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	<title>Ulises Di Candia Archives - Radiomundo En Perspectiva</title>
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	<title>Ulises Di Candia Archives - Radiomundo En Perspectiva</title>
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		<title>Cuentos con maestras y maestros: Los ganadores del mes de abril para leer y escuchar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pablo Izmirlian]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 May 2018 17:13:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Concurso de Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Home]]></category>
		<category><![CDATA[Concurso Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Leandro Scasso Burghi]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Díaz]]></category>
		<category><![CDATA[Ulises Di Candia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Viernes 18 de mayo La Mesa de los Viernes dio a conocer los ganadores de la primera convocatoria al Concurso...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/home/cuentos-maestras-maestros-los-ganadores-del-mes-abril-leer-escuchar/">&lt;em&gt;Cuentos con maestras y maestros&lt;/em&gt;: Los ganadores del mes de abril para leer y escuchar</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Viernes 18 de mayo</strong></p>
<p><em>La Mesa de los Viernes</em> dio a conocer los ganadores de la primera convocatoria al <em>Concurso de Cuentos de En Perspectiva</em> de 2018. En esta oportunidad, la consigna fue escribir "cuentos con maestras y maestros". El jurado encargado de evaluar los trabajos presentados estuvo integrado por Juan Grompone, Mauricio Rosencof, Alcides Abella, Gonzalo Pérez del Castillo y Ana Ribeiro.</p>
<p>Los cuentos ganadores serán premiados con una prenda uruguaya de lana fina de <a href="https://www.facebook.com/DonBaez.EcoChic" target="_blank" rel="noopener">Don Baez</a>, cinco libros de la Colección Lectores de <a href="https://www.facebook.com/EditorialBandaOriental" target="_blank" rel="noopener">Ediciones de la Banda Oriental</a>, vinos finos de bodegas <a href="http://www.gimenezmendez.com/" target="_blank" rel="noopener">Giménez Méndez</a> y productos de cosmética natural de <a href="https://www.matiasgonzalez.com/" target="_blank" rel="noopener">Matías González</a>.</p>
<p>En esta oportunidad, los cuentos nominados -es decir, aquellos que obtuvieron al menos tres votos del jurado- fueron 16. Los saludamos por los seudónimos de los autores, en orden alfabético: Abea, Anjou, Campanilla, Capablanca, Calle Yacaré, El Canario, Heartbreaker, Indignada, Jana, La Farolera, La Mismísima, Mintencito, Rigel, Tiki, Vendaval, Vieja Guapa.</p>
<p>A continuación, los cuentos preferidos de los miembros del jurado.</p>
<p><strong>Cuento elegido por</strong>: Gonzálo Pérez del Castillo.<br />
<strong>Título:</strong> <em>Una maestra implacable</em><br />
<strong>Autor</strong>: Gabriela Pagani<br />
<strong>Seudónimo:</strong> La Farolera</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p><iframe src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/445812333&amp;color=%2300aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false&amp;show_teaser=true" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Corría el año 1975. Aquel fue un año de mucho aprendizaje. Ella llegó a enseñarme las cosas más importantes de la vida, esas que son fundamentales, aunque en aquel año no lo entendiera así.</p>
<p>La odié, la aborrecí, la padecí. Ella era dura, estricta, implacable no se daba por vencida con sus lecciones.</p>
<p>Ese año a su lado fue el peor, ¡cómo me hizo sufrir!</p>
<p>El dolor fue inversamente proporcional al aprendizaje.</p>
<p>Sus lecciones me llevaron al abismo de la locura.</p>
<p>No la comprendía.</p>
<p>Hoy que ya pasó el tiempo valoro cada una de las cosas que me dejó. Vivo y comprendo cada uno de sus aprendizajes como preciados tesoros.</p>
<p>Cada día agradezco la bendición de haberme cruzado con ella mi maestra: mi enfermedad.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Cuento elegido por</strong>: Ana Ribeiro<br />
