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	<title>Alcione Archives - Radiomundo En Perspectiva</title>
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	<title>Alcione Archives - Radiomundo En Perspectiva</title>
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		<title>Aquarius: Cine (y música) por lo alto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Apr 2017 00:12:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza esq. Abbey Road]]></category>
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		<category><![CDATA[Roberto Carlos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Video: Vitrine Filmes Por Eduardo Rivero /// La trama es sencilla: una sesentona que ha pasado por todo lo bueno...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/aquarius-cine-y-musica-por-lo-alto/">&lt;em&gt;Aquarius&lt;/em&gt;: Cine (y música) por lo alto</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="embed-responsive embed-responsive-16by9"><div class="iframe-container"><iframe class="embed-responsive-item"  title="AQUARIUS - Trailer legendado" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/VB-5rodvHUc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div></div>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">Video: <a href="https://www.youtube.com/channel/UCoviJXnjahw_A2vRGsSIL_w" target="_blank">Vitrine Filmes</a></span></p>
<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p>La trama es sencilla: una sesentona que ha pasado por todo lo bueno y lo malo, y que vive sola, se niega a venderle su apartamento a una poderosa empresa constructora que ha comprado todo el resto del edificio con intenciones de demolerlo y construir uno nuevo. </p>
<p>En realidad, el filme brasileño <em><a href="http://globofilmes.globo.com/filme/aquarius/" target="_blank">Aquarius</a></em>, dirigido por el joven Kleber Mendonça Filho, habla de muchas otras cosas, aún sin nombrarlas. Es una gran metáfora sobre la libertad individual y la integridad personal, y de paso, un alegato contra las grandes corporaciones y la corrupción en general, como resulta más que comprensible en un país arrasado por fenómenos de deshonestidad pública y privada como el ya mítico <em>Mensalão</em>, lo investigado en la operación <em>Lava Jato</em> y las “hazañas” de la petrolera Petrobras y la constructora Odebrecht.</p>
<p>El hecho es que <em>Aquarius</em>, elogiadísima por muchos y criticada también por unos cuantos, en mi opinión es una hermosa película, con un argumento más que atendible, una soberbia actríz protagónica y una estupenda banda de sonido.</p>
<p>Cuesta no identificarse con esa señora ya madura que se niega a abandonar un edificio vacío, donde solo queda su apartamento habitado, que ha enfrentado al cáncer de mama, a la muerte prematura de su pareja y el inevitable paso del tiempo con valentía y una férrea alegría de vivir, manteniendo una relación distante pero aún así llena de amor con sus hijos, y negándose a consumir música en MP3 y en sistemas “on demand”, optando por seguir disfrutando de su bien provista colección de discos de vinilo, lo cual es todo un símbolo. Una señora que supo escribir y publicar libros, que ama al arte y que se las ingenia para seguir disfrutando del sexo y la amistad mientras es acosada por una empresa que apela a lo que sea para desalojarla de su apartamento.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>El papel de Clara, la solitaria inquilina del edificio, recae en Sonia Braga, quien realiza una composición memorable de todo punto de vista. Con pocos gestos, hablando casi todo el tiempo a media voz, muestra toda su humanidad, su amor por la existencia, su resiliencia y a la vez la firmeza con que defiende el derecho a decidir sobre su vida.</p>
