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	Comentarios en: Irreductibles orientales	</title>
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		Por: Raquel Ortiz		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/editorial/irreductibles-orientales/#comment-34878</link>

		<dc:creator><![CDATA[Raquel Ortiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Feb 2017 19:50:47 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El choque de de civilizaciones no existe. Fue y continúa siendo un arma de destrucción masiva  y un manto protector para cubrir vergüenzas y complicidades]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El choque de de civilizaciones no existe. Fue y continúa siendo un arma de destrucción masiva  y un manto protector para cubrir vergüenzas y complicidades</p>
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		<title>
		Por: Gustavo Calvo		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/editorial/irreductibles-orientales/#comment-33438</link>

		<dc:creator><![CDATA[Gustavo Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Feb 2017 14:24:16 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Es interesante el tono de las respuestas. No estoy de acuerdo con la relevancia superlativa que se da a la cantidad de habitantes de un país. Hay países muy poblados que han avanzado mucho y otros que realmente dan pena. Me parece un poco pobre la anécdota del viaje (realmente un uruguayo debe consultar la población del país?). Muchos de los elementos comparativos que se mencionan realmente no tienen utilidad, no implican ninguna conclusion y no determinan ningún futuro decretado. Pero por otro lado, no puedo dejar de expresar que SI considero relevante que un país, si quiere imaginar u futuro y luchar por el, necesita una masa critica de habitantes para esceneficar un mercado interno útil para desarrollar emprendimientos, estabilizar industrias y dar al consumo un papel importante en la economía domestica. Gustavo también da indicadores que me parece tampoco son determinantes pero interpreto que quiere dar un contrapunto al editorial para ejemplificar. NO estoy de acuerdo con el papel que Gustavo dice que juegan los intelectuales. En nuestro país no ha sido asi. Hoy veo una masa adormecida , no critica y hasta cómplice de políticas erráticas, atados a su mochila ideológica, llenos de frases hechas e incapaces ademas de dialogar con el tipo de la calle, de hacerle llegar una visión mas profunda o pensante. Chomsky le gusta a su club de fans , que es muy amplio , pero igual de amplio es el club que lo ve como un gran ilusionista y escondiendo las profesias no cumplidas de sus libros. Hoy en el mundo los intelectuales están cuestionandose, por su inacción , miopía y compromiso politico que les hizo menos independientes, tanto en Francia, como Alemania o Italia (si contamos a Humberto Ecco) . Pero eso es una buena noticia.. aun pueden cuestionarse, no es poca cosa, evidencia honestidad. Volviendo al articulo , no admiro un pais por su poblacion, pero deseo para el mio estar mejor en ese rubro.  
Por ultimo, el fondo del asunto... lo hemos hecho mal?  Creo que no, que nuestra intelectualidad del principios del siglo XX (sin colores, toda ella)   sento buenas bases. Creo que la intelectualidad del principios del sigo XXI no existió políticamente, solo acompaño mansamente ....Soy optimista, pero seamos sinceros, hemos sido mediocres en varios temas... mejoremos]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es interesante el tono de las respuestas. No estoy de acuerdo con la relevancia superlativa que se da a la cantidad de habitantes de un país. Hay países muy poblados que han avanzado mucho y otros que realmente dan pena. Me parece un poco pobre la anécdota del viaje (realmente un uruguayo debe consultar la población del país?). Muchos de los elementos comparativos que se mencionan realmente no tienen utilidad, no implican ninguna conclusion y no determinan ningún futuro decretado. Pero por otro lado, no puedo dejar de expresar que SI considero relevante que un país, si quiere imaginar u futuro y luchar por el, necesita una masa critica de habitantes para esceneficar un mercado interno útil para desarrollar emprendimientos, estabilizar industrias y dar al consumo un papel importante en la economía domestica. Gustavo también da indicadores que me parece tampoco son determinantes pero interpreto que quiere dar un contrapunto al editorial para ejemplificar. NO estoy de acuerdo con el papel que Gustavo dice que juegan los intelectuales. En nuestro país no ha sido asi. Hoy veo una masa adormecida , no critica