<strong>Título:</strong> <em>No hay derecho</em><br />
<strong>Autor</strong>: Luis Albornoz<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Indignada</p>
<p><iframe src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/445812174&amp;color=%2300aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false&amp;show_teaser=true" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Como todos los años, cuando se acercaban las Vacaciones de Julio, les dí como deberes a los niños hacer una redacción que uniera dos preguntas: “¿qué fue lo más importante que aprendí este año?” y “¿qué es lo que más me gusta de la escuela?”. Les aclaro que yo soy una sobreviviente. Sobreviví a la plastilina, al papel glasé, al cuaderno Tabaré, a las hojas de doble raya, a la letra en 45 grados inclinada para la derecha, a las clases sobre los símbolos del escudo nacional y a las clases de coro para cantar “cual retazos de los cielos”. Por eso me indignó tanto cuando aquella niña, con total falta de respeto, trajo una A4 escrita en Word que decía: “Maestra, la verdad que aprendo más en casa con Google y Wikipedia, así que lo que más me gusta de la escuela es el recreo y lo segundo que más me gusta es la hora de salida. Fin”.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Cuento elegido por</strong>: Juan Grompone<br />
<strong>Título:</strong> <em>El maestro hindú</em><br />
<strong>Autor</strong>: Elodia Domínguez<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Jana</p>
<p><iframe src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/445812531&amp;color=%2300aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false&amp;show_teaser=true" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></p>
<p>En la primera clase me habló de la espiritualidad del yoga, y luego comenzó a enseñarme las asanas.</p>
<p>Lo sorprendió mi ductilidad en cada postura, y recorrimos las “del loto”, “el saludo al sol”, “del árbol”, y la “del saltamontes”, pero al llegar a “la cobra” el sonido del Pungi me impulsó a enroscarme en torno a su torso, deslizándome hacia su cuello…</p>
<p>Al cesar la música se escuchó su último estertor.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Cuento elegido por</strong>: Alcides Abella<br />
<strong>Título:</strong> <em>Edurne</em><br />
<strong>Autor</strong>: Mirta María Mondelli Di Matteo<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Rigel</p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/445812111&amp;color=%2300aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false&amp;show_teaser=true" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Después de la escuela salía corriendo a lo del Maestro. Quería ser como él y lo miraba pintar. Con eso tenía de sobra para aprender. Desde la calle se olía la trementina y me henchía de orgullo saber que un día podría pintar mi ciudad. Me contaba de la guerra Civil Española y cómo huyó de su tierra en un barco cualquiera cuando mataron a su mujer. Sus cuadros me estremecían, trasmitían el dolor que llevaba dentro. Mientras pintaba escuchaba el Sodre en una radio <em>Made in Checoslovaquia</em>.</p>
<p>-¿Qué está pintando Maestro? –le pregunté<br />
-El Ebro desde mi ventana –me dijo</p>
<p>Se esbozaba una chalana en el río, y una figura esperaba en la otra orilla.</p>
<p>Volví a su taller y ya tenía en el caballete el cuadro terminado. Me dio la mano y me dijo: “Vamos, subiremos a la chalana. Edurne me espera del otro lado del río”.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Cuento elegido por</strong>: Mauricio Rosencof<br />
<strong>Título:</strong> <em>Historia de unos viejos zapatos que no quisieron morirse</em><br />
<strong>Autor</strong>: Ulises di Candia<br />
<strong>Seudónimo:</strong> El Canario</p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/445812771&amp;color=%2300aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false&amp;show_teaser=true" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Los zapatos viejos no querían morirse así como así. Lo habían discutido mucho, por esa terca perseverancia militante que solo pueden tener los zapatos viejos.</p>
