tan genial como lo había sido en discos anteriores.</p>
<p>El <em>Álbum Blanco</em> es el primer disco editado por la banda bajo la nueva etiqueta Apple Records, una empresa propia pero que de hecho no dejaba de ser, como editora discográfica, una subsidiaria del enorme <em>pool</em> empresarial de la EMI. </p>
<p>He vivido lo suficiente como para haber presenciado el lanzamiento del <em>Álbum Blanco</em> en Uruguay y recuerdo el impacto causado por el bellísimo logotipo de la manzanita entera de un lado y cortada al medio del otro. El logotipo que fue creado por el artista plástico Gene Mahon. La tapa, absolutamente blanca, que contrastaba con el barroquismo del disco anterior, <em>Sgt.Pepper’s Lonely Hearts Club Band</em>, fue realizada por el diseñador Richard Hamilton, las cuatro hermosas fotos individuales incluidas en el encarte son obra del fotógrafo John Kelly y el poster con un collage fotográfico de un lado y las letras del otro fue concebido en conjunto por Hamilton y Paul McCartney.</p>
<p>El <em>Álbum Blanco</em> es el primero en el que la mezcla estéreo se realizó con tanto cuidado como la mono. Es última sería muy poco difundida, pero en 2009 con la aparición de las nuevas remasterizaciones, se pudo advertir que la mezcla mono tenía sutiles pero palpables diferencias con la más conocida versión stereo. Por ejemplo, la mezcla mono no tiene el clásico grito de Ringo Starr “<em>I’ve got blisters on my fingers!</em>” (“¡Tengo ampollas en los dedos!”) al final de <em>Helter Skelter</em>.</p>
<p>Este “Álbum Doble”, como también se le decía en Uruguay, tiene en sus dos vinilos un fantástico mosaico estilístico que deleita y deslumbra.</p>
<p>Todo parece ser posible allí; todas las músicas imaginables parecen haberse aposentado en esos dos discos fantásticos: el rock surfista a la Beach Boys de <em>Back in the U.S.S.R.</em>, la locura heavy metal de <em>Helter Skelter</em>, el pop de corte añejo al estilo de <em>When I’m Sixty-Four</em> de Mc Cartney en <em>Honey Pie</em> y <em>Martha My Dear</em>, el encanto bluesero de <em>Yer Blues</em>, la balada acústica en <em>Blackbird</em>, las hermosas melodías con el sello McCartney como <em>I Will</em> o <em>Mother Nature’s Son</em>, las baladas lennonianas increíbles como <em>Sexy Sadie</em>, <em>Dear Prudence</em> o <em>Cry Baby Cry</em>, una loca fantasía <em>anti-establishment</em> de Harrison titulada <em>Piggies</em>, la tremenda balada de Harrison <em>While My Guitar Gently Weeps</em> con un solo de guitarra eléctrica magistral de un Eric Clapton insólitamente invitado a participar, el casi reggae ultra bailable <em>Ob-La-Di-Ob-La-Da</em>, temas inclasificables especialmente memorables como la inquietante <em>Happiness is a Warm Gun</em> de Lennon o <em>Savoy Truffle</em> de Harrison, y hasta un collage de sonidos bastante cacofónico y totalmente inesperado, <em>Revolution 9</em>, donde Lennon exhibe la clara influencia del arte de vanguardia de Yoko Ono y la inesperada canción de cuna <em>Good Night</em> que Ringo canta con particular candor sobre una almibarada orquesta de cuerdas para cerrar el álbum.</p>
<p>Escuchando el <em>Álbum Blanco</em> en 1968 todo parecía posible, entonces.</p>
<p>Hasta divinar que medio siglo después seguiría siendo un enorme pilar para seguir sosteniendo en alto al mito musical más merecido de la historia: The Beatles.</p>
<p>***</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Eduardo Rivero</a> en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.</em></p>
<div class="embed-responsive embed-responsive-16by9"><div class="iframe-container"><iframe class="embed-responsive-item"  title="The Making of The Beatles (White Album)" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/QPnwlZsuS2Q?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div></div>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">Video: <a href="https://www.youtube.com/channel/UCc4K7bAqpdBP8jh1j9XZAww" rel="noopener" target="_blank">The Beatles</a></span></p>
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		<title>De nuevo en Noruega</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 May 2018 02:59:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza esq. Abbey Road]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Eduardo Rivero /// Tenía 12 años y aquel mediodía de diciembre me moría de calor. Por alguna razón mi...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/de-nuevo-en-noruega/">De nuevo en Noruega</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p>Tenía 12 años y aquel mediodía de diciembre me moría de calor. Por alguna razón mi madre me había mandado a la escuela vistiendo una especie de cardigan de lana color amarillo que me estaba volviendo loco. </p>
<p>Todos los alumnos de mi sexto -sexto “A”- y también los de sexto “B” se habían quitado la túnica para salir en la foto. Eramos unos 60 niños sintiéndonos con un pie en la adolescencia, casi pisando el liceo, y estábamos excitados, locos de la vida, sentados en el piso de baldosas junto a la preciosa fuente revestida de azulejos del patio de la Escuela de Segundo Grado Número 18, “Noruega”.</p>
<p>Entre tanta carcajada y tanto grito -y tanto 12 años-no podíamos saber que ese último día de clase dejábamos atrás algo absolutamente irrecuperable, un capítulo de la vida imposible de ser rescrito, una forma de relacionarse con los semejantes que nunca más volvería. Imposible saber a esa edad lo que hoy sé.</p>
<p>Nos sacamos la foto, y al rato cada uno para su casa, es decir, cada uno para su vida y, como es inevitable en la existencia, sin posibilidad de regreso.</p>
<p>Aquella foto, que guardo como el tesoro que es, tiene escrita en infantil caligrafía de lápiz Faber número 2, la fecha: 15 de diciembre de 1964. No más Escuela Noruega. No más fuente, no más campana de salida. No más himno noruego cantado en la fiesta patria noruega, no más piano desafinado tocando <em>Mi bandera</em>. No más Daniel y Federico, mis íntimos amigos, aquellas dos túnicas y dos moñas que corrían junto a mi túnica y mi moña cruzando un patio escolar y un tiempo que nunca regresarían.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Viví mi adolescencia como pude, con inmensa felicidad y una descolocación existencial igualmente enorme. Y para colmo en un país enfermo de violencia. Crecí en el Uruguay de la dictadura. Me hice adulto. Me casé y me descasé y me casé de nuevo. Me hice músico, publicitario, periodista, docente.<br />
Y por alguna escondida razón que anidó siempre en mi cabeza, nunca volví a entrar a aquella escuela que hoy, dicho sea de paso, ni siquiera se sigue llamando Noruega. No quise volver a entrar.</p>
<p>Me limité a pasar, muy de tanto en tanto por el frente de la Escuela sobre la calle Miguel Barreiro y por los fondos, sobre Gabriel Pereyra, calle cubierta por el enorme gomero que dice la leyenda, fue plantado en el patio escolar por el propio José Pedro Varela. Y cada vez que pasé por allí los recuerdos pudieron más que yo y así estuviese atravesando la racha más feliz de mi adultez, los ojos se me humedecían.</p>
<p>Miré muchas veces, a la distancia, aquella fuente junto a la cual, con otros 60 niños, nos sacamos aquella foto muertos de calor, ignorantes del peso ilevantable de lo que dejábamos atrás.</p>
<p>Así pasaron muchas, muchas décadas. Hasta que una mañana me dediqué a jugar el clásico juego que los adultos jugamos frente a una computadora: localizar gente que hace añares que no vemos en el Facebook.</p>
<p>El pobre Federico falleció a los 53 años hace ya mucho tiempo. Quedaba Daniel-al menos eso esperaba fervientemente- y me dediqué a buscarlo. Es tan mágica la tecnología que lo logré en apenas minutos. Y ahí estábamos dialogando por chat.</p>
<p>-Que increíble, Daniel, tantos años…<br />
-Tenés razón. Se nos pasó la vida… bueno, una tajada importante de la vida…<br />
-Daniel, tenemos que vernos, tomar un café…<br />
-Bueno, va a ser un poco difícil porque vivo en Tel-Aviv.<br />
-Uy, sí, va a ser bastante difícil…<br />
-No, pará que en unos meses voy por ahí, cosa que hago todos los años, porque mi vieja ya pasó los 90 y cada año voy a verla.</p>
<p>Daniel y yo nos encontramos en el Montevideo Shopping para tomar el prometido café que de algún modo estaba pendiente desde el caluroso mediodía del 15 de diciembre de 1964.</p>
<p>Vi en su cara de adulto el mapa de una vida vivida. Un rostro que no tenía casi nada del de aquel niño rubio más bien callado y buenito de toda bondad que fue de chico.</p>
<p>Pero pese a esas extrañas facciones de adulto, era Daniel y la emoción era palpable en los dos mientras nos poníamos al día tantas décadas después de quitarnos la túnica y la moña para salir en aquella foto y salir a encarar esta vida.</p>
<p>Y entonces decidimos ir caminando hasta Barreiro y 26 de Marzo y visitar nuestra escuela.</p>