y hasta cómplice de políticas erráticas, atados a su mochila ideológica, llenos de frases hechas e incapaces ademas de dialogar con el tipo de la calle, de hacerle llegar una visión mas profunda o pensante. Chomsky le gusta a su club de fans , que es muy amplio , pero igual de amplio es el club que lo ve como un gran ilusionista y escondiendo las profesias no cumplidas de sus libros. Hoy en el mundo los intelectuales están cuestionandose, por su inacción , miopía y compromiso politico que les hizo menos independientes, tanto en Francia, como Alemania o Italia (si contamos a Humberto Ecco) . Pero eso es una buena noticia.. aun pueden cuestionarse, no es poca cosa, evidencia honestidad. Volviendo al articulo , no admiro un pais por su poblacion, pero deseo para el mio estar mejor en ese rubro.<br />
Por ultimo, el fondo del asunto&#8230; lo hemos hecho mal?  Creo que no, que nuestra intelectualidad del principios del siglo XX (sin colores, toda ella)   sento buenas bases. Creo que la intelectualidad del principios del sigo XXI no existió políticamente, solo acompaño mansamente &#8230;.Soy optimista, pero seamos sinceros, hemos sido mediocres en varios temas&#8230; mejoremos</p>
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		Por: Jorge Laviano		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/editorial/irreductibles-orientales/#comment-33429</link>

		<dc:creator><![CDATA[Jorge Laviano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Feb 2017 12:50:23 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Bueno; si vamos a hablar de los países por su cantidad de población, tampoco somos los últimos, sino que hay varios que nos van a la zaga, en este factor digo. Por ejemplo, Islandia. ¿significa eso que sea un país inviable? Los islandeses no deben pensar así.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Bueno; si vamos a hablar de los países por su cantidad de población, tampoco somos los últimos, sino que hay varios que nos van a la zaga, en este factor digo. Por ejemplo, Islandia. ¿significa eso que sea un país inviable? Los islandeses no deben pensar así.</p>
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		<title>
		Por: Robin Traverso		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/editorial/irreductibles-orientales/#comment-33417</link>

		<dc:creator><![CDATA[Robin Traverso]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Feb 2017 10:12:17 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El pantallazo de Daniel Supervielle es el que venimos describiendo muchos uruguayos, o mejor dicho, personas de distintos orígenes que viven o no en nuestro país. Comparto. Y agradezco el testimonio que en la misma nota nos brinda Supervielle ya que me permite alegrarme por las posibilidades que él, como otros en Uruguay ( no demasiados ), tienen de participar de programas en el exterior cotejando así, abiertamente, sus capacidades y talentos con las de otros colegas de distintas culturas y formaciones.  ¡Cómo no darnos cuenta que diariamente estamos enfrascados en discusiones que giran sobre la misma noria!  Discutimos inmediateces, pero sin una visión, plan, proyecto que nos vaya conduciendo a construir nuestro propio futuro.  Ese que democráticamente anhelemos.  El conocer y analizar sin prejuicios otras civilizaciones y sus historias que están detrás, permite no quedar encerrados y ser, en cambio, galos enriquecidos por visiones mal llamadas extranjeras, en un mundo globalizado.  Soy parte de una población cansada ( y en descreimiento ) de posturas enclaustradas que nos impiden encontrar en otros, y con otros, interesantes verdades que enriquezcan las nuestras.  Buscamos &quot;aire&quot;.  Buscamos espacios en los que podamos ( y sepamos ) dialogar en pro de emprender posibilidades que nos sean válidas, y que sean válidas especialmente para los más desfavorecidos.  				
	En tiempos donde parece que todo amenaza con las construcción de muros físicos, tengo la impresión de la existencia de muros más sutiles y peligrosos: los mentales.  La instancia vivida por Supervielle nos muestra cómo el encuentro con culturas y pensamientos diferentes, enriquece y ayuda a pensar.  Cuestionarse, intercambiar y redimensionar las propias certezas nos &quot;hace bien&quot; porque nos permite generar nuevas posibilidades a los conflictos que llevamos entre manos. No será que a los uruguayos nos falta salir de nuestros creídos e ilusorios ghettos, para ir al encuentro de otras culturas milenarias que nos ayuden a vislumbrar nuevos horizontes?
	Creo que lo compartido por Supervielle, nos permite salir de cierta autarquía cultural.