<p>Con una humildad indeclinable, los zapatos decidieron sobrevivir al tiempo, a la lluvia, a la cal y al olvido.</p>
<p>Resistieron año tras año, conservando las delgadas huellas del Viejo, los recuerdos de sus pasos, las suelas gastadas, la memoria de tierra de las miserables escuelitas del campo, las cicatrices de los caminos de los pobres.</p>
<p>Resistieron solamente para aparecer y señalar y dar testimonio de vida.</p>
<p>El cuero, inexplicablemente, demoró mas años en disolverse que lo que hubieran querido los salvajes asesinos.</p>
<p>Cuando al fin emergen de la sepultura junto con los huesitos y las ataduras de alambre, mudos de horror y gritando, los viejos zapatos, fieles compañeros de treinta y cuatro años de silencio y pena, se quedan solos y desamparados, pidiendo al fin, descansar en paz.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Cuentos ganadores</strong></p>
<p><strong>Tercer premio</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> Sin título<br />
<strong>Autor:</strong> María Dutto<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Vendaval</p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/445811982&amp;color=%2300aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false&amp;show_teaser=true" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Llegamos. Me miré la túnica y otra vez la encontré llena de puntitos marrones, por los charcos que Rino no esquivaba. Papá saltó del caballo y me ayudó a bajar. El cielo estaba gris.</p>
<p>Era tarde, pero todos estaban afuera: la maestra, Silvia, Enzo, Sol, Carla y Juan. Había una camioneta blanca estacionada en la puerta y dos hombres que hablaban raro iban y venían agarrando una herramienta, un cable. Parecían apurados. Sobre el piso había como una madera negra gigante a cuadritos, que no se podía tocar.</p>
<p>Estuvimos un rato mirando. La maestra nos explicó que íbamos a tener luz y que lo negro era un panel solar, que chupaba la luz del sol y la llevaba para adentro.</p>
<p>Me cayó una gota en la cara. Miré para arriba y me encontré con los ojos de la maestra llenos de agua. ¿Por qué está triste, maestra? ¿No nos decía que un día íbamos a poder leer lejos de la ventana?</p>
<p>***</p>
<p><strong>Segundo premio</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> <em>El examen</em><br />
<strong>Autor:</strong> Ulises di Candia<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Heartbreaker</p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/445811862&amp;color=%2300aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false&amp;show_teaser=true" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></p>
<p>El auditorio estaba lleno de padres y madres que asisten al examen final de guitarra clásica.</p>
<p>En el centro del escenario, una silla mirando al público y tres más para el Gran Jurado.</p>
<p>Esa vez habían traído al Maestro, un viejo guitarrista de fama local.</p>
<p>Los niños van pasando, toman la guitarra afinada por el Maestro y tocan diversas piezas, con suerte dispar.</p>
<p>La tanda final corresponde a los grandes, de doce.</p>
<p>El niño, de campera blue jean, va a tocar la <em>Bourrée en mi menor</em> de Johan Sebastian Bach. Una pieza fácil, de un minuto y medio.</p>
<p>El Maestro afina la guitarra y se la da. El niño pasa los dedos por las cuerdas y dice:</p>
<p>-Está desafinada -el silencio se abre camino entre los murmullos.</p>
<p>El Maestro toma nuevamente la guitarra y la afina. Y el niño insiste.</p>
<p>-Está desafinada.</p>
<p>-Afínela usted -dice el Maestro. El niño afina la guitarra con esmero y toca el <em>Bourrée</em> magistralmente. Todos aplauden, menos el Maestro</p>
<p>-El tempo no es el correcto -dice.</p>
<p>-Es la versión de Led Zeppelin -contesta el niño.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Primer premio</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> <em>Hombres eran los de antes</em><br />
<strong>Autor:</strong> Pablo Díaz<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Vieja Guapa</p>
