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	Comentarios en: Juan hace un breve análisis de la meseta de casos diarios de covid-19&#8230; Y otros telegramas	</title>
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		<title>
		Por: Juan Torres		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Aug 2021 21:15:30 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En respuesta a &lt;a href=&quot;https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/la-mesa/juan-hace-un-breve-analisis-de-la-meseta-de-casos-diarios-de-covid-19-y-otros-telegramas/#comment-241816&quot;&gt;Leonardo Nidingas&lt;/a&gt;.

Lo bueno es ver las cosas de diferentes formas (Heráclito y Parménides) con talante de apertura a las variadas visiones, enriquece el alma. 

Si me permite la osadía, le sugiero leer en El País de Madrid (si ya no la leyó)  la opinión del filósofo surcoreano 
Byung-Chun Han, estimo le puede interesar.

Buen domingo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En respuesta a <a href="https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/la-mesa/juan-hace-un-breve-analisis-de-la-meseta-de-casos-diarios-de-covid-19-y-otros-telegramas/#comment-241816">Leonardo Nidingas</a>.</p>
<p>Lo bueno es ver las cosas de diferentes formas (Heráclito y Parménides) con talante de apertura a las variadas visiones, enriquece el alma. </p>
<p>Si me permite la osadía, le sugiero leer en El País de Madrid (si ya no la leyó)  la opinión del filósofo surcoreano<br />
Byung-Chun Han, estimo le puede interesar.</p>
<p>Buen domingo.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Leonardo Nidingas		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/la-mesa/juan-hace-un-breve-analisis-de-la-meseta-de-casos-diarios-de-covid-19-y-otros-telegramas/#comment-241816</link>

		<dc:creator><![CDATA[Leonardo Nidingas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Aug 2021 19:49:02 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Excelente pregunta la suya, Juan. ¿Para qué? Pienso que la pregunta se debe responder teniendo presente que la educación que damos hoy también crea las condiciones de posibilidad del mañana. Hay que preparar para el futuro, dicen algunos, como si el futuro estuviera determinado a priori. Yo creo que hay que preparar para un futuro que siempre viene bastante armado y que nos somete, pero también hay que preparar un futuro mejor con gente capaz de hacerlo evolucionar. 

¿Para qué educar? Para ubicarse en el tiempo y en el espacio. Ubicarse como un punto en un proyecto civilizatorio del que se forma parte --se quiera o no--, aprender a sobrevivir en él porque es una condición necesaria para vivir, entender de dónde viene ese proyecto, hacia dónde puede evolucionar y qué otros proyectos civilizatorios existen o ha ensayado la humanidad. Quizás con todos esos elementos de juicio uno hasta pueda contribuir en algo a moldear el futuro. Educar es entonces transmitir referencias culturales. Aprender un oficio manual, aprender sobre filosofía clásica, aprender sobre historia, sobre arte, someterse al rigor de un lenguaje de programación o de una demostración matemática. Todo eso es necesario. Pero para eso precisamos docentes y autoridades que no se vean como pares de sus estudiantes o que, peor aún, los traten como clientes a los que hay que satisfacer. Hay que pensar que el legado cultural vale y es bueno para el educando (aunque él no lo sepa), que el haber dedicado una vida a cultivarlo hace del docente un referente a respetar. Al mismo tiempo esa tarea requiere a veces contradecir los deseos y las pulsiones de sus estudiantes. Incluso dando la mala noticia de que cierta etapa necesaria para su desarrollo está incompleta y debe volver a intentarlo. Porque aprender es fracasar y frustrarse permanentemente y la educación también tiene que enseñar a sobrellevar las frustraciones y mantener el rumbo a pesar del fracaso. Preservar a un jóven de la frustración es criminal, porque la juventud es el mejor momento de la vida para aprender a ser resiliente. Si no se puede gestionar la frustración cuando tiene toda la vida por delante y menos responsabilidades, ¿qué podemos esperar de alguien sometido al rigor de la vida adulta? Los adultos que no toleran la menor contrariedad antes de ponerse violentos en buena medida tienen una materia pendiente con su juventud: aprender a &quot;morder el freno&quot;, como se dice en campaña. En buena medida el problema de la educación hoy es el problema que tienen muchas veces los padres de hoy: la incapacidad de ejercer el rol que les corresponde generacionalmente porque sienten que toda forma de autoridad es ilegítima. 

