Entrevista central, martes 19 de setiembre: Fanny Castellanos Póveda y Gustavo González

EC —¿La idea es construir conjuntos habitacionales?

GG —Efectivamente. Insisto, en un campamento a solas no hay nada hoy en día, tienen la tierra, pero se trata de construir complejos habitacionales cooperativos. Dependerá del número de familias que estén en cada una de las 26 zonas. Como WeEffect estamos pensando en un plan piloto que hemos desarrollado en todos los países, es decir, ver para creer. No es fácil que la gente se convenza de que efectivamente se puede con mano de obra no calificada, hay mano de obra calificada y no calificada, entonces creo que sí, que la idea será esa seguramente. Obviamente esto va a llevar muchas conversaciones. Quiero rescatar que WeEffect se ha apoyado en FUCVAM para impulsar esto, hay muchísimos compañeros y compañeras de FUCVAM que han dado una mano en estos países. Los uruguayos debemos saber que por ejemplo la Ley Nacional de Vivienda de Guatemala fue escrita por gente de FUCVAM y asesorada por gente de FUCVAM. En Costa Rica, un país muy desarrollado, en estos momentos el Parlamento nacional está discutiendo un capítulo íntegro de incorporación a la Ley Nacional de Vivienda. El aporte va más allá de las paredes. Se trata de hacer incidencia política en tratar de que existan marcos legales, que exista financiación estatal. Uruguay es el único país en América Latina –y nos debe llenar de orgullo– donde el Estado no se ha desembarazado del problema de la vivienda. Las privatizaciones de los bancos estatales han llevado a que hoy la gente tenga que estar entre el mercado y la vivienda, y eso a lo largo de 25 años ha aumentado el déficit habitacional para los sectores más humildes de la población en cada país de América Latina.

EC —Entonces el proceso es complejo, requiere un marco legal, requiere asesoramiento técnico, requiere formación de los exguerrilleros que van a dedicarse a tareas de construcción, como ocurre acá con las familias que llevaron a cabo cooperativas de vivienda. Y requiere fondos, financiamiento; esa parte, en el caso de Colombia y en el caso de las ex-FARC, ¿cómo se va a resolver?

GG —Uno de los temas claves que está discutiendo la dirección de FARC –porque ellos siguen en la discusión de los acuerdos– es que exista un fondo para la integración. No se puede pensar en la gente si no hay un fuerte subsidio para ello.

EC —¿Fondos estatales?

GG —Sin duda.

EC —Supongo que ahí viene otra polémica. La sociedad colombiana ya ha sido muy sensible ante esto de “el dinero que cuesta el proceso de paz”, eso ya ha sido muy controvertido, y ahora va a tener más capítulos.

FCP —Va a tener más capítulos. Pero creo que esos fondos no son tan grandes como los que tuvieron algunos sectores para la financiación de la guerra.

EC —¿Cómo es eso?

FCP —Hubo más plata para la guerra que la que vamos a conseguir y tendrán que desembolsar para poder construir la paz y poder entonces hacer los planes de vivienda, de reincorporación. Trabajar en la paz cuesta menos de lo que costó trabajar en la guerra.

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EC —Tengo varios comentarios y preguntas de los oyentes. Por ejemplo: “El hecho de formar campamentos, y eventualmente ahora cooperativas de vivienda, ¿no los lleva a los exguerrilleros a aislarse socialmente? ¿No dificulta la integración?”. ¿Cómo han analizado este aspecto?

FCP —No, no creo que dificulte la integración, porque a nivel nacional estamos cumpliendo otras funciones. Los combatientes no se van a quedar por ahora en el territorio, pero sí van a tener un nexo o una conexión con las cooperativas en el territorio. Hay muchas funciones que ahoritica comenzamos a implementar en las ciudades y en los pueblos replicando el acuerdo de paz, entonces no hay por qué pensar que nos vamos a aislar. Va a ser un territorio abierto a las comunidades con una constante entrada y salida de hombres y mujeres que van a ayudar a construir desde el territorio nuestra reincorporación.

EC —Pregunta otro oyente, Sergio: “¿Por qué no aprovechan la visita y conocen también el sistema de MEVIR, el Movimiento para la Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural)?”. Que es otro modelo creado acá, impulsado desde Uruguay.

GG —Y de ayuda mutua también. Tiene que ver con la experiencia nuestra en términos de zonas geográficas. Nosotros ya desarrollamos en América Central el modelo FUCVAM en zonas rurales, hay que tener en cuenta el tema climas para la construcción, techo liviano, una cantidad de cosas. Y ahora WeEffect los invita a los compañeros a ir también a conocer vivienda rural ya construida en Honduras y en El Salvador. Pero sin duda MEVIR es un modelo, ya estuvimos hablando con los compañeros sobre eso.

EC —Proponen que aprovechen la estadía en Uruguay para conocer también la construcción en barro, “hay información en la Facultad de Arquitectura”.

GG —Sí, tenemos además una cooperativa afiliada a FUCVAM como Guyunusa construida en barro. Por supuesto que se tratan de implementar todas las nuevas tecnologías apropiadas para la construcción. En El Salvador se construye con adobe, por ejemplo.

EC —El otro paso fundamental para la reinserción de las FARC es su incorporación como partido político. Acaban de pasar por el Congreso, acaban incluso de resolver el nuevo nombre, que utiliza la sigla FARC pero con otro significado. ¿Cómo viene ese proceso?

FCP —Con dificultades propias, porque entrar en la política con nuestra visión es muy difícil si siempre han estado establecidas la liberal, la conservadora y otras corrientes a las que se les ha permitido su libre desempeño. Los obstáculos normales, los miedos normales de estas otras corrientes políticas…

EC —La politóloga Laura Gil nos decía hace unos días en un contacto desde Colombia que ustedes ya han adquirido los “vicios” de los partidos políticos tradicionales.

FCP —¡No, imposible!

EC —Por ejemplo las divisiones internas.

FCP —No, tenemos las propias de organizaciones que discuten a nivel interno su estructura y sus políticas. Son propias, no es que vayan a dividir o a partirnos en dos. De manera colectiva lo vamos a hacer también en la vida política.

EC —¿Tú estuviste de acuerdo con este nombre? Porque hubo una polémica muy fuerte a propósito de si la nueva denominación tenía que contener la reminiscencia del pasado o no. Finalmente se optó por FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común).

FCP —Sí, se presentaron dos nombres a nivel del colectivo, que eran Nueva Colombia y Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. Las mayorías votaron por el segundo nombre y lo asumimos con plena democracia, no hubo ningún tipo de divisionismo ahí. Sencillamente fueron elegidas dos y ganó una.

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EC —Me faltó la respuesta de Fanny sobre cuál era la opción que ella sostenía. ¿Cuál de las dos?

FCP —Mi opción era Nueva Colombia.

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Transcripción: María Lila Ltaif

Gabriel Díaz

En los últimos 20 años he ejercido el periodismo narrativo y artesanal. Llevo conmigo una libreta, un lápiz y los sentidos que me quieran acompañar. Celebro los avances que nos hacen más fácil la vida. La computadora y el lavarropa lideran mi lista.

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