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	<title>Marcelo Estefanell, Author at Radiomundo En Perspectiva</title>
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	<title>Marcelo Estefanell, Author at Radiomundo En Perspectiva</title>
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		<title>La peste</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Estefanell]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 May 2021 19:07:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Tiene La Palabra]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Estefanell]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Columna del escritor Marcelo Estefanell.</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/editorial/tiene-la-palabra/la-peste-2/">La peste</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Foto</strong>: Javier Calvelo / adhocFOTOS</p>
<p><iframe src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/1050206248&amp;color=%2300aabb&amp;auto_play=true&amp;hide_related=false&amp;show_comments=false&amp;show_user=false&amp;show_reposts=false&amp;show_teaser=false" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>Por Marcelo Estefanell</strong> ///</p>
<p>En el siglo XIV, en Europa, se expandió la peste negra y llegó a Florencia en 1348. La famosa ciudad toscana perdió dos terceras partes de su población. Dicen que pasó de 92 mil habitantes a tan solo 33 mil en tres años. Y Europa toda pasó de 80 millones a 35 millones.</p>
<p>Giovanni Boccaccio (1313-1375), quien ya había quedado huérfano por otra epidemia, se inspiró en la peste de su tiempo para escribir <em>Decamerón</em>, obra basada en conjuntos de cuentos que intercambian gente noble mientras hacen cuarentena en la campiña para evitar el contagio.</p>
<p>En tiempos de Cervantes, cuando este se encontraba escribiendo la novela que lo llevaría a la fama, la peste entró por Bayona y entre 1598 y 1603 se difundió por casi toda la península, causando más de medio millón de muertos y dejando a la población hambrienta y pobre. Tan grave fue, que el rey Felipe II le pidió a su médico de cabecera que escribiera un tratado sobre la enfermedad, su prevención y su curación. Y este buen señor, que se llamó Luis de Mercado, insistía en sus escritos: “<em>En la importancia de la prevención colectiva de la enfermedad, proponiendo medidas como impedir la entrada en ciudades y pueblos de personas procedentes de lugares donde se padecía. </em>(…) <em>Una vez que la peste se había declarado en una villa, había que aislar a los enfermos. A los que eran pobres había que llevarlos a alguna casa fuera de la población, mientras que los ricos podían permanecer en sus hogares, con la condición de que estos quedaran incomunicados</em>”.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Pues bien, saltamos cuatro siglos y una peste nueva afecta a todo el mundo desde hace más de 15 meses. Gracias al avance de la ciencia supimos rápidamente cuál es el patógeno, cómo actúa y cómo se lo combate eficientemente.</p>
<p>Sin embargo, en nuestro país, el número de muertos por covid-19 es tan rotundo y más fuerte que una trompada en la boca, por decirlo suavemente.</p>
<p>El número de muertos por covid-19 no es una expresión fría y ajena como pareciera que lo toma la gente, sino que muestra una situación terrible y dramática.</p>
<p>Como bien lo expresó el doctor Julio Medina, nos llevó 385 días llegar a la triste cifra de los primeros mil muertos por covid, 19 días en sumar mil más y otros 17 días para alcanzar los tres mil fallecimientos entre el 6 y el 7 de mayo pasado.</p>
<p>Pues bien, hasta el 15 de mayo, de acuerdo a los datos oficiales, se sumaron 419 compatriotas a los tres mil anteriores. Dicho de otra manera, en la primera quincena de mayo fallecieron 804 personas, 50,3 por día.</p>
<p>Pienso que no hay nada peor que acostumbrarnos a la muerte y a los muertos. Muchas de las conductas que observo a mi alrededor muestran una insensibilidad espeluznante, como si se creyera que las cosas le suceden a otros y no a nosotros. Como si las víctimas de la epidemia fueran una  masa abstracta que vemos en los informativos. Un número sobre el cual no conviene detenerse mucho.</p>
<p>Puede suceder, por momentos, que nos toque de cerca un caso, o dos, y nos llevemos un gran susto. Sin embargo, pareciera que un atrofiado instinto de conservación nos permite continuar yendo al shopping, compartir un asado con amigos (total somos pocos) o amontonarnos en la rambla porque el día estaba lindo.</p>
<p>Por otra parte, resulta evidente que las autoridades evitan hablar de estas cifras diarias tan incómodas y se limitan a lamentarlo cuando no hay más remedio.</p>
<p>Es claro que el gobierno optó por una estrategia que se puede definir como original, y que consiste, como ya sabemos, en jugarse todo a la vacunación y, al mismo tiempo, sostener medidas mínimas para bajar la movilidad mientras apelan a la conciencia ciudadana y a la libertad responsable para evitar los contagios.</p>
<p>Pero ya no se puede dudar que fracasaron, porque no solo seguimos ostentando el primer puesto del mundo en cantidad de contagios diarios por millón de habitantes, sino que también nos llevamos la triste palma de ser los primeros en cantidad de muertos por millón de habitantes.</p>
<p>Por ahora, no se nota ningún cambio en las medidas sanitarias ni en las políticas oficiales. En el corto plazo, el futuro es poco promisorio y habrá que esperar a la primavera avanzada para tener un panorama más claro y para poder mirar atrás con más objetividad.</p>
<p>Quizás tengamos en algún rincón del mundo y, por qué no, en nuestro país, algunos Boccaccio y Cervantes que consuelen a los lectores futuros de estos desastres.</p>
<h5>***<br />
Marcelo Estefanell es escritor, apasionado de <em>El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha</em>. Fue encargado de informática del semanario Búsqueda durante varios años, ha sido columnista de EnPerspectiva.net y ha participado como invitado en las Tertulias.</h5>
<div class="blog-disclaimer">
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<h5><strong><a style="font-family: 'Open Sans', Arial, sans-serif; display: block; color: black; text-decoration: none; font-weight: bold; margin-bottom: 15px; float: none; clear: both; word-wrap: break-word; -ms-text-size-adjust: 100%; -webkit-text-size-adjust: 100%;" href="https://www.enperspectiva.net/socios/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">¿Lo sabías?</a></strong></h5>
<p><a style="font-family: 'Open Sans', Arial, sans-serif; display: block; color: black; text-decoration: none; font-size: 14px; font-weight: light; margin-bottom: 15px; word-wrap: break-word; -ms-text-size-adjust: 100%; -webkit-text-size-adjust: 100%;" href="https://www.enperspectiva.net/inscripcion/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Los contenidos periodísticos de En Perspectiva y Radiomundo están disponibles en nuestra web las 24 horas, todos los días del año. Y su uso es gratuito, para todos, sin barreras&#8230;</a></p>
<p><a style="font-family: 'Open Sans', Arial, sans-serif; display: block; color: black; text-decoration: none; font-size: 14px; font-weight: light; margin-bottom: 15px; word-wrap: break-word; -ms-text-size-adjust: 100%; -webkit-text-size-adjust: 100%;" href="https://www.enperspectiva.net/inscripcion/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Eso es posible porque existe un grupo de oyentes que asumen, voluntariamente, un abono mensual. Son los "Socios 3.0 de En Perspectiva".</a></p>
<p><a style="font-family: 'Open Sans', Arial, sans-serif; display: block; color: black; text-decoration: none; font-size: 14px; font-weight: light; margin-bottom: 15px; word-wrap: break-word; -ms-text-size-adjust: 100%; -webkit-text-size-adjust: 100%;" href="https://www.enperspectiva.net/inscripcion/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Te invitamos a sumarte tú también.</a><strong><a style="font-family: 'Open Sans', Arial, sans-serif; display: block; color: black; text-decoration: none; font-size: 14px; font-weight: light; margin-bottom: 15px; word-wrap: break-word; -ms-text-size-adjust: 100%; -webkit-text-size-adjust: 100%;" href="https://www.enperspectiva.net/enperspectiva-net/notas/socios-3-0-mensaje-emiliano-cotelo/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Más información en este mensaje de Emiliano Cotelo: <u>enperspectiva.net/socios</u></a></strong></td>
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</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/editorial/tiene-la-palabra/la-peste-2/">La peste</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>Agradecido</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Estefanell]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Apr 2021 20:23:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
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		<category><![CDATA[voces en la cuarentena]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Columna del escritor Marcelo Estefanell.</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/editorial/tiene-la-palabra/agradecido/">Agradecido</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><iframe src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/1020324346&amp;color=%2300aabb&amp;auto_play=true&amp;hide_related=false&amp;show_comments=false&amp;show_user=false&amp;show_reposts=false&amp;show_teaser=false" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>Por Marcelo Estefanell</strong> ///</p>
<p>El próximo 22 de setiembre muy pocos se acordarán de su nacimiento. Y menos recordarán que se cumplirán 230 años de aquel jueves otoñal donde en un hogar de la aldea de Look Butt (hoy pleno Londres) nació uno de los hombres que más iba a influir sobre nuestra civilización.</p>
<p>Cada tanto, cuando uso el celular o enciendo una lámpara, no puedo dejar de pensar que somos muy desagradecidos hacia esta persona. Más al repasar su vida y saber que pese a haber tenido enormes problemas para adaptarse a la educación formal por culpa de una de una maestra castigadora, se destacó como pocos al llegar a la madurez.</p>
<p>Si habrá que agradecerle el ingenio que tuvo cuando subimos a un ómnibus o encendemos el motor del auto, cuando escuchamos la radio o usamos del micro hondas para calentar el café.</p>
<p>Si lo hubiésemos conocido cuando recién había cumplido 14 años y Europa vivía bajo la influencia de Napoleón, lo hubiésemos encontrado aprendiendo encuadernación en el taller de George Riebau, un librero londinense que no solo le permitió aprender un oficio, sino que le dio acceso a obras científicas y filosóficas. Además, le ofreció la posibilidad de acudir a las conferencias de Humphry Davis en la Royal Institution. Este destacado químico le permitió vincularse al mundo científico sin haber pisado nunca un aula universitaria. Luego, por circunstancias fortuitas, se convirtió en una especie de secretario de Sir Humphry Davis. Al lado de este químico adquirió grandes destrezas para desarrollar experimentos y poder realizar sus propias investigaciones.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Si habrá para agradecerle a este notable científico mientras uso el computador o grabo estas palabras gracias a sus aportes, porque ¿quién sino él fue capaz de notar las propiedades de la electricidad y su vínculo con un campo magnético y llevarlos a planos desconocidos?</p>
<p>Estoy hablando de un autodidacta, de un hombre humilde que se llamó Michael Faraday, quien siguiendo los pasos del danés Ørsted y del francés Ampère, fue mucho más allá en los descubrimientos de las propiedades del campo magnético y de la electricidad. Faraday demostró en sociedad, un 27 de agosto de 1831, que al mover un imán dentro de un cable de cobre arrollado en espiral (un solenoide, diríamos ahora), se producía una corriente eléctrica.</p>