<p>Ni Daniel ni yo habíamos vuelto a entrar en ella. Daniel por sus décadas fuera de Uruguay, en lugares como Perú, Sudáfrica e Israel. Y yo porque algo interior, alguna trampa de la adultez me lo impidió.</p>
<p>Una maestra nos detuvo apenas traspasamos la misma puerta de madera que cruzábamos cada día de niños. Le explicamos que alguna vez habíamos sido alumnos en ese lugar, que era como decir que alguna vez, aunque no lo parecía, habíamos sido niños.</p>
<p>Un minuto después recorríamos el patio con su fuente y su gomero y los adorables, envejecidos, empequeñecidos pasillos, con el silencio apenas roto por el murmullo de los niños en clase detrás de las mismas puertas que alguna vez nos contuvieron a nosotros dos. Y digo “empequeñecidos” porque cuando niños parecían enormes y de adultos comprobamos que no lo son.</p>
<p>Yo venía controlando razonablemente el torrente de emoción que pugnaba por salir y manifestarse. Hasta que llegamos al final del largo pasillo, donde está la misma escalera por la que bajábamos al recreo y a la hora de salida, con su pasamanos por el cual nos deslizábamos haciendo hervir nuestras posaderas por la fricción contra la madera.</p>
<p>Entonces alcé la vista y vi el ventanal que ocupa la pared que está por detrás de la escalera.</p>
<p>Creo que antes de volver a entrar al edificio recordaba cada detalle, por mínimo que fuera. Pero por alguna razón había olvidado por completo aquel ventanal. Y enfrentarlo de improviso fue recuperar un instante, un loco y providencial segundo de mi niñez, una foto que cobró vida para volver a ponerse helada y rígida un instante después, un paseo por aquello que nunca volverá y sin embargo regresó por un mágico instante.</p>
<p>Pasé una buena parte de mi niñez en esos pasillos, esos salones, ese patio, y esa escalera al pie de ese ventanal. Y mi niñez, que se ha perdido para siempre, perdida y todo encontró el rumbo para volver al pie de esa ventana, a comprobar que hasta el más imposible regreso puede parecer posible y que tenemos derecho también a esa ilusión, entre tantas otras ilusiones que parecen imposibles hasta que, aunque sea por un instante, dejan de serlo, trabando relojes, alisando arrugas y llenándonos de ternura. </p>
<p>***</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Eduardo Rivero</a> en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.</em></p>
<div class="embed-responsive embed-responsive-16by9"><div class="iframe-container"><iframe class="embed-responsive-item"  title="Pedro Restuccia - Turista (2017) DISCO COMPLETO" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/m1R9HnCJ8qo?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div></div>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">Video: <a href="https://www.youtube.com/channel/UCayMKL7EZFkh3o1vTijmWaQ" rel="noopener" target="_blank">PedroRestu</a></span></p>
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		<title>El más joven de la dinastía Restuccia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 May 2018 02:59:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza esq. Abbey Road]]></category>
		<category><![CDATA[música de Uruguay]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Restuccia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la música popular uruguaya existen dinastías como los Fattoruso, los Ibarburu o los Rada, pero también existe una dinastía...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/mas-joven-la-dinastia-restuccia/">El más joven de la dinastía Restuccia</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En la música popular uruguaya existen dinastías como los Fattoruso, los Ibarburu o los Rada, pero también existe una dinastía llamada Restuccia, que no solo tiene que ver con la música y el arte. A ella pertenece Pedro Restuccia, que a fines de 2017 editó el excelente <em>Turista</em>, un disco de extremo refinamiento y amplio eclecticismo</strong></p>
<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p>Pedro Restuccia lleva un apellido identificado con la música, sí, pero también con el teatro y el deporte. Su abuelo fue don Miguel Restuccia, auténtico prócer del Club Nacional de Football, de quien fue presidente entre 1968 y 1979 -el presidente que más años ejerció ese cargo en forma continua en la historia del club-, un período en el cual Nacional logró ganar su primera Copa Libertadores y su primera Intercontinental; también durante su presidencia el club fue campeón uruguayo en 1969, 1970, 1971 y 1972.</p>
<p>Dos hijos de don Miguel Restuccia se han destacado en el campo del arte: Alberto como actor y autor de teatro y Luis como técnico de grabaciones.</p>
<p>Alberto Restuccia nació en 1942 y es autor de más de 100 piezas de teatro, además de destacado intérprete y fundador del grupo independiente Teatro Uno. Dos piezas suyas de carácter unipersonal han quedado en la historia teatral uruguaya: <em>Esto es cultura, animal</em> estrenada en 1979 y que ha tenido numerosas reposiciones y <em>Esto es locura, anormal</em>, estrenada en 1987. Alberto ha sido también conductor radial, y entre otros fue responsable junto a su hermano Luis del recordado y excelente Eco Contemporáneo entre 1972 y 1973.</p>
<p>Luis Restuccia, nacido en 1954 es uno de los más talentosos y prolíficos técnicos de grabación uruguayos, responsable, entre muchos otros, del sonido de discos de la talla de <em>Sur</em>, <em>7 y 3</em>, <em>La Margarita</em> y <em>Concierto Aniversario</em> de Jaime Roos, <em>Ciudad de la Plata</em> de Fernando Cabrera, <em>Trigo y Plata</em> de Jorge Galemire, <em>Vals prismático</em> de Estela Magnone, <em>Zanguango</em> de Leo Maslíah, <em>Cruzar el río</em> de Dino, <em>Interior</em> de Laura Canoura y <em>Miscelánea Negra</em> de Rubén Rada.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Desde 1994 llevó adelante su propia sala de grabaciones, el reconocido Estudio del Cordón. Su talento como ingeniero de sonido no se limitó al trabajo en estudio sino que también se ha destacado en el audio para recitales en vivo y desde marzo de 2013 es responsable del audio de la Sala Zitarrosa.</p>
<p>Pedro, nacido en 1985, es hijo de Luis Restuccia y desde hace años muestra una interesante labor como cantautor, habiendo editado ya los discos <em>Capicúa</em> (2008), <em>Jardín interior</em> (2009), <em>Canciones hogareñas</em> (2011) y el disco doble <em>Cajita de música</em> (2013).</p>
<p>De niño su padre Luis le hizo escuchar de todo un poco, pero con especial énfasis en The Beatles, Jaime Roos, Eduardo Mateo y Luis Alberto Spinetta. Su primer instrumento fue una batería, pero hoy toca guitarra, canta y compone prácticamente todo su material. En sus presentaciones en vivo, que han tenido lugar en los más diversos puntos de Uruguay, pero también en Buenos Aires y Porto Alegre, suele acompañarse de una banda integrada por Antonino Restuccia en contrabajo, Francisco Etchenique en batería y José Redondo en piano y teclados.</p>
<p>A lo largo de su carrera ha compartido escenarios con músicos de la talla de Juan Pablo Chapital, Jorge Galemire, Jorge Alastra, Eli-U Pena, Franny Glass, Mario Villagrán, Walter Bordoni y Fede Graña y Los Prolijos entre muchos otros.</p>
<p>A fines de 2017 Pedro Restuccia editó el excelente Turista, un disco de extremo refinamiento y amplio eclecticismo, ya que encontramos rock, pop, elementos de jazz, candombe y zamba argentina entre otras vertientes.</p>
<p>Rodeado de sus músicos de siempre y de invitados muy importantes como Hugo Fattoruso en teclados, Jeremías di Pólito en guitarra, Edu “Pitufo” Lombardo en percusión, Mario Vuillagrán en voz, Hernán Peyrou en teclados, Nicolás Ibarburu en guitarra, Fernando Núñez en tamboriles, Juan Pablo Chapital en guitarra, Jorge Alastra en coros, Eli-U Pena en voz y Alberto “Mandrake “ Wolf en voz, Restuccia presenta un repertorio propio de preciosas canciones estupendamente arreglado y producido, grabado en forma impecable -como era de esperarse al estar su padre Luis involucrado- y cantado con su voz de tesitura aguda que tiene una mezcla del brasileño Djavan y el argentino Luis Alberto Spinetta. Las letras, dicho sea de paso, también son más que interesantes.</p>
<p>Este es uno de esos discos donde se vuelve una tarea titánica destacar algunos temas por sobre los otros, ya que todo el disco es igualmente disfrutable.</p>
<p>De todas formas no puedo dejar de mencionar la preciosa <em>Lentecitos</em> que abre el CD con un estupendo arreglo de vientos y un notable solo de guitarra a cargo de Jeremías di Pólito, los temas de neta raíz pop <em>Fuera de mi cabeza</em> y <em>De locura y amor</em>, los candombes <em>Manual para cantar</em> y especialmente el notable <em>Pobre Serafín</em> y el tema con ritmo de zamba argentina <em>Humo del porvenir</em>. Renglón aparte merece <em>Arlequín</em> dedicado a la memoria de Luis Alberto Spinetta.</p>
