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	<title>Discodromo Archives - Radiomundo En Perspectiva</title>
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	<title>Discodromo Archives - Radiomundo En Perspectiva</title>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Ventana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Feb 2016 09:30:59 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
		<category><![CDATA[Traducciones del alemán]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Ventana Cuando hay un no, hay rectangular. Tenemos ventana; es decir: una ausencia temporal de pared, cubierta...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: Ventana</strong></p>
<p>Cuando hay un no, hay rectangular. Tenemos ventana; es decir: una ausencia temporal de pared, cubierta con aire duro en forma de vidrio.</p>
<p>Resulta esencial para definir este objeto que la huelga de ladrillos sea real y absoluta y no meramente aparencial.</p>
<p>El fenómeno fue observado por el francés de Craon, Pierre (1518–1572), quien destacó que es muy común hallar en casas y otros edificios la presencia de visiones de intemperie pastoral, cubiertas de vidrio y en forma cuadrilonga, aunque no exista en este sitio ventana propiamente dicha; es el caso de los cuadros y –más modernamente– de las fotografías. De Craon fue el primero en atender debidamente al colgamiento como decisivo para la diferenciación entre cuadros y ventanas. Para separar paisajes por abertura de paisajes por decoración, el padre de la arquitectura francesa propone atender a la existencia o no del hilo y su sostén, método que desarrolla de manera preciso en su ensayo de 1568: “Cherchez le clou”, título cuya traducción aproximada a nuestro idioma podría ser “Hay que buscar el clavo”. Los desarrollos tecnológicos del renacimiento italiano probaron en Venecia, especialmente en Murano, la excelencia del método del clavo para no incurrir en confusión frente a espejismos o ventanas al revés que por esa época empezaron a poblar los salones elegantes.</p>
<p>La ventana estricta tuvo origen en la edad de piedra cuando los pueblos cazadores de Europa meridional empezaron a conservar sobre la roca de sus cavernas los grandes trofeos, cabezas de búfalos salvajes o de ciervos neolíticos, como quien colecciona medallas de opulencia.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Con intención idéntica, el día que un pueblo amante de su libertad logró abrir un camino largo en el espesor de los muros, al colgar con nostalgia ese recuerdo de los tiempos nómades, se inauguró la ventana, objeto ideal que no sirve para entrar y salir físicamente sino para ver el exterior y soñarse fuera de todo encierro, con la disponibilidad del mundo en la imaginación y no en los pies. (Véase: Goethe, Wolfang, Fausto, Monólogo I). Este es el sentido profundo de la frase de los primeros atomistas; “La ventana es la verdadera puerta del alma, por ella se va más lejos”. Principio no exento de riesgos, en más de un sentido y a propósito del cual cabe consignar que la ventana total y absoluta lleva al descampado mental, es decir: a la esquizofrenia; posibilidad esta que jamás encaran los metafísicos. Aunque lo cierto es que cuando un hombre se rodea de todas ventanas y ninguna pared (léase: está loco) entonces la realidad se llena de castillos en el aire y su dueño o creador los habita todos al mismo tiempo, así como vaga por todos los campos, aunque lo tengan preso y con chaleco de fuerza en la celda de un manicomio.</p>
<p>Nadie derrochó tantas ventanas como cierto holandés de nombre Van Gogh, Vincent. La roja cabeza de Van Gogh fue una fogata de libertades; y, por voltear tantos muros, al final, el techo se le cayó encima. Toda ocurrencia es un relámpago de locura cuya claridad enceguece. Santificados sean los sensatos pues ellos cerraron todas las ventanas y entre cuatro paredes están durmiendo profundamente.</p>
<p>* * *</p>
<p>Con esta entrega llega a su fin <em>El libro de Jorge,</em> el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Desde el <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/objeto-jorge/" target="_blank">15 de julio de 2015</a> publicamos aquí y por entregas, una cada viernes, los textos de <em>El libro de Jorge</em>, de Carlos Maggi, volumen editado originalmente en agosto de 1976 y que inauguró el recordado Club del Libro del programa radial <em>Discodromo</em>.</p>
<p><strong>Enlace relacionado</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/page/4/" target="_blank">Leer <em>El libro de Jorge</em> desde el comienzo</a></p>