<p>De allí en más, tuvo lugar la invención del dínamo y del motor eléctrico, pilares en el desarrollo de la revolución industrial.</p>
<p>De allí en más, todas las turbinas de la centrales eléctricas son una realidad gracias a los descubrimientos de Faraday.</p>
<p>Y de allí en más, toda nuestra civilización se sustenta y se desarrolla en base a la electricidad como fuente principal de energía.</p>
<p>No voy a mencionar los aportes que hizo Faraday en el campo de la química. Pero no quiero despedirme sin hacer algunos comentarios laterales, como el hecho de que la Corona Británica quiso darle el título de Caballero por los servicios prestados a la ciencia y él se negó. También rechazó presidir la Royal Society en dos oportunidades. Y cuando fue consultado por el gobierno británico para colaborar en la producción de armas químicas para la guerra de Crimea, respondió con un rotundo no alegando motivos éticos.</p>
<p>Otro dato curioso es que Faraday siempre dio sus conferencias a la luz de las velas y al prenderlas decía:</p>
<p>«Encenderla es poner en juego las leyes que gobiernan el universo, es la mejor puerta de entrada a la Física y a la Química.»</p>
<p>Estas conferencias fueron tan famosas que hasta el mismísimo Charles Dickens se animó a recopilar las charlas de Faraday en un libro que tituló <strong><em>La historia química de una vela.</em></strong></p>
<p>Cuentan que cuando alguien le preguntó a su mentor, Humphry Davis, cual había sido su principal descubrimiento científico, respondió sin vacilar:</p>
<p>—Mi mayor descubrimiento ha sido Michael Faraday.</p>
<p>Décadas mas tarde, James Maxwell reconocería el enorme aporte de Faraday a la física y, mucho después, Einstein vería en Faraday y en Maxwell a dos pilares fundamentales de la física moderna.</p>
<p>Dicen que Newton escribió una vez: “Si he logrado ver más lejos, es porque he subido a hombros de Gigantes”. Entonces, nosotros podemos aseverar que podemos ver más lejos porque estamos parados sobre una montaña de conocimientos que han aportado a la ciencia un conjunto innumerable de hombres y de mujeres que dieron todo en el uso de un método, de un procedimiento en muchas disciplinas.</p>
<p>Si cuando sufrimos un corte de energía eléctrica nos sentimos perdidos, imaginen ustedes un apagón que dure días, meses, incluso un año. Entonces se podrán aproximar al genio de aquel hombre que vivió, estudió e investigó a la luz de una vela; y constatarán, en pocos minutos, que sin electricidad nuestra civilización se desmoronaría.</p>
<p>Así pues, el próximo 22 de setiembre, mientras estemos festejando el arribo de la primavera y, probablemente, la tan ansiada inmunidad de rebaño, recordemos a este físico inglés que se llamó Michael Faraday y agradezcamos sus geniales aportes mientras seguimos haciendo uso del flujo de electrones en todas sus formas y aplicaciones, flujo que conocemos, comúnmente, como corriente eléctrica.</p>
<h5>***<br />
Marcelo Estefanell es escritor, apasionado de <em>El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha</em>. Fue encargado de informática del semanario Búsqueda durante varios años, ha sido columnista de EnPerspectiva.net y ha participado como invitado en las Tertulias.</h5>
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<h5><strong><a style="font-family: 'Open Sans', Arial, sans-serif; display: block; color: black; text-decoration: none; font-weight: bold; margin-bottom: 15px; float: none; clear: both; word-wrap: break-word; -ms-text-size-adjust: 100%; -webkit-text-size-adjust: 100%;" href="https://www.enperspectiva.net/socios/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">¿Lo sabías?</a></strong></h5>
<p><a style="font-family: 'Open Sans', Arial, sans-serif; display: block; color: black; text-decoration: none; font-size: 14px; font-weight: light; margin-bottom: 15px; word-wrap: break-word; -ms-text-size-adjust: 100%; -webkit-text-size-adjust: 100%;" href="https://www.enperspectiva.net/inscripcion/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Los contenidos periodísticos de En Perspectiva y Radiomundo están disponibles en nuestra web las 24 horas, todos los días del año. Y su uso es gratuito, para todos, sin barreras&#8230;</a></p>
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<p><a style="font-family: 'Open Sans', Arial, sans-serif; display: block; color: black; text-decoration: none; font-size: 14px; font-weight: light; margin-bottom: 15px; word-wrap: break-word; -ms-text-size-adjust: 100%; -webkit-text-size-adjust: 100%;" href="https://www.enperspectiva.net/inscripcion/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Te invitamos a sumarte tú también.</a><strong><a style="font-family: 'Open Sans', Arial, sans-serif; display: block; color: black; text-decoration: none; font-size: 14px; font-weight: light; margin-bottom: 15px; word-wrap: break-word; -ms-text-size-adjust: 100%; -webkit-text-size-adjust: 100%;" href="https://www.enperspectiva.net/enperspectiva-net/notas/socios-3-0-mensaje-emiliano-cotelo/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Más información en este mensaje de Emiliano Cotelo: <u>enperspectiva.net/socios</u></a></strong></td>
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		<title>IV Centenario de la muerte de Miguel de CervantesCervantes y sus biógrafos</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/blogs/iv-centenario-de-la-muerte-de-miguel-de-cervantescervantes-y-sus-biografos/</link>
					<comments>https://enperspectiva.uy/blogs/iv-centenario-de-la-muerte-de-miguel-de-cervantescervantes-y-sus-biografos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Estefanell]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Dec 2016 02:59:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Cervantes]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel de Cervantes Saavedra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Al término de un año cervantino resulta interesante repasar la historia biográfica de Miguel de Cervantes, desde el primer intento...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/iv-centenario-de-la-muerte-de-miguel-de-cervantescervantes-y-sus-biografos/">&lt;em&gt;IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Cervantes y sus biógrafos</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Al término de un año cervantino resulta interesante repasar la historia biográfica de Miguel de Cervantes, desde el primer intento de narrar su vida hasta el último autor que está procurando recomponer y zurcir tantas inexactitudes y desaguisados.</strong></p>
<p>Por Marcelo Estefanell ///</p>
<p>El primer biógrafo de Miguel de Cervantes se llamó Gregorio Mayans y Siscar (1699-1781) y el último se llama José Manuel Lucía Megías (1967), actual vicedecano de Biblioteca, Cultura y Relaciones Internacionales de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid; quien ha prometido, además, presentarnos en tres tomos la vida del ilustre alcalaíno.</p>
<p><strong>Un inglés generoso</strong></p>
<p>A comienzos del año 1616 Cervantes sabía que se estaba muriendo. A tal punto era consciente de su situación que en la dedicatoria de su última novela, <em>Persiles y Sigismunda</em>, fechada el 19 de abril de 1616, citó estos versos:</p>
<p><em>Puesto ya el pie en el estribo,<br />
con las ansias de la muerte,<br />
gran señor, ésta te escribo.</em></p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Y en prosa continúa:</p>
<p><em>Ayer me dieron la Estremaunción y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir, y quisiera yo ponerle coto (…).</em></p>
<p>Tres días más tarde, el autor de Don Quijote nos dejaría a los mortales con su obra trascendente y, a la postre, universal.</p>
<div id="attachment_28459" style="width: 248px" class="wp-caption alignright"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28459" class="wp-image-28459 size-medium" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2017/03/Earl-Granville-John-Carteret-238x300.jpg" alt="Earl-Granville-John-Carteret" width="238" height="300" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2017/03/Earl-Granville-John-Carteret-238x300.jpg 238w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2017/03/Earl-Granville-John-Carteret.jpg 759w" sizes="(max-width: 238px) 100vw, 238px" /><p id="caption-attachment-28459" class="wp-caption-text">John Carteret (1690-1763)</p></div>
<p>Sin embargo, a pocos años de su muerte fue prácticamente olvidado, y si bien sus textos sobrevivieron en sucesivas traducciones al italiano, al francés, al alemán y al holandés, predominó el silencio anónimo de innumerables lectores sin que tengamos registros de reediciones en lengua castellana. Tuvieron que pasar 122 años de su fallecimiento para que en Inglaterra —1738— se publicara, en cuatro tomos, una edición ilustrada y muy cuidada de don Quijote en español, por iniciativa de John Carteret (1690-1763), Barón de Granville, un lord inglés políglota, erudito y ministro de la Corte, que no tendrá ningún empacho en gastar 1200 libras esterlinas con ese fin (una fortuna en aquellos tiempos). Carteret le encargó el trabajo al editor y librero más destacado de la época: J. y R. Tonson. Este realizó una publicación ilustrada por los dibujantes y grabadores más conocidos de su tiempo, como lo fueron los pintores John Vanderbank y William Kent (autor del retrato —inventado— de Cervantes), y grabadores de la talla de Vertue, de Gerard Vandergucht y de Claude du Bosc, sumando 67 láminas a toda página, un frontispicio y un retrato de Cervantes. Lord Carteret no solo impulsó esta estupenda edición en castellano de <em>Vida y obra del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha</em> sino que además incluyó la primera biografía de Cervantes a cargo del ya mencionado Mayans y Siscar, un valenciano culto, historiador y jurista, exponente destacado de la ilustración española.</p>
<p>Así pues, paradojas de la literatura, de la historia y de la vida (que, a veces, es lo mismo), tuvo que ser un Lord inglés quien trajera desde el olvido al Caballero de la Triste Figura y a su autor con el fin de regalarle esa obra extraordinaria a la Reina Carolina (1683-1737), quien gustaba de la lectura de novelas y contaba con una colección notable de distintos autores europeos.</p>
<div id="attachment_28457" style="width: 185px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28457" class="wp-image-28457 size-medium" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2017/03/Mayans_grabado-ok-175x300.jpg" alt="Mayans_grabado-ok" width="175" height="300" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2017/03/Mayans_grabado-ok-175x300.jpg 175w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2017/03/Mayans_grabado-ok.jpg 280w" sizes="auto, (max-width: 175px) 100vw, 175px" /><p id="caption-attachment-28457" class="wp-caption-text">Gregorio Mayans y Siscar (1699-1781)</p></div>
<p>Al mismo tiempo que Carteret promovía a Cervantes y a su Quijote en la corte de Jorge II, no dejaba de presionar junto a otros poderosos hombres de la nobleza inglesa, para romper el monopolio comercial español en sudamérica: los intereses económicos y políticos seguían por otro carril a sus entusiasmos literarios, de tal suerte que al año siguiente de la publicación de la primera biografía de Cervantes, Lord Carteret promovió la guerra entre Inglaterra y España (1739).</p>
<p>Esta edición, junto a la primera traducción al inglés del Quijote por Thomas Shelton en vida de Cervantes (1612),  tendrá una influencia notable en autores ingleses como Henry Fielding, Laurence Sterne y, por sobre todos, en el poco difundido Tobías Smollett (1721-1771), un escocés médico, historiador y novelista, quien además, por conocer el castellano perfectamente, se animó a hacer otra traducción al inglés de Don Quijote en 1755; con tanto atino realizó la tarea que muchas ediciones anglosajonas posteriores se basaron en aquella versión revisada por él mismo en 1761.</p>