<p>Este es, además, uno de esos discos cuya excelencia del punto de vista del diseño gráfico lo convierte en un objeto de arte mucho más allá del simple soporte para la música. El diseño tipo “álbum”, a cargo de Manuel Rodríguez Rico, con tapa con guarda y letras en tinta dorada, incluye un hermoso librillo interior con los textos y toda la información del personal técnico y los músicos intervinientes.</p>
<p>Cada tema está presentado por una suerte de pequeño editorial escrito por Guillermo Davedere. El tipo escribe con mucha onda y muchas buenas ideas y por momentos resultan textos especialmente reveladores y divertidos, aunque ocasionalmente también hay pasajes que son meras acumulaciones de palabras “que suenan lindo” subidas a caballo de ideas bastante confusas. Es, por cierto, un detalle absolutamente menor que en nada opaca el brillo de este disco singular y que retrata a un artista joven y lleno de posibilidades.</p>
<p>La dinastía Restuccia sigue produciendo ciudadanos relevantes, eso queda bien claro en este <em>Turista</em>.</p>
<p>***</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Eduardo Rivero</a> en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.</em></p>
<div class="embed-responsive embed-responsive-16by9"><div class="iframe-container"><iframe class="embed-responsive-item"  title="Pedro Restuccia - Turista (2017) DISCO COMPLETO" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/m1R9HnCJ8qo?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div></div>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">Video: <a href="https://www.youtube.com/channel/UCayMKL7EZFkh3o1vTijmWaQ" rel="noopener" target="_blank">PedroRestu</a></span></p>
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		<title>El sello (fonográfico) de hoy: De la Planta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 May 2018 02:59:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Home]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza esq. Abbey Road]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Píriz]]></category>
		<category><![CDATA[sellos discográficos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hoy en Urquiza esq. Abbey Road continuamos la serie iniciada el año pasado sobre aquellos sellos discográficos que resultaron esenciales...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hoy en <em>Urquiza esq. Abbey Road</em> continuamos la serie iniciada el año pasado sobre aquellos sellos discográficos que resultaron esenciales en la consolidación y proyección de la música popular uruguaya</strong></p>
<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p>El largamente desaparecido sello De la Planta tiene merecidamente un lugar ganado en la historia. Fue un sello atípico por muchas razones: funcionaba en Montevideo y Buenos Aires, fue el primero en intentar mejorar notoriamente las tomas de sonido en estudio de nuestros artistas, también -al igual que Ayuí-cuidó la presentación gráfica de las ediciones, y de hecho fue el único sello que apuntó a generar un catálogo integrado solamente por artistas locales, ya que Ayuí-Tacuabé también editó a artistas de otras procedencias del continente americano.</p>
<p>Todo lo apuntado indica que la aparición en nuestro medio cultural y nuestro mercado discográfico de los productos editados por De la Planta generaron en los músicos locales una gran expectativa. Lamentablemente el sello tendría corta vida, pero no por ello dejó de editar un catálogo donde hay numerosos ítems de gran peso histórico que hoy son considerados clásicos ineludibles de nuestra música popular.</p>
<p>De la Planta arrancó sobre fines del año 1969 y sus últimos discos editados pertenecen a 1972, El sello fue creado por dos auténticas personalidades del ámbito musical local como Jorge “Coyo” Abuchalja, hoy conocido empresario y en aquel entonces guitarrista rítmico de la notable banda de rock Los Delfines y Carlos Píriz un destacadísimo técnico de grabaciones que luego de grabar los legendarios play backs para el programa televisivo <em>Discodromo Show</em> y una serie de notable discos en el viejo estudio Sondor de la calle Rìo Branco, se había radicado en Buenos Aires y trabajaba en el célebre estudio ION de la capital porteña.</p>
<p>De algún modo el rol de Abuchalja era reclutar los artistas aquí en Montevideo y el de Píriz el de grabarlos en Buenos Aires. Y así el sello funcionó muy aceitadamente hasta que disolución de algunas de las principales bandas del catálogo artístico y un problema serio con la empresa FIMSA, que fabricaba los discos de vinilo en Uruguay, llevó al cierre del sello.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>El tema que distinguió a De la Planta en su corta y fecunda vida fue, sin la menor duda, la calidad de las grabaciones realizadas en ION de Buenos Aires, que permitía a los artistas uruguayos sonar como nunca hasta entonces, ya que los estudios montevideanos de la época tenían una anticuada infraestructura, salas inadecuadas y grabadores y consolas que apenas permitían grabar en dos pistas. ION era un estudio multipistas que aseguraba un sonido de calidad inalcanzable para los estándares montevideanos.</p>
<p>La versión “oficial” que se dio en aquel momento, es que Carlos Píriz conseguía tarifas muy convenientes y por eso los artistas uruguayos viajaban una y otra vez a Buenos Aires a grabar para el sello. La “leyenda oculta” que los músicos uruguayos conocen -y repiten- desde entonces, es que Píriz lograba grabar a nuestros artistas en horarios en que el estudio ION estaba presuntamente cerrado-básicamente los fines de semana-evitando todo costo, y por eso todos esos fantásticos discos fueron posibles. Cierta o no esta leyenda, el hecho es que el catálogo de De la Planta, que hoy es propiedad de Sondor, generó un puñado de álbumes maravillosos que están entre lo mejor de la música popular uruguaya de siempre.</p>
<p>Entre los artistas más destacados que editaron en De la Planta están las bandas Tótem, El Kinto, Días de Blues, Opus Alfa, Los Moonlights y el Sexteto Electrónico Moderno, solistas como Eduardo Mateo, Diane Denoir y Vera Sienra y el excepcional grupo instrumental Camerata de Tango dirigido por el pianista Manolo Guardia.</p>
<p>Otros importantes artistas que integraron el sello fueron los músicos de canto nativista Osiris Rodríguez Castillos, Manuel Capella, Vìctor Pedemonte y el grupo Los Solitarios, las bandas de rock Los Campos, The Killers, Zócalo y el solista Aldo Fantauzzi (ex integrante del dúo Aldo y Daniel); también es preciso mencionar al guitarrista de tango Hilario Pérez y su conjunto, al músico de candombe Mike Dogliotti, pianista y organista que llegaba desde el jazz y al grupo de música clásica antigua Ensamble Pro-Art.</p>
<p>El sello se concentró más en la edición de álbumes que de discos simples-los que todavía ocupaban un importante lugar en el mercado-pero, como veremos, también a través de los discos “chicos” editó material de gran interés.</p>
<p>Si hubiese que resumir el aporte de De la Planta en unos pocos discos, diría que los fundamental es que editaron el histórico y maravilloso <em>Mateo solo bien se lame</em>, disco referencial del gran Eduardo Mateo, los tres álbumes de Tótem, la gran banda de Ruben Rada, Eduardo Useta y Daniel Lobito Lagarde entre otros, <em>Tótem</em>, <em>Descarga</em> y <em>Corrupción</em> (este último ya sin Rada en sus filas), el primer larga duración de Diane Denoir, una de nuestra más grandes solistas, el único LP de la recordada banda Opus Alfa del notable guitarrista Daniel Bertolone, el primer LP del <em>power trio</em> Días de Blues y el excepcional primer disco de Camerata de Tango, <em>Chau Che</em>.</p>
<p>Otros discos dignos de mención son el exitoso <em>Candombe Liso</em>, álbum del pianista Mike Dogliotti que vendió muchas copias, el hoy olvidado pero interesantísimo <em>Agridulce</em> del cantautor Aldo Fantauzzi en plan bastante Joan Manuel Serrat y los discos de bandas como Los Moonlights, Los Campos y The Killers grandes animadores de las salas de baile de entonces.</p>
<p>Renglón aparte son los discos “ensalada”-como se decía en la época-de artistas varios. Antes que nada y por sobre todos los demás, el histórico e ineludible <em>Musicasión 4 y ½</em> con los legendarios <em>playbacks</em> de El Kinto para <em>Discodromo Show</em> y los “mojos” -textos- dichos por Horacio “Corto” Buscaglia. Pero también se destacaron “ensaladas” como <em>Sonido del año que viene</em> 1 y 2, <em>Discodromo 10 aniversario</em> y <em>Música de acá instrumental</em>.</p>