Sería de augurar, que muchos más uruguayos se animaran a enriquecer su &quot;uruguayés&quot; en el intercambio con otros.  En esta aldea global --como bien lo afirma la cortina de EnPespectiva-- este tipo de periodismo e intercambio, nos abre horizontes.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El pantallazo de Daniel Supervielle es el que venimos describiendo muchos uruguayos, o mejor dicho, personas de distintos orígenes que viven o no en nuestro país. Comparto. Y agradezco el testimonio que en la misma nota nos brinda Supervielle ya que me permite alegrarme por las posibilidades que él, como otros en Uruguay ( no demasiados ), tienen de participar de programas en el exterior cotejando así, abiertamente, sus capacidades y talentos con las de otros colegas de distintas culturas y formaciones.  ¡Cómo no darnos cuenta que diariamente estamos enfrascados en discusiones que giran sobre la misma noria!  Discutimos inmediateces, pero sin una visión, plan, proyecto que nos vaya conduciendo a construir nuestro propio futuro.  Ese que democráticamente anhelemos.  El conocer y analizar sin prejuicios otras civilizaciones y sus historias que están detrás, permite no quedar encerrados y ser, en cambio, galos enriquecidos por visiones mal llamadas extranjeras, en un mundo globalizado.  Soy parte de una población cansada ( y en descreimiento ) de posturas enclaustradas que nos impiden encontrar en otros, y con otros, interesantes verdades que enriquezcan las nuestras.  Buscamos "aire".  Buscamos espacios en los que podamos ( y sepamos ) dialogar en pro de emprender posibilidades que nos sean válidas, y que sean válidas especialmente para los más desfavorecidos.<br />
	En tiempos donde parece que todo amenaza con las construcción de muros físicos, tengo la impresión de la existencia de muros más sutiles y peligrosos: los mentales.  La instancia vivida por Supervielle nos muestra cómo el encuentro con culturas y pensamientos diferentes, enriquece y ayuda a pensar.  Cuestionarse, intercambiar y redimensionar las propias certezas nos "hace bien" porque nos permite generar nuevas posibilidades a los conflictos que llevamos entre manos. No será que a los uruguayos nos falta salir de nuestros creídos e ilusorios ghettos, para ir al encuentro de otras culturas milenarias que nos ayuden a vislumbrar nuevos horizontes?<br />
	Creo que lo compartido por Supervielle, nos permite salir de cierta autarquía cultural.<br />
Sería de augurar, que muchos más uruguayos se animaran a enriquecer su "uruguayés" en el intercambio con otros.  En esta aldea global &#8211;como bien lo afirma la cortina de EnPespectiva&#8211; este tipo de periodismo e intercambio, nos abre horizontes.</p>
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		<title>
		Por: Susana Gargano		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/editorial/irreductibles-orientales/#comment-33362</link>

		<dc:creator><![CDATA[Susana Gargano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Feb 2017 23:41:54 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El artículo, comentario, reseña, columna...es como es Daniel...Vuelo literario, sí. Necesidad de destacar el curso, la amistad con la profesora India, sí. No va más allá. Es solamente y totalmente Daniel. Nada más.  Pero este país pequeño y con escasa población, tiene, tuvo y tendrá literatos, filósofos, historiadores, médicos, jugadores deportivos, con un índice mayor de producción intelectual que la India. A Dios, gracias!!]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El artículo, comentario, reseña, columna&#8230;es como es Daniel&#8230;Vuelo literario, sí. Necesidad de destacar el curso, la amistad con la profesora India, sí. No va más allá. Es solamente y totalmente Daniel. Nada más.  Pero este país pequeño y con escasa población, tiene, tuvo y tendrá literatos, filósofos, historiadores, médicos, jugadores deportivos, con un índice mayor de producción intelectual que la India. A Dios, gracias!!</p>
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		<item>
		<title>
		Por: Gustavo Garibotto		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/editorial/irreductibles-orientales/#comment-33297</link>

		<dc:creator><![CDATA[Gustavo Garibotto]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Feb 2017 16:14:56 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://www.enperspectiva.net/?p=27923#comment-33297</guid>

					<description><![CDATA[Dudé mucho durante toda la mañana sobre qué hacer luego de escuchar esta columna porque hace años ya que me propuse no entrar en polémicas ni responder provocaciones. Pero, en el acierto o en el error, no puedo evitar emitir opinión y expresar mi desagrado porque, en efecto, siento como provocaciones muy cuestionables las dos últimas columnas del autor. Me voy a centrar sólo en la actual; a la de la semana pasada ya se la tragó la liquidez . . .