<p>En suma, a 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes, justo es reconocer en la primera de sus biografías la influencia de su obra sobre los enemigos de España en los mares, en los saqueadores de Cadiz y, por si fuera poco, conquistadores de Gibraltar hasta nuestros días, confirmando aquello de que el arte no tiene frontera y nos hermana para siempre más allá de lo circunstancial.</p>
<p><strong>Otras curiosidades</strong></p>
<p>Con una honestidad intelectual admirable, Gregorio Mayans le escribe a Lord Carteret un texto aclaratorio en donde expone las dificultades que tuvo para llegar a buen puerto en su tarea de biógrafo: había pasado más de un siglo desde que el autor del Quijote había muerto y fue tan maltratado e ignorado por sus coterráneos que <em>(…) He procurado poner la diligencia a que me obligó tan honroso precepto, y he hallado que la materia que ofrecen las acciones de Cervantes es tan poca, y la de sus escritos tan dilatada, que ha sido menester valerme de las hojas de éstos para encubrir de alguna manera, con tan rico y vistoso ropaje, la pobreza y desnudez de aquella persona dignísima de mejor siglo; porque, aunque dicen que la edad en que vivió era de oro, yo sé que para él y algunos otros beneméritos fue de hierro. Los envidiosos de su ingenio y elocuencia le mormuraron y satirizaron</em>.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2016/12/Cervantes-de-Mayans-ok-240x300.jpg" alt="Cervantes de Mayans-ok" width="240" height="300" class="alignright size-medium wp-image-28463" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/12/Cervantes-de-Mayans-ok-240x300.jpg 240w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2016/12/Cervantes-de-Mayans-ok.jpg 686w" sizes="auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px" /></p>
<p>Dicho de otra forma, Mayans tuvo que construir su biografía tomando toda la obra de Cervantes como fuente principal de información y suponiendo, además, que muchas historias narradas por el autor del Quijote fueron autobiográficas. Por eso sus errores más flagrantes, como concluir que había nacido en Madrid y que fue en el año 1549, por ejemplo; deducciones que hace a través de un fragmento de <em>Viaje al Parnaso</em>, por un lado, y del prólogo de las <em>Novelas Ejemplares</em>, por otro. Sin quererlo, Gregorio Mayans comete el mismo desacierto que el personaje central de Cervantes: Alonso Quijano el Bueno, por extensión, don Quijote de la Mancha, parte de la premisa de que todo lo que está en los libros es cierto.</p>
<p>De todas formas, el mérito de ser el primer biógrafo y de haber rescatado no solo la memoria de Cervantes sino también la de un Juan Vives, la de Teresa de Ávila y la de San Juan de la Cruz, entre otros tantos, habla muy bien de este español de la ilustración.</p>
<p><strong>Entre dos siglos</strong></p>
<p>Hubo que esperar 43 años más, luego de la versión de Mayans, para que un Teniente Coronel del cuerpo de Dragones y experto en artillería, llamado Vicente de los Ríos (1732-1799), aportara otra biografía del Manco de Lepanto como prefacio de la primera edición cuidada que mandó a publicar la Real Academia Española (1780). Este oficial español fue quien descubrió los documentos que ratifican el rescate de Cervantes cuando estuvo cautivo en Argel y quien concluye, además, que nuestro escritor no había nacido en Madrid, como sostuvo Mayans, sino en Alcalá de Henares.</p>
<p>Pocos años después, en 1797, Juan Antonio Pellicer y Sorforcada publica una <em>Vida de Miguel de Cervantes Saavedra</em> donde aparecerán nuevos datos documentados como la partida de casamiento de Cervantes, una nota referente a la escritura de la dote otorgada por nuestro autor a favor de su esposa y una carta de pago por el rescate.</p>
<p>Así culmina el siglo XVIII en materia de biografías cervantinas y, desde entonces, cada vez se pondrá más énfasis en la base documental como lo hizo, en 1819, Martín Fernández de Navarrete (1765-1884), un marino de carrera convertido en escritor y minucioso historiador, quien tituló <em>Vida de Miguel de Cervantes Saavedra / escrita e ilustrada con varias noticias y documentos inéditos pertenecientes a la historia y literatura de su tiempo</em>, anunciando así más elementos objetivos que servirán para despejar tanta historia novelada, aunque desde su tiempo y lugar no puedo evitar caer en giros interpretativos como este:</p>
<p><em>(…) Cervantes se impone como uno de aquellos hombres que el cielo concede de cuando en cuando a los hombres para consolarnos de su miseria y pequeñez. Escritor clásico por antonomasia, trasciende gustos y modas, sin padecer, como Góngora, Quevedo o Calderón, la condena del barroco. Así es como llega a encarnar el genio hispano, en su vertiente nacional y universal, en un momento en que España se esfuerza en reivindicar el lugar que ha de corresponderle en el concierto de las naciones civilizadas.</em></p>
<p>De todas maneras, la importancia del criterio documental se había instalado por más que a lo largo del siglo XIX la vida y la obra de don Miguel servirá de pretexto y espejo de románticos y positivistas, de nacionalistas y marxistas, que irán construyendo a través de sus ensayos y de sus artículos un mito llamado “el Príncipe de las Letras” y otros dislates.</p>
<p>Escritores de la talla de Cristóbal Pérez Pastor (1842-1928, de Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912), de Francisco Rodríguez Marín (1885-1943), de Miguel de Unamuno (1864-1936), y de Américo Castro (1885-1972) hicieron sus aportes, polemizaron y oscilaron entre el cervantismo y el quijotismo, confundiendo, a veces, deseos con realidades, concepciones filosóficas con intensiones del autor. Aun así, al sacerdote Cristóbal Pérez tenemos que estarle agradecidos por haber organizado la búsqueda de documentos relacionados con Cervantes en toda España, mostrando sus dotes de archivero y de ratón de biblioteca.</p>
<p><strong>Siglo XX</strong></p>
<p>El tercer centenario de la primera edición del <em>Quijote</em> (1605-1905) fue un excelente disparador de conferencias, tertulias y publicaciones de cervantistas y escritores de fuste, como José Martínez Ruiz, más conocido por su seudónimo de Azorín, o Narciso Alonso Cortés (1875-1972), poeta, ensayista y estudioso de la vida de Cervantes.</p>
<div id="attachment_28460" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28460" class="wp-image-28460 size-medium" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2017/03/jose_manuel_lucia_megias-ok-300x300.jpg" alt="jose_manuel_lucia_megias-ok" width="300" height="300" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2017/03/jose_manuel_lucia_megias-ok-300x300.jpg 300w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2017/03/jose_manuel_lucia_megias-ok-150x150.jpg 150w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2017/03/jose_manuel_lucia_megias-ok-200x200.jpg 200w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2017/03/jose_manuel_lucia_megias-ok-90x90.jpg 90w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2017/03/jose_manuel_lucia_megias-ok-64x64.jpg 64w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2017/03/jose_manuel_lucia_megias-ok.jpg 310w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><p id="caption-attachment-28460" class="wp-caption-text">José Manuel Lucía Megías (1967)</p></div>
<p>Pero a lo largo del siglo pasado resalta por su erudición, por su trabajo y por el tamaño de la obra, Luis Astrana Marín (1889-1959), quien a través de siete tomos nos ofrece la <em>Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra</em>, con más de 1.400 documentos y grabados jamás antes recopilados, convirtiéndose así en un referente ineludible si se quiere profundizar en la vida del escritor hispano que más ha influido sobre las letras.</p>
<p>Por último, en esta breve reseña, hay que mencionar la obra en curso de José Manuel Lucía Megías, cervantista moderno a quien el desafío de realizar otra biografía del Manco de Lepanto en pleno siglo XXI no lo amilanó, sino que, por el contrario, le dio un impulso novedoso porque parte de lo que se sabe, desmitifica muchas construcciones falsas e intenta ubicarse en aquellos tiempos tan ricos en la historia de España, en general, y de un hombre, en particular, quien a lo largo de sus 68 años de vida fue soldado, recaudador de impuestos y escritor prolífico.</p>
<p>Para lograrlo, Lucía Megías prometió tres volúmenes y ya cumplió con los dos primeros: <a href="http://www.edaf.net/es/libro.asp?producto=2242" target="_blank"><em>La juventud de Cervantes. Una vida en construcción</em></a>, presentado en Montevideo en abril pasado: abarca los primeros 32 años de la vida de don Miguel, desde su nacimiento hasta que es liberado por los sarracenos en 1580. El segundo tomo se titula <a href="http://www.edaf.net/es/libro.asp?producto=2292" target="_blank"><em>La madurez de Cervantes. Una vida en la Corte</em></a> y se presentó en España en noviembre de 2016. En estos momentos, está en proceso de edición la última parte que abarca la vejez, desde la aparición de la obra que lo haría famoso (<em>Don Quijote de la Mancha</em>) hasta su muerte (1604-1616), período en el cual publica casi toda su profusa obra.</p>
<p>Los verdaderos creadores siempre darán que hablar. Cervantes no fue, no es ni será una excepción. Estos cuatro siglos que han pasado desde su muerte así lo confirman y a nosotros, habitantes de la era espacial, de las comunicaciones en tiempo real, de la instantaneidad y de la inteligencia artificial, nos viene de perlas detenernos un instante en la increíble historia de vida de quien, sin quererlo, inventó la novela moderna.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Especial relacionado</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/especiales/el-quijote-por-marcelo-estefanell/" target="_blank">El Quijote en diez clicks, por Marcelo Estefanell</a></p>
<p><strong>Enlace externo</strong><br />
<a href="http://400cervantes.es/" target="_blank">IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes</a></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/iv-centenario-de-la-muerte-de-miguel-de-cervantescervantes-y-sus-biografos/">&lt;em&gt;IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Cervantes y sus biógrafos</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>Cervantes y sus biógrafos, segunda parte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Estefanell]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Jun 2016 02:59:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel de Cervantes Saavedra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Marcelo Estefanell /// En una breve introducción a la vida de Miguel de Cervantes que hiciera su primer biógrafo...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/cervantes-y-sus-biografos-segunda-parte/">Cervantes y sus biógrafos, segunda parte</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Marcelo Estefanell ///</p>
<p>En una breve introducción a la vida de Miguel de Cervantes que hiciera su primer biógrafo —Gregorio Mayans y Ciscar (1699-1781)—, este le escribe a quien fue que se la encargó —Lord John Carteret— un texto aclaratorio donde expone las dificultades que tuvo para llegar a buen puerto. Había pasado más de un siglo desde que el autor del <em>Quijote</em> había muerto y fue tan maltratado e ignorado por sus coterráneos que (…) <em>He procurado poner la diligencia a que me obligó tan honroso precepto, y he hallado que la materia que ofrecen las acciones de Cervantes es tan poca, y la de sus escritos tan dilatada, que ha sido menester valerme de las hojas de éstos para encubrir de alguna manera, con tan rico y vistoso ropaje, la pobreza y desnudez de aquella persona dignísima de mejor siglo; porque, aunque dicen que la edad en que vivió era de oro, yo sé que para él y algunos otros beneméritos fue de hierro. Los envidiosos de su ingenio y elocuencia le mormuraron y satirizaron</em>.</p>