<p>El catálogo de discos simples de De la Planta tiene ítems muy valiosos como un simple de Tótem donde aparece el tema <em>Mi pueblo</em> no incluido en ninguno de los tres álbumes de la banda, <em>Drummer Man/ Down the Road</em> de Diane Denoir cantando en inglés, <em>Hombre/Mumi</em>, dos oscuros temas de Eduardo Mateo cantados por la hoy olvidada vocalista Verónica Indart, entonces pareja de Horacio Buscaglia y por sobre todos ellos, el notable único simple en español de Los Delfines con dos temas que hasta hoy se recuerdan como <em>Amigos sigue igual</em> y <em>Con esa voz</em>.</p>
<p>Es muy divertido revisar la lista de simples de De la Planta ya que encontramos auténtica rarezas como los simples del hoy olvidado Jonás, el de Jordi, El Catalán, un simple de la actriz de <em>Decalegrón</em> Pelusa Vera y hasta un insólito simple de Osvaldo Cohen y el Hammond Hablador con una versión “organística” nada menos que de <em>Chiquillada</em> de José Carbajal “El Sabalero”.</p>
<p>De la Planta hizo sonar a los artistas uruguayos-del modo que haya sido-como nunca antes y aportó un catálogo de enormes clásicos que pudo y debió ser aún más extenso. Fue una quijotada de Abuchalja y Píriz tal vez. Pero de quijotadas está hecho el camino grande de todo medio cultural.</p>
<p><strong>Ver también&#8230;</strong><br />
<em>Urquiza esq. Abbey Road</em>: <a href="https://www.enperspectiva.net/tag/sellos-discograficos/" rel="noopener" target="_blank">El sello (fonográfico) de hoy</a>, ediciones anteriores</p>
<p>***</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Eduardo Rivero</a> en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.</em></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/sello-fonografico-hoy-la-planta/">El sello (fonográfico) de hoy: De la Planta</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>Florencia Núñez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 May 2018 02:59:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Home]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza esq. Abbey Road]]></category>
		<category><![CDATA[Florencia Núñez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Eduardo Rivero /// Una frase tan conocida como tonta-y por añadidura falsa-dice “todo tiempo pasado fue mejor”. No necesariamente...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/florencia-nunez-5/">Florencia Núñez</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p>Una frase tan conocida como tonta-y por añadidura falsa-dice “todo tiempo pasado fue mejor”. No necesariamente es así y alcanza con que los memoriosos como yo, que además no se cuecen al primer hervor, echen a volar la memoria apenas unos instantes.</p>
<p>Antes la gente moría mucho más joven, fumaba como chimeneas, se alimentaba a base de fritos y grasas, no hacía ejercicio, vivía en un Uruguay que, es cierto, no tenía la violencia de los delincuentes, pero estaba dividido malamente por la violencia política, y que se inscribía en un mundo que no poseía ninguno de los asombros tecnológicos que hoy tanto hacen por la especie humana y que, vía Internet, han democratizado el acceso a la información y a la cultura en su más amplio espectro de opciones.</p>
<p>En lo musical, por supuesto que por allá arriba andaban The Beatles, y por aquí en el sur, jóvenes y en plena producción, Eduardo Mateo, Hugo y Osvaldo Fattoruso, Ruben Rada, José Carbajal “El Sabalero”, Los Olimareños, Daniel Viglietti y Alfredo Zitarrosa, por citar apenas algunos.</p>
<p>Pero también es cierto que costaba un esfuerzo gigantesco llegar a grabar un disco, que los estudios de grabación eran muy malos, que, por ello, los discos locales no sonaban nada bien, y que los medios de difusión no le daban a los músicos vernáculos un lugar ni parecido al que le dan hoy, sin que tampoco signifique que es el ideal ni mucho menos.</p>
<p>Muchas cosas eran peores, antes. Por ejemplo, que no estaban todavía ciertos nuevos artistas que son dignos continuadores de una estirpe, y que nada tienen que envidiarle a aquellos que componían, cantaban y grababan hace muchas décadas.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Tal es el caso de la joven cantautora Florencia Núñez, que viene creciendo y creciendo sin pausas, ganándose un lugar destacada entre el público y la crítica locales. Se lo merece.</p>
<p>Florencia nació en Rocha en 1992 y tras pelearla con ese tesón de quienes deben sobreponerse a las limitaciones que impone nacer y hacerse músico en el interior-como si Montevideo no impusiese limitaciones-logró llegar y quedarse en Montevideo y proyectar una interesantísima carrera que no se ha limitado a pisar escenarios uruguayos, sean de capital o interior, ya que a sus 26 jóvenes años, ya se ha presentado también Argentina, España, México y los EEUU.</p>
<p>Si el lector me permite, volveré a decir a discutir la validez de la vieja frase “todo tiempo pasado fue mejor” precisamente a causa de esto: antes los artistas uruguayos, salvo honrosísimas excepciones, no salían de nuestro territorio.</p>
<p>A esta altura, Florencia Núñez, la chica que tanto da que hablar a sus 26 años, lleva editados dos discos.</p>
<p>El primero de ellos fue <em>Mesopotamia</em> que apareció a la venta en 2014 y que, en mi opinión fue apenas un diagrama, un esbozo de lo que se acaba de concretar en su segundo álbum, <em>Palabra Clásica</em>, que es bastante diferente al primero, mucho más maduro y diría que también un logro musical notoriamente superior.</p>
<p>Ello no quiere decir que <em>Mesopotamia</em> no haya gustado y no haya significado una enorme puerta abierta para esta joven creadora; todo lo contrario, el disco mereció el premio Graffiti en la categoría mejor "Disco Indie" en la edición del 2015 de ese importante certamen.</p>
<p>Pero las nuevas diez canciones que ha grabado Florencia son la mejor carta de presentación para su más que destacable talento.</p>
<p>Antes que nada hay que decir que el disco cuenta con un numeroso plantel de músicos de acompañamiento, incluyendo los instrumentos convencionales en el pop rock, pero también una sección de cuerdas y otra de vientos, redondeando un abanico tímbrico más que variado.</p>
<p>Florencia interpreta básicamente pop de calidad, lo cual sigue siendo toda una apuesta en un medio musical donde el pop para muchos es mala palabra, tal vez a la luz del permanente bombardeo que sufrimos de productos francamente descartables en ese rubro. Lo suyo es de alta calidad, tanto en lo que refiere a la delicadeza y buen gusto de sus líneas melódicas como en lo que respecta a sus textos, que exhiben honda poética y una profundidad que elude puntualmente la superficialidad.</p>
<p>Casi se diría que las diez canciones de <em>Palabra Clásica</em> le pertenecen en letra y música, ya que sólo el último <em>track</em> del disco, <em>Secreto a voces</em>, ha sido escrito en colaboración con Guillermo Berta.</p>
<p>Florencia Núñez canta muy bien, con mucha mesura, sin que sobre ni falte nada, con una  afinación perfecta y una rara capacidad para “vendernos” sus letras, contarnos sus historias, hacernos llegar sus reflexiones cantadas, elemento clave para todo buen cantante y autor.</p>
<p>Sus canciones son fáciles de recordar, divertidas y hasta bailables, lo que lejos de ser ningún démerito, opera a favor de este producto. El disco fluctúa con un ritmo muy astutamente calculado entre los temas “arriba” y las baladas plenas de delicadeza y ternura.</p>
<p>En este tipo de discos, que resultan francamente atractivos de punta a punta, se hace especialmente difícil nombras las canciones más destacadas. De todas formas me tomo la libertad de hacer una somera lista de aquellos temas que en mi opinión resultan más ineludibles.</p>
<p>Nombro, en tal sentido, al track que abre el CD, <em>Tengo un imán contigo</em> que como buen tema de apertura tiene todo el “gancho” necesario como para permanecer de inmediato en la memoria de quien lo escuche, la estupenda <em>Todo indica que caí</em>, <em>Bailo en la silla</em>, <em>Secreto a voces</em> y en forma muy especial las baladas <em>Pacto</em> y <em>Revistas</em>, esta última con aires de vals y un precioso arreglo de cuerdas.</p>
<p>De algún modo lo que hace Florencia se emparenta en forma bastante directa con la propuesta de Jorge Drexler y también de su notoria prima hermana la cantautora Ana Prada.</p>
<p>Hay determinados momentos -por ejemplo <em>Todo indica que caí</em> o <em>Revistas</em>&#8211; de neto cuño drexleriano-pradiano, pero sin que en modo alguno este detalle signifique el mínimo demérito para el trabajo globalmente considerado.</p>
<p>Por el contrario Florencia Núñez es una voz propia dentro del siempre competitivo ámbito de la canción de autor uruguaya, que ha contado históricamente con nombre de enorme peso y que “ha dejado el listón muy alto”.</p>
<p>Podría decirse que con apenas 26 años la rochense Florencia Núñez es una artista absolutamente madura de la que cabe esperarse desde ya un tercer disco con indisimulable expectativa. Y en eso estoy.</p>
