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	Comentarios en: Uruguay, la sensatez y la &quot;nube negra&quot; de Gonzalo Pérez del Castillo	</title>
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		Por: alfredo mesa		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alfredo mesa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Oct 2015 21:41:16 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La charla se inició con un llamado a la sensatez y cordura intelectual de parte del Ing. Grompone ante una crisis de criterios que llevan a razonamientos y procederes perjudiciales y preocupantes que nos dejan secuelas día a día. En tal sentido, él citó como ejemplos cosas como: luchas (perjudiciales) por la educación, la violencia en el fútbol, violencia verbal instalada en todos los campos, prepotencia a través del &quot;todo es posible, y nada se respeta&quot;; y sobre esto último también cae presa de dicha crisis la sensatez técnica de los responsables económicos quienes (según se desprende de Grompone) no toman tan en serio el problema en ciernes que al Uruguay afecta.  
En resumen el Ing. Grompone dice: &quot;todo el mundo siente que tiene derechos, pero no obligaciones&quot;.
Más tarde, magistralmente Gonzalo Pérez del Castillo agregó (en síntesis) que el problema al que aludía Grompone se inflama gracias a que &quot;todo el mundo habla de cosas que en realidad no entiende&quot;.  
Y como ejemplos citó: el llamado espacio fiscal, el llamado PIB, la inflación, la integración, el TISA, o el término Presupuesto, &quot;que llega a ser inentendible para los propios legisladores&quot;.

En resumen, en la mesa hubo un meridiano consenso sobre que el uruguayo discute aquello sobre lo que-no-sabe, y en su lugar no discute lo más obvio, urgente, o realista; cuestión que resultaría eficazmente sensato hacer. 

Opinión personal, tal exposición es inobjetable. Solo agregar que todo ello, es parte de una cultura que nos identifica.
Es nuestra marca registrada. 
Esa es la Marca Uruguay, por mal que nos pese. 
Sin duda que estamos infestados de discutidores profesionales, que auspician la discusión por la discusión per se. Infinidad de veces se escucha de parte del gobierno o sindicatos los vocablos: lucha, discusión, debate.
Y gracias a esa cultura, hace décadas que estamos bajo un manto de diagnósticos. El Uruguay vive bajo el precepto de los diagnósticos. Simposios, reuniones, foros, asambleas, mesas políticas, tertulias y miles de ámbitos similares. En los hechos, nadie pone en práctica nada. La puesta en práctica de soluciones (en el mundo real), siempre son saboteadas por el derecho de alguien a manifestarse en contra. O en su caso, el sabotaje se ejecuta desde el vicio esquizofrénico de que &quot;es mejor dejar las cosas como están&quot;, porque &quot;los cambios siempre son muy costosos&quot; (véase el caso del descontrol del fútbol por ej). 
Así las cosas, la insensatez de la que hace mención Grompone se ha hecho cada vez más fuerte como marca identitaria nacional (de nuevo por mal que nos pese!) Esa insensatez sin duda es el resultado de priorizar discutir lo que no tendríamos que discutir. ¿Algún día dejaremos de ladrarle a la luna como constantemente se hace?
Esa cultura ganó el espíritu de la sociedad. No hay orden ninguno. Y ante ello, primero fuimos miopes, hoy ya estamos ciegos. 
Para terminar algo anecdótico que viene a cuento.
En 1994 un grupo (no menor) de izquierda reivindicando el derecho de 3 terroristas del país vasco, fue capaz de imponer su agenda y paralizó un país; hubo paro general, marchas, protestas, y huelga de maestros y profesores. Se impuso una discusión absurda de un problema que no era del Uruguay  y del cual poco nos servía poner energías sobre ello. 
Aun así la discusión ganó; solo se hablaba de la insolidaridad del estado uruguayo para con 3 tipos requeridos por la justicia de su país de origen, etc.
Años después se paralizaba un país ante la reforma educativa de Rama, y el plan del BID de privatizar la educación.
En 2003, se congregó a un país a defender a Ancap so pretexto de que la ley que se había redactado bajo consenso legislativo era perjudicial para el país, provocaría pérdidas irreparables, y consagraría gratuitamente a privados las regalías de una empresa pública nacional.
En cualquiera de esos ejemplos, era clarísimo que los agitadores del debate, no tenían la más pálida idea sobre qué es lo verdaderamente importante. En su lugar se armaban con razones falaces para sostener una lucha y nada más que eso; tal cual ocurre hoy. Como dijo Pérez del Castillo, preguntarle a un púber estudiante ¿qué es el PIB?, es lo mismo que haberle preguntado a más de uno donde quedaba el país vasco, o cuál artículo de la ley de Ancap habilitaba efectivamente a vender la empresa en su totalidad.