<p><iframe loading="lazy" width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" allow="autoplay" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/448605903&#038;color=%2300aabb&#038;auto_play=false&#038;hide_related=false&#038;show_comments=true&#038;show_user=true&#038;show_reposts=false&#038;show_teaser=true"></iframe></p>
<p>Entró al boliche de campaña y los parroquianos cambiaron los gritos de juerga por cara de gurí cagado.</p>
<p>Pidió una grapa que bebió de un sorbo, y mientras golpeaba el culo del vaso contra el estaño impregnado en alcohol, hacía el inequívoco gesto de señalar el vaso pidiendo otra.</p>
<p>Esos baquianos hábiles en el uso del facón, con cicatrices por alguna que otra discusión un poco subida de tono o una partida de tute que dejó cabrero a alguno, mostraban menos rebeldía que carnero guacho yendo pa&#8217;degüello.</p>
<p>Alguno trató de irse sin ser visto empero al sentir la mirada sobre sus hombros quedaba petrificado en el lugar; en sus caras podía verse la mezcla justa entre respeto, temor y nostalgia.</p>
<p>Levantó el vaso, lo hizo sonar para llamar la atención de todos, como si su sola presencia no fuera suficiente, y dijo: "Voy a hablar solo una vez: se creen muy hombres por estar acá todo el día chupando. Mañana al alba quiero que me lleven todos los gurises a la escuela."</p>
<p>Al unísono todos dijeron, "¡Sí, Maestra!"</p>
<p>***</p>
<p><strong>Premio de los oyentes</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> <em>Un largo recreo</em><br />
<strong>Autor:</strong> Leandro Scasso Burghi<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Campanilla</p>
<p><iframe loading="lazy" width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" allow="autoplay" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/448605813&#038;color=%2300aabb&#038;auto_play=false&#038;hide_related=false&#038;show_comments=true&#038;show_user=true&#038;show_reposts=false&#038;show_teaser=true"></iframe></p>
<p>Me acerqué y le hablé bien rápido. Le pregunté si quería ser mi novia. Se puso colorada. No me dijo que sí ni que no, me miró, me hundí en sus ojos y se me aflojaron las piernas.</p>
<p>Junté tanto valor para hablarle y entonces hubiera preferido no haberlo hecho.</p>
<p>Corrí al otro extremo del patio y me quedé lejos de todos. Casi escondido esperé el milagro: un cataclismo en el recreo. Tormenta, rayos, huracán, terremoto. Todos los fenómenos naturales que había aprendido con la maestra, juntos y concentrados. Algo tan fuerte que se borrara lo pasado recientemente, que desapareciera la escuela y que sus ojos no me siguieran mirando.</p>
<p>Sonó la campana, hice la fila y quedamos emparejados por altura. Mientras tomaba distancia me dijo suavecito que ella quería, pero que el papá no la dejaba tener novio.</p>
<p>La maestra nos retó a los dos por conversar en la fila. Esa vez no me importó.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Secretario del Jurado</strong>: Producción de En Perspectiva<br />
<strong>Locución</strong>: Rosario Castellanos, Rafael Mandressi<br />
<strong>Grabación</strong>: Agustín Magallanes<br />
<strong>Edición y musicalización</strong>: Fernanda Gómez<br />
<strong>Guión</strong>: Fernanda Gómez<br />
<strong>Puesta al aire</strong>: Ariel Gómez</p>
<p>***</p>
<p><strong>Mesa relacionada</strong><br />
<em>La Mesa de los Viernes</em>: <a href="https://www.enperspectiva.net/en-perspectiva-programa/la-mesa/concurso-cuentos-i/" target="_blank" rel="noopener">Cuentos con maestras y maestros: Ganadores del Concurso de En Perspectiva</a></p>
<p><strong>Enlace relacionado</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/tag/concurso-cuentos/" target="_blank" rel="noopener">Concurso de Cuentos de En Perspectiva, llamados anteriores</a></p>
<p>***</p>
