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	Comentarios en: Aglomeraciones en parques generan cruce entre Intendencia de Montevideo y Ministerio de Interior	</title>
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	<lastBuildDate>Fri, 13 Aug 2021 18:02:48 +0000</lastBuildDate>
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		Por: Leonardo Nidingas		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leonardo Nidingas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Aug 2021 18:02:48 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Está claro que quien mandó la crta pública fué Heber, buscando deslegitimar a la IM. Entonces, me parece perfecto que la intendente responda de igual forma. 

Esto tiene dos puntas: una es el problema que tenemos los uruguayos con el ruido. El vivir amontonados en ciudades requiere que todos tratemos de minimizar nuestra huella, de que de alguna manera nuestra existencia se perciba lo menos posible. Antes, cuando yo era jóven, a eso se le llamaba &quot;urbanidad&quot; y tenía que ver con la idea de que vivir en ciudades requiere de un talante y de una cultura particular para no someter al otro a algo que no quiere vivir. Montevideo es una ciudad ruidosa y no solo por los jóvenes que se juntan en una plaza. El uso de la bocina como mecanismo de protesta o como agresión al otro está socialmente aceptado. También el llegar a una puerta de edificio a buscar a algiuen y ponerse a tocar bocina para no bajarse a tocar el timbre, el ponerse a lavar el auto con equipos de audio propios de una discoteca y a máximo volúmen o incluso el poner en la casa música a todo volúmen para que escuche el barrio. Grupos de personas se trasladan a veces a los gritos por las calles a hora impropias, porque salen exaltados de un boliche o de una fiesta y no se dan cuenta de que en la calle no pueden hablar a los gritos. No entendemos que estamos sometiendo al otro con el que es quizás el sentido que es más difícil de &quot;dirigir&quot;, que es el oído. 

El tema no es que se junte gente en una plaza, sino que esa gente se sienta con derecho a hacer ruido. Así como el tema no es andar en auto, sino creerse con derecho a tocar la bocina. Si están conversando tranquilamente, sin gritar, sin poner música fuerte, no molestan a nadie. El problema es asociar diversión con ruido y desenfreno, que eso es inadecuado para un espacio público en una zona destinada a habitación. Podrían organizar este tipo de fiestas al aire libre en parques como el Rivera o el Roosevelt, con baños químicos y seguridad policial, por ejemplo. Pero en una plaza rodeada de edificios no parece razonable hacer ruido un miércoles, un jueves o incluso un viernes hasta las 2 o las 3 de la mañana. Si alguien se tiene que levantar al otro día a las 7 de la mañana para ir a trabajar no lo están dejando descansar. Le están haciendo la vida imposible a otra gente sólo porque quieren su &quot;derecho al ocio&quot; como ellos lo entienden: haciendo ruido sin preocuparse por los demás. 


Respecto a los argumentos que se manejaron, me parece que se ha ido instalando el discurso de victimizar a los jóvenes, de verlos como uno de estos tantos grupos que se autoperciben como sometidos o excluídos. Construyen un relato que de tanto repetirlo nos vamos acostumbrando a no cuestionarlo. Mi impresión es que esto no tiene ningún fundamento hoy día, tal vez en los 50 o 60 lo tenía, pero no en 2021. De hecho la sociedad de hoy día suele exaltar a la juventud como el estereotipo del deber ser. Todos tenemos que ser joviales de carácter y si es posible, lucir físicamente jóvenes también. Ser viejo &quot;está de menos&quot; como diría la revista Galería. Los jóvenes tienen tolerancia hasta frente a la justicia, ya que se usa la figura del &quot;menor relativo&quot; como atenuante en una condena penal. 