Saludos cordiales y gracias por el intercambio. Sé que no vemos las cosas muy parecido, pero creo que nos mueven preocupaciones similares.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Excelente pregunta la suya, Juan. ¿Para qué? Pienso que la pregunta se debe responder teniendo presente que la educación que damos hoy también crea las condiciones de posibilidad del mañana. Hay que preparar para el futuro, dicen algunos, como si el futuro estuviera determinado a priori. Yo creo que hay que preparar para un futuro que siempre viene bastante armado y que nos somete, pero también hay que preparar un futuro mejor con gente capaz de hacerlo evolucionar. </p>
<p>¿Para qué educar? Para ubicarse en el tiempo y en el espacio. Ubicarse como un punto en un proyecto civilizatorio del que se forma parte &#8211;se quiera o no&#8211;, aprender a sobrevivir en él porque es una condición necesaria para vivir, entender de dónde viene ese proyecto, hacia dónde puede evolucionar y qué otros proyectos civilizatorios existen o ha ensayado la humanidad. Quizás con todos esos elementos de juicio uno hasta pueda contribuir en algo a moldear el futuro. Educar es entonces transmitir referencias culturales. Aprender un oficio manual, aprender sobre filosofía clásica, aprender sobre historia, sobre arte, someterse al rigor de un lenguaje de programación o de una demostración matemática. Todo eso es necesario. Pero para eso precisamos docentes y autoridades que no se vean como pares de sus estudiantes o que, peor aún, los traten como clientes a los que hay que satisfacer. Hay que pensar que el legado cultural vale y es bueno para el educando (aunque él no lo sepa), que el haber dedicado una vida a cultivarlo hace del docente un referente a respetar. Al mismo tiempo esa tarea requiere a veces contradecir los deseos y las pulsiones de sus estudiantes. Incluso dando la mala noticia de que cierta etapa necesaria para su desarrollo está incompleta y debe volver a intentarlo. Porque aprender es fracasar y frustrarse permanentemente y la educación también tiene que enseñar a sobrellevar las frustraciones y mantener el rumbo a pesar del fracaso. Preservar a un jóven de la frustración es criminal, porque la juventud es el mejor momento de la vida para aprender a ser resiliente. Si no se puede gestionar la frustración cuando tiene toda la vida por delante y menos responsabilidades, ¿qué podemos esperar de alguien sometido al rigor de la vida adulta? Los adultos que no toleran la menor contrariedad antes de ponerse violentos en buena medida tienen una materia pendiente con su juventud: aprender a "morder el freno", como se dice en campaña. En buena medida el problema de la educación hoy es el problema que tienen muchas veces los padres de hoy: la incapacidad de ejercer el rol que les corresponde generacionalmente porque sienten que toda forma de autoridad es ilegítima. </p>
<p>Saludos cordiales y gracias por el intercambio. Sé que no vemos las cosas muy parecido, pero creo que nos mueven preocupaciones similares.</p>
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		<title>
		Por: Juan Torres		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/la-mesa/juan-hace-un-breve-analisis-de-la-meseta-de-casos-diarios-de-covid-19-y-otros-telegramas/#comment-241806</link>

		<dc:creator><![CDATA[Juan Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Aug 2021 12:13:12 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En respuesta a &lt;a href=&quot;https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/la-mesa/juan-hace-un-breve-analisis-de-la-meseta-de-casos-diarios-de-covid-19-y-otros-telegramas/#comment-241789&quot;&gt;Leonardo Nidingas&lt;/a&gt;.

Estimado Leonardo:

Ya alguna vez escribí acá mismo sobre la educación y su planteamiento, puse énfasis en el punto de partida de cualquier proyecto en la pregunta: ¿para qué?

Desde Friedman mas o menos el tinte de la era es la productividad, la rentabilidad..., mas sintético si es posible  la utilidad (material); hay allí un paradigma del &quot;para qué&quot;: un cánon de éxito y hasta de felicidad.