Comprendo la intención de -además de pasar el mensaje puro y duro-  tratar de darle al artículo algún vuelo literario que lo haga más atractivo y digerible. Pero, sinceramente, encuentro rebuscada -por decir lo menos- la referencia al viaje, al encuentro de profesores de comunicación -donde al pasar se preocupa en hacernos saber que fue expositor en el evento-, la amistad con la profesora India, etc. para recién ahí contarnos que con ella descubren -casi a la vez- que la población del Uruguay es apenas la de una barrio de Nueva Delhi, San Pablo o cualquiera de las otras grandes urbes del mundo. Supongo que no es grave en el caso de Mausumi Bhattacharyya (aunque como buena comunicadora nativa de esa potencia tecnológica tan admirada y caricaturizada en occidente supongo que le hubiera sido más que suficiente un rápido “googleo” para saber que, en efecto, sólo somos un puñadito de orientales). Lo inaceptable es que -ante la consulta- el comunicador uruguayo se haya visto obligado a revisar las fuentes para cerciorarse que, efectivamente, somos hoy apenas algo más que esos históricos 3 millones de habitantes que fuimos durante añares. Bueno, tal vez lo sabía y haya sido otra licencia literaria que creyó oportuno incluir.
Pero lo que me resulta realmente inadmisible -y obliga estas líneas- es la afirmación de que somos chicos en todo sentido, incluso por lo tanto en sentido peyorativo (que me tomo la libertad de interpretar que es la acepción que más le interesa resaltar). Sencillamente no puedo aceptarlo. Pero no por una reacción patriotera chauvinista -nada más alejado de mi pensamiento- sino por una genuina y fundamentada diferencia de raíz sobre lo que es nuestro país, sus orígenes, su cultura, sus problemas actuales y, muy seguramente también, sobre la idea de país futuro que imaginamos y deseamos.
Pero, volviendo a Mausumi Bhattacharyya, si ella hubiera hecho la búsqueda en internet sobre la población de este país que evidentemente le era desconocido -o si otro uruguayo hubiera sido su interlocutor- quizás se hubiera enterado además que el PIB/cápita del Uruguay es 10 veces superior que el de su país, al igual que el gasto en educación. O, por seguir con indicadores estándar, que pese a no tener industria automotriz, tenemos 10 veces más vehículos (cada 1000 habitantes) que la India, que sí los produce. O que, como porcentaje del PBI per cápita, exportamos más, importamos menos y, por lo tanto, el déficit de nuestra balanza comercial es casi la mitad que el del país asiático. Que en el Índice de Desarrollo Humano (IDH, que tiene en cuenta tres variables: vida larga y saludable, conocimientos y nivel de vida digno) Uruguay ocupa el puesto 54 e India el 130. O que en este rincón del mundo no existe discriminación basada en castas, ni pena de muerte, ni explotación infantil y que, a pesar de los pesares, los derechos de las mujeres en nuestro país son abismalmente más amplios -y respetados- que en India.
¿Ello significa que “we are fantastic”? Por cierto que no. Tenemos enorme cantidad de problemas y desafíos de futuro. En nosotros está darles adecuada respuesta como sociedad. Para ello, entre otras cosas, necesitamos de su justa calibración y -por sobre todo- usar la materia gris para algo más que folletines inconsistentes que repiten inconducentes cantinelas plagadas de lugares comunes. Se precisa otro esfuerzo de los comunicadores e intelectuales (dicho ésto para quiénes se sientan parte de esa comunidad). Al respecto, se cumplen el próximo 23 de febrero 50 años de la publicación de Noam Chomsky “La responsabilidad de los intelectuales”. Si bien surgió como una alegato contra las atrocidades que los Estados Unidos estaban realizando en Vietnam, trascendió la inmediatez de la hora y llegan con vigencia a nuestros días pasajes como el que sigue: “Intellectuals are in a position to expose the lies of governments, to analyze actions according to their causes and motives and often hidden intentions. In the Western world, at least, they have the power that comes from political liberty, from access to information and freedom of expression. For a privileged minority, Western democracy provides the leisure, the facilities, and the training to seek the truth lying hidden behind the veil of distortion and misrepresentation, ideology and class interest, through which the events of current history are presented to us. The responsibilities of intellectuals, then, are much deeper than what Macdonald calls the “responsibility of people,” given the unique privileges that intellectuals enjoy”.