<p>***</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Eduardo Rivero</a> en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.</em></p>
<div class="embed-responsive embed-responsive-16by9"><div class="iframe-container"><iframe loading="lazy" class="embed-responsive-item"  title="Florencia Núñez - Tengo un imán contigo (Cover audio)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/ziRuRXLKJfM?list=PL3tObAiPx7l1X36mWgUC4rWGwX1AwDrXj" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div></div>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">Video: <a href="https://www.youtube.com/channel/UC50-LZE6HGr0UsN8fuTB70A" rel="noopener" target="_blank">Florencia Núñez</a></span></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/florencia-nunez-5/">Florencia Núñez</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>New York (iii): Los asombros</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/blogs/new-york-iii-los-asombros/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 May 2018 02:59:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Home]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza esq. Abbey Road]]></category>
		<category><![CDATA[Nueva York]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tercera y última entrega de las crónicas de Eduardo Rivero tras su reciente visita a la Gran Manzana. Urquiza esq....</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/new-york-iii-los-asombros/">New York (iii): Los asombros</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Tercera y última entrega de las crónicas de Eduardo Rivero tras su reciente visita a la Gran Manzana.</strong></p>
<ul>
<li><em>Urquiza esq. Abbey Road</em>: <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/new-york-i-los-musicales/" target="_blank" rel="noopener">New York (i): Los musicales</a></li>
<li><em>Urquiza esq. Abbey Road</em>: <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/new-york-ii-los-recitales/" target="_blank" rel="noopener">New York (ii): Los recitales</a></li>
</ul>
<p style="text-align: right;"><em>“Cuando la fiesta se va acabando/ y desde lejos se escucha el mar<br />
con las guirnaldas abandonadas/ y las botellas sin terminar/ Parece/ que no hubiera penas parece&#8230;”</em><br />
<span style="font-size: small;"><em>Parece</em>, Jaime Roos</span></p>
<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p>Jaime retrata con innegable puntería la resaca anímica -y no sólo alcohólica- que sobreviene a toda fiesta. Mejor lo pasaste, más grande es la melancolía. En el fondo las fiestas se realizan para exorcizar los dolores del diario vivir y hacerle trampas a la muerte que siempre acecha, con mayor o menor cercanía. Las fiestas empiezan a las risas y siempre terminan con una indefinible e incómoda tristeza.</p>
<p>Estoy sentado frente a la computadora, a dos meses de la fiesta de pasar nueve días en New York y la melancolía no cesa.</p>
<p>Fue una fiesta llena de excesos, con borrachera de maravillas y un banquete pantagruélico de momentos imborrables incluidos.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>¿Qué otro lugar del mundo es capaz de ofrecer tanto y todo concentrado en un área geográfica relativamente pequeña? De lo que yo conozco, que por suerte es bastante, diría que ninguno.</p>
<p>Como suele suceder, es imposible recordar la fiesta en órden cronológico, minuto a minuto. La cabeza elige mezclar todo; elige el caos y no el minucioso análisis. A lo largo del día vuelvo a estar allí una y otra vez, pero especialmente a la noche, cuando cuesta conciliar el sueño y la oscuridad de la habitación es capaz de hacerte creer la loca fantasía de que en realidad estás allí, en esa lengua de tierra que es la capital del mundo -para bien y para mal- donde los ríos Hudson e East River se unen y donde la raza humana exhibe un muestrario tan singular como incomparable de todo lo que somos capaces de crear, edificar, colorear, adornar, vender, comprar, exhibir, lucir, representar y saborear.</p>
<p>Oswaldo, un ecuatoriano campechano y conversador guia su camioneta desde el Aeropuerto Kennedy en dirección al Midtown Manhattan donde mi mujer y yo nos vamos a alojar. Un trayecto de una hora y media cuya hora inicial está dedicada a atravesar el enorme barrio de Queens, de casas de dos o tres plantas, hogar de la clase media y cientos de miles de inmigrantes de todas partes del mundo.</p>
<p>—Para ese lado viven los colombianos—informa Oswaldo-allí, del otro lado, donde está ese supermercado, es la zona de los dominicanos…</p>
<p>Al rato, tras pasar cerca de un cementerio inmenso, nos acercamos a la entrada de un antiguo puente de hierro muy hermoso, pintado en pulcro color dulce de leche.</p>
<p>—Este es el Queensboro Bridge—informa Oswaldo-el que fue retratado por Woody Allen en <em>Manhattan</em>.</p>
<p>Apenas tengo tiempo de recordar esa adorable película cuando ya la camioneta está en medio del puente y de golpe se despliega ante los ojos la panorámica de la otra orilla.</p>
<p>—Bienvenidos a New York—dice Oswaldo, juraría que entusiasmado, pese a los años que lleva allí viendo ese panorama a diario. Ya hacía rato que estábamos en New York, pero para Oswaldo, la verdadera ciudad empieza allí, al cruzar ese puente y dejar Queens atrás.</p>
<p>La visión de la línea de rascacielos de Manhattan es una de las experiencias más sobrecogedoras que este mundo puede ofrecer. Su grandiosidad es abrumadora. Esa arquitectura que combina el principio del siglo XX con el presente ya recostado al futuro, y además en esa escala gigantesca, es decididamente impresionante. También emocionante.</p>
<p>(Voy bien, ya el recordar ese instante único, esa joya del hecho de estar vivo ha aventado un poco la melancolía).</p>
<p>No podría, en este momento -ni querría- decir que hicimos ese primer día, y el segundo, y el tercero&#8230; Viene a mi cabeza la inmensidad de Manhattan, la desmesura de sus dimensiones, las infinitas posibilidades de hacer cosas y pasarlo como nunca.</p>
<p>Viene, por ejemplo, el Central Park, enorme y rodeado de preciosos edificios, y la esquina de Central Park West y la calle 72 con el tan bello como lúgubre edificio Dakota. La salida lateral donde murió John Lennon y el recordatorio en la vereda de enfrente con la placa donde se lee “<em>Imagine</em>”. Viene a la cabeza, todo lo otro obvio, insoslayable como la vista panorámica urbana más descomunal de este planeta, desde la terraza de observación en lo alto del Empire State en la calle 34 y la Quinta Avenida, los tres maravillosos museos “que no pueden faltar”: el <em>Metropolitan Museum of Art</em> (alias MET), el <em>Museum of Modern Art</em> (alias MOMA) y el <em>American Museum of Natural History</em>, completísimos, inabarcables, y divertidísimos.</p>
<p>(Voy bien, la melancolía cede…)</p>
<p>Camino de nuevo por el Rockefeller Center, con su estatua dorada, su pista de patinaje sobre hielo, su centro comercial y su espectacular mirador, el <a href="https://www.topoftherocknyc.com/" target="_blank" rel="noopener"><em>Top of the Rock</em></a>. Cruzo de nuevo el kilómetro y 600 metros del imponente Brooklyn Bridge dejando a mi espalda de nuevo el sobrecogedor panorama de la línea de rascacielos. Visito, claro, las dos fuentes del Memorial del 11 de setiembre, testimonio del costado más nefasto de nuestra especie, con los nombres de los miles de muertos escritos en sus bordes. Me deslumbro con las espectaculares vallas publicitarias de radiante tecnología LED que le dan a Times Square, el lugar donde se cruzan Broadway y la amplísima Séptima Avenida un atractivo magnético.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/new-york-iii-los-asombros/">New York (iii): Los asombros</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>New York (ii): Los recitales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Apr 2018 02:59:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza esq. Abbey Road]]></category>
		<category><![CDATA[Nueva York]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Segunda entrega de las crónicas de Eduardo Rivero tras su reciente visita a la Gran Manzana. Urquiza esq. Abbey Road:...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/new-york-ii-los-recitales/">New York (ii): Los recitales</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Segunda entrega de las crónicas de Eduardo Rivero tras su reciente visita a la Gran Manzana.</strong></p>
<ul>
<li><em>Urquiza esq. Abbey Road</em>: <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/new-york-i-los-musicales/" target="_blank" rel="noopener">New York (i): Los musicales</a></li>
</ul>