Abandonando cualquier candor sinceramente, es fácil inferir que la educación es un espacio de poder en pugna definido por el, otra vez &quot;para qué&quot;  (en cualquier época histórica: Egipto, Persia, China, Grecia, Roma; mas cerca en el tiempo, Mao y la revolución cultural...y por acá, Varela, el aún vigente intento de enjuagar la historia -la suya propia- de Julio Maria)

¿Qué le falta a nuestra educación? ¿Le falta modelo?
Lejos de ser especialista, atino a pensar que le falta anchura y le sobra inmediatez contractual, en ello se constriñe y pierde altura del vuelo que hilvana convivencia con un mínimo denominador común de sensatez, ese que crea cierta empatía por el prójimo y se consuma en el respeto como actitud primordial de vecindad en la plaza que es el foro de la cosa pública.

El porte del lenguaje de cada cual es el límite de su pensamiento,el insumo para plasmar la imaginación en su obrar, la obra resultante; salvo por la vedette de la economía que Marx eligió como móvil de su teoría y las virulentas oposiciones ¿libertarias? de la propiedad privada y la acumulación irrestricta; la mayoría de las ciencias sociales se perciben (no por albur sino por causalidad) como poco útiles y hasta inútiles (la historia devenida en numeraria estadística de interpretación aleatoria según afinidad y conveniencia, la filosofía -madre de la política- como escollo del superior espíritu emprendedor de la sociedad de la competencia y en todo torneo hay un ganador y el resto no lo es por definición y desgracia.

No voy a explayarme mas, el espacio no lo amerita, saco a relucir a los viejos y recurrentes Heráclito y Parménides, la dinámica indetenible del devenir versus la estática de la esencia del ser ¿por qué lo hago?; porque en ese enfrentamiento de dialéctica se expresan formas de vivir que, mas allá de agrados personales, expresan el intento genuino del saber; ¿PARA QUÉ sirve saber? , conjeturo sin certeza que no sirve para nada y en consecuencia argumental directa, sirve entonces, para TODO (sin ese espíritu, acaso somos menos personas y mas servidumbres acríticas)
Tema apasionante.

Saludos fraternos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En respuesta a <a href="https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/la-mesa/juan-hace-un-breve-analisis-de-la-meseta-de-casos-diarios-de-covid-19-y-otros-telegramas/#comment-241789">Leonardo Nidingas</a>.</p>
<p>Estimado Leonardo:</p>
<p>Ya alguna vez escribí acá mismo sobre la educación y su planteamiento, puse énfasis en el punto de partida de cualquier proyecto en la pregunta: ¿para qué?</p>
<p>Desde Friedman mas o menos el tinte de la era es la productividad, la rentabilidad&#8230;, mas sintético si es posible  la utilidad (material); hay allí un paradigma del "para qué": un cánon de éxito y hasta de felicidad.</p>
<p>Abandonando cualquier candor sinceramente, es fácil inferir que la educación es un espacio de poder en pugna definido por el, otra vez "para qué"  (en cualquier época histórica: Egipto, Persia, China, Grecia, Roma; mas cerca en el tiempo, Mao y la revolución cultural&#8230;y por acá, Varela, el aún vigente intento de enjuagar la historia -la suya propia- de Julio Maria)</p>
<p>¿Qué le falta a nuestra educación? ¿Le falta modelo?<br />
Lejos de ser especialista, atino a pensar que le falta anchura y le sobra inmediatez contractual, en ello se constriñe y pierde altura del vuelo que hilvana convivencia con un mínimo denominador común de sensatez, ese que crea cierta empatía por el prójimo y se consuma en el respeto como actitud primordial de vecindad en la plaza que es el foro de la cosa pública.</p>
<p>El porte del lenguaje de cada cual es el límite de su pensamiento,el insumo para plasmar la imaginación en su obrar, la obra resultante; salvo por la vedette de la economía que Marx eligió como móvil de su teoría y las virulentas oposiciones ¿libertarias? de la propiedad privada y la acumulación irrestricta; la mayoría de las ciencias sociales se perciben (no por albur sino por causalidad) como poco útiles y hasta inútiles (la historia devenida en numeraria estadística de interpretación aleatoria según afinidad y conveniencia, la filosofía -madre de la política- como escollo del superior espíritu emprendedor de la sociedad de la competencia y en todo torneo hay un ganador y el resto no lo es por definición y desgracia.</p>
<p>No voy a explayarme mas, el espacio no lo amerita, saco a relucir a los viejos y recurrentes Heráclito y Parménides, la dinámica indetenible del devenir versus la estática de la esencia del ser ¿por qué lo hago?; porque en ese enfrentamiento de dialéctica se expresan formas de vivir que, mas allá de agrados personales, expresan el intento genuino del saber; ¿PARA QUÉ sirve saber? , conjeturo sin certeza que no sirve para nada y en consecuencia argumental directa, sirve entonces, para TODO (sin ese espíritu, acaso somos menos personas y mas servidumbres acríticas)<br />
Tema apasionante.</p>
<p>Saludos fraternos.</p>
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		<title>
		Por: Leonardo Nidingas		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/la-mesa/juan-hace-un-breve-analisis-de-la-meseta-de-casos-diarios-de-covid-19-y-otros-telegramas/#comment-241789</link>