<p><strong>Especial relacionado</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/especiales/especial-celebrando-la-vida-de-carlos-maggi/" target="_blank">Celebrando la vida de Carlos Maggi</a></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorge-objeto-ventana-3/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Ventana</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Galleta marina</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Feb 2016 09:30:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Maggi]]></category>
		<category><![CDATA[Discodromo]]></category>
		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
		<category><![CDATA[Traducciones del alemán]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Galleta marina Resulta inexplicable que un trozo de madera que se ablanda en el agua pueda...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-galleta-marina/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Galleta marina</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: </strong><strong>Galleta marina</strong></p>
<p>Resulta inexplicable que un trozo de madera que se ablanda en el agua pueda llamarse “galleta marina”.</p>
<p>Si bien es cierto que un aparato de estos flota y puede mantenerse cierto tiempo en la superficie de las aguas, está terminantemente probado que la galleta marina no puede navegar por sí misma; ergo: no es marina.</p>
<p>Se carece de información fehaciente sobre capitanes y marineros y no se han hallado rastros históricos que permitan afirmar como lo hace Wacksmann, Aaron (1901-1942) que se practicó entre los fenicios el juego de las galletas. Para avalar tal tesis, el autor de “Introducción a la Fenicia” debió localizar algún damero extendido al grado de admitir galletas blancas y negras en sus cuadrados. En su estado actual, la tesis no pasa de ser una observación ingeniosa; no basta sostener que es más fácil comerse la dama del contrario si es de harina sólida que si es de pino torneado en forma de ficha.</p>
<p>* * *</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 12 de febrero publicaremos, de las <em>Traducciones del alemán</em>, <em><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/el-libro-de-jorge-objeto-ventana-3/" target="_blank">Objeto: Ventana</a></em>, última entrega de <em>El libro de Jorge</em>.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-galleta-marina/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Galleta marina</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Dios y su antónimo Diablo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Jan 2016 09:30:54 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Carlos Maggi]]></category>
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		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
		<category><![CDATA[Traducciones del hebreo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del hebreo Objeto: Dios y su antónimo Diablo Hay individuos conformes y otros que no tienen consuelo. Los seres que...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-dios-y-su-antonimo-diablo/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Dios y su antónimo Diablo</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del hebreo</strong></p>
<p><strong>Objeto: Dios y su antónimo Diablo</strong></p>
<p>Hay individuos conformes y otros que no tienen consuelo. Los seres que consideran que todo está bien, se llaman “minerales” y no hacen nada.</p>
<p>Las cosas que –de una u otra manera– se desesperan y trabajan, las que no se quedan, es porque están vivas, vale decir: ambicionando.</p>
<p>Todo objeto vivo está pidiendo siempre y pide tanto que jamás será saciado; quiere más objetos como él, muchos semejantes que lo acompañen, y reclama, además, no terminarse nunca; exige y se exige.</p>
<p>No se sabe qué es la vida, pero se conoce lo único que quiere, la vida quiere más vida, infinitamente, hacia adentro y hacia afuera: perdurar y reproducirse.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>La concupiscencia masoquista que ataca a una buena semilla cuando se queda sola y a oscuras, bajo la tierra, la lleva a destruirse con tal de hacerse planta; esa lujuria enorme muestra la cantidad de voluntad que cabe en un pacífico grano de trigo. En cualquier árbol hay grandes reservas de instinto de conservación, sentimiento trágico y vocación heroica; son distintas estrategias para las ansias de continuarse en el tiempo. No ser olvidados es la forma más modesta de esa esperanza.</p>
<p>La gente debería saber que el puñadito de alpiste que pone en la jaula del canario si no fuera contenido, se convertiría en una banda desaforada y asesina, capaz de cualquier cosa con tal de transformar el planeta en una inmensa bola de puro alpiste, ávida por hacer de su propia especie también el sistema solar, asimilando toda su materia y toda su energía y luego la galaxia entera y así, sucesivamente, hasta que el universo llegara a ser una incontable cantidad de seres de alpiste repetido y fuera de esa plantación no existiera otra cosa durante la eternidad.</p>