<p><strong>Foto:</strong> Quinto año de la Escuela no. 172 del Barrio Rossi, con la maestra Hilda Gau de Forli, c. 1970. Colección Aníbal Barrios Pintos, <a href="http://bibliotecadigital.bibna.gub.uy:8080/jspui/handle/123456789/18305" target="_blank" rel="noopener">Biblioteca Nacional</a>, Creative Commons 2.0</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/home/cuentos-maestras-maestros-los-ganadores-del-mes-abril-leer-escuchar/">&lt;em&gt;Cuentos con maestras y maestros&lt;/em&gt;: Los ganadores del mes de abril para leer y escuchar</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Cuentos con ballenas: Los ganadores del mes de marzo para leer y escuchar</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/home/cuentos-con-ballenas-los-ganadores-del-mes-de-marzo-para-leer/</link>
					<comments>https://enperspectiva.uy/home/cuentos-con-ballenas-los-ganadores-del-mes-de-marzo-para-leer/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pablo Izmirlian]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Apr 2017 13:12:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Concurso de Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Home]]></category>
		<category><![CDATA[Concurso Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Ernesto Verga Altesor]]></category>
		<category><![CDATA[Ulises Di Candia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.enperspectiva.net/?p=29314</guid>

					<description><![CDATA[<p>Viernes 7 de abril La Mesa de los Viernes dio a conocer los ganadores de la primera convocatoria al Concurso de Cuentos...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/home/cuentos-con-ballenas-los-ganadores-del-mes-de-marzo-para-leer/">&lt;em&gt;Cuentos con ballenas&lt;/em&gt;: Los ganadores del mes de marzo para leer y escuchar</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Viernes 7 de abril</strong></p>
<p><em>La Mesa de los Viernes</em> dio a conocer los ganadores de la primera convocatoria al <em>Concurso de Cuentos de En Perspectiva</em> de 2017. En esta oportunidad, la consigna fue escribir “Cuentos con ballenas”. El honorable jurado encargado de evaluar los trabajos presentados estuvo integrado por Juan Grompone, Mauricio Rosencof, Ana Ribeiro, Alcides Abella y Gonzalo Pérez del Castillo.</p>
<p>Los cuentos ganadores serán premiados por <a href="http://donbaez.com/index.php?lang=es" target="_blank">Don Baez</a>, prendas de lana fina uruguaya, <a href="http://www.bandaoriental.com.uy/" target="_blank">Ediciones de la Banda Oriental</a> y vinos finos de bodegas <a href="http://www.gimenezmendez.com/" target="_blank">Giménez Méndez</a>. El ganador recibirá además una pequeña ballena tallada en madera, obra del artista plástico José Luis Curcio Bado, también conocido como Pepe Corvina.</p>
<p>A continuación, los cuentos preferidos de los miembros del jurado.</p>
<p><strong>Cuento elegido por:</strong> Alcides Abella<br />
<strong>Título:</strong> <em>Amuleto</em><br />
<strong>Autor:</strong> Luis Grassi<br />
<strong>Seudónimo:</strong> 1095 A</p>
<p><iframe loading="lazy" width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/316626451&amp;color=00aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Había algo esencialmente rústico y masculino en el magro cuerpo de Tobías Schmidt y en su caminar. Se deslizaba rápido hacia el puerto aquella neblinosa mañana de abril, la mano en el bolsillo de su casaca azul de marinero cerrada entorno a su amuleto nepalés. </p>
<p>Mi seguro de regreso a tierra –pensó– y apuró el paso para llegar a tiempo al embarque. En los adoquines mojados se reflejaban las luces de las farolas de aceite de ballena cuando cruzó frente a la taberna del viejo Mouy. Entonces más tranquilo, ralentizó su paso para encender un tabaco negro de las Baleares. </p>
<p>Sus 23 curtidos años lo hacían un veterano de los siete mares, su musculoso y chato pecho galés subía y bajaba al presentir el cercano encuentro con el monstruo marino, y el brazo izquierdo se templaba bajo el peso imaginario del arpón de punta fija.</p>
<p>A 150 millas de la costa lo aguardaba el enemigo, en silenciosa espera de poder sobrenatural, escuchando el repiqueteo de los pasos de Tobías sobre las piedras del puerto.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Cuento elegido por:</strong> Ana Ribeiro<br />
<strong>Título:</strong> <em>Latitud sur 34</em><br />
<strong>Autor:</strong> Raika Ferreira Asfaduroff<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Paolino</p>