		<dc:creator><![CDATA[Leonardo Nidingas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Aug 2021 02:23:27 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Me olvidaba de algo: cabría preguntarse si esa desautorización y descalificación permanente hacia los docentes por parte de las autoridades no genera también un deterioro de las condiciones de trabajo en el aula. Incluso, la violencia de los padres hacia los maestros, que muchas veces es verbal y a veces física, tiene mucho de falta de respeto por la integridad moral e intelectual de los maestros. Eso tampoco pasaba cuando Uruguay tenía una de las mejores educaciones de América. Las maestras varelianas eran autoridades por su sola formación y su rol social. Los hijos incluso elevaban el nivel cultural de sus padres, explicando incluso cuestiones prosaicas como que no había que darle achuras crudas a los perros porque se enfermaban de hidatidosis. Eso en campaña funcionó muy bien y contribuyó a resolver un problema endémico. Se podía usar a los niños como vectores de educación porque aquéllos padres entendían que si lo decía la maestra, estaba bien. Deslegitimando a sus docentes también las autoridades destruyen la educación que deberían contribuir a mejorar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me olvidaba de algo: cabría preguntarse si esa desautorización y descalificación permanente hacia los docentes por parte de las autoridades no genera también un deterioro de las condiciones de trabajo en el aula. Incluso, la violencia de los padres hacia los maestros, que muchas veces es verbal y a veces física, tiene mucho de falta de respeto por la integridad moral e intelectual de los maestros. Eso tampoco pasaba cuando Uruguay tenía una de las mejores educaciones de América. Las maestras varelianas eran autoridades por su sola formación y su rol social. Los hijos incluso elevaban el nivel cultural de sus padres, explicando incluso cuestiones prosaicas como que no había que darle achuras crudas a los perros porque se enfermaban de hidatidosis. Eso en campaña funcionó muy bien y contribuyó a resolver un problema endémico. Se podía usar a los niños como vectores de educación porque aquéllos padres entendían que si lo decía la maestra, estaba bien. Deslegitimando a sus docentes también las autoridades destruyen la educación que deberían contribuir a mejorar.</p>
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		<title>
		Por: Leonardo Nidingas		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/la-mesa/juan-hace-un-breve-analisis-de-la-meseta-de-casos-diarios-de-covid-19-y-otros-telegramas/#comment-241788</link>

		<dc:creator><![CDATA[Leonardo Nidingas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Aug 2021 02:03:43 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Cuando Uruguay tenía una de las mejores educaciones de América, mucha menos gente hacía el liceo. Lo importante era que mucha gente tenía la primaria completa. Y más aún, quienes tenían la primaria incompleta, digamos hasta tercero o cuarto, sabían leer y escribir. Hoy día en las faculatdes, los bachilleres que pasan pruebas diagnósticas al ingreso son en un 60 o 70%  incapaces de pasar con éxito una prueba de comprensión lectora. 