<p>El existente piensa: “todo lo que no es yo es un crimen que debo aniquilar. Ay, si no soy más, es porque me matan. Mi vida estará recortada sobre los bordes de la muerte que me asedia, porque muerte es todo lo que no soy yo”.</p>
<p>Un teólogo debiera razonar así: si Dios viviera, nosotros seríamos la muerte de Dios, algo que se le opone, una barrera para su expansión y Él ya nos hubiera comido para crecer, para ser total, para empezar a ser realmente alguien que puede lo que quiere, es decir: una vida que ocupa todo el espacio y para siempre: ¿cómo toleraría Dios disminuirse de mí? ¿cómo soportaría Él que yo le estuviera ocupando este sitio y gozando este tiempo?</p>
<p>Si el Todopoderoso carece de la ambición de existir por entero, si abandonó sin completar la tarea de ganar vida, entonces Dios no es un ser viviente, se conformó con menos de todo, es un quedado, un simple mineral.</p>
<p>Claro, habrá quien esté pensando: Dios no es ni una cosa ni la otra, ni mineral ni ser vivo; pero entonces la solución se hace más desoladora: lo que nos hicieron creer es mentira; no estamos hechos a su imagen y semejanza, somos diferentes a Él en lo más importante de nuestra naturaleza, es decir: Dios es, para nosotros, un ajeno total, otra cosa; en otras palabras: un monstruo y no un padre.</p>
<p>¿Qué cosa que no tenga vida podría emparentarse con un ser viviente? ¿Qué cosa sin vida puede dar o merecer amor?</p>
<p>La cal de mis huesos me sostiene, pero nada tiene que ver con mí mismo, y así pasa con todas y cada una de las partes que forman mi cuerpo. No las odio ni las quiero. Ahí están. Son nada. ¿Qué cosa inerte y sin vida (es decir: inanimada), qué becerro de oro (o de la sustancia no viva que se quiera) podría ser adorado por mí?</p>
<p>Solo la vida es de este mundo, al cual pertenezco; lo demás “es piedra fría porque esa ya no siente”.</p>
<p>No hay pues otra manera de pensar la realidad: Dios está vivo (como yo) o está muerto (como lo que está ahí).</p>
<p>Pero el hecho de que yo exista es la prueba de que Él no es el Dios viviente (realización de la codicia infinita de vivir) ni es Todopoderoso, puesto que yo soy otro, un no Dios, y en la medida que soy, Él no es. Desde el punto de vista de lo divino, lo humano es el no ser. Y “lo que no es” se dice Satanás. De donde se deduce que, para Dios, yo soy el Diablo.</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 5 de febrero publicaremos, de las <em>Traducciones del alemán</em>, <em><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-galleta-marina/" target="_blank">Objeto: Galleta marina</a></em>.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-dios-y-su-antonimo-diablo/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Dios y su antónimo Diablo</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Tacho de basura</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorge-objeto-tacho-de-basura-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Jan 2016 10:30:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Maggi]]></category>
		<category><![CDATA[Discodromo]]></category>
		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
		<category><![CDATA[Traducciones del alemán]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Tacho de basura Las vergüenzas domésticas y las cáscaras de banana son cosas iguales, que se tratan...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorge-objeto-tacho-de-basura-2/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Tacho de basura</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: Tacho de basura</strong></p>
<p>Las vergüenzas domésticas y las cáscaras de banana son cosas iguales, que se tratan como si fueran Juana de Arco; no gustan, molestan, dan asco y, por consiguiente, son llevadas a la hoguera hasta que se queman completamente.</p>
<p>Las dueñas de casa son las encargadas de dirigir el tránsito y, a la manera de los guardas de ómnibus (“Más adelante, por favor. Pasando”; “Un pasito más que hay sitio”), van empujando cada mañana, todos los días, el montón de basura hacia una vasija engañosa en forma de cono, prisma o cilindro, pero que técnicamente se denomina "el cubo de los desperdicios”.</p>
<p>Como si el azar de los dados interviniera en el destino de lo que se acumula, se barre, se corta, se saca y se tira. Los espíritus inmundos deben ser arrojados necesariamente, y la gendarmería implacable se llama "señora"; y en esto de las señoras no juegan; están limpiando desde que las monas empezaron a espulgar a sus monitos y lo hacen con toda seriedad. Es menos grave tocar una mujer ajena que cambiarle de lugar la escoba a la esposa legítima.</p>
