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	Comentarios en: Menos política chica, más diálogo, confianza y buena fe	</title>
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		<title>
		Por: Leonardo Decarlini		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/editorial/menos-politica-chica-mas-dialogo-confianza-y-buena-fe/#comment-8772</link>

		<dc:creator><![CDATA[Leonardo Decarlini]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 May 2016 12:58:39 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Al leer esta nota me pregunté a quién iba realmente dirigida. ¿Al sistema político? Y entonces no pude evitar una sensación de frustración. Es que, miro a nuestro sistema político, no el de hoy sino el de hace muchos años hasta hoy, y veo un sistema dividido en dos grandes bloques que pareciera se dan la espalda y entonces se la dan, respectivamente, a la mitad de los ciudadanos del país. Cotelo y mucha gente más pide entonces menos política chica, más diálogo, confianza y buena fe. Me pregunto si esto es posible. Sobre todo si es posible la confianza, dada la historia previa existente. Tiendo a creer que no, y este tal vez sea justamente el problema. Tal vez si los partidos se renovaran en serio, renovaran sus integrantes, esas historias se desvanecerían y habría nuevas oportunidades. Pero esto no ocurre. Basta repasar las figuras que integran cada partido. Y es que se trata de gente dedicada a la política como forma de vida. Es fácil de entender, entonces, porqué esa gente adopta muchas veces posiciones de beneficio discutible para el país en el corto plazo pero que propenden a mantener o a obtener el poder de gobierno. Porque si no lo hicieran no tendrían chances luego de aportar lo suyo, dirán ellos y no tengo por qué dudar de sus intenciones, para mejorar el país. Esta realidad determina una suerte de ejercicio alternado de gobierno, un gobierno pendular. El ejercicio de gobierno desgasta, dicen algunos. Y siendo así, quienes no están en el poder esperan entonces su turno, acaso intentando acortar los ciclos. De esta forma, la mayor parte del sistema político, la que engloba al menos a las dos corrientes mayoritarias en cada momento, se alternan en el poder. Las minorías se suman a uno u otro polo o quedan fuera del ejercicio del poder como simples observadores y, generalmente, denunciantes, también esperando nuevos vientos. Me parece que la raíz del problema tal vez esté en la mayor parte de la ciudadanía, los ciudadanos de a pie, que estamos interesados en la política, porque ella afecta nuestras vidas y la de nuestros seres queridos, tenemos obviamente preferencias políticas, pero no militamos en ningún sector político concreto. Elegimos y seguimos al sector que nos parece se acerca más a nuestros ideales, y luego contemplamos cómo nunca terminan haciendo todo lo que esperamos de ellos. Y el ciclo de elección y contemplación vuelve a repetirse. Pero a la vista está que eso no produce los cambios necesarios. Al menos en la medida que pretendemos. Porque solo elegimos a los políticos &quot;profesionales&quot; que luego quedan inmersos, y por qué no decir &quot;atrapados&quot;, en la lucha política partidaria. Y entonces no hacen todo lo que esperamos de ellos. Pero si en una democracia la fuente del poder es la ciudadanía, ésta podría, y creo debería, generar los cambios necesarios en el sistema político. Bastaría para ello que asuma su responsabilidad y reconozca sus potestades. Y en esa línea creo que podría actuar de dos formas principales. Una, presionando a la renovación de los cuadros directivos de los partidos participando en mayor número y peso en éstos, es decir incidiendo desde adentro en el sistema político partidario, y si es necesario reformándolos. Dos, ejerciendo sus derechos desde fuera del sistema partidario, es decir, agrupándose en entidades políticas no partidarias que hagan sentir su voz, que incluyan ciudadanos de distintas preferencias políticas pero que busquen y velen por el bien colectivo desde el pragmatismo, la independencia de criterio y la libertad de acción. Falta esta dimensión en nuestro país. Y también falta en el mundo y creo que será una de las  novedades de los próximos tiempos, a caballo de las nuevas tecnologías de la comunicación. Tal vez sea a este colectivo, que debemos y podemos integrar, al que debamos y podamos pedirle diálogo, confianza y buena fe. No para que sustituya al sistema político, que tiene su rol necesario para la buena salud de la política con mayúsculas. Pero sí para que lo nutra, lo controle, y lo redirija permanentemente hacia esos fines que todos vemos como necesarios y estamos esperando. En suma, no alcanza con hablar de política en los bares y reuniones sociales, uno de los principales pasatiempos de los uruguayos, quejándonos de lo que los políticos y gobernantes no hacen o de lo que hacen mal, dejándoles todo el poder a quienes elegimos cada cinco años durante todo ese período. Los ciudadanos también tienen su rol fuera del sistema político partidario. ¿No habrá llegado el momento de asumirlo y ejercerlo?