<div id="attachment_28457" style="width: 185px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28457" class="wp-image-28457 size-medium" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2017/03/Mayans_grabado-ok-175x300.jpg" alt="Mayans_grabado-ok" width="175" height="300" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2017/03/Mayans_grabado-ok-175x300.jpg 175w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2017/03/Mayans_grabado-ok.jpg 280w" sizes="auto, (max-width: 175px) 100vw, 175px" /><p id="caption-attachment-28457" class="wp-caption-text">Gregorio Mayans y Ciscar, grabado</p></div>
<p>Dicho de otra forma, Mayans tuvo que construir su biografía tomando toda la obra de Cervantes como fuente principal de información y suponiendo, además, que muchas historias narradas por el autor del <em>Quijote</em> fueron autobiográficas. Por eso sus errores más fragrantes, como concluir que había nacido en Madrid y que fue en el año 1549, por ejemplo; deducciones que hace a través de un fragmento de <em>Viaje al Parnaso</em>, por un lado, y del prólogo de las <em>Novelas Ejemplares</em>, por otro. Sin quererlo, Gregorio Mayans comete el mismo desacierto que el personaje central de Cervantes: Alonso Quijano el Bueno, por extensión, don Quijote de la Mancha, parte de la premisa de que todo lo que está en los libros es cierto.</p>
<p>De todas formas, el mérito de ser el primer biógrafo y de haber rescatado no solo la memoria de Cervantes sino también la de un Juan Vives, la de Teresa de Ávila y la de San Juan de la Cruz, entre otros tantos, habla muy bien de este español de la ilustración.</p>
<p>Hubo que esperar 43 años más para que un Teniente Coronel del cuerpo de Dragones y experto en artillería, llamado Vicente de los Ríos (1732-1799), aportara otra biografía del Manco de Lepanto como prefacio de la primera edición cuidada que mandó a publicar la Real Academia Española (1780). Este oficial español fue quien descubrió los documentos que ratifican el rescate de Cervantes cuando estuvo cautivo en Argel y quien concluye, además, que nuestro escritor no había nacido en Madrid, como sostuvo Mayans, sino en Alcalá de Henares.</p>
<p>Pocos años después, en 1797, Juan Antonio Pellicer y Sorforcada publica un <em>Vida de Miguel de Cervantes Saavedra</em> donde aparecerán nuevos datos documentados como la partida de casamiento de Cervantes, una nota referente a la escritura de la dote otorgada por nuestro autor a favor de su esposa y una carta de pago por el rescate.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Así culmina el siglo XVIII en materia de biografías cervantinas y, desde entonces, cada vez se pondrá más énfasis en la base documental como lo hizo, en 1819, Martín Fernández de Navarrete (1765-1884), un marino de carrera convertido en escritor y minucioso historiador, quien tituló <em>Vida de Miguel de Cervantes Saavedra / escrita e ilustrada con varias noticias y documentos inéditos pertenecientes a la historia y literatura de su tiempo</em>, anunciando así más elementos objetivos que servirán para despejar tanta historia novelada, aunque desde su tiempo y lugar no puedo evitar caer en giros interpretativos como este:</p>
<p><em>(…) Cervantes se impone como uno de aquellos hombres que el cielo concede de cuando en cuando a los hombres para consolarnos de su miseria y pequeñez. Escritor clásico por antonomasia, trasciende gustos y modas, sin padecer, como Góngora, Quevedo o Calderón, la condena del barroco. Así es como llega a encarnar el genio hispano, en su vertiente nacional y universal, en un momento en que España se esfuerza en reivindicar el lugar que ha de corresponderle en el concierto de las naciones civilizadas.</em></p>
<p>De todas maneras, a lo largo del siglo XIX la vida y la obra de nuestro escritor alcalaíno servirá de pretexto y espejo de románticos y positivistas, de nacionalistas y marxistas, que irán construyendo a través de sus ensayos y artículos cervantistas un mito llamado “el Príncipe de las Letras” y otros dislates.</p>
<p>Pero esto, estimado lector, será tema de otra colunma.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Viene de&#8230;</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/cervantes-y-sus-biografos-primera-parte/" target="_blank">Cervantes y sus biógrafos, primera parte</a>, por Marcelo Estefanell</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/cervantes-y-sus-biografos-segunda-parte/">Cervantes y sus biógrafos, segunda parte</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>Cervantes y sus biógrafos, primera parte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Estefanell]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Jun 2016 03:01:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel de Cervantes Saavedra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los aniversarios suelen estimular puestas al día, repasos, precisiones y otras actitudes. Cuando uno revisa la vida de Miguel de...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/cervantes-y-sus-biografos-primera-parte/">Cervantes y sus biógrafos, primera parte</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Los aniversarios suelen estimular puestas al día, repasos, precisiones y otras actitudes. Cuando uno revisa la vida de Miguel de Cervantes a través de las diferentes biografías que se han hecho, surge con evidencia alarmante que se ha inventado mucho en base a conjeturas y especulaciones propias de cada biógrafo.</strong></p>
<p>Por Marcelo Estefanell ///</p>
<p>Si tuviéramos la paciencia que tuvo el arqueólogo Louis Leakey, quien se pasó más de 20 años cerniendo tierra en la Garganta de Olduvai para encontrar, al fin, un fragmento fósil del parietal de un homínido al que llamó <em>homo habilis</em>, e hiciéramos lo mismo con todo lo que se ha escrito sobre quien tanto influyó –e influye– desde la primera edición del <em>Quijote</em>, quedaríamos con escasos documentos auténticos de su tiempo y ninguno de sus originales, ni tan siquiera con un fragmento. Los únicos autógrafos de Cervantes que se conservan están estampados en algunos estados de cuenta de cuando trabajó como recaudador de impuestos.</p>
<p>Dicho de otra manera, existen decenas de biografías sobre este hijo de Alcalá de Henares, pero si prescindimos de todo lo novelado, lo inventado, lo discutido y lo falso, nos quedamos con pocos documentos y muchísimas incertidumbres.</p>
<p>Por otro lado hay que hacer énfasis sobre otro hecho indiscutible: todos los retratos de Cervantes atribuidos a distintos pintores (Jaureche incluido) son inventados. Hasta el momento de este cuarto centenario de su muerte no se ha encontrado ninguna pintura, ningún dibujo, ni siquiera un boceto de nuestro objeto de estudio. Hay que reconocer, <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/don-quijote-x-vida-de-miguel-de-cervantes/" target="_blank">como lo hicimos el año pasado</a>, que solo contamos con la descripción que él hace de sí mismo en el prólogo de sus <em>Novelas ejemplares</em>:</p>
<p><em>Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies. Este digo, que es el rostro del autor de </em>La Galatea <em>y de</em> Don Quijote de la Mancha <em>y del que hizo el</em> Viaje al Parnaso… <em>y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño.</em></p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Todo lo demás es pura elaboración de quienes quisieron mantener viva la imagen del escritor más importante que ha dado España.</p>
<p>De todas maneras, vale la pena detenerse en el esfuerzo realizado por cada biógrafo, desde el primero, Gregorio Mayans y Siscar (1699-1781), hasta José Manuel Lucía Megías (1967), actual vicedecano de Biblioteca, Cultura y Relaciones Internacionales de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid.</p>
<p>Mayans fue un intelectual destacado de la ilustración española en el siglo XVIII, quien por encargo del Barón de Granville, lord John Carteret, realizó la primera biografía de Cervantes (1737). Lucía Megías es un estudioso cervantista moderno: con ingenio de enfoque y rigurosa revisión, ha publicado recientemente el primer tomo (de los tres que promete) sobre la vida de Cervantes, titulado <a href="http://www.edaf.net/es/libro.asp?producto=2242" target="_blank"><em>La juventud de Cervantes. Una vida en construcción</em></a>.</p>
<p>En ese paréntesis de 278 años que existe entre estos dos biógrafos iremos destacando las singularidades de quien inventó la novela moderna y, aun deseando la muerte, escribió hasta sus últimos días.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Viene de&#8230;</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/al-rescate-de-cervantes/" target="_blank">Al rescate de Cervantes</a></p>
<p><strong>Continúa en&#8230;<br />
</strong><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/cervantes-y-sus-biografos-segunda-parte/" target="_blank">Cervantes y sus biógrafos, segunda parte</a><strong><br />
</strong></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/cervantes-y-sus-biografos-primera-parte/">Cervantes y sus biógrafos, primera parte</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>Al rescate de Cervantes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Estefanell]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Jun 2016 02:59:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Cervantes]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel de Cervantes Saavedra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sabemos muy poco sobre la vida de don Miguel de Cervantes Saavedra. A lo largo de la historia, sus biógrafos...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Sabemos muy poco sobre la vida de don Miguel de Cervantes Saavedra. A lo largo de la historia, sus biógrafos han incursionado en olvidos, inventos y especulaciones. Esta serie de columnas de Marcelo Estefanell se propone narrar los diferentes relatos sobre la vida del autor del <em>Quijote</em>. Como dice el propio Estefanell: "Para aproximarnos a este genial escritor, conviene ir desbrozando el camino".</strong></p>
<p>Por Marcelo Estefanell ///</p>
<p>El hombre se estaba muriendo y lo sabía. A tal punto era consciente de su situación que en la dedicatoria de su última novela, <em>Persiles y Sigismunda</em>, fechada el 19 de abril de 1616, citó estos versos:</p>
<p><em>Puesto ya el pie en el estribo,</em><br />
<em> con las ansias de la muerte,</em><br />
<em> gran señor, ésta te escribo.</em></p>
<p>Y en prosa continúa:</p>
<p><em>Ayer me dieron la Estremaunción y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir, y quisiera yo ponerle coto (…).</em></p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Tres días más tarde, don Miguel de Cervantes Saavedra nos dejaría a los mortales con su obra trascendente y, a la postre, universal.</p>
<p>Sin embargo, el autor como tal fue prácticamente olvidado y si bien sus textos sobrevivieron en sucesivas traducciones al italiano, al francés, al alemán y al holandés, predominó el silencio anónimo de innumerables lectores sin que tengamos registros de reediciones en su lengua.</p>
<p>Tuvieron que pasar 122 años de su muerte para que en Inglaterra, en 1738, se publicara en cuatro tomos una edición ilustrada y muy cuidada de <em>Don Quijote</em> en español por iniciativa de John Carteret (1690-1763), Barón de Granville, un lord inglés políglota, erudito y ministro de la corte, que no tendrá ningún empacho en gastar 1.200 libras esterlinas con ese fin (una fortuna en aquellos tiempos).</p>