<p>Pero es a partir de Pasteur, Louis, que el asco cobra carácter religioso, y, así, el mero hecho de lavar un poco, barrer y sacudir y sacar la suciedad, adquiere una hache y sentido metafísico de lucha contra el mal y pasa a denominarse con nombre de diosa griega: Higiene.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Desde entonces el tacho de basura desborda fuerzas malignas, microbios, conjuros capaces de causar las mayores desgracias en el seno de la familia. La lata humilde que está en la cocina, llenándose de impurezas, se convirtió en el manejo negro que contamina y mata.</p>
<p>Resulta penoso para el investigador comprobar que cada individuo humano constituye una industria completa de producir basura; sus funciones vitales se cumplen degradando alimentos, y sus emociones se manifiestan por sudor y lágrimas: Su pensamiento contamina el globo, llenándolo de polución y las sucesivas abstracciones envenenan las aguas, acumulan detritus, transforman el aire en gas mortal.</p>
<p>La Cenicienta de la cocina, pues, el recipiente de los residuos, es un anticipo a escala familiar, un profeta de lo que vendrá: Es escenario infinito para Louis-Ferdinand Céline: Un inmenso, total, redondo tacho de basura que abarcará el globo terráqueo. Hay que saberlo: El cubo de la basura es un adelantado del porvenir y no una rémora del pasado; es el único objeto de ciencia ficción que podemos conocer personalmente, el único trozo de futuro entre nosotros.</p>
<p>Eso, y la ciega imbecilidad humana, que crece tan vigorosamente como se desarrolla la técnica de enmugrecer el lugar donde se vive.</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p><strong>Continúa en&#8230;</strong><br />
<em>El libro de Jorge</em>: <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-dios-y-su-antonimo-diablo/" target="_blank">Objeto: Dios y su antónimo Diablo</a></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorge-objeto-tacho-de-basura-2/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Tacho de basura</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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			</item>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Mosca</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-mosca-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Jan 2016 09:30:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Maggi]]></category>
		<category><![CDATA[Discodromo]]></category>
		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
		<category><![CDATA[Traducciones del alemán]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Mosca Hace tiempo quedó establecido que el ancla de los caballos es lisa; una comba amable,...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-mosca-2/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Mosca</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: Mosca</strong></p>
<p>Hace tiempo quedó establecido que el ancla de los caballos es lisa; una comba amable, redondeada y lisa; el escorzo de un seno de mujer visto con lupa.</p>
<p>Sucede a veces, sin embargo, que se producen erupciones en esa piel de tirante, las cuales erupciones adoptan la apariencia de porotos negros diseminados; y es a esta patología dermática que llama el doctor Lubbe, A.M. “acné caballeril”.</p>
<p>Todo equino que padezca acné –escribe el profesor de Pretoria– tendrá escozores, molestias que se manifestarán de inmediato por la oscilación de péndulo invertido que adoptará la cola del animal, abandonando su lacia posición de reposo para erguirse de pronto y actuar a la manera de un limpia parabrisas que abanica la zona afectada refrescando la picazón” (Véase, South African Medical Journal: “A comparative Study of Rural and Urban Venda Males”).</p>
<p>Las pelotillas negras que el vigoroso colear yeguarizo desprende del cuarto trasero de la cabalgadura se conocen vulgarmente como “tábanos”; tales excrecencias no deben confundirse, pese a todo, con la cazcarria ovina que es una simple masa inerte. Por el contrario, los puntos negros nacidos en la grupa del rocín, al ser movidos por el cólico plumerazo, pueden remontarse asombrosamente, y echándose a volar, convertirse en criaturas del aire.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>El presente opúsculo, justamente, pretende ser una contribución al trazado de las primeras diferencias esenciales y existenciales entre los abrojos y las moscas.</p>