<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p>Hasta mayo de 2017, el sueño de regresar a New York era tan difuso como improbable. Hasta que, como suele suceder, una súbita voltereta del destino puso ese regreso dentro de lo perfectamente posible. A partir de allí, y hasta febrero de este 2018 cuando ese regreso se concretó, el sueño empezó a crecer día a día con la música ocupando un primerísimo plano.</p>
<p>La semana pasada les conté de <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/new-york-i-los-musicales/" target="_blank" rel="noopener">mi debut como espectador de musicales de Broadway</a>, dos shows cuyas entrada compramos on line con muchos meses de anticipación. Con lo que no contábamos fue con dos recitales que ocuparon el miércoles y jueves que siguieron a aquellos lunes y martes en Broadway. Una semana antes del mágico momento de embarcar en Carrasco descubrí en internet que al día siguiente del segundo musical se presentaba nada menos que Billy Joel en el Madison Square Garden y que, por supuesto, allí <em>debíamos</em> estar, costara lo que costara (y costó bastante). Entramos a la página correspondiente, compramos dos entradas en el primer anillo de la tribuna y nos ocupamos de incorporar al espectáculo dentro del cofre de los sueños más relucientes. La realidad, por cierto, no solo estuvo a la altura sino que superó esos sueños.</p>
<p>No solo tuvimos la inmensa fortuna de que la presentación de Billy Joel fuera al día siguiente del segundo Broadway, sino que, para colmo de las fortunas -uno no siempre liga mal en esta vida- el Madison Square Garden está ubicado frente por frente con el hotel donde nos íbamos a alojar.</p>
<p>El miércoles 21 de febrero caminamos horas por dos barrios primorosos y elegantísimos, de casas de espíritu londinense que desmienten la noción del New York de rascacielos que no dejan ver la luz del sol: Greenwich Village y Soho. Fue maravilloso. Debo decir que Billy Joel caminó con nosotros a lo largo de esas largas horas de deslumbramiento. No perdíamos de vista que esa noche íbamos a estar frente a frente con uno de los grandes del rock de todos los tiempos.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Tal vez no sea políticamente correcto decirlo, o suene no del todo bien, pero no es lo mismo ver a Clapton, McCartney o Joel aquí en Montevideo que verlos jugando de local, en su cancha, en su ciudad natal, con la mejor amplificación y las mejores luces del planeta. Ese es un plus que pesa y mucho.</p>
<p>El Madison Square Garden es, sin dudas, el estadio cerrado más célebre del mundo y su historia se hace sentir apenas vas transitando sus pasillos y lujosas escaleras camino a la inmensa sala principal y a tu butaca. Allí juegan sus partidos de la NBA los New York Knicks. Allí pelearon por primera vez Muhammad Ali y Joe Frazier. Allí George Harrison realizó el Concierto para Bangladesh con la actuación, entre otros, de Eric Clapton y Bob Dylan. Allí Elvis Presley presentó en 1972 su primer y único show en vivo en New York. Allí John Lennon cantó por última vez sobre un escenario, junto a Elton John, en el Thanksgiving Day de 1974. Allí se filmaron y grabaron los recitales de Led Zeppelin que darían pie a la película <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=5N65F-Odxb4" target="_blank" rel="noopener">The Song Remains the Same</a></em>. Allí Elton John festejó su cumpleaños número 60 con un memorable recital. Allí Madonna hizo 31 shows, la banda U2 25 shows y Billy Joel, en aquella noche del 21 de febrero de 2018, su show número 95 en ese sitio.</p>
<p>Este periodista no encuentra las palabras para describir las emociones de lo vivido esa noche, con ese veterano gordo, calvo y con nariz chata de boxeador, de traje negro y camisa azul oscuro, tocando su piano de cola con enorme maestría y cantando con su voz intacta, plena de garra y a la vez matices, un repertorio de temas propios que tienen un merecido lugar en la historia del rock: <em>River of Dreams</em>, <em>Pressure</em>, <em>The Entertainer</em>, <em>New York State of Mind</em>, <em>She&#8217;s Always a Woman</em>, <em>My Life</em>, <em>Allentown</em>, <em>It&#8217;s Still Rock and Roll To Me</em> y, por supuesto, <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=gxEPV4kolz0" target="_blank" rel="noopener">Piano Man</a></em>, que coreó todo el estadio, dicho sea de paso, lleno de bote a bote.</p>
<p>El primer bis fue con la ultra bailable y simpatiquísima <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=hCuMWrfXG4E" target="_blank" rel="noopener">Uptown Girl</a></em>. Hasta hubo una sorpresa inesperada cuando hizo subir a cantar a uno de los técnicos del show, un veterano al que le sobraban kilos, cancha y voz que abrió el libro de modo impresionante con una vibrante versión de <em>Highway to Hell</em>, el clásico de AC/DC. Había que escuchar a esa banda de músicos más bien mayorcitos tocando <em>heavy rock</em> como adolescentes, haciendo vibrar las paredes y aullar a la multitud en los estribillos: Mike Del Giudice en teclados y guitarra, Mark Rivera en Saxo, el notable Tommy Byrnes en guitarra, el no menos notable Chuck Burgi en batería, el virtuoso trompetista Carl Fisher y la percusionista y saxofonista negra Crystal Taliefero.</p>
<p>Como si la suerte de tener a Billy Joel en la vereda de enfrente de nuestro hotel no alcanzara, ese mágico día de febrero el rudo invierno neoyorquino dio paso a un insólito “veranillo” de 23 grados que nos regalo por la tarde la increíble visión de señoras y señores corriendo por el Central Park en short y musculosa. No hay caso: aquel debía ser un día especial.</p>
<p>En el cofre de los sueños, quedaba otro reservado para ser hecho realidad al día siguiente, jueves 22 de febrero. Me negaba a pasar por Manhattan -donde únicamente había estado poco y mal en el lejano 1986- sin disfrutar de una noche de jazz en un club nocturno.</p>
<p>Mi elección era ver una <em>big band</em>; vale decir, una de esas formaciones numerosas que nunca jamás podremos ver aquí en Uruguay, donde no es económicamente viable una orquesta de <em>swing</em> de, pongamos, 20 integrantes, y donde el jazz, mal que nos pese no se toca ni de cerca al nivel de la más increíble de las ciudades de este planeta del punto de vista musical.</p>
<p>Mi mujer y yo fuimos a cenar al club Swing 46, que esa noche contaba como atracción con Dave Berger and his Sultans of Swing. Berger es un músico veterano, que dirige con mano maestra una tremenda banda de neto corte <em>ellingtoniano</em>. Su admiración por Duke Ellington se refleja en cada compás de todo lo que tocaron.</p>
<p>El club queda, precisamente, en la calle 46, en una cuadra preciosa llena de lugares donde cenar con música en vivo. Diré, con sinceridad brutal, que el local era menos lujoso de lo que yo esperaba, la atención peor de lo que suponía y que la cena distaba de ser abundante y exquisita. Para colmo, cuando llegamos a cenar sobre las 20 hs el local estaba semivacío. Recién se llenaría para la “segunda vuelta” de la banda, a eso de las 23. Pero alcanzó que la orquesta comenzara a tocar para que todas las carencias desaparecieran como por arte de magia. El espectáculo fue deslumbrante, con esa banda sólida como una roca y esos arreglos de bronces y maderas ya vibrantes, ya aterciopelados, de una riqueza armónica y una elegancia irresistibles.</p>
<p>Mirando por encima de las mesas mayormente vacías sentí que esos profesionales neoyorquinos de primerísima categoría tocaban solo para nosotros dos, y que era un privilegio impensado. Otra noche inolvidable. Otro regalo de New York, tan pródiga en regalos incomparables.</p>
<p>En <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/new-york-iii-los-asombros/" target="_blank" rel="noopener">la próxima nota</a> seguiré pasando revista a los regalos de la Gran Manzana.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Ver también&#8230;</strong><br />
<em>Urquiza esq. Abbey Road</em>: <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/new-york-i-los-musicales/" target="_blank" rel="noopener">New York (i): Los musicales</a></p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Eduardo Rivero</a> en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.</em></p>
<div class="embed-responsive embed-responsive-16by9"><div class="iframe-container"><iframe loading="lazy" class="embed-responsive-item"  title="Billy Joel - Billy Through the Years" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/rcb2vD8Pfms?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div></div>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">Video: <a href="https://www.youtube.com/channel/UCELh-8oY4E5UBgapPGl5cAg" target="_blank" rel="noopener">billyjoelVEVO</a></span></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/new-york-ii-los-recitales/">New York (ii): Los recitales</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>New York (i): Los musicales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Apr 2018 22:16:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza esq. Abbey Road]]></category>