<p>Carteret le encargó el trabajo al editor y librero más destacado de la época: J. y R. Tonson. Este realizó una publicación ilustrada por los dibujantes y grabadores más conocidos de su tiempo, como lo fueron los pintores John Vanderbank y William Kent (autor del retrato –inventado– de Cervantes), y grabadores de la talla de Vertue, Gerard Vandergucht y Claude du Bosc, sumando 67 láminas a toda página, un frontispicio y un retrato de Cervantes. Lord Carteret no solo impulsó esta estupenda edición en castellano de <em>Vida y obra del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha</em>, sino que además incluyó la primera biografía de Cervantes a cargo de Gregorio Mayans y Siscar (1699-1781), un valenciano culto, historiador y jurista, exponente destacado de la ilustración española.</p>
<p>Así pues, paradojas de la literatura, de la historia y de la vida (que, a veces, es lo mismo), tuvo que ser un lord inglés quien trajera desde el olvido al Caballero de la Triste Figura y a su autor con el fin de regalarle esa novela extraordinaria a la reina Carolina (1683-1737), quien contaba con una colección notable de novelas de distintos autores europeos.</p>
<p>Al mismo tiempo que Carteret promovía a Cervantes y a su Quijote en la corte de Jorge II, no dejaba de presionar junto a otros poderosos hombres de la nobleza inglesa para romper el monopolio comercial español en Sudamérica. Los intereses económicos y políticos seguían por otro carril a sus entusiasmos literarios, de tal suerte que al año siguiente de la publicación de la primera biografía de Cervantes, lord Carteret promovió la guerra entre Inglaterra y España (1739).</p>
<p>Esta edición, junto a la primera traducción al inglés del <em>Quijote</em> por Thomas Shelton en vida de Cervantes (1612), tendrá una influencia notable en autores ingleses como Henry Fielding, Laurence Sterne y, por sobre todos, en el poco difundido Tobías Smollett (1721-1771), un escocés médico, historiador y novelista, quien además, por conocer el castellano perfectamente, se animó a hacer otra traducción al inglés de <em>Don Quijote</em> en 1755; con tanto atino realizó la tarea que muchas ediciones anglosajonas posteriores se basaron en aquella versión revisada por él mismo en 1761.</p>
<p>En suma, a 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes, justo es reconocer la influencia de su obra en los enemigos de España en los mares, en los incendiarios de Cádiz y en los conquistadores de Gibraltar, confirmando aquello de que el arte no tiene frontera y nos hermana para siempre más allá de lo circunstancial.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Continúa en&#8230;</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/cervantes-y-sus-biografos-primera-parte/" target="_blank">Cervantes y sus biógrafos, primera parte</a><br />
<strong><br />
Especial relacionado</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/especiales/el-quijote-por-marcelo-estefanell/" target="_blank">El <em>Quijote</em> en diez clicks, por Marcelo Estefanell</a></p>
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		<title>Cervantes, el liberalismo y la mutación de las palabras</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Estefanell]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2015 20:01:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Cervantes]]></category>
		<category><![CDATA[Marcelo Estefanell]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Marcelo Estefanell /// El Quijote es una obra tan vasta que no nos da la vida para abarcarla. Lectura...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Marcelo Estefanell ///</p>
<p>El Quijote es una obra tan vasta que no nos da la vida para abarcarla. Lectura tras lectura uno va descubriendo detalles que, más allá de la intención del autor, causan asombro. Si nos detenemos en la ortografía los ejemplos son numerosos: cronista se escribía <em>coronista</em>, asunto se escribía <em>asumpto</em> (y, probablemente, se pronunciaba así), por no mencionar todas las palabras que sustituyeron la efe por la hache, como <em>fermosa</em>/hermosa, <em>fechos</em>/hechos y <em>fanega</em> por hanega. Pero lo más interesante es cuando la misma palabra cambia –o agrega– nuevos significados, como sucede en el instante que don Quijote, dirigiéndose a su escudero, pondera a Dulcinea con estas palabras:</p>
<p>—<em>Es liberal en estremo, y si no te dio joya de oro, sin duda debió de ser porque no la tendría allí a la mano para dártela</em> (…)</p>
<p>¿<em>Liberal</em>? Usted ¿qué entendería por <em>liberal</em>? ¿Acaso la dama de nuestro caballero era algo “lijera de cascos”? ¿O practicaba conductas “abiertas”? Pues no, mi estimado lector. <em>Liberal</em>, por entonces, solo tenía un significado: generosidad. O, como dice el diccionario: persona que obra con liberalidad.</p>
<p>A su vez, el concepto <em>liberal</em> estaba asociado desde la Edad Media a lo que en la antigüedad se denominó “trivio”, a saber: las tres artes liberales, gramática, retórica y dialéctica; materias a las que solo podían acceder los hombres libres, en franca oposición a los oficios “serviles y mecánicos” asignados a los esclavos y a los siervos.</p>
<p>Así pues, como en muchos otros casos, aquí vemos una metamorfosis completa de un témino que desde el comienzo del silgo XIX sufre otro cambio rotundo y comprobable, puesto que basta con preguntarle a la primera persona que usted tenga cerca qué significa para ella ser <em>liberal</em> y, seguramente, le dirá cualquier cosa menos ser generoso; lo más probable es que se refiera a una concepción política, a la defensa de la libertad o al liberalismo propiamente dicho.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Pero lo más curioso todo, me parece, es que el término tal como lo usó Cervantes en 1605 troca también en España doscientos años más tarde. Los promotores de la Constitución de Cádiz, quienes se movilizaron al grito de "¡Viva la Pepa!" cuando se aprobó la primera Carta Magna española el 14 de marzo de 1812, día de San José, eran llamados despectivamente “liberales” por los “absolutistas”, por ser “generosos con los bienes ajenos” y con los “derechos inalienables de la nobleza”. Sin embargo, en el resto de Europa, a los partidarios de la Constitución de Cádiz los llamaron “españoles partidarios de la libertad”.</p>
<p>Desde entonces el término seguiría por el carril de la política, de la economía, de la filosofía y de infinitas variantes modernas. Pero lo cierto es que como sinónimo de generosidad, el término quedó anclado en el Siglo de Oro español, hecho que jamás sospechó Cervantes y menos su Quijote, pese a que profetizó otros aconteceres como el que su obra sería traducida “a todas las lenguas del mundo”.</p>
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		<title>Don Quijote X: Vida de Miguel de Cervantes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Estefanell]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Jun 2015 04:40:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Cervantes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>(Segunda parte: 1605-1616) Por Marcelo Estefanell /// "Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>(Segunda parte: 1605-1616)</p>
<p>Por Marcelo Estefanell ///</p>
<blockquote><p>"Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies. Este digo, que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje al Parnaso&#8230; y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño."<br />
<strong>Fragmento del prólogo de <em>Novelas ejemplares</em>, 1613</strong></p></blockquote>
<p>Cuando Cervantes publicó la primera parte de <em>El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha </em>(enero de 1605) tenía 57 años y hacía 20 que no editaba nada importante. A esa edad —y en esa España de comienzos del siglo XVII—, tener 57 años era superar la expectativa de vida de entonces; en su caso, además, suponía haber sobrevivido a la guerra, a la prisión, a los trabajos ingratos, a excomuniones, a más cárcel y a otras desgracias.</p>
<p>La España de entonces se enorgullecía de poseer un imperio en donde jamás se ocultaba el sol. Y era verdad. Fue en el reinado de Felipe III (1598-1621) que la corona española alcanzó su máxima extensión territorial.</p>
<p>Lo que jamás pudieron entender las autoridades de la época —y menos nuestro apreciado escritor— fue por qué, pese a tener tantas colonias en el mundo entero y poder apropiarse de enormes cantidades de oro y de plata en las Indias Occidentales, eran cada vez más pobres.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Desde el siglo XVI los españoles comenzaron a vivir fenómenos inflacionarios incomprensibles para la época. Felipe II dio quiebra en 1575 (año que fue capturado Cervantes por los sarracenos) y tuvo que arreglar con sus acreedores, como las intendencias municipales nuestras, privilegios de cobro (parte de la renta del Estado) por extensos períodos.</p>
<p>Lo que los economistas modernos llaman “Enfermedad de Holanda”, o lo que hoy se denomina “La maldición de la materias primas”, es, en esencia, lo que le pasó a España en tiempos de Cervantes: básicamente, el fenómeno se produce cuando una nación tiene —repentinamente— un ingreso de divisas enorme fruto del descubrimiento de petróleo, de gas natural, o de metales preciosos; en consecuencia, se aprecia la moneda local, se encarece todo el mercado interno y se vuelven no competitivas sus exportaciones tradicionales. En aquellos tiempos, no se conocían en España las herramientas políticas y económicas para mitigar eso, como hoy lo son los fondos de inversión, los ahorros previsionales o los fondos de estabilización que se han creado en Noruega y en Kuwait, por citar dos ejemplos. En los hechos, a Cervantes y a sus contemporáneos les resultaba más barato comprar un paño importado de Flandes que una tela de Murcia. Así, la industria textil que llegó a ser importante hasta el reinado de Carlos V, alcanzó su mínima expresión en las décadas siguientes.</p>
<p>Por otra parte, los Felipes, acuciados por la necesidad de financiar sus guerras contra el imperio Otomano, contra Inglaterra y contra Flandes, no podían esperar las largas travesías desde América con la carga de oro y plata; entonces recurrieron —una y otra vez— a banqueros alemanes e italianos y tomaron créditos con intereses muy altos.</p>
<p>A fines del siglo XVIII, el erudito Luis José Velázquez, Marqués de Valdeflores, denominó “Siglo de Oro Español” a la época de Cervantes, cuando en verdad, desde el punto de vista poblacional, económico y social, de oro tenía poco y nada: vivían en crisis permanente, los campesinos emigraban a las ciudades y a las colonias, la producción local iba desapareciendo o no tenía valor (con los doscientos y noventa maravedís y medio que costaba un ejemplar del Quijote se podían comprar ocho docenas de huevos o cuatro gallinas); por si esto fuera poco, la peste bubónica hizo estragos en varias regiones de la península. Don Miguel, incluso, a través de don Quijote sostiene que estaban viviendo un tiempo de hierro:</p>
<p><em>—Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados —le dice el Caballero de la Triste Figura a unos cabreros—, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de <strong>tuyo</strong> y <strong>mío</strong></em><em>.</em></p>
<p>Don Quijote mismo, en tanto Alonso Quijano el Bueno, no es otra cosa que un hidalgo pauperizado cuya producción tiene escaso valor o, simplemente, se volvió nula. A los hidalgos, encima, no les tentó ser burgueses: cuatro siglos de reconquista, grandes descubrimientos del otro lado de los mares y una contrarreforma temerosa de las nuevas ideas, afianzaron concepciones feudales anacrónicas mientras en Inglaterra nacía el capitalismo. En esas condiciones, los hidalgos estaban condenados a aferrarse a su condición de terratenientes con sus caballos y sus ganados, aun a riesgo de desaparecer. Al mismo tiempo, los petimetres de la corte, los miles de conventos y monasterios con sus centenares de miles de frailes, curas, monjes y monjas, acentuaron el cerrojo ideológico, conservador e improductivo del reino.</p>
