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	Comentarios en: Paridad de género en el Parlamento	</title>
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		Por: Diego Nelson Sosa Maipaicena		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Diego Nelson Sosa Maipaicena]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Nov 2019 04:02:12 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Está muy coqueta la nota pero contiene mucha lamentación. 
Ya hace mucho tiempo que asistimos al reclamo del género femenino en conseguir mayor cantidad de cargos en el gobierno. Yo me pregunto por qué razón podría ser justo que más mujeres ocuparan cargos públicos. A mi se me ocurre que el ocupar un cargo público es el resultado de un conjunto de factores que pueden ser favorables a un conjunto de personas y no necesariamente tienen relación con el género de la persona. En el caso que se acceda al cargo público por concurso, se supone que no se otorgan puntos a favor a las personas de un género y no a personas del otro género. Si el cargo se ocupa como resultado de una elección entre muchos candidatos como en las elecciones nacionales o departamentales, se supone que para ganar el derecho a ocupar el cargo electivo es necesario conseguir mayor cantidad de votos. Como los votos no se reciben a nombre individual, como creo que sería lo mas justo, sino en listas, para acceder a los cargos es necesario estar en los primeros lugares de las listas y estos lugares son asignados por las agrupaciones políticas entre sus miembros, que son hombres y mujeres.  Si consideramos que las agrupaciones políticas tienen como principal objetivo colocar la mayor cantidad de sus integrantes en los órganos a los que se postulan, es claro que colocarán en los primeros lugares a las personas capaces de concitar mayor cantidad de adhesiones y esto será decidido de la manera que a cada agrupación le plazca. No creo que al hacer las listas se deba pensar en el género de las personas sino en sus capacidades para conseguir votos y para ejercer el cargo. La ley de cuotas me parece la mayor aberración que se haya cometido y significa el mayor desprecio por el género femenino porque se le conceden beneficios como si las mujeres fueran incapaces de acceder a los primeros puestos de las listas por sus propios méritos. La ley de cuotas además requiere el sacrificio de personas de género masculino que tienen el derecho de competir por los cargos en igualdad de condiciones.
En relación a los cargos de dirección que en la actividad privada ocupan mayoritariamente los hombres, creo que felizmente asistimos desde hace un buen tiempo a la presencia de gerentes generales, gerentes departamentales, jefes sectoriales del género femenino. Yo personalmente desarrollé mi actividad profesional durante más de 40 años y pude apreciar en las entidades en las que trabajé que las mujeres en muchos casos no estaban interesadas en acceder a cargos de máxima responsabilidad, preferían ubicarse en niveles menos importantes y no se esforzaban al máximo (como lo hacían los hombres) por acceder a los cargos de mayor relevancia. También he comprobado que las mujeres que acceden a cargos de mayor jerarquía poseen un carácter muy fuerte y son capaces de confrontar con quien sea sin importar el género al que pertenezca el contrincante. Este tipo de mujeres son mucho menos frecuentes en los grupos humanos en nuestro país y esto no lo decide nadie más que la muy sabia madre naturaleza.
En cuanto a que los salarios de las mujeres son menores a los de los hombres, quisiera que se publicaran los casos en que ello ocurre en el área pública y en el área privada.
Finalmente, cuando se reclama que las mujeres en el hogar deben ocuparse de tareas que los hombres no realizan, creo que hay que ser honestos y reconocer que los hombres deben realizar en el hogar o en relación a la familia muchas tareas que las mujeres no realizan. No hay que olvidarse que hombres y mujeres tienen en su biología y en su psicología diferencias notables y por algo será que desde que la  humanidad empezó a vivir en núcleos familiares, la división de tareas ha seguido el criterio de asignar tareas según esas diferencias biológicas y psicológicas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Está muy coqueta la nota pero contiene mucha lamentación.<br />
Ya hace mucho tiempo que asistimos al reclamo del género femenino en conseguir mayor cantidad de cargos en el gobierno. Yo me pregunto por qué razón podría ser justo que más mujeres ocuparan cargos públicos. A mi se me ocurre que el ocupar un cargo público es el resultado de un conjunto de factores que pueden ser favorables a un conjunto de personas y no necesariamente tienen relación con el género de la persona. En el caso que se acceda al cargo público por concurso, se supone que no se otorgan puntos a favor a las personas de un género y no a personas del otro género. Si el cargo se ocupa como resultado de una elección entre muchos candidatos como en las elecciones nacionales o departamentales, se supone que para ganar el derecho a ocupar el cargo electivo es necesario conseguir mayor cantidad de votos. Como los votos no se reciben a nombre individual, como creo que sería lo mas justo, sino en listas, para acceder a los cargos es necesario estar en los primeros lugares de las listas y estos lugares son asignados por las agrupaciones políticas entre sus miembros, que son hombres y mujeres.  Si consideramos que las agrupaciones políticas tienen como principal objetivo colocar la mayor cantidad de sus integrantes en los órganos a los que se postulan, es claro que colocarán en los primeros lugares a las personas capaces de concitar mayor cantidad de adhesiones y esto será decidido de la manera que a cada agrupación le plazca. No creo que al hacer las listas se deba pensar en el género de las personas sino en sus capacidades para conseguir votos y para ejercer el cargo. La ley de cuotas me parece la mayor aberración que se haya cometido y significa el mayor desprecio por el género femenino porque se le conceden beneficios como si las mujeres fueran incapaces de acceder a los primeros puestos de las listas por sus propios méritos. La ley de cuotas además requiere el sacrificio de personas de género masculino que tienen el derecho de competir por los cargos en igualdad de condiciones.<br />
En relación a los cargos de dirección que en la actividad privada ocupan mayoritariamente los hombres, creo que felizmente asistimos desde hace un buen tiempo a la presencia de gerentes generales, gerentes departamentales, jefes sectoriales del género femenino. Yo personalmente desarrollé mi actividad profesional durante más de 40 años y pude apreciar en las entidades en las que trabajé que las mujeres en muchos casos no estaban interesadas en acceder a cargos de máxima responsabilidad, preferían ubicarse en niveles menos importantes y no se esforzaban al máximo (como lo hacían los hombres) por acceder a los cargos de mayor relevancia. También he comprobado que las mujeres que acceden a cargos de mayor jerarquía poseen un carácter muy fuerte y son capaces de confrontar con quien sea sin importar el género al que pertenezca el contrincante. Este tipo de mujeres son mucho menos frecuentes en los grupos humanos en nuestro país y esto no lo decide nadie más que la muy sabia madre naturaleza.<br />
En cuanto a que los salarios de las mujeres son menores a los de los hombres, quisiera que se publicaran los casos en que ello ocurre en el área pública y en el área privada.<br />
Finalmente, cuando se reclama que las mujeres en el hogar deben ocuparse de tareas que los hombres no realizan, creo que hay que ser honestos y reconocer que los hombres deben realizar en el hogar o en relación a la familia muchas tareas que las mujeres no realizan. No hay que olvidarse que hombres y mujeres tienen en su biología y en su psicología diferencias notables y por algo será que desde que la  humanidad empezó a vivir en núcleos familiares, la división de tareas ha seguido el criterio de asignar tareas según esas diferencias biológicas y psicológicas.</p>
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