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al leer esta nota me pregunté a quién iba realmente dirigida. ¿Al sistema político? Y entonces no pude evitar una sensación de frustración. Es que, miro a nuestro sistema político, no el de hoy sino el de hace muchos años hasta hoy, y veo un sistema dividido en dos grandes bloques que pareciera se dan la espalda y entonces se la dan, respectivamente, a la mitad de los ciudadanos del país. Cotelo y mucha gente más pide entonces menos política chica, más diálogo, confianza y buena fe. Me pregunto si esto es posible. Sobre todo si es posible la confianza, dada la historia previa existente. Tiendo a creer que no, y este tal vez sea justamente el problema. Tal vez si los partidos se renovaran en serio, renovaran sus integrantes, esas historias se desvanecerían y habría nuevas oportunidades. Pero esto no ocurre. Basta repasar las figuras que integran cada partido. Y es que se trata de gente dedicada a la política como forma de vida. Es fácil de entender, entonces, porqué esa gente adopta muchas veces posiciones de beneficio discutible para el país en el corto plazo pero que propenden a mantener o a obtener el poder de gobierno. Porque si no lo hicieran no tendrían chances luego de aportar lo suyo, dirán ellos y no tengo por qué dudar de sus intenciones, para mejorar el país. Esta realidad determina una suerte de ejercicio alternado de gobierno, un gobierno pendular. El ejercicio de gobierno desgasta, dicen algunos. Y siendo así, quienes no están en el poder esperan entonces su turno, acaso intentando acortar los ciclos. De esta forma, la mayor parte del sistema político, la que engloba al menos a las dos corrientes mayoritarias en cada momento, se alternan en el poder. Las minorías se suman a uno u otro polo o quedan fuera del ejercicio del poder como simples observadores y, generalmente, denunciantes, también esperando nuevos vientos. Me parece que la raíz del problema tal vez esté en la mayor parte de la ciudadanía, los ciudadanos de a pie, que estamos interesados en la política, porque ella afecta nuestras vidas y la de nuestros seres queridos, tenemos obviamente preferencias políticas, pero no militamos en ningún sector político concreto. Elegimos y seguimos al sector que nos parece se acerca más a nuestros ideales, y luego contemplamos cómo nunca terminan haciendo todo lo que esperamos de ellos. Y el ciclo de elección y contemplación vuelve a repetirse. Pero a la vista está que eso no produce los cambios necesarios. Al menos en la medida que pretendemos. Porque solo elegimos a los políticos "profesionales" que luego quedan inmersos, y por qué no decir "atrapados", en la lucha política partidaria. Y entonces no hacen todo lo que esperamos de ellos. Pero si en una democracia la fuente del poder es la ciudadanía, ésta podría, y creo debería, generar los cambios necesarios en el sistema político. Bastaría para ello que asuma su responsabilidad y reconozca sus potestades. Y en esa línea creo que podría actuar de dos formas principales. Una, presionando a la renovación de los cuadros directivos de los partidos participando en mayor número y peso en éstos, es decir incidiendo desde adentro en el sistema político partidario, y si es necesario reformándolos. Dos, ejerciendo sus derechos desde fuera del sistema partidario, es decir, agrupándose en entidades políticas no partidarias que hagan sentir su voz, que incluyan ciudadanos de distintas preferencias políticas pero que busquen y velen por el bien colectivo desde el pragmatismo, la independencia de criterio y la libertad de acción. Falta esta dimensión en nuestro país. Y también falta en el mundo y creo que será una de las  novedades de los próximos tiempos, a caballo de las nuevas tecnologías de la comunicación. Tal vez sea a este colectivo, que debemos y podemos integrar, al que debamos y podamos pedirle diálogo, confianza y buena fe. No para que sustituya al sistema político, que tiene su rol necesario para la buena salud de la política con mayúsculas. Pero sí para que lo nutra, lo controle, y lo redirija permanentemente hacia esos fines que todos vemos como necesarios y estamos esperando. En suma, no alcanza con hablar de política en los bares y reuniones sociales, uno de los principales pasatiempos de los uruguayos, quejándonos de lo que los políticos y gobernantes no hacen o de lo que hacen mal, dejándoles todo el poder a quienes elegimos cada cinco años durante todo ese período. Los ciudadanos también tienen su rol fuera del sistema político partidario. ¿No habrá llegado el momento de asumirlo y ejercerlo?</p>
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			</item>
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		<title>
		Por: Luciano Alvarez		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/editorial/menos-politica-chica-mas-dialogo-confianza-y-buena-fe/#comment-8650</link>

		<dc:creator><![CDATA[Luciano Alvarez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 May 2016 15:29:06 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://www.enperspectiva.net/?p=18289#comment-8650</guid>

					<description><![CDATA[Yo te pregunto, Emiliano, ¿Acaso tu no estarás haciendo periodismo  chico al mirar con lupa estos temas que por otro lado siempre existieron?

