Entrevista, martes 25 de octubre: Carlos Ramela

EC —De la presidencia de Jorge Batlle y de tu colaboración con él, ¿qué otro tema destacarías?

CR —Después, cuando terminó la Comisión para la Paz, Jorge estaba en un viaje por Europa. Ya estábamos en el 2003, ya habíamos tenido la crisis, estábamos con problemas y hablando por teléfono me dijo: “Yo quiero poner sobre la mesa los temas que siempre manejé en mi vida y los temas que siempre quise cambiar. Salgan o no salgan, antes de irme del gobierno quiero hacer un último y gran esfuerzo para lograr reformas, pequeñas algunas de ellas, individualmente chicas, pero que signifiquen un cambio cualitativo en muchas cosas”. Jorge era un hombre que denunciaba permanentemente cosas, siendo presidente habló de los sueldos “de primera” y los sueldos “de quinta” del Estado, por ejemplo. Quiso encarar esas cosas.

Se creó un grupo a nivel de Presidencia de la República que integramos el Zeta (Zaidensztat), gente de Economía, gente de Planeamiento, yo… Y se hizo un trabajo, se hizo un esfuerzo y se presentaron algunas medidas, algunas que el Parlamento tomó y aprobó a la larga, otras que rechazó in limine y otras que no tuvieron consenso, pero muestran la intención. Mucha gente dice “Jorge pasó por el gobierno pero no logro muchos de sus objetivos”, y es cierto, posiblemente; él querría haber hecho mucho más. Pero tuvo la disposición, tuvo la voluntad y tuvo la fuerza para intentarlo. Lo que pasa es que, como a veces hablábamos con él sobre el final de su mandato, se tiene el gobierno pero no efectivamente el poder.

EC —¿Cómo seguía el vínculo entre ustedes dos en los últimos años?

CR —Nos veíamos cada tanto, no en forma permanente. A veces me visitaba en mi estudio, a veces hablábamos por teléfono. Siempre era un placer hablar con Jorge, escucharlo, aun tuviéramos algún margen de discrepancia.

EC —Y hoy tenían algunas discrepancias, sobre todo de estrategia política.

CR —Sí, las podíamos tener, pero eran mucho mayores la afinidad personal y el afecto, nunca hubo un sí o un no entre nosotros. En el fondo, en los grandes temas del país, en el gran horizonte del país, en las cosas que estaban fallando, siempre coincidimos y nos tuvimos mucho respeto.

EC —El jueves pasado al final de La Mesa mencionaste de manera muy breve algo que creo que es conveniente que se sepa más. Tú estuviste en Tacuarembó cuando se conoció la noticia del accidente del doctor Batlle, fuiste al hospital de Tacuarembó, estuviste con tu familia y otros amigos interesándote por la situación e intercambiando con los allegados que allí se encontraban. Y parece que la reacción que encontraste de la comunidad, de la gente del lugar, no fue algo que se ve todos los días.

CR —No, fue realmente increíble. Empezando por la gente del propio hospital, que nos recibió con afecto y cordialidad y nos dio un apoyo, una comprensión humana enorme. Pero también gente normal, de la calle, gente que nos saludaba en la puerta del hospital, que cuando íbamos a algún hotel no nos cobraba la comida, no nos cobraba los cuartos, una especie de apoyo general y de respeto y de compañía muy grandes. Realmente todos, del primero al último, quedamos impresionados con esa muestra de afecto, de solidaridad y de respeto que recibimos.

EC —Impresionante eso de que no quisieran cobrarles porque ustedes estaban ahí a raíz del mal momento por el que pasaba el doctor Batlle.

CR —Sí, algunos hacían referencia a Jorge, que lo conocían, que lo habían conocido en alguna oportunidad. Obviamente Jorge pasaba todo el tiempo recorriendo el país. No nos cobraron comidas, en una de ellas éramos más de 30 y no nos cobraron. En otros lados nos invitaron a almorzar, yo no pude ir, pero nos invitaron expresamente, querían que estuviéramos con ellos. En los hoteles lo mismo. Fue todo un apoyo tan particular como… no digo sorpresivo, porque las muestras de afecto y de reconocimiento se tienen permanentemente en estos casos, pero fue muy particular y es bueno destacarlo, porque la solidaridad que mostró el pueblo de Tacuarembó fue enorme.

***

Transcripción: María Lila Ltaif

Pablo Izmirlian

Editor de EnPerspectiva.net y responsable del proyecto EN PERSPECTIVA radio. Comenzó su carrera como periodista en el año 2000 en el diario El Observador. Trabajó también en Búsqueda, La Diaria, Bla, El Espectador y The Washington Post.

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