<p>En un libro que no sabemos si llegó a publicar, el señor Osvaldo Spengler decía: “Contemplad las flores en el atardecer, cuando al sol poniente se van cerrando unas tras otras. Una desazón, un sentimiento de misteriosa angustia invade el ánimo ante esa existencia ciega, somnolienta, adherida a la tierra. La selva muda, los prados silenciosos, aquel matorral y esta rama no pueden erguirse por sí solos. El viento es quien juguetea con ellos. En cambio, la mosca es libre: danza en la luz del ocaso: se mueve y vuela donde quiere.</p>
<p>Una planta es por sí misma nada. Constituye un fragmento del paisaje en donde el ocaso la obligó a arraigar. El crepúsculo, la fresca brisa, la oclusión de las flores, nada de esto es causa y efecto, ni peligro que se advierte, ni resolución que se toma, sino un proceso uniforme de la naturaleza, un proceso que verifica junto a la planta, con la planta y en la planta. Por sí, la planta no es libre de esperar, de querer o de elegir.</p>
<p>En cambio, el animal puede elegir. El animal vive desprendido del resto del mundo. Ese enjambre de mosquitos, que siguen danzando sobre el camino, aquella ave solitaria que hiende el cielo crepuscular, la zorra que espía un nido –todos estos son pequeños mundos por sí, inclusos en otro mundo mayor. El infusorio invisible para los ojos humanos, el infusorio que vive en una gota de agua la breve vida de un segundo, en un minúsculo pliegue del líquido, el infusorio que vive en una gota de agua la breve vida de un segundo, en un minúsculo pliegue del líquido, el infusorio es libre e independiente frente al conjunto cósmico. El roble gigantesco, en una de cuyas hojas se estremece esa gota de agua, no lo es”.</p>
<p>Partiendo de bases similares hemos sostenido que el abrojo es conservador y retrógrado, un peso muerto aferrado a su rutina, mientras que la mosca improvisa, decide, elige. Sabiamente, escribe Klug, Ulrich en “Ensayos de Filosofía del Derecho”: La mosca es una gota de libertad y poco importa que a veces salpique el estiércol. Puede ser un modo de prepararse para volar más alto”.</p>
<p>La planta tiene existencia, pero la mosca tiene vigilia. No es un hecho banal en consecuencia, que la mosca mire por cientos de ojos: está vigilando, ansiosamente, se desborda de precaución, está aprendiendo, enterándose del mundo; necesita saber qué pasa; va a resolver y en eso le va la vida.</p>
<p>El abrojo, en cambio, vive fijo y en la oscuridad; su nombre está diciendo que abjuró de los ojos. Todo en la vida se clasifica según estos dos verbos: prenderse y desprenderse. Solo aquellos que estén ligeros de equipaje, asistidos por el espíritu joven podrán preguntarse: ¿dónde? Esta es la pregunta del que despierta. La planta vive y engendra vida; pero no nace, crece.</p>
<p>La experiencia íntima de la profundidad es un potente disparo que parte de un centro luminoso y hiende el espacio hacia las lejanías invisibles. El yo es un concepto visual; “La planta no mira ni ve, ni tiene mundo sensible que se desplace, está incrustada, cree que sus relaciones con el pequeño lugar que la rodea son el universo. Es lo que se llama “espíritu provinciano”.</p>
<p>Por eso cabe recomendar cierta prudencia en las tardes de verano. Esa mosca insistente que fastidia, está cuajada de ojos, averiguando, ejerciendo su libre arbitrio para preferir este o aquel camino; está procurando determinar de dónde vendrá el peligro y qué conviene hacer; está ejerciendo noblemente su vida, de modo muy superior a la modorra vulgar de aquel que, en medio de la siesta, lanza un manotón para espantarla.</p>
<p>Los sabios tienen tendencia a compararse con los tábanos.</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p><strong>Continúa en&#8230;</strong><br />
<em>El libro de Jorge</em>: <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/el-libro-de-jorge-objeto-tacho-de-basura-2/" target="_blank">Objeto: Tacho de basura</a></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-mosca-2/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Mosca</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Cuernos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Jan 2016 09:30:18 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del sueco medioeval Objeto: Cuernos Cuando las familias se desarreglan y la mujer se arregla, al hombre suelen nacerle pezuñas...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del sueco medioeval</strong></p>
<p><strong>Objeto: Cuernos</strong></p>
<p>Cuando las familias se desarreglan y la mujer se arregla, al hombre suelen nacerle pezuñas en la cabeza, como si la primavera de ella hiciera crecer brotes de novillo en la frente de él.</p>
<p>Se trata de un par de extraños aparatos en forma cónica sinuosa que se colocan simétricamente sobre los parietales a efectos de embanderar la fisonomía del sujeto que desde entonces cobra una apariencia feliz y serena, como de día de fiesta o monarca coronado.</p>