<p>Las décadas han pasado pero Sonia Braga sigue iluminando la pantalla mostrando la vigencia absoluta de ese carisma que exhibía, claro, en la exitosa <em>Doña Flor y sus dos maridos</em> (1976), <em>Gabriela clavo y canela</em> (1983) y, ya devenida en actriz de fama internacional, en <em>El beso de la mujer araña</em> (1985), filmada en EEUU, país en el que vivió y trabajó durante 14 años.</p>
<p>A sus 66 años sigue siendo una mujer enormemente bella, mostrando el mismo <em>sex appeal</em> que la llevó a ser una suerte de reina mulata del cine y la televisión brasileña a partir de los años 70. No importan ciertos cambios en su cuerpo ni ciertas arruguitas en su cara: desarma su moño, se suelta el pelo y ahí se acabó el partido.</p>
<p>La película, que tiene una generosa duración –2 horas y 26 minutos– se apoya en una banda sonora realmente disfrutable, que va desde música clásica brasileña como la del maestro Heitor Villa-Lobos, el más destacado autor de música de concierto en su país en el siglo XX, hasta temas pop rock como <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=rY0WxgSXdEE" target="_blank">Another One Bites the Dust</a></em> y <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=VMnjF1O4eH0" target="_blank">Fat Bottomed Girls</a></em> de Queen y temas del último álbum grabado por John Lennon, <em>Double Fantasy</em>, de 1980, pasando por un variado surtido de sonidos brasileños donde hay de todo un poco: de la sensual sambista Alcione con su éxito <em>Sufoco</em>, incluido en su recomendable album de 1978 <em>Alerta Geral</em>, hasta la gran Maria Bethânia en <em>Um jeito estúpido de te amar</em>, <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=PCfw95pl_bc" target="_blank">Toda Menina Baiana</a></em>, uno de los mayores clásicos de Gilberto Gil incluido en su album <em>Realce</em> de 1979, Roberto Carlos con su tema de 1975 <em>O quintal do vizinho</em> y hasta el hoy bastante olvidado cantante brasileño de boleros Altemar Dutra con su éxito de 1964, <em>Sentimental demais</em>. La banda sonora de <em>Aquarius</em> incluye también algún breve fragmento de Caetano Veloso y Vinícius de Moraes.</p>
<p>Vale destacar la importancia que se le otorga a Roberto Carlos, artista amado y respetado en Brasil no solo por quienes consumen “música melódica” sino por todos sus colegas. Ejemplos de esa estima: la bahiana María Bethânia grabó un disco de canciones suyas, <em>As Canções Que Você Fez Pra Mim</em>, que en 1994 vendió solo en Brasil más de un millón de ejemplares, o el notable disco y DVD en vivo de 2008 compartido con Caetano Veloso, <em>Roberto Carlos e Caetano Veloso e a Música de Tom Jobim</em>, donde Roberto Carlos hace un tremendo trabajo cantando a Antônio Carlos Jobim. En Uruguay, vaya uno a saber por qué, existe una percepción muy diferente de Roberto Carlos, a quien se considera “músico comercial”.</p>
<p>Renglón aparte merece el protagonismo que la banda sonora le da a <em>Hoje</em>, un olvidado éxito del cantautor Taiguara, en plan bastante Roberto Carlos. Como curiosidad mencionaré que Taiguara Silva nació accidentalmente en Montevideo, en octubre de 1945, cuando su padre, el músico Ubirajan Silva y su mujer se encontraban de gira. Taiguara fue un exitoso solista en los años 60 y 70 y sufrió una férrea persecución por parte de la dictadura brasileña debiendo marchar al exilio.</p>
<p>Las alusiones musicales son permanentes, ya desde la primera escena del filme, que muestra una Clara joven, un episodio de su vida fechado en 1980. En un momento se ve el interior de un automóvil que recorre una playa por la noche, y en primer plano un cassette de audio siendo introducido en un reproductor marca “Roadstar”, que en la época era importantísima y que hoy es una pieza de museo. Poco después, su esposo habla del pelo corto de Clara, “estilo Elis Regina”. Ya en la época contemporánea, en otra escena, la protagonista expresa su respeto por el formato mp3 y los servicios de <em>streaming</em> pero defiende su derecho a seguir disfrutando de la música en formato vinilo. Y también aparecerá la carátula de un ficticio libro escrito por el personaje sobre el maestro Heitor Villa-Lobos.</p>