<p><iframe loading="lazy" width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/316628157&amp;color=00aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<p>La ballena franca surca los mares del sur y emigra hacia aguas tropicales para reproducirse.</p>
<p>Hace un tiempo ya que se viene observando a un grupo de hembras que ha logrado sortear la playa de contenedores, cruzar la rambla portuaria y subir por la peatonal Sarandí.</p>
<p>Esto ha generado múltiples dificultades en el tránsito. ¡Imaginen a la hora pico!</p>
<p>Los científicos locales no hallaron explicación para tal comportamiento; sugirieron que quizás estuvieran interesadas en conocer la obra de Gurvich o bien que pretendían retozar en la fuente de Plaza Matriz. Otros señalaron que es probable que no puedan resistir el intenso aroma a vainilla de los puestitos de garrapiñada.</p>
<p>Nada más alejado de la verdad.</p>
<p>Sucede que uno de los artesanos de la peatonal es colombiano y toca el acordeón de manera magnífica inundando las calles de "vallenato".</p>
<p>Es así que la ortografía les resulta indiferente. No es que las ballenas pierdan el rumbo sino que más bien encuentran el ritmo.</p>
<p>Y les resulta irresistible.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Cuento elegido por:</strong> Juan Grompone<br />
<strong>Título:</strong> <em>Revancha</em><br />
<strong>Autor:</strong> Ana W. de Luksenburg<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Mica</p>
<p><iframe loading="lazy" width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/316626685&amp;color=00aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<p>Una joven rubia, delicada, aparentemente muda, entró en el restaurante donde estábamos cenando. Mesa a mesa, sonriendo, desplegó algo así como 20 llaveros y un cartel con el precio: $ 100. Más que los llaveros, me encantó su expresión. Decidí ayudarla.</p>
<p>No sé por qué, sin dudar tomé una graciosa ballena. Tal vez por el rubí que oficiaba de ojo, y que yo hubiera jurado, me estaba haciendo un guiño. Estaba por pagar, cuando descubrí, abajo de otros llaveros, la magra e inconfundible figura de Pinocho. Me encantó la coincidencia, lo tomé, pagué, y tiré ambos al fondo de mi cartera.</p>
<p>—Muéstrame lo que compraste —inquirió mi esposo, apenas llegados a casa.</p>
<p>Encantada por su curiosidad, metí la mano en la cartera. Percibí unos sonidos extraños. Tiré el contenido en la mesa y encontré un solo llavero. Hipando, con una enorme barriga y la boca entreabierta, Pinocho sonreía victorioso.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Cuento elegido por:</strong> Gonzalo Pérez del Castillo<br />
<strong>Título:</strong> <em>Colosal</em><br />
<strong>Autor:</strong> Mario Príncipe<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Abot</p>
<p>Mi padre era pescador. Estaba mucho tiempo fuera de casa. Siempre trataba de pasar sus escasos momentos libres conmigo. Un día me llevó con él, cargándome en sus hombros, lo recuerdo muy bien, yo tendría cuatro o cinco años. Me bajó en la plataforma y yo, sin dudarlo, corrí al barco, me subió y me sentó. Ni bien se puso en movimiento comencé a sentirme algo mareado; con los giros mi sensación empeoraba, él me gritaba para que lo mirara, sabía que si miraba un punto fijo se me iría el malestar; y así fue.</p>
<p>De pronto, siento a mi derecha algo enorme que emergía, ahí estaba esa impresionante ballena azul elevándose. Noté, confundido, que un enorme hierro la atravesaba verticalmente desde su parte superior saliendo por la inferior. Ella avanzaba igual, subiendo y bajando, no parecía afectarle su situación.</p>
<p>En un instante, repentinamente, todo se detuvo. Sentí las fuertes manos de mi padre que me tomaban. Me cargó en sus hombros y nos alejamos rumbo al gusano loco, dejando la calesita atrás.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Cuento elegido por:</strong> Maurico Rosencof<br />
<strong>Título:</strong> <em>Ballenas</em><br />
<strong>Autor:</strong> Germán Lema<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Ballenato Estragón</p>