<p>El sociólogo belga, Ramadier, Francois Louis (1899– 1923) sostiene que estas elevaciones que no aparecen en el espejo son, sin embargo, fácilmente reconocidas por la comunidad y facilitan la convivencia.</p>
<p>“Obran como lubricantes sociales –escribe Ramadier– corroboran, dan y toman y ayudan a la digestión”.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Sin incurrir en la variedad desprolija y un tanto vaga de la sociología (el autor debió precisar qué dan y qué toman) puede admitirse –después de las serias estadísticas de París– que un hombre con pararrayos de guampa está menos expuesto a las tormentas de la cólera propia o ajena. Todo cornudo emite placidez por sus antenas –destaca el sueco Geijer, Erik G. (1783–1847).</p>
<p>Los portadores de cornamenta van por la vida gozosamente condecorados, haciendo esfuerzos por llevar con modestia su talento especial; enarbolan su propia mujer poniéndola de estandarte y así entran a las reuniones sociales, como el barco insignia de una flota, empavesados por sus propios cuernos a modo de alegres gallardetes y resultan inconfundibles porque usan corbata a rayas o estilográficas o los zapatos lustrados o reloj de pulsera en la muñeca o también por una sonrisa prendida con un alfiler sobre el lado izquierdo de la boca, tapando el pequeño lamparón de fracaso o, lo que es peor, una cierta tristeza definitiva.</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 15 de enero publicaremos, de las <em>Traducciones del alemán</em>, <em>Objeto: Mosca</em>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Ombligo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Jan 2016 09:30:04 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Ombligo Ha podido observarse que el vaciado de una arruga donde se dibuja la enseña japonesa...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: </strong><strong>Ombligo</strong></p>
<p>Ha podido observarse que el vaciado de una arruga donde se dibuja la enseña japonesa del sol naciente hunde el epicentro de la ancha bóveda abdominal que los seres humanos llaman “vientre”. Esta pequeña cicatriz caverna recibe, a su vez, el nombre de “ombligo”, derivación de “umbrigo” o –más propiamente– de “umbrío” (porque es lugar que casi siempre se tiene a la sombra).</p>
<p>Pacientes investigaciones paleológicas han permitido descifrar el ombligo. Hasta hace muy poco se pensó, equivocadamente, que este frunce fuera la impresión digital del alfarero. El gran Hacedor, después de construir con barro el primer hombre, habría firmado la obra apretando el pulgar contra el vientre de su criatura, como quien toca timbre.</p>
<p>Pero sucede ahora que el avance de la paleografía permite leer al pie de la letra los cuneiformes estrellados del ombligo y las conclusiones son terminantes aun cuando satisfagan muy poco a los metafísicos de siempre que una vez más ven fallidas sus especulaciones.</p>
<p>En efecto, el ser humano no es una cerámica de sello que lleve sobre las tripas una marca prestigiosa y la consabida leyenda: ‘made in Paradise’. No. Las hipótesis fantasiosas han quedado reducidas a simple mitología pintoresca. Actualmente la ciencia exacta devela verdades. La naturaleza no hace poesía, es poesía. Las comprobaciones de Zimmern, H. (Véase: Assyrische chemishtechnische Rezepte, Bonn, 1975) no admiten réplica. En el criptograma del ombligo está escrita claramente una sola palabra: “Hombre”.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>El descubrimiento, nada banal, permite sacar valiosas conclusiones. El mundo debió estar muy entreverado, al aparecer la especie humana, puesto que el Creador, para evitarse confusiones, tuvo que ponernos una etiqueta. Esto explica por qué el ombligo cayó en desuso el día que el caos inicial fue ordenado. (Conforme: García, G. 1928– actualidad). “Hudert Jahven von Einsmkeit pág. 47: “Con un hisopo entintado marcó cada cosa con su nombre: mesa, silla, reloj, puerta, pared, cama, cacerola. Fue al corral y marcó los animales y las plantas: vaca, chivo, puerco, gallina, yuca, malanga, guineo”). Pero de la espectacular lectura zimmerniana también fluyen conclusiones de carácter ético: diariamente hay que mirarse el ombligo y leer a conciencia su mensaje; no siempre recordamos que el membrete redondo impreso en nuestro centro visceral dice de manera imborrable: “hombre”; y no lobo, puñal, desprecio o poca cosa. En ese punto preciso cae sin pausa la gota de sustancia apacible que nos hace humanos, la gota que horada la piedra del hambre negra. Por eso, seguramente, cuesta tanto creer en la existencia del infierno. ¿Quién merecerá ser condenado por la eternidad si durante todos los días de su vida estuvo indeleblemente besado, marcado a fuego por la madre que lo engendró? No ha habido hombre suficientemente malvado como para borrar el ombligo de su cuerpo; es bueno recordarlo cuando aparecen los grandes, los tremendos, los que pretenden llevarse el mundo por delante: hay una taza de paredes blandas llena de tibieza detrás de la terrible hebilla del cinturón sobre la cual sostienen los pantalones de su machismo animal.</p>