		<category><![CDATA[Carole King]]></category>
		<category><![CDATA[musicales]]></category>
		<category><![CDATA[Nueva York]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Primera entrega de una serie dedicada a la ciudad de Nueva York, o New York, como prefiere llamarla Eduardo Rivero....</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/new-york-i-los-musicales/">New York (i): Los musicales</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Primera entrega de una serie dedicada a la ciudad de Nueva York, o New York, como prefiere llamarla Eduardo Rivero.</strong></p>
<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p>No era en absoluto difícil encontrar a los musicales de Broadway apareciendo una y otra vez en mi cabeza, mientras un enorme Boeing 787-9 se deslizaba plácidamente sobre las nubes de las tres américas en plena madrugada, con cientos de pasajeros durmiendo y uno -casualmente, yo- fatalmente despierto.</p>
<p>¿Cómo matar el tiempo en medio de un vuelo de nueve horas y treinta minutos? Tras la película de rigor y un rato de música en los auriculares, no queda otro recurso que la divagación mental que pasa revista a las posibilidades que el destino de ese avión ofrece, sintiéndose feliz de toda felicidad, mientras el sueño que no llega más allá del tedio, ayuda en realidad a acelerar el corazón.</p>
<p>Como los musulmanes deben ir una vez en la vida a la Meca, mi peregrinación vital marcaba en su eterna brújula desde que tengo uso de la razón como amante de la música, un destino muy claro: la zona del Midtown Manhattan donde se ofrecen, con la avenida Broadway como centro, las obras musicales más espectaculares que este mundo conozca. Broadway, entonces, volvía una y otra vez a mi pensamiento a lo largo de todo ese vuelo.</p>
<p>Los musicales de Broadway me acosaron durante años y años, con sus célebres bondades, desnudando la distancia geográfica y la imposibilidad económica que fueron dilatando una y otra vez que yo tomara asiento en una de esas butacas. Pero, al igual que sucede con la justicia, los sueños a veces tardan pero siempre llegan.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Broadway me llegó a una ya poco tierna edad, en la segunda mitad del reciente mes de febrero de este 2018 que New York ya ha convertido en un año inolvidable.</p>
<p>Dos musicales maravillosos, plenos de goce y que serían observados desde los más altos andamios del asombro, me esperaban en una zona relativamente pequeña de la isla de Manhattan -el Midtown- que, calle más, calle menos, se extiende desde el límite sur del enorme Central Park y llega hasta la Washington Square, plaza donde arranca un barrio elegantísimo y de casas relativamente bajas llamado Greenwich Village.</p>
<p>En esa franja de unas pocas decenas de cuadras, New York dispone hoy de 41 salas de teatro de entre 500 y un par de miles de localidades, donde entre 2016 y 2017 se vendieron la friolera de trece millones de entradas. Estas cifras ya dan la idea de lo que significa Broadway y su micromundo musical -y no musical- en esos teatros que por fuera no dicen nada, ya que en general tienen halls de entrada pequeños y estrechos, pero que albergan enormes, señoriales y confortables salas.</p>
<p>¿Cómo describir el huracán de talento que nos envuelve apenas se apagan las luces de sala y la pieza arranca?</p>
<p>Es tal el poderío y la tradición de Broadway que allí llegan sólo los mejores talentos en todos los rubros: autores, músicos, bailarines, cantantes, actores, escenógrafos, iluminadores, coreógrafos, y hasta maquinistas, ya que son asombrosas las transiciones que se dan en escena tras un apagón de tres o cuatro segundos; todo lo que provoca esa gente en escena- o conectada de algún modo con la escena- es tan espectacular como único. Hay que verlo al menos una vez en la vida. </p>
<p>Para Broadway escribieron músicos legendarios -Cole Porter, George Gerwshwin, Laurenz Hart, Irvin Berling-, en Broadway triunfaron Barbra Streisand, Liza Minelli, Marlon Brando,Dustin Hoffman, Al Pacino&#8230; una lista interminable de celebridades que hacen del show business norteamericano algo realmente único, cuyo primer escalón es Broadway y el segundo, Hollywood por supuesto.</p>
<p>A las siete de la tarde del lunes 19 de febrero, mi mujer y yo ocupabanos nuestras butacas en el bellísimo Winter Garden Theatre de la avenida Broadway entre las calles 50 y 51 para ver School of Rock, un musical basado en una recordada película de 2003 protagonizada por el comediante Jack Black. La traducción teatral de este argumento -un profesor de secundaria que usurpa el cargo de un amigo y entrena a los alumnos en formar una banda de rock- cuenta nada menos que con el increíble regalo de una banda musical formidable escrita por el legendario Andrew Lloyd Webber, el británico autor de las bandas sonoras de <em>Jesus Christ Superstar</em> y <em>Evita</em>.</p>
<p>Un brillante Alex Brightman encarna en Broadway al personaje creado por Jack Black en forma irresistible y con una dinámica arrolladora, ya que canta, baila y transita el escenario incansablemente. Pero la obra se la roban los niños que conforman una asombrosa banda de rock. Niños de entre 9 y 13 años que tocan y cantan como los más profesionales adultos, pero con ese candor y esa deliciosa ingenuidad de la niñez, que el director de la pieza utiliza como un activo impresionante a favor de esta producción que no decae nunca, que divierte y regocija siempre.</p>
<p>Antes de que arrancara la obra, se me pasó por la cabeza que en esa sala del Winter Garden una debutante Barbra Streisand asombró a New York y luego al mundo con <em>Funny Girl</em>, y que allí vivieron su éxito shows legendarios como <em>West Side Story</em> y <em>Mamma Mia</em>.</p>
<p>A las siete de la tarde del martes 20 de febrero ocupábamos nuestras butacas en el moderno y confortable Stephen Sondheim Theatre ubicado en la calle 43 esquina Broadway para ver <em>Beautiful</em>, el musical dedicado a la vida y obra de la gran Carole King, la autora de canciones populares más exitosa de todos los tiempos en EEUU.</p>
<p>Una delicia de punta punta. De nuevo, escenografía con transiciones de asombro y un casting fabuloso de talentos de la comedia, el canto y el baile. Beatiful ya ha pasado las mil funciones desde su estreno en 2015, y no solo tiene a una protagonista como la canadiense Chilina Kennedy que luce, toca el piano y canta <em>igual</em> que Carole King, sino que además cuando se habla de temas que King escribió para artistas como The Shirelles, The Drifters, The Righteous Brothers o Little Eva, aparecen cantantes que personifican a esos grupos o solistas con una fidelidad apabullante.</p>
<p>El vestuario, la coreografía, las voces, son idénticos a los grupos y solistas originales y uno presencia canciones como <em>Will You Love Me Tomorrow</em>, <em>Up on the Roof</em>, <em>The Loco Motion</em> -que definieron la carrera de los artistas que mencionaba más arriba- así como clásicos de la propia Carole King como <em>Beautiful</em>, <em>You&#8217;ve Got a Friend</em> o <em>It&#8217;s Too Late</em> sentado en el borde de la butaca con el corazón lleno de felicidad, los ojos llenos de incredulidad y los oídos florecidos como en la más hermosa primavera.</p>
<p>Pero pese a lo geniales que son esas puestas en escena, lo mejor está al final.</p>
<p>Cuando se encienden las luces, uno toma conciencia de que al salir del teatro, afuera estará New York, con los paneles publicitarios asombrosos de Times Square en el cruce de Broadway y la Séptima Avenida, y esa sensación de estar allí, a pocas cuadras de donde Carole King escribió sus canciones, por ejemplo, es única.</p>
<p>New York provoca adicción. Y no hay cura posible. En la siguiente nota, les cuento de un par de recitales neoyorquinos alucinantes.</p>
<p><strong>Continúa en&#8230;</strong><br />
<em>Urquiza esq. Abbey Road</em>: <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/new-york-ii-los-recitales/" rel="noopener" target="_blank">New York (ii): Los recitales</a></p>
<p>***</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Eduardo Rivero</a> en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.</em></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/new-york-i-los-musicales/">New York (i): Los musicales</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El sello (fonográfico) de hoy: Perro Andaluz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Apr 2018 21:00:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Home]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza esq. Abbey Road]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel Atienza]]></category>