Se podrá estar de acuerdo o discrepar con Chomsky sobre sus posturas (las políticas, por ejemplo) pero es innegable su aporte como intelectual lúcido, honesto, trascendente y comprometido con su tiempo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dudé mucho durante toda la mañana sobre qué hacer luego de escuchar esta columna porque hace años ya que me propuse no entrar en polémicas ni responder provocaciones. Pero, en el acierto o en el error, no puedo evitar emitir opinión y expresar mi desagrado porque, en efecto, siento como provocaciones muy cuestionables las dos últimas columnas del autor. Me voy a centrar sólo en la actual; a la de la semana pasada ya se la tragó la liquidez . . .<br />
Comprendo la intención de -además de pasar el mensaje puro y duro-  tratar de darle al artículo algún vuelo literario que lo haga más atractivo y digerible. Pero, sinceramente, encuentro rebuscada -por decir lo menos- la referencia al viaje, al encuentro de profesores de comunicación -donde al pasar se preocupa en hacernos saber que fue expositor en el evento-, la amistad con la profesora India, etc. para recién ahí contarnos que con ella descubren -casi a la vez- que la población del Uruguay es apenas la de una barrio de Nueva Delhi, San Pablo o cualquiera de las otras grandes urbes del mundo. Supongo que no es grave en el caso de Mausumi Bhattacharyya (aunque como buena comunicadora nativa de esa potencia tecnológica tan admirada y caricaturizada en occidente supongo que le hubiera sido más que suficiente un rápido “googleo” para saber que, en efecto, sólo somos un puñadito de orientales). Lo inaceptable es que -ante la consulta- el comunicador uruguayo se haya visto obligado a revisar las fuentes para cerciorarse que, efectivamente, somos hoy apenas algo más que esos históricos 3 millones de habitantes que fuimos durante añares. Bueno, tal vez lo sabía y haya sido otra licencia literaria que creyó oportuno incluir.<br />
Pero lo que me resulta realmente inadmisible -y obliga estas líneas- es la afirmación de que somos chicos en todo sentido, incluso por lo tanto en sentido peyorativo (que me tomo la libertad de interpretar que es la acepción que más le interesa resaltar). Sencillamente no puedo aceptarlo. Pero no por una reacción patriotera chauvinista -nada más alejado de mi pensamiento- sino por una genuina y fundamentada diferencia de raíz sobre lo que es nuestro país, sus orígenes, su cultura, sus problemas actuales y, muy seguramente también, sobre la idea de país futuro que imaginamos y deseamos.<br />
Pero, volviendo a Mausumi Bhattacharyya, si ella hubiera hecho la búsqueda en internet sobre la población de este país que evidentemente le era desconocido -o si otro uruguayo hubiera sido su interlocutor- quizás se hubiera enterado además que el PIB/cápita del Uruguay es 10 veces superior que el de su país, al igual que el gasto en educación. O, por seguir con indicadores estándar, que pese a no tener industria automotriz, tenemos 10 veces más vehículos (cada 1000 habitantes) que la India, que sí los produce. O que, como porcentaje del PBI per cápita, exportamos más, importamos menos y, por lo tanto, el déficit de nuestra balanza comercial es casi la mitad que el del país asiático. Que en el Índice de Desarrollo Humano (IDH, que tiene en cuenta tres variables: vida larga y saludable, conocimientos y nivel de vida digno) Uruguay ocupa el puesto 54 e India el 130. O que en este rincón del mundo no existe discriminación basada en castas, ni pena de muerte, ni explotación infantil y que, a pesar de los pesares, los derechos de las mujeres en nuestro país son abismalmente más amplios -y respetados- que en India.<br />
¿Ello significa que “we are fantastic”? Por cierto que no. Tenemos enorme cantidad de problemas y desafíos de futuro. En nosotros está darles adecuada respuesta como sociedad. Para ello, entre otras cosas, necesitamos de su justa calibración y -por sobre todo- usar la materia gris para algo más que folletines inconsistentes que repiten inconducentes cantinelas plagadas de lugares comunes. Se precisa otro esfuerzo de los comunicadores e intelectuales (dicho ésto para quiénes se sientan parte de esa comunidad). Al respecto, se cumplen el próximo 23 de febrero 50 años de la publicación de Noam Chomsky “La responsabilidad de los intelectuales”. Si bien surgió como una alegato contra las atrocidades que los Estados Unidos estaban realizando en Vietnam, trascendió la inmediatez de la hora y llegan con vigencia a nuestros días pasajes como el que sigue: “Intellectuals are in a position to expose the lies of governments, to analyze actions according to their causes and motives and often hidden intentions. In the Western world, at least, they have the power that comes from political liberty, from access to information and freedom of expression. For a privileged minority, Western democracy provides the leisure, the facilities, and the training to seek the truth lying hidden behind the veil of distortion and misrepresentation, ideology and class interest, through which the events of current history are presented to us. The responsibilities of intellectuals, then, are much deeper than what Macdonald calls the “responsibility of people,” given the unique privileges that intellectuals enjoy”.<br />
Se podrá estar de acuerdo o discrepar con Chomsky sobre sus posturas (las políticas, por ejemplo) pero es innegable su aporte como intelectual lúcido, honesto, trascendente y comprometido con su tiempo.</p>
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