<p>Si el lector ya vio <em>Aquarius</em>, estará de acuerdo con mis opiniones o bien ejercerá su natural derecho a discrepar. Si no la vio, le aconsejo que lo haga. Es cine por lo alto. Y como si fuera poco, Sonia Braga y la banda sonora agregarán seducción a un argumento de por sí atractivo.</p>
<p>***</p>
<p><div class="iframe-container"><iframe src="https://embed.spotify.com/?uri=spotify%3Auser%3Avitrinefilmesbr%3Aplaylist%3A6KEZZXFKyqvejkbcVBClsI" width="300" height="380" frameborder="0" allowtransparency="true"></iframe></div></p>
<p>***</p>
<div class="embed-responsive embed-responsive-16by9"><div class="iframe-container"><iframe class="embed-responsive-item"  title="Trailer Aquarius" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/yGGLIX-lqdY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div></div>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">Video: <a href="https://www.youtube.com/channel/UC9riSJTt0WbCju8bGft0vpg" target="_blank">BUENCINE</a></span></p>
<p>***</p>
<p><strong>Enlace externo</strong><br />
<a href="http://www.cartelera.com.uy/apeliculafunciones.aspx?16076&#038;&#038;CINE&#038;FILM&#038;-1&#038;1" target="_blank"><em>Aquarius</em></a>, salas y horarios en el sitio cartelera.com.uy</p>
<p>***</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road</em> es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank">Eduardo Rivero</a> en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/aquarius-cine-y-musica-por-lo-alto/">&lt;em&gt;Aquarius&lt;/em&gt;: Cine (y música) por lo alto</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>Urquiza esq. Abbey RoadBrasil (primera parte)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 Jan 2016 09:30:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza esq. Abbey Road]]></category>
		<category><![CDATA[Alcione]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Rivero]]></category>
		<category><![CDATA[Ivan Lins]]></category>
		<category><![CDATA[Rita Lee]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Eduardo Rivero /// A Federico y Daniel, hermanos de carretera. Estoy paralizado. Hace días que enfrento la pantalla sin...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_13713" style="width: 738px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-13713" class="wp-image-13713 size-full" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/01/9-8-2014_177-ok-6-9-728.jpg" alt="9-8-2014_177-ok-6-9-728" width="728" height="485" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/01/9-8-2014_177-ok-6-9-728.jpg 728w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/01/9-8-2014_177-ok-6-9-728-300x200.jpg 300w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/01/9-8-2014_177-ok-6-9-728-272x182.jpg 272w" sizes="auto, (max-width: 728px) 100vw, 728px" /><p id="caption-attachment-13713" class="wp-caption-text">Archivo Eduardo Rivero/EnPerspectiva.net</p></div>
<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p style="text-align: right;"><em>A Federico y Daniel, hermanos de carretera.</em></p>