<p><iframe loading="lazy" width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/316628311&amp;color=00aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<p>Como siempre, en cada mañana, papá preparaba sus cosas para ir al trabajo. Guardaba prolijamente todo lo necesario en el bolso. Yo sabía que el trabajo no estaba siendo próspero como en otras épocas. Se lo había escuchado a mamá en una de las tantas discusiones, cuando creían que estaba dormida.</p>
<p>Yo lo observaba en silencio, desde la cama. </p>
<p>Anoche no podía dormir. Papá, al darse cuenta que estaba despierta, me arropó y me contó una de sus historias que vivía a diario en alta mar. Muchas olas, mucho viento, mucha lluvia, que dificultaban cazar esa ballena que había destruido tantas embarcaciones. Era tan cruel, que entre los marineros le habían puesto nombre, Moby Dick. Nunca se había cruzado con ella, aunque una vez la vio irse, a lo lejos. </p>
<p>Yo temía por él, pero siempre regresaba, cansado, sonriente.</p>
<p>Papá se iba después de besar mi frente. </p>
<p>En cada embarcación que subía, saludaba de la misma manera.</p>
<p>—Señoras y señores que viajan en este medio de transporte&#8230;</p>
<p>***</p>
<p><strong>Cuentos ganadores</strong></p>
<p><strong>Tercer premio</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> <em>Sueño de Pobre</em><br />
<strong>Autor:</strong> Ernesto Verga Altesor<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Abril</p>
<p><iframe loading="lazy" width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/318170564&amp;color=00aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<p>Cansado de arrastrarse por los almanaques cargando su condición de mendigo, peón de segunda, cuidacoches, payaso de esquina, raspador de guitarra en la peatonal, barrendero, botellero, borracho de todas las noches, un día supo que quería ser diferente, romper el cascarón de su estigma de cuna. Entonces invocó al duende de los sueños de los pobres. Fue bajo el puente a salvo del tronar de los motores, entre sus trastos definidos por un colchón a girones y cartones húmedos, que abrazó para no soltarlo el deseo de ser ballena y por una vez cruzar todos los mares contra todas las corrientes, reluciente en insolencia e importancia. Y se le dio. Fue solo una vez, duró lo que un suspiro, casi ni tanto; fue afortunado y ya no despertó. Se quedó para siempre con la sonrisa blanca, animal y deslumbrante, varado en su playa.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Segundo premio</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> <em>Colosal</em><br />
<strong>Autor:</strong> Mario Príncipe<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Abot</p>
<p><iframe loading="lazy" width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/318170853&amp;color=00aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<p>Mi padre era pescador. Estaba mucho tiempo fuera de casa. Siempre trataba de pasar sus escasos momentos libres conmigo. Un día me llevó con él, cargándome en sus hombros, lo recuerdo muy bien, yo tendría cuatro o cinco años. Me bajó en la plataforma y yo, sin dudarlo, corrí al barco, me subió y me sentó. Ni bien se puso en movimiento comencé a sentirme algo mareado; con los giros mi sensación empeoraba, él me gritaba para que lo mirara, sabía que si miraba un punto fijo se me iría el malestar; y así fue.</p>
<p>De pronto, siento a mi derecha algo enorme que emergía, ahí estaba esa impresionante ballena azul elevándose. Noté, confundido, que un enorme hierro la atravesaba verticalmente desde su parte superior saliendo por la inferior. Ella avanzaba igual, subiendo y bajando, no parecía afectarle su situación.</p>
<p>En un instante, repentinamente, todo se detuvo. Sentí las fuertes manos de mi padre que me tomaban. Me cargó en sus hombros y nos alejamos rumbo al gusano loco, dejando la calesita atrás.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Primer premio</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> <em>La mano que transforma</em><br />
<strong>Autor:</strong> Ulises Di Candia<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Ahab</p>