<p>Esa era la España de Cervantes cuando llega a un acuerdo con su editor, el señor Francisco de Robles, y le cede los derechos de Don Quijote por la suma de 1.500 reales (un obrero ganaba alrededor de 4 reales al día). Ambos, a su vez, confían en el impresor madrileño Juan de la Cuesta para que se haga cargo de la publicación.</p>
<p>Mal que les haya pesado a Lope de Vega y sus amigos, el éxito editorial del <em>Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha</em> fue tan rotundo que, luego de la primera edición (enero de 1605), aparecen copias “piratas” en Lisboa, Valencia y Zaragoza. El editor Francisco de Robles parecía esos inspectores de Agadu de nuestros tiempos que andan como moscardones los fines de semana para comprobar si en las fiestas se pagó el canon al derecho de autor. En fin, el pobre Francisco corrió de acá para allá para intentar proteger sus intereses; porque el hombre tenía los derechos de la obra acotados al reino de Aragón, Castilla y Portugal, nada más. Tuvo que ir hasta Valencia y hacer un acuerdo con el “pirata” de esa localidad repartiéndose el mercado en partes iguales. Pero diez años más tarde, para el segundo tomo de las aventuras de nuestro caballero andante, Robles demostrará que aprendió la lección, y lo pauta el hecho de que el permiso de impresión que tramita ante las autoridades de la corte abarca, esta vez, a todo el reino de España.</p>
<p>Pero volvamos por un instante al impresor Juan de La Cuesta: el tipo tuvo que trabajar a marcha forzada todo ese invierno de 1605 para sacar una segunda edición: el éxito de las ventas como por la necesidad de corregir innumerables errores atribuibles tanto al autor como a sus operarios lo llevaron a esforzarse muchísimo. Para abril ya estaba la segunda versión en el mercado.</p>
<p>Cinco reimpresiones en una España que en el último lustro había perdido 2 millones de habitantes por la peste bubónica que ingresó por Bayona en 1598; cinco reimpresiones oficiales en un Madrid que, por esas fechas, contaba con 170.000 habitantes y el Reino de Aragón, en su conjunto, no sobrepasaba los 350.000. Cinco reimpresiones y varias ediciones piratas en una España donde sólo el 30 % de la población sabia leer, aún hoy causa asombro.</p>
<p>Nunca antes ni después, una novela iba a tener el éxito que tuvo Don Quijote. A excepción de la Biblia, la máxima novela de Cervantes sigue ostentando el récord de la obra más editada hasta nuestros días. Gracias a los burócratas de la época sabemos que vinieron para América 200 ejemplares de la primera edición y varias partidas más de las siguientes pero, desgraciadamente, hasta nuestros días, solo se conserva un ejemplar en Méjico.</p>
<p>Otro dato interesante que pauta el éxito de la obra surge al comprobar que en 1611 Don Quijote fue traducido al inglés, en 1614 al francés y en 1617 al italiano; por eso uno puede imaginarse la satisfacción de Cervantes cuando en boca de su personaje pone estas palabras: "<em>(…) y así, por mis valerosas, muchas y cristianas hazañas —dijo don Quijote— he merecido andar ya en estampa en casi todas o las más naciones del mundo. Treinta mil volúmenes se han impreso de mi historia, y lleva camino de imprimirse treinta mil veces de millares, si el cielo no lo remedia".</em></p>
<div id="attachment_3645" style="width: 215px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3645" class="wp-image-3645 size-medium" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2015/06/Don-quijote-por-Menchi-Sabat1-205x300.jpg" alt="Don quijote por Menchi Sabat" width="205" height="300" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/06/Don-quijote-por-Menchi-Sabat1-205x300.jpg 205w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/06/Don-quijote-por-Menchi-Sabat1-700x1024.jpg 700w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/06/Don-quijote-por-Menchi-Sabat1.jpg 827w" sizes="auto, (max-width: 205px) 100vw, 205px" /><p id="caption-attachment-3645" class="wp-caption-text">Don Quijote, por Hermenegildo Sábat, 2009, técnica mixta sobre papel. <a href="http://275rzy1ul4252pt1hv2dqyuf.wpengine.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/2015/06/Don-quijote-por-Menchi-Sabat1.jpg" target="_blank">Ampliar (+)</a></p></div>
<p>Cervantes lo intentó todo y, sin saberlo, resumió en su persona al español alfabeto e inquieto que fue y, como buen hijo de su tiempo y de su circunstancia, a través de su obra literaria podemos comprobar su capacidad intelectual y artística para asumir esa época de grandes cambios con todas sus contradicciones, con sus virtudes y con sus falencias.</p>
<p>Aun así, las desgracias lo persiguieron. No pudo disfrutar de su éxito editorial por mucho tiempo cuando el 27 de junio de ese memorable 1605, Cervantes y su familia terminan en la cárcel como consecuencia de la muerte dudosa de un tal Gaspar de Espeleta en la puerta de la vivienda donde residían en Valladolid. Don Miguel, sus hermanas y su hija natural, a quien los vecinos llamaban “Las Cervantas”, pasan unos días prisioneros hasta que el juez los libera por falta de pruebas. Pero en el barrio las malas lenguas no pararon de hablar y decir que las mujeres del escritor “vivían de los favores a los hombres”.</p>
<p>En 1608 lo sabemos viviendo en Madrid, en el barrio de Atocha. A partir de entonces su vida seguirá de mudanza en mudanza, puesto que durante 1611 residió en Esquivias, el pueblo de su esposa y, más tarde, regresaron a Madrid. Por documentos fidedignos sabemos que estuvo en Alcalá de Henares 1613, la ciudad donde nació, y allí tomó el hábito de la Venerable orden tercera de San Francisco. Nuestro escritor, a medida que envejecía, se fue poniendo cada año más religioso.</p>
<p>Lo notable es la concentración y volúmen de obras que publica en los tres años últimos de vida: <em>Novelas ejemplares</em> (1613), <em>Viaje del Parnaso </em>(1614), <em>Ocho comedias y ocho entremeses</em> (1615) y la segunda parte del <em>Quijote</em> (1615). Confiará nuevamente en su editor Francisco de Robles y en los operarios y la viuda del impresor Juan de la Cuesta para publicar su obra.</p>
<p>Su esposa, Catalina Salazar, se encargará de publicar la obra póstuma de don Miguel: <em>Los trabajos de Persiles y Sigismunda. </em>Lo singular de esta última novela es cómo muestra el autor su consciencia del fin de su existencia, tanto en la dedicatoria al Conde de Lemos "(<em>Puesto ya el pie en el estribo,</em> /<em>con las ansias de la muerte,</em> <em>/gran señor, ésta te escribo)",</em> como en el prólogo, anuncia su fin: "<em>Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida!".</em></p>
<p>En nuestro caso, simples y celosos lectores, nos quedan sus textos y la novela que nos convoca a festejar el cuarto centenario del Caballero de la Triste Figura, o el Caballero de los Leones, para todos don Quijote, quien junto a Sancho se convirtieron en mis amigos literarios y en el espejo dónde podemos reflejarnos con nuestras miserias y con nuestras riquezas.</p>
<p>Vale.</p>
<p>***</p>
<p><strong>Viene de&#8230;</strong><br />
<em><a href="https://www.enperspectiva.net/especiales/el-quijote-por-marcelo-estefanell/" target="_blank">El Quijote en diez clicks</a></em>, por Marcelo Estefanell</p>
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		<title>Don Quijote IX: Vida de Miguel de Cervantes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Estefanell]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 May 2015 15:34:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Cervantes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>por Marcelo Estefanell /// (Primera parte: 1547-1604) A don Miguel de Cervantes Saavedra se lo puede describir como el arquetipo...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>por Marcelo Estefanell ///</p>
<p>(Primera parte: 1547-1604)</p>
<p>A don Miguel de Cervantes Saavedra se lo puede describir como el arquetipo ibérico del siglo de oro porque en su vida reunió los oficios y las artes más representativos de su tiempo: fue soldado, fue funcionario público (nada menos que recaudador de impuestos para la Armada Invencible), fue poeta, dramaturgo y, casi sin quererlo, fue un novelista de vanguardia.</p>
<p>Si viviera en nuestros tiempos, habría que pedirle que incluyera en su currículo ingeniería de sistemas y diseño de portales; además tendría que integrar una banda de rock, debería de tener blog activo y, por si esto fuera poco, debería saber y comprender lo básico de la física cuántica.</p>
<p>Hagamos un juego de imaginación y situémonos en al año 1547, al fin de reinado de Carlos V, durante una jornada que se desarrolla en Alcalá de Henares, por entonces conocido burgo gracias a su Universidad, fundada en 1499 por el Cardenal Cisneros. En esa localidad, luego de siglos de historia celtíbera, romana, cristiana, mora y judía, sería bautizado el domingo 9 de octubre, en la iglesia de Santa María Mayor, el cuarto hijo de don Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas, a quien le pondrían de nombre Miguel (hecho que nos lleva a suponer que nuestro genial escritor nació el 29 de setiembre por ser el día de San Miguel).</p>
<p>Los biógrafos meticulosos han indagado tanto en los antepasados de Miguel que hoy sabemos de su genealogía más que el propio biografiado. Pero, en realidad, con documentos históricos en la mano, poco se conoce de nuestro fundador de la novela moderna. A grandes rasgos, podemos afirmar que desde niño sufrió los traslados de su padre, cirujano y ayudante de medicina, según lo describen eufemísticamente cuando, en verdad, era un saca muela y realizaba sangrías para bajar las calenturas. Con ese oficio el hombre tenía que ofrecer sus servicios donde hubiera más gente, y esto sucedía por lo general donde se hallaba la Corte. Por eso lo sabemos a veces en Valladolid, ora en Córdoba, luego en Sevilla, Toledo, Madrid y vuelta a la ciudad Complutense. Así las cosas, hasta cierto punto se puede conjeturar que, desde niño, Miguel de Cervantes conoció diferentes realidades en aquella España de la Contra Reforma, con guerras lejanas en Flandes, moros levantiscos en Granada, las Indias Occidentales ofreciendo productos nuevos como la papa, el café, el tomate y el tabaco, por no mencionar los metales preciosos, las crónicas exuberantes y las leyendas inverosímiles; mientras tanto, por oriente, el imperio Otomano pretendía dominar el Mediterráneo.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>No sabemos a ciencia cierta dónde aprendió a leer y a escribir don Miguel pero, en 1564 —el año en que nace Shakespeare, muere Miguel Ángel y, por entonces, Lope de Vega era un niño de dos años—, se tiene casi la certeza de que estudió en Sevilla con los Jesuitas; tuvo de maestros al padre Acebedo y a quien luego sería secretario e influyente consejero del Rey Felipe II a partir de 1573: Mateo Vázquez de Leca.</p>
<p>Sabemos también que Cervantes fue discípulo de Juan López de Hoyos en el Estudio de la Villa de Madrid a partir de 1568. Allí aprendió las reglas de la poesía y participó, a pedido de su maestro, con cuatro poemas funerarios en el conjunto de la <em>Relación oficial de las exequias</em> <em>de Isabel de Valois</em>, quien había dejado viudo a Felipe II.</p>
<p>Sin embargo, al año siguiente encontramos a Cervantes en Roma oficiando de camarero de Monseñor Giulio Acquaviva, nombrado Cardenal en 1570, con solo 24 años. Todo hace pensar que nuestro escritor en ciernes tuvo que huir apresuradamente de Madrid porque había una orden de captura sobre alguien que llevaba su nombre. Parece ser que de muchacho era hábil con su espadín y muy enamoradizo. Lo cierto es que un hombre llamado Miguel de Cervantes estaba requerido en 1569 por haber herido en un duelo a un tal Antonio de Sigura.</p>