En buena medida el fracaso de la educación uruguaya tiene relación con quererla ajustar a la baja, para que quede a la altura del a priori que tienen las autoridades sobre lo que los jóvenes son capaces de aprender. Las reformas educativas caminan hacia el horizonte de la plena cobertura y el horizonte se les aleja a medida que se empeñan en el esfuerzo. El problema es que con esas reformas cambian generación a generación la cultura de trabajo del estudiante y sus estándares de suficiencia. Eso es lo que jamás entienden los técnicos que hacen estas reformas: ellos con sus políticas, por acción u omisión, transforman la realidad. El estudiante no es un referente fijo al que ellos se deben adaptar, --como parecen creer-- sino una argamasa que están moldeando. Son las reformas que se hicieron ayer han creado las limitaciones de los estudiantes de hoy, las que a su vez están generando las condiciones para las reformas de mañana. Los jerarcas técnicos y las autoridades políticas, sean puestos por el partido que sea, creen que el precio de dar cobertura es dar una educación con estándares cada vez más bajos, tan bajos como sea necesario. Pero a medida que baja el estándar, baja también el potencial de los estudiantes con los que trabajan.

Eso lejos de ser una política igualadora, es una forma de discriminación perversa que refuerza las desigualdades que traen desde sus respectivos contextos sociales. El que no trae un buen capital cultural desde la casa, la educación no se lo da y lo condena a no tenerlo. Mientras tanto, la mayoría aplastante de los hijos de cuadros, por muy convencidos que estén sus padres de las bondades de la educación pública, van a ciertos colegios de elite del subsistema privado.  Eso también es un dato que termina por destruir las posibilidades de los que más atención precisan. El vaciamiento de la educación pública por parte de los alumnos con mejores condiciones para aprender también ajusta a la baja el nivel de los demás, puesto que los estudiantes también aprenden de ver cómo trabajan y piensan sus pares. Es evidente para mi que ese proceso de vaciamiento además tiende a retroalimentarse, lo que a su vez hace a las autoridades profundizar sus reformas y expulsar más estudiantes con buen capital cultural hacia el subsistema privado. 

Si sólo se tratara de &quot;terminar&quot;, bastaría con aprobarlos a todos por un acto administrativo (cuestión de la que cada vez estamos más cerca en el subsistema público). Lo grave es el enorme déficit atencional que tienen los jóvenes y las carencias que tienen para pensar en forma estructurada. Para resolver eso hay que empezar por creer que pueden vencer esas dificultades y luego creer que vale la pena que lo hagan porque van a ser mejores si lo logran. La educación está justamente para eso, para igualar ese injusto reparto del capital cultural, que al igual que el económico se transmite hereditariamente.  