<p>Estoy paralizado. Hace días que enfrento la pantalla sin decidirme a escribir una sola línea. ¿Valdrá la pena escribir sobre un viaje en auto que ocurrió hace 36 años? ¿Qué tendrá que ver ese viaje con la música? En realidad tiene mucho que ver. Allí descubrí una buena parte de la música de Brasil que aún hoy me emociona. Tal vez algún lector pueda decir “y a mí qué me importa leer sobre tres pibes devorando kilómetros camino a San Pablo”. Aún así quisiera subirme de nuevo a aquel Grumett Sport modelo 1980, mecánica Chevette, carrocería plástica color azul tinta y techito corredizo, un auto esbelto y sencillo a la vez. Quisiera subirme como tantas veces lo hice en estas décadas en noches de insomio, o para combatir el tedio en salas de espera. ¿Por qué no hacerlo una vez más?</p>
<p>Vuelvo entonces a un pequeño apartamento en Mercedes y Cuareim, donde quedaba una agencia de publicidad en la que trabajábamos siete hombres de la misma edad –algo menos de 30– y a la que dirigía Federico, compañero de primaria e íntimo amigo de la niñez. Vuelvo a estar en el momento preciso en que se abrió la puerta y Federico entró hecho un huracán.</p>
<p>—¡Estoy enamorado! ¿Enamorado, entienden?</p>
<p>Morocho, con sonriente cara de gatuna expresión y un lejano parecido a Paul McCartney, Federico tenía novia “en serio”.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>—Me alegro por tu novia —respondió el gordo Jorge, administrador de la agencia.<br />
—No me entendés&#8230; en la cola para cobrar los cheques en el Banco de Boston conocí a una brasilera y me enamoré totalmente.</p>
<p>En esa agencia todo era posible.</p>
<p>—¿Qué día es hoy? ¿Martes? Bueno&#8230; ¡El jueves me voy a Brasil en auto a verla! ¡Y vos y vos vienen conmigo! —agregó señalándonos a Daniel, el diseñador gráfico, y a mí, redactor de la agencia.</p>
<p>—Pará Federico, pensá —intervino Jorge—. Daniel y Eduardo ya tuvieron su licencia, no pueden irse&#8230;<br />
—Yo los autorizo. ¿No soy el dueño?<br />
—Sí, sos, pero &#8230; ¿y la plata para el viaje? Falta para pagar los sueldos. Estamos recién a 20 de setiembre y&#8230;<br />
—¡Y nada, les hacés un vale y chau! A ver&#8230; yo pago toda la nafta. Ustedes dos pongan para la comida y hoteles&#8230; ah&#8230; y manejo yo solo, ¿ta? —concluyó Federico satisfecho.</p>
<p>Daniel y yo nos miramos con una mezcla de incredulidad y la alegría propia de quien sacó la lotería. Ese sería mi primer viaje al gran país vecino.</p>
<p>El hecho es que ese viernes tras el horario de oficina, los tres abordábamos el flamante Grumett Sport de Federico y poníamos rumbo a Brasil en búsqueda de Tilly, la brasileña, residente en Americana, ciudad del Estado de San Pablo, a unos 200 kilómetros al norte de la capital estadual. La primera parada fue a las puertas de la novia “oficial”, de quien Federico se despidió efusivamente, alegando que se iba de viaje por prescripción médica.</p>
<p>—Le canté mucho estrés —dijo, volviendo ocupar su asiento ante el volante.</p>
<p>Al doblar la esquina, frenó de golpe, se llevó una mano a la cara y gritó:</p>
<p>—¡Me saco la careta! ¡Brasil! A ver, vos, “grandote bobo” —dijo dirigiéndose a Daniel con su pelo negrísimo, su eterna sonrisa, sus pocas palabras y su metro noventa de estatura—. Abrí la guantera y sacá el cassette que hay ahí y ponélo. ¡Y subí el volumen que hay que ir creando ambiente de Brasil!</p>
<p><em>“Este amor</em><br />
<em> Me envenena</em><br />
<em> Mas todo amor</em><br />
<em> Sempre vale a pena&#8230;”</em></p>
<p>El cassette era <em><a href="http://www.discogs.com/Alcione-Gostoso-Veneno/release/2953086" target="_blank">Gostoso Veneno</a></em> de Alcione. Yo no tenía la más mínima idea de quien era. Sucumbí instantáneamente a todo su samba, todo su jazz a la vez, a esa garganta poderosa y de un brasilerismo total. A medianoche llegamos al Chuy con el tanque de nafta casi en cero. El sereno de la única estación Ancap dijo que no podía hacer nada.</p>
<p>—¿Usted sabe quien soy yo? ¡Soy el capitán Federico, del Ejército, en viaje a Brasil!</p>