<p><iframe loading="lazy" width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/318169474&amp;color=00aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<p>La mano que trabaja la madera es tan oscura como ella, y como ella, llena de nudos y asperezas. La mueve, la talla, la pule, aparece de pronto un ojo aquí, una aleta allá, una sonrisa de Mona Lisa, la huella del mar en el flanco, el olor del salitre.</p>
<p>Cuando termina, la mano que transforma la madera está llena de polvo, de cicatrices, duele, por el parto. Entonces alza la madera, que ya no es tal, y la lleva a la playa de donde vino, arrastrada por la sudestada.</p>
<p>En la orilla la suelta, al compás de la ola que viene y va. En la difusa luz del atardecer, la antigua madera se estremece, lanza un chorro de agua y vapor y se hunde en la profundidad del mar.</p>
<p>La mano, ahora en sombras, tal vez por la luz del sol que se ahoga en el agua, empieza a tallar el arpón.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Premio de los oyentes</strong></p>
<p><strong>Título:</strong> <em>La Ballena</em><br />
<strong>Autor:</strong> Alejandro Tempesta Tastás<br />
<strong>Seudónimo:</strong> Carencia de vergüenzas de noruegos y japoneses</p>
<p><iframe loading="lazy" width="100%" height="166" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/318300112&amp;color=00aabb&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
<p>Se sumergió lentamente en las profundidades del océano. Su imaginación rondaba sobre qué condiciones debería tener una nave espacial para poder viajar algún día a otro planeta.</p>
<p>Pensó cual sería su traje de astronauta más apropiado. Escuchó el informativo meteorológico en el “canto” de sus semejantes, luego pudo sintonizar el obituario diario siempre sanguinario, con su oído ultrasensible para las largas distancias.</p>
<p>Pasados varios minutos ascendió a la superficie a renovar el aire, y en la oscuridad de la noche despejada pudo contemplar nuevamente el cosmos, con su sabiduría intrínseca podía identificar la posición de cada estrella y sus planetas invisibles.</p>
<p>Ahora su preocupación era que en algún lejano planeta existieran mares y atmósfera similares a los de la Tierra, sin los molestos invasores humanos.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Los premios</strong><br />
Los ganadores recibirán, cada uno, prendas uruguayas de lana fina de <a href="http://donbaez.com/index.php?lang=es" target="_blank">Don Baez</a>, cinco libros de la Colección Lectores de <a href="http://www.bandaoriental.com.uy/" target="_blank">Ediciones de la Banda Oriental</a> y vinos finos de bodegas <a href="http://www.gimenezmendez.com/" target="_blank">Giménez Méndez</a>. El ganador recibirá además una pequeña ballena tallada en madera, obra del artista plástico José Luis Curcio Bado, también conocido como Pepe Corvina.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Enlaces relacionados</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/home/conoce-a-los-nominados-por-el-jurado-y-vota-por-tu-cuento-favorito/" target="_blank"><em>Cuentos con ballenas</em>: Conocé a los nominados por el Jurado</a></p>
<p><a href="https://www.enperspectiva.net/tag/concurso-cuentos/" target="_blank">Ganadores de las ediciones anteriores del <em>Concurso de Cuentos</em> de <strong>En Perspectiva</strong>, para leer y escuchar</a></p>
<p>***</p>
<p><strong>Secretaria del Jurado:</strong> Carol Milkewitz<br />
<strong>Locución:</strong> Rafael Mandressi, Rosario Castellanos<br />
<strong>Producción cuentos versión audio:</strong> Fernanda Gómez Pascual/Javier Castro<br />
<strong>Guión:</strong> Rodrigo Abelenda<br />
<strong>Puesta al aire:</strong> Ariel Gómez</p>
<p>***</p>
<p><strong>Crédito imagen:</strong> Džoko Stach.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/home/cuentos-con-ballenas-los-ganadores-del-mes-de-marzo-para-leer/">&lt;em&gt;Cuentos con ballenas&lt;/em&gt;: Los ganadores del mes de marzo para leer y escuchar</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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