<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	
	>
<channel>
	<title>
	Comentarios en: ¿Por qué se pierden algunas buenas costumbres como la cortesía?	</title>
	<atom:link href="https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/la-mesa/que-lleva-a-que-se-pierdan-algunas-buenas-costumbres-como-la-cortesia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/la-mesa/que-lleva-a-que-se-pierdan-algunas-buenas-costumbres-como-la-cortesia/</link>
	<description>¡Viva la radio!</description>
	<lastBuildDate>Mon, 09 Jan 2023 21:29:49 +0000</lastBuildDate>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	
	<item>
		<title>
		Por: Leonardo Nidingas		</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/la-mesa/que-lleva-a-que-se-pierdan-algunas-buenas-costumbres-como-la-cortesia/#comment-271593</link>

		<dc:creator><![CDATA[Leonardo Nidingas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Jan 2023 16:38:05 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://enperspectiva.uy/?p=100303#comment-271593</guid>

					<description><![CDATA[El tema no es siquiera preocuparse por el otro, a veces apenas basta con &quot;lubricar&quot; los engranajes de la máquina para que no hagan ruido, que al final se trata más de protocolizar para no confrontar, que de hacerse el simpático con desconocidos. Les pongo dos ejemplos: 

En Buenos Aires, la gente que espera un ómnibus hace disiplinadamente fila para esperar. No conozco otras ciudades en las que eso suceda, sin  embargo, la tan criticada Buenos Aires es muy civilizada en términos generales en el uso del transporte público.  Es una ciudad grande, la vida es mucho más estresante que en Montevideo, pero en eso puntualmente son más civilizados.

París es una ciudad que en superficie parece tranquila, pero en las entrañas del metro bulle la metrópolis de gente apurada y angustiada. El laberinto interminable de túneles, escaleras y cintas transportadoras está permanentemente ocupado por un fluido humano que se está entrando, cambiando de tren o buscando emerger a la superficie. Hay dos aspectos considerables de autorregulación que simplifican mucho el funcionamiento: uno es que espontáneamente la gente sigue normas de circulación como en el tránsito. Van por la derecha y siempre lo más a la derecha que pueden, entonces la gente que quiere correr en una escalera mecánica, a la izquierda tiene un corredor libre. Otra cosa es que las puertas batientes se le sostienen al que viene atrás, que a su vez la toma y se la aguanta al que sigue. Eso pasa en cualquier centro comercial, en las puertas batientes que quedan en los molinetes del metro, al entrar a un edificio, etc. No se le suelta la puerta en la cara al que viene atrás. El resultado de ese protocolo es que todo funciona más rápido porque la puerta nunca se cierra y que nadie corre el riesgo de golpearse con la puerta o de ser empujado por el que viene atrás. 