<p>Era 1980 previo al plebiscito, plena dictadura. El pobre hombre terminó yendo en su destartalada Velosolex a despertar a la propietaria de la estación —no fuera a ser que el Capitán se enojase— y la mujer, en <em>robe de chambre</em>, llenó el tanque.</p>
<p>—Buenas noches capitán —saludó ceremoniosamente cuando volvimos a poner proa a Brasil.</p>
<p>La noche se hizo madrugada y la madrugada día, y llegamos a los accesos a Porto Alegre con el cuerpo molido y el alma fresquita. Por suerte había otro cassette de Alcione, <em><a href="http://www.discogs.com/Alcione-Alerta-Geral/release/3188724" target="_blank">Alerta Geral</a></em>.</p>
<p><em>“&#8230;Não posso mais alimentar</em><br />
<em> A esse amor tão louco</em><br />
<em> Que sufoco!&#8230;”</em></p>
<p>—Qué temazo <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=e_xOLBPzZ_w" target="_blank">Sufoco</a></em>, ¿no? ¡Tilly, ya voy! —gritó Federico.</p>
<p>Comimos de apuro unos snacks y nos tiramos a dormir en el propio auto, en pleno mediodía <em>gaúcho</em> y a metros de la carretera. Apenas una hora después ya rodábamos de nuevo, camino a Florianópolis. De pasada, en un bar de camioneros, habíamos comprado algunos cassettes.</p>
<p><em>“&#8230;Vai manter a tradição</em><br />
<em> Vai meu bloco tristeza e pé no chão&#8230;”</em></p>
<p>Esta vez me tocó descubrir a otra sambista increíble: <a href="https://www.youtube.com/channel/UC9Gmegs9An5MqkRIHi7DjtQ" target="_blank">Clara Nunes</a>. A medida que nos alejábamos del Uruguay nos sumergíamos en el Brasil profundo y todo cambiaba. Veíamos cada vez más palmeras y bananeros, más y más cabañas de madera y palafitos de colores vivos, más y más pobreza, más y más fábricas y sobre todo cada vez más camiones en la ruta, que no podíamos pasar y nos obligaban a viajar tras ellos durante decenas y decenas de kilómetros viendo curiosas inscripciones religiosas o de amor en sus paragolpes.</p>
<p>Pensar en llegar —sin dormir— a Florianópolis ese mismo día era una locura, pero a esa edad la locura es una opción lógica. Lo mejor de todo era la creciente sensación de hogar dentro de aquel auto azul; la maravilla de sentir la pertenencia a esa tripulación. Clara Nunes seguía con nosotros:</p>
<p><em>“O mar serenou quando ela pisou na areia</em><br />
<em> Quem samba na beira do mar é sereia&#8230;”</em></p>
<p>Bien entrada la tarde paramos en Laguna, un precioso balneario, en ese entonces de edificación baja y casas antiguas, de estilo colonial. Paramos en Itapema y compramos más cassettes en una tienda que parecía un chalet tirolés.</p>
<p>Federico, con su experiencia de corredor de rally, era hábil e incansable al volante, pero cuando ya era noche cerrada y Florianópolis se acercaba, sus manos posadas en el volante temblaban de agotamiento. Llegamos a un apart-hotel para zambullirnos en la cama sin fuerzas ni para comentar los entretelones del viaje.</p>
<p><em>“Lança menina</em><br />
<em> Lança todo esse perfume</em><br />
<em> Desbaratina</em><br />
<em> Não dá pra ficar imune</em><br />
<em> Ao teu amor</em><br />
<em> Que tem cheiro</em><br />
<em> De coisa maluca&#8230;”</em></p>
<p><em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=eKhNszltbdg" target="_blank">Lança perfume</a></em> de Rita Lee, a quien tampoco conocía entonces, estaba en todas partes. Latía en el corazón de Brasil. La escuchamos en la radio, en la tienda de Itapema, en el hall del apart-hotel, y ahora también en el pasacassette del Grumett. Rita había sido cantante de Os Mutantes en los años 60 y ahora era la sensación pop, el costado <em>no sambista</em> de la música de Brasil.</p>
<p>A las seis de la mañana ya estábamos camino a San Pablo donde pensábamos llegar esa noche tras una segura maratón automovilística. Dejamos Santa Catarina tras una breve parada en Blumenau, cruzamos Paraná y encaramos el impresionante camino de sierras entre Curitiba y San Pablo plagado de cruces con los nombres de los camioneros muertos en accidentes y las indicaciones de tránsito al borde de la ruta: “<em>Não ultrapasse sob neblina</em>” y “<em>Fim da terça faixa</em>”.</p>