Los antecedentes de Astori son más importantes que esta chicana. Mintió, como mintió Dilma sobre las cifras del gobierno, para ganar las elecciones y seguir en el supuesto y ficto poder que le dan Mujica y Vázquez. Esos es grande porque pesó en las elecciones.

¿Acaso es política menuda  la conducta contumaz y sistemática del vicepresidente Sendic? Edificó una carrera política desde la nada --él  es la nada-- en base al fraude, sino jurídico, que habrá que probarlo, pero claramente del moral haciendo de Ancap su fuente de ingresos, pagando largos avisos que terminaron teniendo el slogan de su campaña.
Podría seguir. Siempre te he dicho las cosas de frente, las buenas y las menos buenas. Perdoná que compare dos extremos. Leo este editorial &quot;tirón de orejas&quot; y pienso en Lanata que se jugó contra todo un poder. Dijeron que era mentirosos, amarillista, etc. Pero hoy cosecha toda la razón. Perdoná &quot;la comparancia&quot;.

Polític]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo te pregunto, Emiliano, ¿Acaso tu no estarás haciendo periodismo  chico al mirar con lupa estos temas que por otro lado siempre existieron?</p>
<p>Los antecedentes de Astori son más importantes que esta chicana. Mintió, como mintió Dilma sobre las cifras del gobierno, para ganar las elecciones y seguir en el supuesto y ficto poder que le dan Mujica y Vázquez. Esos es grande porque pesó en las elecciones.</p>
<p>¿Acaso es política menuda  la conducta contumaz y sistemática del vicepresidente Sendic? Edificó una carrera política desde la nada &#8211;él  es la nada&#8211; en base al fraude, sino jurídico, que habrá que probarlo, pero claramente del moral haciendo de Ancap su fuente de ingresos, pagando largos avisos que terminaron teniendo el slogan de su campaña.<br />
Podría seguir. Siempre te he dicho las cosas de frente, las buenas y las menos buenas. Perdoná que compare dos extremos. Leo este editorial "tirón de orejas" y pienso en Lanata que se jugó contra todo un poder. Dijeron que era mentirosos, amarillista, etc. Pero hoy cosecha toda la razón. Perdoná "la comparancia".</p>
<p>Polític</p>
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			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Juan Torres		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/editorial/menos-politica-chica-mas-dialogo-confianza-y-buena-fe/#comment-8554</link>

		<dc:creator><![CDATA[Juan Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Apr 2016 01:30:36 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://www.enperspectiva.net/?p=18289#comment-8554</guid>

					<description><![CDATA[En algún momento se afinco en nuestra política el estado de confrontación permanente, en algún instante salió de su ámbito natural -el parlamento- y perdió el recato ante la tentación de las cámaras de tv, ese lapso mágico donde poner la cara para decir la frase célebre para asentar el ego del perfil propio; si, las luces tienen el riesgo de encandilar. ¿son los políticos y sus vicios quienes permean a la sociedad? ¿acaso sólo la reflejan? ¿estamos confundiendo lo conveniente con lo correcto? ¿el bien propio es un dogma blindado para fagocitar el bien común? ¿somos solidarios de ocasión pero no de vocación?  Los pudientes emigraron a la costa, los pobres a la periferia, entre ambos el gran espacio de la mayoría flota en un limbo sin rumbo por inercia ¿las gentes se identifican, valen y devienen según su locación? Son muchas preguntas y quizás las respuestas no sean agradables; en todo caso me plego a su arenga por &quot;mirar con vista larga y ancha&quot;, tiene sentido, la egoísta miopía mental nos está haciendo daño.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En algún momento se afinco en nuestra política el estado de confrontación permanente, en algún instante salió de su ámbito natural -el parlamento- y perdió el recato ante la tentación de las cámaras de tv, ese lapso mágico donde poner la cara para decir la frase célebre para asentar el ego del perfil propio; si, las luces tienen el riesgo de encandilar. ¿son los políticos y sus vicios quienes permean a la sociedad? ¿acaso sólo la reflejan? ¿estamos confundiendo lo conveniente con lo correcto? ¿el bien propio es un dogma blindado para fagocitar el bien común? ¿somos solidarios de ocasión pero no de vocación?  Los pudientes emigraron a la costa, los pobres a la periferia, entre ambos el gran espacio de la mayoría flota en un limbo sin rumbo por inercia ¿las gentes se identifican, valen y devienen según su locación? Son muchas preguntas y quizás las respuestas no sean agradables; en todo caso me plego a su arenga por "mirar con vista larga y ancha", tiene sentido, la egoísta miopía mental nos está haciendo daño.</p>
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