		<category><![CDATA[Música popular uruguaya]]></category>
		<category><![CDATA[sellos discográficos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Continuamos con la serie dedicada a los sellos editores que han hecho un inmenso aporte a la música uruguaya. El...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/sello-fonografico-hoy-perro-andaluz/">El sello (fonográfico) de hoy: Perro Andaluz</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Continuamos con la serie dedicada a los sellos editores que han hecho un inmenso aporte a la música uruguaya.</strong></p>
<ul>
<li><a href="https://www.enperspectiva.net/tag/sellos-discograficos/" target="_blank" rel="noopener">El sello (fonográfico) de hoy: Ediciones anterioes</a></li>
</ul>
<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p>Hace unos treinta años, a fines de la década de 1980, conocí a un pibe simpatiquísimo que coleccionaba discos uruguayos con una pasión como no he visto en otra persona. Iba a la Feria de Tristán Narvaja y compraba esos discos simples de vinilo prácticamente inaudibles y de artistas olvidados que más nadie compraría, del género que fuese: rock, tango, pop, jazz&#8230; creo que todos los géneros menos el llamado “tropical”.</p>
<p>Un amigo en común me lo presentó, porque aquel tal Ángel Atienza, entonces cajero del Banco La Caja Obrera, estaba interesado en pedirme prestados determinados materiales raros de música uruguaya que yo atesoraba también con enorme amor. Nos hicimos muy amigos, con un afecto y una complicidad que dura hasta hoy.</p>
<p>Ángel sigue siendo bancario, pero ahora tiene algunos años y algunos kilitos de más, y ahora además de trabajar en una institución financiera también es conductor de programas radiales, programador en la emisora Babel del Sodre y, por sobre todas las cosas, el alma mater del sello independiente <a href="http://www.perroandaluz.com/" rel="noopener" target="_blank">Perro Andaluz</a>, un emprendimiento cultural absolutamente insólito dentro de nuestro país.</p>
<p>A poco de conocernos, Ángel me vino con la noticia de que “iba a sacar un sello editor de música”, una absoluta quijotada entonces y que sigue siendo un gran homenaje al personaje cervantino también hoy. Es que Perro Andaluz nació como una empresa unipersonal y, por más que tenga alguna ayudita de sus amigos, básicamente sigue siendo Ángel acordando con los artistas, presentando proyectos en el FONAM, reservando horas en los estudios de grabación, craneando cosas con el fotógrafo, con el diseñador gráfico, negociando con las imprentas y fábricas de discos compactos, distribuyendo y vendiendo vía internet o con un cajoncito en la misma feria de Tristán Narvaja donde compraba -y sigue comprando- rarezas de la música popular uruguaya. Claro como el agua: Perro Andaluz <em>es</em> Ángel Atienza.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>En diciembre de 1989 comenzaría a editar música exclusivamente en formato cassette de audio, hoy una auténtica reliquia que el tiempo se ha llevado. Recién a partir de 1995 comenzarían las ediciones en CD, muchas de las cuales fueron reediciones de aquellos fonogramas que originalmente habían aparecido en cassette.</p>
<p>Ángel se planteó tener un sello que difundiera esa “otra música que hay en el aire” y que algunos se animaban a escuchar pero nadie a editar. No cabe la menor duda de que ese propósito lo ha logrado con creces. Bautizó a su sello editor como Perro Andaluz, en homenaje a la clásica película de 1929 dirigida por el español Luis Buñuel con guión escrito a medias por Buñuel y nada menos que el pintor Salvador Dalí. Y eligió como primer cassette para sacar a la venta <em>Un exceso de luz</em> del dúo de guitarras Ensamble Acústico, un disco etéreo que mantiene sorprendente vigencia y que se adelantó en décadas a lo que ha editado recientemente -para otros sellos- el guitarrista Gustavo Ripa con su serie de discos <em>Calma</em>, por su elegante minimalismo.</p>
<p>En estos casi 30 años, los títulos editados son muchos cientos y abarcan todas las corrientes del rock, pop, música de cantautores y un especial énfasis en el jazz, género que Ángel Atienza lleva en su corazón. Perro Andaluz ha significado la plataforma de lanzamiento para muchos artistas hoy reconocidos y que graban para sellos “grandes” como las bandas Buceo Invisible, Pecho e&#8217;fierro y Orgánica y solistas como Jorge Alastra o Mariana Lucía. El quijotesco sello unipersonal le ha dado oportunidades a músicos que de otra forma difícilmente hubieran tenido un primer discos en los otros sellos, lo que convierte al emprendimiento en algo digno del mejor aplauso del punto de vista de su significación cultural.</p>
<p>Pero también, con el paso de los años, Perro Andaluz ha editado a nombres de enorme peso en la música popular uruguaya; entre otros: Hugo Fattoruso, Urbano Moraes, Eduardo Mateo, Leo Maslíah, Jorge Galemire, Samantha Navarro, Dino, Vera Sienra, Lágrima Ríos, Roberto Darvin o Gustavo Nocetti entre otros.</p>
<p>En el campo del jazz es muy común que Ángel reserve horas para un fin de semana (por ejemplo en el estudio Sondor) y que una formación de jazzistas uruguayos -casi siempre jóvenes- se concentren allí y en pocas horas tengan su disco terminado. Es el caso de músicos como los pianistas Ricardo Nolé y Andrés Bedó, el bajista Federico Righi, grupos como Jorge Armani Trío y Trío Ibarburu, el Fernando Labrada Sexteto o el guitarrista José Pedro Beledo, por citar apenas un puñado de discos de esa corriente.</p>
<p>Perro Andaluz, fiel a su política de abrir la puerta a productos que otros ni siquiera considerarían, ha editado, por ejemplo, al francés residente en Uruguay Emile Bosch con su disco <em>Des Iles</em>, un primer disco grabado ya largamente pasados sus 60 años de edad; ha puesto en el mercado tres discos de piano solista de Gonzalo Gravina interpretando a Alfredo Zitarrosa, Eduardo Mateo y Jaime Roos respectivamente, ha invitado a Gonzalo Brown, una de las voces de la Abuela Coca, a producir un disco solista, lo mismo que ha sucedido con el ex guitarrista de Níquel, el argentino Pablo Faragó, el legendario baterista José Luis Pérez y el no menos legendario bajista de rock Gustavo “Mamut” Muñoz. El experimental dúo de Berta Pereira y Pollo Píriz encuentra en el sello un merecidísimo canal de expresión.</p>
<p>Y Ángel se las ha ingeniado además para editar materiales de enorme significación histórica como cintas casi perdidas del trío Opa en EEUU, una recopilación fantástica de la banda Los Mockers (sus grabaciones entre 1965 y 1967 en Buenos Aires), las nunca editadas grabaciones del grupo Patria Libre donde tocaron músicos como Jorge Lazaroff, Jorge Bonaldi y Jaime Roos, una excepcional colección de demos y rarezas varias de Eduardo Mateo titulada <em>El Tartamudo</em> y un imperdible disco de los comienzos de Gastón Ciarlo “Dino” que incluye sus primeros y olvidados -e incoseguibles- discos simples originalmente grabados para RCA y la versión completa de su primer LP solista grabado para Eco-Mallarini Producciones a fines de los años 60.</p>
<p>Como si todo eso no bastara, mi amigo Ángel decidió incursionar en <a href="http://www.perroandaluz.com/libros.html" rel="noopener" target="_blank">la edición de libros</a>. Los títulos editados hasta ahora no han sido muchos, pero, eso sí, todos de gran significación como los dos volúmenes de <em>De las cuevas al Solís</em> de Fernando Peláez, obra de consulta ineludible a esta altura sobre la historia del rock nacional, <em>Darnauchans, entre el cuervo y el ángel</em>, de Marcelo Rodríguez, una investigación completísima y documentada hasta el mínimo detalle sobre nuestro principal baladista, libros sobre análisis del candombe a cargo del musicólogo Gustavo Goldman, <em>El Oráculo y Criucigrama</em> con narrativa de Leo Masliah; la reedición corregida y aumentada, luego de años de estar fuera de mercado. de <em>Razones Locas</em>, sobre "el paso de Eduardo Mateo por la música uruguaya" del brasileño radicado en Montevideo Guilherme de Alencar Pinto, y más recientemente <em>Texticulario</em> del actor y músico de rock Tabaré Rivero.</p>
<p>Conociéndolo a Ángel como lo conozco, sé que habrá Perro Andaluz para rato, ladrando y mordiendo en un mercado conservador y elitista, y sé que Don Quijote seguirá cabalgando por mucho, mucho tiempo.</p>
<p>***</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Eduardo Rivero</a> en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.</em></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/sello-fonografico-hoy-perro-andaluz/">El sello (fonográfico) de hoy: Perro Andaluz</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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