Acá la gente camina o se detiene sin prestar la menor atención de dejar espacio libre para que otros puedan pasar. En supermercados, en galerías, en centros comerciales, la gente camina como si estuviera sola en el universo. Los carros de los supermercados se dejan en cualquier sitio, bloqueando todo y algunos hasta se ofenden de que se los muevan para pasar, pero no están atentos a moverlo ellos. Cuando uno llega a un &quot;embudo&quot; donde hay que pasar más lentamente porque se angosta el camino, los que vienen atrás siguen a su ritmo hasta darnos un leve pero ostensible empujón. Nadie camina preocupado por mantener la distancia para evitar el contacto físico. Yo diría que nuestra sociedad no sabe caminar en tumulto evitando colisionar con el cuerpo o las necesidades de los demás. Para resolver eso no se requiere sonrisas, simpatía fingida o la discursivamente omnipresente &quot;empatía&quot;. Alcanza con estar pensando siempre en cómo minimizar el impacto de mi presencia, cómo ocupar el menor espacio posible, cómo asegurar que siempre se pueda pasar al costado mío, cómo evitar presionar al otro con mi cuerpo para que se corra o se apure. Esta sociedad uruguaya es una sociedad que no sabe relacionarse pacíficamente, sino desde el conflicto y la búsqueda por prevalecer sobre los demás. El vecino que pone la música que se le canta a todo volumen y el que va a increparlo violentamente son dos caras de la misma moneda y eso se ve hasta en los más mínimos gestos. En una época le llamábamos &quot;urbanidad&quot; a ese conjunto de rasgos culturales por los cuales tratamos todos de minimizar la huella que dejamos en el espacio público.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El tema no es siquiera preocuparse por el otro, a veces apenas basta con "lubricar" los engranajes de la máquina para que no hagan ruido, que al final se trata más de protocolizar para no confrontar, que de hacerse el simpático con desconocidos. Les pongo dos ejemplos: </p>
<p>En Buenos Aires, la gente que espera un ómnibus hace disiplinadamente fila para esperar. No conozco otras ciudades en las que eso suceda, sin  embargo, la tan criticada Buenos Aires es muy civilizada en términos generales en el uso del transporte público.  Es una ciudad grande, la vida es mucho más estresante que en Montevideo, pero en eso puntualmente son más civilizados.</p>
<p>París es una ciudad que en superficie parece tranquila, pero en las entrañas del metro bulle la metrópolis de gente apurada y angustiada. El laberinto interminable de túneles, escaleras y cintas transportadoras está permanentemente ocupado por un fluido humano que se está entrando, cambiando de tren o buscando emerger a la superficie. Hay dos aspectos considerables de autorregulación que simplifican mucho el funcionamiento: uno es que espontáneamente la gente sigue normas de circulación como en el tránsito. Van por la derecha y siempre lo más a la derecha que pueden, entonces la gente que quiere correr en una escalera mecánica, a la izquierda tiene un corredor libre. Otra cosa es que las puertas batientes se le sostienen al que viene atrás, que a su vez la toma y se la aguanta al que sigue. Eso pasa en cualquier centro comercial, en las puertas batientes que quedan en los molinetes del metro, al entrar a un edificio, etc. No se le suelta la puerta en la cara al que viene atrás. El resultado de ese protocolo es que todo funciona más rápido porque la puerta nunca se cierra y que nadie corre el riesgo de golpearse con la puerta o de ser empujado por el que viene atrás. </p>
<p>Acá la gente camina o se detiene sin prestar la menor atención de dejar espacio libre para que otros puedan pasar. En supermercados, en galerías, en centros comerciales, la gente camina como si estuviera sola en el universo. Los carros de los supermercados se dejan en cualquier sitio, bloqueando todo y algunos hasta se ofenden de que se los muevan para pasar, pero no están atentos a moverlo ellos. Cuando uno llega a un "embudo" donde hay que pasar más lentamente porque se angosta el camino, los que vienen atrás siguen a su ritmo hasta darnos un leve pero ostensible empujón. Nadie camina preocupado por mantener la distancia para evitar el contacto físico. Yo diría que nuestra sociedad no sabe caminar en tumulto evitando colisionar con el cuerpo o las necesidades de los demás. Para resolver eso no se requiere sonrisas, simpatía fingida o la discursivamente omnipresente "empatía". Alcanza con estar pensando siempre en cómo minimizar el impacto de mi presencia, cómo ocupar el menor espacio posible, cómo asegurar que siempre se pueda pasar al costado mío, cómo evitar presionar al otro con mi cuerpo para que se corra o se apure. Esta sociedad uruguaya es una sociedad que no sabe relacionarse pacíficamente, sino desde el conflicto y la búsqueda por prevalecer sobre los demás. El vecino que pone la música que se le canta a todo volumen y el que va a increparlo violentamente son dos caras de la misma moneda y eso se ve hasta en los más mínimos gestos. En una época le llamábamos "urbanidad" a ese conjunto de rasgos culturales por los cuales tratamos todos de minimizar la huella que dejamos en el espacio público.</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
	</channel>
</rss>