<p>Mientras se producen los crímenes del poder, del sexo o de la avaricia (AM ANFANG WAR DIE TAT) el ombligo inocente, boquita redonda, silba y silaba en el medio de la barriga su canción infantil.</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 8 de enero publicaremos, de las <em>Traducciones del sueco medioeval</em>, <em>Objeto: Cuernos</em>.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-ombligo/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Ombligo</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Cama</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Dec 2015 09:30:04 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Cama El caminador y el parado se cansan de subir al mundo desde sus pies; entonces...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: C</strong><strong>ama</strong></p>
<p>El caminador y el parado se cansan de subir al mundo desde sus pies; entonces se pliegan por la cadera y apoyan provisoriamente la parte media posterior y se quedan con cara de pensar en otra cosa; pero ya en la intimidad, esos mismos solemnes que se recuestan tan tiesos en el respaldo –aún los escribanos, terratenientes y arzobispos– necesitan sentarse completamente, aplanando sillones todo alrededor y piden, en consecuencia, un cuadrilátero de uso interno donde soltarse del todo. Cualquier bicho necesita cada noche un zafarrancho general de anatomía en grado de despatarro. Entre los humanos esta inmersión en la inocencia se efectúa, invariablemente, en un baño de dormir de especiales características y tamaño constante, que se denomina “cama”.</p>
<p>Se trata de un aparato en forma de piano tendido, con lomo de gato manso acolchonado, vale decir: un ladrillo de grandes proporciones, capaz de aplastar a una persona, que prudentemente se coloca siempre debajo de ella, interponiendo, entre su superficie rigurosa y el durmiente, un jergón y, sobre él, un lienzo del mismo tamaño, forma y color que una pantalla de cine común. Lo extraordinario del mecanismo así concebido radica en el doble uso simultáneo que ofrece a sus consumidores.</p>
<p>Siendo de construcción tan elemental, la cama permite a sus tripulantes –cuando se utiliza como plataforma de lanzamiento de dos plazas– la realización de variados ejercicios conjuntos, de carácter inexplicable y consecuencias no siempre previsibles (véase: Claro de luna, Reproducción, Divorcio).</p>
<p>Pero más allá de estos dúplex gimnásticos bastante absurdos, cuando la máquina se aplica en forma individual, se presta a la realización de operaciones tan delicadas como la autosugestión hipnótica con variación del metabolismo y en consecuente afloramiento del subconsciente, fenómeno este de la mayor importancia, al cual el lenguaje popular llama “soñar”, como si los sueños fueran cosas imaginarias y no la prensa diaria noticiando sobre la realidad que más importa: los bajos fondos de cada uno.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Scholtz, Helmut (1912–1973) publicó su “Die Goldene Regel”, Tubingen, 1967, un penetrante ensayo donde traza el primer paralelo científico entre la cama y la bicicleta dentro de una misma categoría, no basta definir ambos objetos como “vehículos silenciosos”. Y acto seguido observa sagazmente: “Se trata de máquinas para ir y volver. En consecuencia el cambio de lugar es lo que menos importa. En el Tour de France o en la Vuelta Ciclista del Uruguay, todos terminan donde empezaron y esto es exactamente lo que sucede después de una pesadilla: el dormido despierta en el lugar en que se durmió. Es claro pues que ni el velocípedo ni el mueble de dormir imponen a sus usuarios una modificación en el espacio”.</p>
<p>Con todo, a nuestro juicio, la asimilación no puede ser tan absoluta. Pedalear trepando la cuesta de una montaña resulta siempre agotador, en cambio, dormir en subida descansa.</p>
<p>En el mismo orden de ideas, el capítulo dedicado a la almohada aparece como poco fundado, le falta funda.</p>
<p>A esto se suma la refutación de Wassen–Wassen, que es ilevantable “La bicicleta a vela es todavía un ideal inalcanzable, mientras que la noción de sábana es imprescindible para quien se acuesta”. Con todo, estas son críticas muy menores. El ensayo publicado en Tubingen hace casi diez años, sigue siendo aún hoy, el aporte más valioso en esta materia cuando se llega a lo que realmente importa.</p>