Si un jóven se siente oprimido, que se quede tranquilo que la juventud se va. Que lea a Rubén Darío en su célebre poema &quot;Juventud, divino tesoro&quot; y espere tranquilo que es en lo único en lo que el &quot;ascenso social&quot; lo tiene asegurado. No subirá de clase social, pero el &quot;privilegio&quot; de envejecer, de tener que madrugar y precisar dormir para poder trabajar lo va a tener aunque no quiera.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Está claro que quien mandó la crta pública fué Heber, buscando deslegitimar a la IM. Entonces, me parece perfecto que la intendente responda de igual forma. </p>
<p>Esto tiene dos puntas: una es el problema que tenemos los uruguayos con el ruido. El vivir amontonados en ciudades requiere que todos tratemos de minimizar nuestra huella, de que de alguna manera nuestra existencia se perciba lo menos posible. Antes, cuando yo era jóven, a eso se le llamaba "urbanidad" y tenía que ver con la idea de que vivir en ciudades requiere de un talante y de una cultura particular para no someter al otro a algo que no quiere vivir. Montevideo es una ciudad ruidosa y no solo por los jóvenes que se juntan en una plaza. El uso de la bocina como mecanismo de protesta o como agresión al otro está socialmente aceptado. También el llegar a una puerta de edificio a buscar a algiuen y ponerse a tocar bocina para no bajarse a tocar el timbre, el ponerse a lavar el auto con equipos de audio propios de una discoteca y a máximo volúmen o incluso el poner en la casa música a todo volúmen para que escuche el barrio. Grupos de personas se trasladan a veces a los gritos por las calles a hora impropias, porque salen exaltados de un boliche o de una fiesta y no se dan cuenta de que en la calle no pueden hablar a los gritos. No entendemos que estamos sometiendo al otro con el que es quizás el sentido que es más difícil de "dirigir", que es el oído. </p>
<p>El tema no es que se junte gente en una plaza, sino que esa gente se sienta con derecho a hacer ruido. Así como el tema no es andar en auto, sino creerse con derecho a tocar la bocina. Si están conversando tranquilamente, sin gritar, sin poner música fuerte, no molestan a nadie. El problema es asociar diversión con ruido y desenfreno, que eso es inadecuado para un espacio público en una zona destinada a habitación. Podrían organizar este tipo de fiestas al aire libre en parques como el Rivera o el Roosevelt, con baños químicos y seguridad policial, por ejemplo. Pero en una plaza rodeada de edificios no parece razonable hacer ruido un miércoles, un jueves o incluso un viernes hasta las 2 o las 3 de la mañana. Si alguien se tiene que levantar al otro día a las 7 de la mañana para ir a trabajar no lo están dejando descansar. Le están haciendo la vida imposible a otra gente sólo porque quieren su "derecho al ocio" como ellos lo entienden: haciendo ruido sin preocuparse por los demás. </p>
<p>Respecto a los argumentos que se manejaron, me parece que se ha ido instalando el discurso de victimizar a los jóvenes, de verlos como uno de estos tantos grupos que se autoperciben como sometidos o excluídos. Construyen un relato que de tanto repetirlo nos vamos acostumbrando a no cuestionarlo. Mi impresión es que esto no tiene ningún fundamento hoy día, tal vez en los 50 o 60 lo tenía, pero no en 2021. De hecho la sociedad de hoy día suele exaltar a la juventud como el estereotipo del deber ser. Todos tenemos que ser joviales de carácter y si es posible, lucir físicamente jóvenes también. Ser viejo "está de menos" como diría la revista Galería. Los jóvenes tienen tolerancia hasta frente a la justicia, ya que se usa la figura del "menor relativo" como atenuante en una condena penal. </p>
<p>Si un jóven se siente oprimido, que se quede tranquilo que la juventud se va. Que lea a Rubén Darío en su célebre poema "Juventud, divino tesoro" y espere tranquilo que es en lo único en lo que el "ascenso social" lo tiene asegurado. No subirá de clase social, pero el "privilegio" de envejecer, de tener que madrugar y precisar dormir para poder trabajar lo va a tener aunque no quiera.</p>
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