Nada de esto es culpa de los docentes ni de sus gremios. Yo miro para atrás la educación pública que tuve y la que hay hoy y no hay punto de comparación. Las autoridades han hecho lo que se les ha antojado con la educación y ningún gremio ha podido realmente impedirlo (ni creo que haya realmente querido). Los gremios, al igual que los gobernantes, lo que piden son sillas en los lugares de decisión, pero no tienen discrepancias de fondo con el modelo hegemónico que describí más arriba y que es el de todos los partidos políticos. Más aún, buena parte de los profesores y maestros ya están formados bajo la premisa de que para integrar hay que enseñar menos y evaluar a la baja porque nadie debe repetir cursos. Los autoridades políticas --de todos los partidos-- usan a los gremios docentes como una simple excusa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando Uruguay tenía una de las mejores educaciones de América, mucha menos gente hacía el liceo. Lo importante era que mucha gente tenía la primaria completa. Y más aún, quienes tenían la primaria incompleta, digamos hasta tercero o cuarto, sabían leer y escribir. Hoy día en las faculatdes, los bachilleres que pasan pruebas diagnósticas al ingreso son en un 60 o 70%  incapaces de pasar con éxito una prueba de comprensión lectora. </p>
<p>En buena medida el fracaso de la educación uruguaya tiene relación con quererla ajustar a la baja, para que quede a la altura del a priori que tienen las autoridades sobre lo que los jóvenes son capaces de aprender. Las reformas educativas caminan hacia el horizonte de la plena cobertura y el horizonte se les aleja a medida que se empeñan en el esfuerzo. El problema es que con esas reformas cambian generación a generación la cultura de trabajo del estudiante y sus estándares de suficiencia. Eso es lo que jamás entienden los técnicos que hacen estas reformas: ellos con sus políticas, por acción u omisión, transforman la realidad. El estudiante no es un referente fijo al que ellos se deben adaptar, &#8211;como parecen creer&#8211; sino una argamasa que están moldeando. Son las reformas que se hicieron ayer han creado las limitaciones de los estudiantes de hoy, las que a su vez están generando las condiciones para las reformas de mañana. Los jerarcas técnicos y las autoridades políticas, sean puestos por el partido que sea, creen que el precio de dar cobertura es dar una educación con estándares cada vez más bajos, tan bajos como sea necesario. Pero a medida que baja el estándar, baja también el potencial de los estudiantes con los que trabajan.</p>
<p>Eso lejos de ser una política igualadora, es una forma de discriminación perversa que refuerza las desigualdades que traen desde sus respectivos contextos sociales. El que no trae un buen capital cultural desde la casa, la educación no se lo da y lo condena a no tenerlo. Mientras tanto, la mayoría aplastante de los hijos de cuadros, por muy convencidos que estén sus padres de las bondades de la educación pública, van a ciertos colegios de elite del subsistema privado.  Eso también es un dato que termina por destruir las posibilidades de los que más atención precisan. El vaciamiento de la educación pública por parte de los alumnos con mejores condiciones para aprender también ajusta a la baja el nivel de los demás, puesto que los estudiantes también aprenden de ver cómo trabajan y piensan sus pares. Es evidente para mi que ese proceso de vaciamiento además tiende a retroalimentarse, lo que a su vez hace a las autoridades profundizar sus reformas y expulsar más estudiantes con buen capital cultural hacia el subsistema privado. </p>
<p>Si sólo se tratara de "terminar", bastaría con aprobarlos a todos por un acto administrativo (cuestión de la que cada vez estamos más cerca en el subsistema público). Lo grave es el enorme déficit atencional que tienen los jóvenes y las carencias que tienen para pensar en forma estructurada. Para resolver eso hay que empezar por creer que pueden vencer esas dificultades y luego creer que vale la pena que lo hagan porque van a ser mejores si lo logran. La educación está justamente para eso, para igualar ese injusto reparto del capital cultural, que al igual que el económico se transmite hereditariamente.  </p>
<p>Nada de esto es culpa de los docentes ni de sus gremios. Yo miro para atrás la educación pública que tuve y la que hay hoy y no hay punto de comparación. Las autoridades han hecho lo que se les ha antojado con la educación y ningún gremio ha podido realmente impedirlo (ni creo que haya realmente querido). Los gremios, al igual que los gobernantes, lo que piden son sillas en los lugares de decisión, pero no tienen discrepancias de fondo con el modelo hegemónico que describí más arriba y que es el de todos los partidos políticos. Más aún, buena parte de los profesores y maestros ya están formados bajo la premisa de que para integrar hay que enseñar menos y evaluar a la baja porque nadie debe repetir cursos. Los autoridades políticas &#8211;de todos los partidos&#8211; usan a los gremios docentes como una simple excusa.</p>
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		<title>
		Por: Juan Torres		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/la-mesa/juan-hace-un-breve-analisis-de-la-meseta-de-casos-diarios-de-covid-19-y-otros-telegramas/#comment-241786</link>

		<dc:creator><![CDATA[Juan Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Aug 2021 00:33:17 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Bien dice Gonzalo sobre lo que significa indignarse con un paro de maestras, su auto cuestionamiento es válido y él mismo se proporciona la respuesta: &quot;...me estaré volviendo reaccionario...&quot;, es así.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Bien dice Gonzalo sobre lo que significa indignarse con un paro de maestras, su auto cuestionamiento es válido y él mismo se proporciona la respuesta: "&#8230;me estaré volviendo reaccionario&#8230;", es así.</p>
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