<p>Luego de prestarle servicios al Cardenal Acquaviva y de haberlo acompañado por ciudades como Palermo, Florencia, Milán, Venecia y Ferrara, Miguel de Cervantes y su hermano Rodrigo se alistan en la tropas comandadas por Diego de Urbina, en Italia, y parten a dar apoyo al contingente veneciano que, a su vez, integraba la Liga Santa bajo el mando de Juan de Austria, hijo bastardo de Carlos V y hermanastro de Felipe II. Más de 200 embarcaciones se reúnen en Messina y desde allí se dirigen a lo que actualmente es el golfo de Corintios, en Grecia, donde enfrentarán, el 7 de octubre de 1571, a la armada Turca en lo que se llamó, desde entonces, la Batalla de Lepanto.</p>
<p>Cervantes se destacó en esa contienda porque a pesar de estar enfermo subió a cubierta, combatió, fue herido de dos disparos de arcabuz en el pecho, un tercero en la mano izquierda y, aun en esas condiciones, no dejó de luchar. La batalla comenzó a prepararse a media mañana y culminó a las 4 de la tarde con el triunfo de España y de sus aliados a costa de miles de muertos y heridos. La derrota turca, con un centenar de embarcaciones hundidas y treinta mil bajas, significó el fin de la expansión otomana en el Mediterráneo y el comienzo de un largo declive.</p>
<p>Cuesta imaginar las impresiones de Cervantes cosechadas luego de una batalla de esa naturaleza, donde más de quinientas naves de distinto porte combatieron durante cuatro horas. Pero lo que sí sabemos es que lo marcó para siempre y le daría, junto a sus lecturas mientras permaneció en Italia, material para sus futuras obras.</p>
<p>Una vez superadas las heridas, Miguel vuelve a integrar un Tercio español y participa como “soldado aventajado” en otras campañas militares en Orán, en Navarino y la Coleta. En suma, todos estos destaques en el ejército le jugarán en contra cuando, ya de baja y de retorno a España (1575), navegando en la galera <em>El sol </em>que había abordado en Nápoles junto a su hermano Rodrigo y a otros españoles licenciados de la armada, son capturados por corsarios bereberes cuando ya tenían al alcance de la vista las costas catalanas. Todos son llevados cautivos a Argel. Al ver sus captores los documentos laudatorios hacia Miguel, avalados —nada más y nada menos— que por Juan de Austria, piden 500 ducados de oro por su rescate creyendo que es un personaje importante.</p>
<p>Así eran los secuestros extorsivos de la época.</p>
<p>Durante cinco años Cervantes permaneció cautivo en los baños de Argel. Intentó fugarse en cinco ocasiones pero siempre terminó traicionado. Hecho que le costaría ser engrillado y azotado en más de una oportunidad. Su hermano fue liberado al poco tiempo porque el rescate fue más sencillo reunirlo (50 ducados). Sin embargo, por nuestro escritor en ciernes, su madre mentiría a las autoridades haciéndose pasar por viuda para tener obtener fondos.</p>
<p>Al fin, el 19 de setiembre de 1580, los padres Trinitarios lograron reunir el dinero y Cervantes quedó libre. El 27 de octubre llegó a España; desembarcó en el puerto de Denia (al sur de Valencia) y a finales del año lo sabemos en Madrid en procura de que se lo recompense por los servicios prestados y por su cautiverio. Solo consiguió que se le confíe una misión de espionaje en Orán al año siguiente, y quedan registros de su estadía en Lisboa, al regreso, donde fue a dar cuenta de los resultados a Felipe II quien, por herencia, se había hecho cargo del reino de Portugal.</p>
<p>Más tarde continuó buscando algún cargo público en Madrid. Sabemos que Cervantes se vinculó poco a poco a los círculos literarios de la Corte y comenzó a escribir <em>La Galatea</em>. De esa época son también sus primeras obras teatrales, al menos las que sobrevivieron: <em>El trato de Argel </em>y <em>La Numancia</em> (no olvidemos que estando él cautivo, en 1579, se inauguraron los primeros teatros en Madrid).</p>
<p>Como todo habitante del Sacro Imperio Romano Germánico, por orden del Papa Gregorio XIII, Miguel de Cervantes se acostó un jueves 4 de octubre de 1582, del calendario impuesto por Julio César, y se despertó un viernes 15 de octubre del calendario que hoy rige en casi todo el mundo.</p>
<p>El 12 de setiembre de 1584 se casa con Catalina de Salazar, en la localidad de Esquivias. Por entonces, Cervantes rondaba los 37 años y su esposa tenía 19. Durante tres años su vida será un peregrinaje entre Madrid y su nuevo hogar. En Marzo de 1585 publica su primera obra, <em>La Galatea</em>, novela pastoril que no tiene mayor éxito pese a ser un género de moda. De todas maneras, Cervantes siempre le tuvo mucha estima y prometió, hasta último momento, una segunda parte que jamás concretó.</p>
<p>Al fin, como de la literatura y el teatro no podía vivir, en 1587 lo encontramos en Sevilla con el cargo de <em>Comisario Real de abastos para la Armada Invencible</em>. Trabajo que lo llevará a recorrer durante años toda Andalucía y le costará muchos sinsabores, puesto que cada vez que llegaba a un pueblo para cobrar el diezmo en trigo, cebada y aceite, solía tener problemas con las autoridades locales y con los campesinos que escondían sus productos o declaraban menores cantidades (la evasión de impuestos es un fenómenos tan antiguo como los impuestos mismos). Sobre todo, tuvo problemas en el cobro de impuestos con los granos y aceites pertenecientes al clero, esto le costó varias excomuniones. Por si fuera poco, las discrepancias en los balances con sus superiores lo condujo varias veces a juicios y a la cárcel. Se dice también, que en una ocasión, cuando arribó a una villa con el fin de recaudar cebada y aceite, los campesinos lo tiraron a un aljibe y tres días más tarde un lugareño lo rescató; vivencia esta que, junto a otras como comisario real, usará en sus <em>Novelas ejemplares </em>y en don Quijote.</p>
<p>En 1590, harto de tantos problemas y riesgos, solicita al Rey, por intermedio del Consejo de Indias, que se le de un puesto del otro lado del océano: aspiraba a ocupar alguna de las bacantes que había en Granada (Nicaragua), en Cartagena de Indias (Colombia) e, incluso, en La Paz (Bolivia).</p>
<p>Ante notario público, se presenta y ruega:</p>
<p><em>“Señor: Miguel de Cervantes Saavedra dice que ha servido a Vuestra Majestad muchos años en las jornadas de mar y tierra (…), particularmente en la batalla Naval donde le dieron muchas heridas de las cuales perdió una mano de un arcabuzazo (…), fueron llevados a Argel donde gastaron el patrimonio que tenían en rescatarse y toda la hacienda de sus padres y dotes de dos hermanas doncellas que tenía, las cuales quedaron pobres (…) y fue a Orán por orden de Vuestra Majestad y después ha estado sirviendo en Sevilla en negocios de la armada (…) y en todo este tiempo no se le ha hecho merced ninguna. Pide y suplica humildemente cuanto puede a Vuestra Majestad sea servido de hacerle merced de un oficio en las Indias de los tres o cuatro que al presente están vacantes (…) porque su deseo es continuar siempre en el servicio de Vuestra Majestad y acabar su vida como lo han hecho sus antepasados, que en ello recibirá muy grande bien y merced.”</em></p>
<p>Afortunadamente para nosotros, sus lectores, la respuesta que recibe a su petitorio rezaba así:</p>
<p><em>"Busque acá que se la haga merced".</em></p>
<p>Por lo tanto, este digno hijo de su tiempo, estuvo condenado por una década más a sobrellevar muchos sinsabores, disputas económicas, períodos en la cárcel y pocas satisfacciones. Aun así, entre fines del siglo y comienzos del siguiente, es acertado sospechar que escribió las novelas <em>Rinconete y Cortadillo </em>y <em>El celoso extremeño. </em>Y, lo que es más importante, comenzó a elaborar la novela que le granjearía un lugar sobresaliente en la literatura universal: <em>Las aventuras del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.</em></p>
<p>Al mismo tiempo, en 1598 muere Felipe II y le sucede su hijo, Felipe III. España se debate en la crisis con fuertes fenómenos de inflación y quiebras en la casa real por los crecientes préstamos a los que acuden estos nietos y bisnietos de los reyes Católicos para financiar sus guerras. Para peor,  la peste bubónica llega por Bayona a la península Ibérica y se cierran los teatros hasta mediados de 1600. La epidemia le costará a España más de 55 mil muertos en una población estimada, por entonces, en 8 millones de habitantes.</p>
<p>Todo hace pensar que en 1604 los manuscritos de la primera parte de don Quijote ya andaba de mano en mano en ciertas tertulias madrileñas, puesto que Lope de Vega, en una carta fechada en agosto de ese año, menciona los textos de don Miguel, diciendo:</p>
<p><em>“No conozco ningún poeta tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe a Don Quijote”.</em></p>
<p>Era común en aquellos tiempos que los autores mandaran sus originales a copistas con el fin de que los tipógrafos tuvieran una lectura más clara de los originales. Entonces no era extraño que algunas obras se leyeran en círculos literarios antes de ir a imprenta. No se sabe a ciencia cierta la causa de las desavenencias entre ambos escritores, sin embargo, algunos estudiosos aventuran que fue el mismísimo Lope de Vega quien se escondió detrás del nombre Alonso Fernández de Avellaneda  como autor del Quijote apócrifo (1614).</p>
<p>Sin embargo, a pocas semanas de esa carta de Lope, se expidió el permiso Real (26 de setiembre de 1604) para que pudiera imprimirse la novela que resultaría la más importante de la lengua castellana; y cuatro días antes de esa navidad, el escribano de la Cámara del Rey, Juan Gallo de Andrada dará fe del libro “<em>El ingenioso hidalgo de la Mancha, compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra, tasaron cada pliego del dicho libro a tres maravedís y medio; el cual tiene ochenta y tres pliegos, que al dicho precio monta el dicho libro docientos y noventa maravedís y medio, en que se ha de vender en papel; y dieron licencia para que a este precio se pueda vender, y mandaron que esta tasa se ponga al principio del dicho libro, y no se pueda vender sin ella. Y para que dello conste, di el presente en Valladolid, a veinte días del mes de diciembre de mil y seiscientos y cuatro años.”</em></p>
<p>En consecuencia, a partir de 1605, con la publicación de su novela, Cervantes comenzará otra etapa de su vida que merece, por sí sola, otro capítulo.</p>
<p><strong>Viene de…</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/especiales/el-quijote-por-marcelo-estefanell/" target="_blank"><em>El Quijote en diez clicks</em></a>, por Marcelo Estefanell</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/don-quijote-ix-vida-de-miguel-de-cervantes/">Don Quijote IX: Vida de Miguel de Cervantes</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>Don Quijote VIII.  Los errores también juegan</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Estefanell]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 23 May 2015 16:50:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Quijote]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sancho y don Quijote por Honoré Daumier (1868, óleo) Pero yo, que, aunque parezco padre, soy padrastro de don Quijote,...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><a href="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2015/05/D-Q-y-Sancho-Honore-Daumier.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" size-medium wp-image-2994 aligncenter" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2015/05/D-Q-y-Sancho-Honore-Daumier-235x300.jpg" alt="D Q y Sancho Honore Daumier" width="235" height="300" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/05/D-Q-y-Sancho-Honore-Daumier-235x300.jpg 235w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/05/D-Q-y-Sancho-Honore-Daumier.jpg 333w" sizes="auto, (max-width: 235px) 100vw, 235px" /></a></p>