<p>También con la abundancia de oficiales de la Polícia Rodoviária que nos paraban, siendo extranjeros, inventando infracciones y pidiendo, en realidad, una coima vulgar y silvestre. Federico pagó una y otra vez.</p>
<p>La ruta hipnotizaba con su tedio, sus camiones impasables y el cansancio que se acumulaba y que lograba el imposible de espaciar las bromas hasta hacerlas casi desaparecer. Pero por suerte nunca del todo. Llegando a los accesos a San Pablo, de noche cerrada, cantaba el gran <a href="https://www.youtube.com/channel/UCkKLl5EvMEWySJ447ELiVsA" target="_blank">Ivan Lins</a> desde su último disco:</p>
<p><em>“Somos todos iguais nesta noite</em><br />
<em> Na frieza de um riso pintado</em><br />
<em> Na certeza de um sonho acabado</em><br />
<em> É o circo de novo&#8230;”</em></p>
<p>Solo habíamos parado al mediodía en una maloliente lanchonette a comer “<em>misto quente</em>” y “<em>baurú</em>”. El resto había sido sólo carretera y carretera.</p>
<p>Llegamos medio muertos, tras perdernos en los accesos a la gran metrópolis, a un hotel céntrico, pero no precisamente a dormir sino a cambiarnos para ir a un “<em>sambão</em>”.</p>
<p>Un salón inmenso, decorado en su techo con frutas tropicales, donde bailaban samba enlazadas cientos de parejas y en el escenario un <em>bloco</em> de samba tocaba con ritmo y cadencia demoledores. Flotaba en el ambiente una energía mágica. De inmediato entramos en conversación y baile con tres lindas chicas. Quien me había tocado en suerte tenía en su rostro una pequeña mancha producto de alguna vieja quemadura. Federico la bautizó “La Manchega”. En lo mejor del baile, el rostro de esa chica súbitamente se transfiguró en una mueca de horror.</p>
<p>—¡<em>Brigas</em>! —gritó, haciendo referencia a un lío que no habíamos advertido.</p>
<p>La chica se hizo a un lado y vimos una salvaje pelea entre diez o doce morenitos, con puños, patadas y navajas. Uno de ellos casi cae encima de Federico con una mejilla ensangrentada por un enorme tajo. La puerta del salón quedaba muy lejos, como a seiscientas personas de distancia, y Federico, hombre práctico, gritó:</p>
<p>—¡La ventana!</p>
<p>El salón estaba al nivel de la calle y en un segundo ya andábamos caminando por una ancha avenida, con cantero en el medio ocupado por un partido de fútbol al lado del otro, pese a que ya estaba entrada la madrugada. A pesar de los futbolistas, el clima era de soledad y palpable sensación de peligro. Hasta que un taxi se animó a subirnos. “Ojalá Federico hubiese cobrado su cheque en otro banco”, seguramente pensamos Daniel y yo esa noche. ¿Quién nos había mandado a meternos en aquello?</p>
<p><em>El próximo miércoles 27 de enero publicaremos la <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/urquiza-esq-abbey-roadbrasil-segunda-parte/" target="_blank">segunda y última parte de esta crónica</a>.</em></p>
<p>***</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road</em> es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank">Eduardo Rivero</a> en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.</p>
<p><strong>Foto:</strong> El autor junto a Daniel, uno de sus compañeros de viaje, sentados en el capó del Grumett Sport en Itapema, Santa Catarina, Brasil, ca. 1980. Crédito: Archivo Eduardo Rivero/EnPerspectiva.net.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/urquiza-esq-abbey-roadbrasil-primera-parte/">&lt;em&gt;Urquiza esq. Abbey Road&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Brasil (primera parte)</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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