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	Comentarios en: Pregoneros digitalesLa publicidad: Cómo es y cómo será (II)	</title>
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		Por: Eduardo Casas		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Casas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Sep 2015 01:25:21 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Yo creo que uno de los problemas centrales en la comunicaciòn publicitaria es que la innovaciòn tecnològica, la globalizaciòn y la aceleraciòn creciente de este proceso nos està superando a todos, en todos los terrenos, en todas las profesiones. Hace 20 años todavìa podìamos acompasar el ritmo del baile a la mùsica que nos tocaban. Pero hoy cada vez màs difìcil lograrlo. La velocidad de respuesta, condiciòn indispensable para poder seguir &quot;bailando&quot;,  se torna cada vez màs una misiòn imposible. El consumidor se nos escapa,nos ignora, se hace inubicable; ayer nomàs, por un momento nos pareciò que hicimos contacto con èl, pero hoy volviò a despistarnos. Tiene cada vez màs conciencia de su poder (el poder de elegir) y toda la informaciòn disponible a un click de distancia. Y nos obliga a correrlo de atràs, cada vez màs de atràs. Cambia de comportamientos a la velocidad de la luz y nos desconcierta, nos agota, nos frustra.
Porque el negocio del anunciante no es vender productos y servicios, sino ganar clientes: ganar su confianza, su lealtad. Y la mayorìa de las veces no entiende ni un ràbano lo que està pasando y còmo hacer para conseguir, lo que no hace tanto tiemo consegùìa con cierta facilidad. Y entonces nos pide ayuda a los publicistas y nos exige lo que en la mayorìa de los casos no podemos darle.  No es &quot;moco de pavo&quot; el desafìo. 
Mi impresiòn es que cada vez menos lo lograràn, porque el consumidor medio està harto. Su cerebro no quiere (porque no puede) asimilar miles de mensajes diarios contradictorios y a la vez cada vez màs parecidos. Su cerebro està adoptando el hàbito de no prestar atenciòn a la publicidad, como medida sanitaria. El boca a boca sube en el rating de influencia en sus decisiones de compra, nos tiene cada vez menos en cuenta en el momento de la verdad, mientras los publicitarios seguimos premiàndonos entre nosotros y celebrando reconocimientos de nuestros pares y creciente ignorancia y desinterès de nuestro &quot;pùblico objetivo&quot;,  eludiendo por puro instinto de sobrevivencia nuestro esfuerzo creciente por pegarle algùn dardo en el medio de la frente, que lo haga caer en los brazos generosos de quienes nos pagan por ese trabajo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo creo que uno de los problemas centrales en la comunicaciòn publicitaria es que la innovaciòn tecnològica, la globalizaciòn y la aceleraciòn creciente de este proceso nos està superando a todos, en todos los terrenos, en todas las profesiones. Hace 20 años todavìa podìamos acompasar el ritmo del baile a la mùsica que nos tocaban. Pero hoy cada vez màs difìcil lograrlo. La velocidad de respuesta, condiciòn indispensable para poder seguir "bailando",  se torna cada vez màs una misiòn imposible. El consumidor se nos escapa,nos ignora, se hace inubicable; ayer nomàs, por un momento nos pareciò que hicimos contacto con èl, pero hoy volviò a despistarnos. Tiene cada vez màs conciencia de su poder (el poder de elegir) y toda la informaciòn disponible a un click de distancia. Y nos obliga a correrlo de atràs, cada vez màs de atràs. Cambia de comportamientos a la velocidad de la luz y nos desconcierta, nos agota, nos frustra.<br />
Porque el negocio del anunciante no es vender productos y servicios, sino ganar clientes: ganar su confianza, su lealtad. Y la mayorìa de las veces no entiende ni un ràbano lo que està pasando y còmo hacer para conseguir, lo que no hace tanto tiemo consegùìa con cierta facilidad. Y entonces nos pide ayuda a los publicistas y nos exige lo que en la mayorìa de los casos no podemos darle.  No es "moco de pavo" el desafìo.<br />
Mi impresiòn es que cada vez menos lo lograràn, porque el consumidor medio està harto. Su cerebro no quiere (porque no puede) asimilar miles de mensajes diarios contradictorios y a la vez cada vez màs parecidos. Su cerebro està adoptando el hàbito de no prestar atenciòn a la publicidad, como medida sanitaria. El boca a boca sube en el rating de influencia en sus decisiones de compra, nos tiene cada vez menos en cuenta en el momento de la verdad, mientras los publicitarios seguimos premiàndonos entre nosotros y celebrando reconocimientos de nuestros pares y creciente ignorancia y desinterès de nuestro "pùblico objetivo",  eludiendo por puro instinto de sobrevivencia nuestro esfuerzo creciente por pegarle algùn dardo en el medio de la frente, que lo haga caer en los brazos generosos de quienes nos pagan por ese trabajo.</p>
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