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	Comentarios en: ¿Qué está en juego en el referéndum por la LUC?	</title>
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		Por: Leonardo Nidingas		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leonardo Nidingas]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Mar 2022 16:11:27 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Pocas oposiciones son más falsas que la oposición entre permanencia y cambio. Como bien dice Soto, el FA impulsó una agenda reformista muy fuerte durante los primeros 5 años de gobierno, con las quejas enérgicas de la oligarquía nacional --aprovechando que la palabra ahora se rehabilitó y la puedo usar-- Todos queremos cambios que nos beneficien y nos resistimos a los cambios que nos perjudican. Cuando Bueno dice que &quot;la casita en la playa&quot; es algo a lo que la clase media tiene que renunciar, eso está ocultado que en un país en el que PIB crece, si un sector de la población renuncia a la casita en la playa es porque alguien se la está quedando a esa casita. La casita no desaparece y en general, el PIB del Uruguay CRECE. La política al achique de los sectores populares  (precarización del empleo) y de la clase media (pérdida de nivel de vida) es una política que a alguien beneficia, ¿no? Alguien &quot;expropia&quot; esa riqueza, que sigue ahí y en los hechos se multiplica. Entonces, es muy fácil ser parte de la oligarquía y reclamar reformas que acentúan la desigualdad y los privilegios de la oligarquía, que aseguran rentabilidad y desregulan las relaciones laborales. También es fácil --aunque la derecha lo niegue-- ser trabajador y apoyar reformas que tiendan a mejorar el nivel de ingresos, de prestaciones sociales y la estabilidad del trabajador. Reformistas somos todos cuando nos conviene. 

En retórica hay dos falacias clásicas y antagónicas 

1. La falacia &quot;ad novitatem&quot; consiste en argumentar que una idea es necesariamente mejor que otra porque es más nueva (esta idea es vieja, ahora se piensa distinto. ¿Cómo,? ¿No te enteraste? El mundo cambió, ya eso &quot;no está disponible&quot;). 
2. La falacia &quot;ad antiquitatem&quot; consiste en argumentar que una idea es necesariamente mejor que otra porque es más antigua (esto siempre se hizo así. Sus razones habrá). 

Son dos formas de pensar que pueden significar alarmas razonables para quien piensa en política. Una presupone la necesidad de avanzar y reinventar, de no dejar de evolucionar. Pero el ser novedad no es un mérito intrínseco: lo nuevo tiene que ganarse el mérito mostrando ventajas frente a lo que hay. El otro argumento presupone un principio de precaución: tener cuidado antes de cambiar algo muy viejo, porque seguramente mucha gente ya lo miró, lo analizó y decidió dejarlo donde está porque es el mejor de los compromisos posibles. Pero que algo sea viejo tampoco constituye un mérito intrínseco, debe soportar revisiones periódicas que incorporen nuevas teconologías, conocimientos y circunstancias. 

Al final, la receta es ser tan novedoso como sea posible y tan conservador como sea necesario... y de eso se trata, de decidir la dosis exacta de cada cosa. La cosmogonía de la lucha entre los que quieren cambiar y los que se resisten a los cambios, además de ser falsa (no existen en estado puro), ridiculiza un problema que es en los hechos el nudo de la política y trata de ocultar que el equilibrio entre la permanencia y el cambio siempre implica una guerra de intereses. No hay cambios buenos para todos o malos para todos, siempre alguien está ganando con un cambio y otro está poniendo lo necesario para que ése ganador se beneficie.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pocas oposiciones son más falsas que la oposición entre permanencia y cambio. Como bien dice Soto, el FA impulsó una agenda reformista muy fuerte durante los primeros 5 años de gobierno, con las quejas enérgicas de la oligarquía nacional &#8211;aprovechando que la palabra ahora se rehabilitó y la puedo usar&#8211; Todos queremos cambios que nos beneficien y nos resistimos a los cambios que nos perjudican. Cuando Bueno dice que "la casita en la playa" es algo a lo que la clase media tiene que renunciar, eso está ocultado que en un país en el que PIB crece, si un sector de la población renuncia a la casita en la playa es porque alguien se la está quedando a esa casita. La casita no desaparece y en general, el PIB del Uruguay CRECE. La política al achique de los sectores populares  (precarización del empleo) y de la clase media (pérdida de nivel de vida) es una política que a alguien beneficia, ¿no? Alguien "expropia" esa riqueza, que sigue ahí y en los hechos se multiplica. Entonces, es muy fácil ser parte de la oligarquía y reclamar reformas que acentúan la desigualdad y los privilegios de la oligarquía, que aseguran rentabilidad y desregulan las relaciones laborales. También es fácil &#8211;aunque la derecha lo niegue&#8211; ser trabajador y apoyar reformas que tiendan a mejorar el nivel de ingresos, de prestaciones sociales y la estabilidad del trabajador. Reformistas somos todos cuando nos conviene. </p>
<p>En retórica hay dos falacias clásicas y antagónicas </p>
<p>1. La falacia "ad novitatem" consiste en argumentar que una idea es necesariamente mejor que otra porque es más nueva (esta idea es vieja, ahora se piensa distinto. ¿Cómo,? ¿No te enteraste? El mundo cambió, ya eso "no está disponible").<br />
2. La falacia "ad antiquitatem" consiste en argumentar que una idea es necesariamente mejor que otra porque es más antigua (esto siempre se hizo así. Sus razones habrá). </p>
<p>Son dos formas de pensar que pueden significar alarmas razonables para quien piensa en política. Una presupone la necesidad de avanzar y reinventar, de no dejar de evolucionar. Pero el ser novedad no es un mérito intrínseco: lo nuevo tiene que ganarse el mérito mostrando ventajas frente a lo que hay. El otro argumento presupone un principio de precaución: tener cuidado antes de cambiar algo muy viejo, porque seguramente mucha gente ya lo miró, lo analizó y decidió dejarlo donde está porque es el mejor de los compromisos posibles. Pero que algo sea viejo tampoco constituye un mérito intrínseco, debe soportar revisiones periódicas que incorporen nuevas teconologías, conocimientos y circunstancias. </p>
<p>Al final, la receta es ser tan novedoso como sea posible y tan conservador como sea necesario&#8230; y de eso se trata, de decidir la dosis exacta de cada cosa. La cosmogonía de la lucha entre los que quieren cambiar y los que se resisten a los cambios, además de ser falsa (no existen en estado puro), ridiculiza un problema que es en los hechos el nudo de la política y trata de ocultar que el equilibrio entre la permanencia y el cambio siempre implica una guerra de intereses. No hay cambios buenos para todos o malos para todos, siempre alguien está ganando con un cambio y otro está poniendo lo necesario para que ése ganador se beneficie.</p>
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