En el pasado y hoy, esa insensatez de la lucha por la lucha, no solo no-trae soluciones. Nos hace perder tiempo, las soluciones no se materializan y los resultados del tiempo perdido dan pánico.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La charla se inició con un llamado a la sensatez y cordura intelectual de parte del Ing. Grompone ante una crisis de criterios que llevan a razonamientos y procederes perjudiciales y preocupantes que nos dejan secuelas día a día. En tal sentido, él citó como ejemplos cosas como: luchas (perjudiciales) por la educación, la violencia en el fútbol, violencia verbal instalada en todos los campos, prepotencia a través del "todo es posible, y nada se respeta"; y sobre esto último también cae presa de dicha crisis la sensatez técnica de los responsables económicos quienes (según se desprende de Grompone) no toman tan en serio el problema en ciernes que al Uruguay afecta.<br />
En resumen el Ing. Grompone dice: "todo el mundo siente que tiene derechos, pero no obligaciones".<br />
Más tarde, magistralmente Gonzalo Pérez del Castillo agregó (en síntesis) que el problema al que aludía Grompone se inflama gracias a que "todo el mundo habla de cosas que en realidad no entiende".<br />
Y como ejemplos citó: el llamado espacio fiscal, el llamado PIB, la inflación, la integración, el TISA, o el término Presupuesto, "que llega a ser inentendible para los propios legisladores".</p>
<p>En resumen, en la mesa hubo un meridiano consenso sobre que el uruguayo discute aquello sobre lo que-no-sabe, y en su lugar no discute lo más obvio, urgente, o realista; cuestión que resultaría eficazmente sensato hacer. </p>
<p>Opinión personal, tal exposición es inobjetable. Solo agregar que todo ello, es parte de una cultura que nos identifica.<br />
Es nuestra marca registrada.<br />
Esa es la Marca Uruguay, por mal que nos pese.<br />
Sin duda que estamos infestados de discutidores profesionales, que auspician la discusión por la discusión per se. Infinidad de veces se escucha de parte del gobierno o sindicatos los vocablos: lucha, discusión, debate.<br />
Y gracias a esa cultura, hace décadas que estamos bajo un manto de diagnósticos. El Uruguay vive bajo el precepto de los diagnósticos. Simposios, reuniones, foros, asambleas, mesas políticas, tertulias y miles de ámbitos similares. En los hechos, nadie pone en práctica nada. La puesta en práctica de soluciones (en el mundo real), siempre son saboteadas por el derecho de alguien a manifestarse en contra. O en su caso, el sabotaje se ejecuta desde el vicio esquizofrénico de que "es mejor dejar las cosas como están", porque "los cambios siempre son muy costosos" (véase el caso del descontrol del fútbol por ej).<br />
Así las cosas, la insensatez de la que hace mención Grompone se ha hecho cada vez más fuerte como marca identitaria nacional (de nuevo por mal que nos pese!) Esa insensatez sin duda es el resultado de priorizar discutir lo que no tendríamos que discutir. ¿Algún día dejaremos de ladrarle a la luna como constantemente se hace?<br />
Esa cultura ganó el espíritu de la sociedad. No hay orden ninguno. Y ante ello, primero fuimos miopes, hoy ya estamos ciegos.<br />
Para terminar algo anecdótico que viene a cuento.<br />
En 1994 un grupo (no menor) de izquierda reivindicando el derecho de 3 terroristas del país vasco, fue capaz de imponer su agenda y paralizó un país; hubo paro general, marchas, protestas, y huelga de maestros y profesores. Se impuso una discusión absurda de un problema que no era del Uruguay  y del cual poco nos servía poner energías sobre ello.<br />
Aun así la discusión ganó; solo se hablaba de la insolidaridad del estado uruguayo para con 3 tipos requeridos por la justicia de su país de origen, etc.<br />
Años después se paralizaba un país ante la reforma educativa de Rama, y el plan del BID de privatizar la educación.<br />
En 2003, se congregó a un país a defender a Ancap so pretexto de que la ley que se había redactado bajo consenso legislativo era perjudicial para el país, provocaría pérdidas irreparables, y consagraría gratuitamente a privados las regalías de una empresa pública nacional.<br />
En cualquiera de esos ejemplos, era clarísimo que los agitadores del debate, no tenían la más pálida idea sobre qué es lo verdaderamente importante. En su lugar se armaban con razones falaces para sostener una lucha y nada más que eso; tal cual ocurre hoy. Como dijo Pérez del Castillo, preguntarle a un púber estudiante ¿qué es el PIB?, es lo mismo que haberle preguntado a más de uno donde quedaba el país vasco, o cuál artículo de la ley de Ancap habilitaba efectivamente a vender la empresa en su totalidad.<br />
En el pasado y hoy, esa insensatez de la lucha por la lucha, no solo no-trae soluciones. Nos hace perder tiempo, las soluciones no se materializan y los resultados del tiempo perdido dan pánico.</p>
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