<p style="text-align: right;">Sancho y don Quijote por Honoré Daumier (1868, óleo<em>)</em></p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>Pero yo, que, aunque parezco padre, soy padrastro de don Quijote, no quiero irme con la corriente del uso, ni suplicarte casi con las lágrimas en los ojos, como otros hacen, lector carísimo, que perdones o disimules las faltas que en este mi hijo vieres, que ni eres su pariente ni su amigo, y tienes tu alma en tu cuerpo y tu libre albedrío como el más pintado (…), todo lo cual te esenta y hace libre de todo respecto y obligación, y, así, puedes decir de la historia todo aquello que te pareciere, sin temor que te calunien por el mal ni te premien por el bien que dijeres dell</strong>a.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Prólogo de la primera edición de Don Quijote (1605)</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A los grandes artistas, escritores, científicos y personajes destacados en el mundo de la política y de los negocios, solemos ponerlos en pedestales innecesarios. Y, lo que es peor, sus biógrafos y adláteres suelen subrayar, como elemento importante, la nacionalidad del sujeto como si ese factor fuese decisivo en el caso de un Picasso, un Gardel, un Einstein o un Cervantes.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Así pues, a nuestro querido Manco de Lepanto le han ido poniendo vestimentas que no le pertenecen y le adjudican virtudes que no tuvo hasta muy tarde. Los más exagerados lo han llamado “El Principe de las Letras” o “El genio de la Literatura Española”. Cuando, en verdad, si nos atenemos al texto de la primera edición de el Quijote (enero de 1605) salta a la vista de que nuestro apreciado Cervantes no escribía bien, que era bastante descuidado y algo desprolijo, sino no sería sencillo explicar las 3918 correcciones que tuvo que hacer para la segunda edición a las pocas semanas de la primera.</p>
<p>Convengamos que no todos los errores son atribuible al autor. En aquellos tiempos los originales pasaban por muchas manos antes de convertirse en libro y llegar al lector. En primer lugar, el escritor solía recurrir a un copista para facilitar la lectura de  su manuscrito; luego, en la imprenta, el original se dividía en varios cuerpos y cada uno se distribuía entre distintos tipógrafos; de esta forma, cada operario le daba su impronta al texto para que encajara en caja y coincidieran los capítulos, y cada tipógrafo, también, tenía sus propios criterios de sintaxis y de ortografía. En consecuencia, hoy no podemos discernir a quién pertenecen  cada uno de los errores que tiene la edición príncipe, pero si podemos concluir que el “Testimonio de erratas” que luce el libro en las primeras páginas es un mero adorno burocrático estampado por el corrector Real, el Licenciado Francisco Murcia de la Llana, quien, muy suelto de cuerpo, asegura:</p>
<p><em>Este libro no tiene cosa digna que no corresponda a su original; en testimonio de lo haber correcto, di esta fee. En el Colegio de la Madre de Dios de los Teólogos de la Universidad de Alcalá, en primero de diciembre de 1604 años.</em></p>
<p>Así pues, el único personaje que sabemos con certeza tuvo la oportunidad de chequear el original de Cervantes con los folios impresos, resultó ser un pusilánime.</p>
<p>Afortunadamente, don Miguel, defendió su novela, la corrigió y enmendó los errores más graves junto a su editor, como el hecho de haberse olvidado de escribir el robo del burro de Sancho y uno se entera cuando aparece sorpresivamente, así como esa actitud tan renovadora para la época que inauguró Cervantes al incorporar los comentarios de estos errores en la segunda parte y en boca de sus personajes, como el Bachiller Sansón Carrasco que consuela a don Quijote de esta manera:</p>
<p><em>(…) como las obras impresas se miran despacio, fácilmente se veen sus faltas, y tanto más se escudriñan cuanto es mayor la fama del que las compuso. Los hombres famosos por sus ingenios, los grandes poetas, los ilustres historiadores, siempre, o las más veces, son envidiados de aquellos que tienen por gusto y por particular entretenimiento juzgar los escritos ajenos, sin haber dado algunos propios a la luz del mundo.</em></p>
<p><em>—El que de mí trata —dijo don Quijote—, a pocos habrá contentado.</em></p>
<p>—<em>Antes es al revés; que, como de </em>stultorum infinitus est numerus,<em> infinitos son los que han gustado de la tal historia; y algunos han puesto falta y dolo en la memoria del autor (…).</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es curioso comprobar que la mayoría de los errores se concentran entre los capítulos XXIII y XXX del tomo I. Son errores menores pero llamativos, más al ver unos tan cerca de otros. En el capítulo XXX adivinamos otro pequeño desliz: cuando don Quijote cree a pies juntillas la misión que le  encomienda la princesa Micomicoma (Dorotea, en realidad), él le responde: <em>(…) y juro de ir con vos al cabo del mundo, hasta verme con el fiero enemigo vuestro, a quien pienso, con el ayuda de Dios y de mi brazo, tajar la cabeza soberbia con los filos desta&#8230; no quiero decir buena espada, merced a Ginés de Pasamonte, que me llevó la mía. </em>En los puntos suspensivos está el asunto; recién ahí nuestro caballero recuerda que ha perdido la espada y nosotros, simples lectores, también recién nos enteramos de lo sucedido ocho capítulos antes (XXII), cuando liberó a los galeotes. Evidentemente el autor olvidó por entonces explicitar la pérdida de la espada o el operario de la imprenta se salteó una línea.</p>
<p>Cervantes también recurre a la autocrítica literaria por lo reproches que debe de haber sentido en su tiempo al colocar, dentro de la novela, otras obras. Y no se le ocurre mejor ingenio que incorporar la opinión del recopilador (capítulo XLIV, segunda parte): <em>Dicen que en el propio original desta historia se lee que, llegando Cide Hamete a escribir este capítulo, no le tradujo su intérprete como él le había escrito, que fue un modo de queja que tuvo el moro de sí mismo, por haber tomado entre manos una historia tan seca y tan limitada como esta de don Quijote, por parecerle que siempre había de hablar dél y de Sancho, sin osar estenderse a otras digresiones y episodios más graves y más entretenidos; y decía que el ir siempre atenido el entendimiento, la mano y la pluma a escribir de un solo sujeto y hablar por las bocas de pocas personas era un trabajo incomportable, cuyo fruto no redundaba en el de su autor, y que, por huir deste inconveniente, había usado en la primera parte del artificio de algunas novelas, como fueron la del</em> <strong><em>Curioso impertinente </em></strong><em>y la del</em> <strong><em>Capitán cautivo</em></strong><em>, que están como separadas de la historia, puesto que las demás que allí se cuentan son casos sucedidos al mismo don Quijote, que no podían dejar de escribirse. (…) Y así, en esta segunda parte no quiso ingerir novelas sueltas ni pegadizas, sino algunos episodios que lo pareciesen, de los mesmos sucesos que la verdad ofrece; y aun éstos, limitadamente y con solas las palabras que bastan a declararlos; y, pues se contiene y cierra en los estrechos límites de la narración, teniendo habilidad, suficiencia y entendimiento para tratar del universo todo, pide no se desprecie su trabajo, y se le den alabanzas, no por lo que escribe, sino por lo que ha dejado de escribir.</em></p>
<p>Y en ese vaivén de opiniones y revisiones sobre la primera edición, Cervantes pone es boca de su personaje principal este gracioso comentario:</p>
<p><em>Ahora digo –dijo don Quijote– que no ha sido sabio el autor de mi historia, sino algún ignorante hablador, que, a tiento y sin algún discurso, se puso a escribirla, salga lo que saliere, como hacía Orbaneja, el pintor de Úbeda, al cual preguntándole qué pintaba, respondió: ‘‘Lo que saliere’’. Tal vez pintaba un gallo, de tal suerte y tan mal parecido, que era menester que con letras góticas escribiese junto a él: “Éste es gallo”. Y así debe de ser de mi historia, que tendrá necesidad de comento para entenderla.</em></p>
<p>Existen otros detalles que a primera vista uno puede calificar como gruesos errores, pero tras lecturas reiteradas y más detenidas, surge la duda de si hubo —o no—intención deliberada por parte del autor. Doy un ejemplo que rompe los ojos: la esposa de Sancho Panza figura con cinco nombres diferentes a lo largo de la obra: Juana Gutiérrez, Mari Gutiérrez, Juana Panza, Teresa Panza y Teresa Cascajo.</p>
<p>Entre el primer y el segundo cambio —de Juana a Mari Gutiérrez— sólo existen pocas líneas (cap.VII, tomo I); entonces resulta inexplicable cómo el autor no se percató del error. Casi al final de la primera parte (cap. LII) aparecerá con el nombre de Juana y con el apellido de su marido, como era costumbre en la sociedad manchega de entonces. Luego, en el segundo tomo, en aquel insólito capítulo cinco que el traductor tomará por apócrifo (otra genialidad: hasta el traductor opina y escribe), trocará el nombre de Juana por Teresa; poco después, en medio de un diálogo inaudito, ella misma dirá: <em>(…) Teresa me pusieron en el bautismo, nombre mondo y escueto, sin añadiduras ni cortapisas, ni arrequives de dones ni donas; Cascajo se llamó mi padre, y a mí, por ser vuestra mujer, me llaman Teresa Panza, que a buena razón me habían de llamar Teresa Cascajo.</em></p>
<p>Ahora bien, no termina aquí esta curiosidad cervantina; por el contrario, continúa en el capítulo LIX del tomo II; allí encontramos tanto a don Quijote como a Sancho muy interesados por el nombre de la susodicha, y todo por culpa del falsario y misterioso Alonso Fernández de Avellaneda; recuerde que en ese capítulo don Quijote se entera no sólo de la existencia de un impostor, sino que además toma en sus manos el libro apócrifo, lo ojea por arriba y luego comenta:</p>
<p><em>—En esto poco que he visto he hallado tres cosas en este autor dignas de reprehensión. La primera es algunas palabras que he leído en el prólogo; la otra, que el lenguaje es aragonés, porque tal vez escribe sin artículos, <strong>y la tercera, que más le confirma por ignorante, es que yerra y se desvía de la verdad en lo más principal de la historia; porque aquí dice que la mujer de Sancho Panza mi escudero se llama Mari Gutiérrez, y no llama tal, sino Teresa Panza;</strong> y quien en esta parte tan principal yerra, bien se podrá temer que yerra en todas las demás de la historia.</em></p>
<p>A esto dijo Sancho:</p>
<p><em>—¡Donosa cosa de historiador! ¡Por cierto, bien debe de estar en el cuento de nuestros sucesos, pues llama a Teresa Panza, mi mujer, Mari Gutiérrez! Torne a tomar el libro, señor, y mire si ando yo por ahí y si me ha mudado el nombre.</em></p>
<p>¿Cómo es posible que Cervantes critique en su plagiario un error que él mismo cometió en su obra?¿Cómo pudo olvidar que fue él quien primero trocó el nombre de Teresa Panza por el de Mari Gutiérrez? Es más, podemos suponer que quien se escondió bajo el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda llamó de esa manera a la esposa de Sancho para burlarse del error de Cervantes en su primer tomo.</p>
<p>Sea como sea, no es menos cierto que en las grandes obras hasta los errores tienen un significado y son objeto de estudio con tanto detenimiento como lo son los aciertos. El mérito de Cervantes fue juntar sus desprolijidades narrativas, sus olvidos y las contingencias sufridas en la imprenta cuando salió la primera edición, para integrarlas luego en el segundo tomo, inventando así soluciones literarias originales, novedosas y eficaces, elementos estos que, asociados a sus técnicas narrativas y a los juegos de espejos que les hace representar a sus personajes, no hicieron más que dar forma a la primera novela moderna y asentar las bases de todas las que vendrían después hasta nuestros días.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/don-quijote-viii-los-errores-tambien-juegan/">Don Quijote VIII.  Los errores también juegan</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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