<p>Acierta Helmut Scholtz, cuando recomienda a las jovencitas alemanas que eviten indistintamente las caídas que pueden producirse en sus transportes ciclísticos o de alcoba y es de aplaudir, asimismo, su energía al exigirles un severo control antidoping, cada mañana, antes de largar de nuevo.</p>
<p>Por si esto fuera poco, las observaciones de Scholtz alcanzan resultados definitivos en la última parte de su espléndido paralelo, en el capítulo titulado: “Análisis postural”.</p>
<p>“La posición en la bicicleta y durante el sueño es la misma” –escribe el autor– “la columna vertebral levemente curvada, una pierna más encogida que la otra y los brazos un poco hacia adelante. En algunos casos el durmiente pliega un brazo y lo coloca debajo de la almohada y sobre él recuesta la cabeza, pero también un ciclista en plena marcha procura a veces oír si su reloj de pulsera sigue funcionando y con ese fin levanta una mano hasta la oreja, entonces las dos posturas corporales vuelven a ser idénticas. Se ha objetado” –continúa Scholtz– “que duerme tendido, siguiendo una línea horizontal, mientras que solo se puede andar en bicicleta con la máquina, derecha, en buen equilibrio y sobre ella, perpendicular al piso, al pasajero. Tal argumento parte de un sofismo de falsa posición, muy fácil de destruir; para ello bastará un ejemplo: ¿la fotografía que está en su marco, colgada en la pared, deja de ser esa misma fotografía cuando se pega en un álbum y se guarda de plano en el estante del ropero? No, en modo alguno” –se contesta el maestro– “La asimilación que venimos desarrollando” –concluye– “es tan profunda que las diferencias entre una cama camera y el tándem no pueden establecerse en el estado actual de nuestras investigaciones: por eso, más de un matrimonio se ha perdido por hacer rueda libre, creyendo dormir, en el momento de cruzar las esquinas peligrosas”.</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 1º de enero publicaremos, de las <em>Traducciones del alemán</em>, <em>Objeto: Ombligo</em>.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-cama/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Cama</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El libro de JorgeVerbos: Caerse y levantarse</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Dec 2015 09:30:40 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Verbos: Caerse y levantarse Hay un hecho espiritual básico que consiste en caerse y que es también,...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorge-verbos-caerse-y-levantarse/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Verbos: Caerse y levantarse</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Verbos: Caerse y levantarse</strong></p>
<p>Hay un hecho espiritual básico que consiste en caerse y que es también, naturalmente, el principio de nuestro fundamento.</p>
<p>En realidad, como descubrió el filósofo alemán Franz von Baader (1765-1841), nos caemos cuando buscamos apoyo. Aunque no lo sepamos. Uno se cae y, como consecuencia, se da un porrazo y el porrazo se lo da cuando encuentra, al fin, aunque quizá de manera demasiado brusca, algo en qué apoyarse.</p>
<p>De ahí la importancia de caerse.</p>
<p>Es lo que también estudió el psicólogo contemporáneo Ludwig Biswanger cuando analizó la expresión “caerse de las nubes”; es gracias a que nos caemos de las nubes que encontramos la tierra.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>El mismo Franz von Baader ya había afirmado que precisamente el nombre de tierra, terra, provenía de la inversión del hecho que determinó nuestro fundamento, la detención, en francés, el arret —y al revés: terra—. La tierra es la detención, el arret, la aparición de un fundamento que detiene nuestra germinal caída.</p>
<p>Lo fundamental del hombre es caerse. Por suerte eso está siempre al alcance de todos. Lo dice bien nuestra popular canción: “un tropezón cualquiera da en la vida”. Casi se diría que con el tropezón nacemos a la tierra. Solo que hay que cuidar un equilibrio básico de fuerzas: tropezar, está bien; caerse, también, pero para detenerse al fin en la superficie. No hay que caerse con tanto entusiasmo que al final nos quedemos enterrados. Todos los movimientos hacia abajo deben tener por lo menos un límite y en todo caso compensarse con un movimiento hacia arriba.</p>
<p>La importancia de caer se entiende mejor si se piensa en el peligro mayor que significa flotar. Siempre es mejor caerse de una vez, “caerse de las nubes” y terminar pisando tierra, que no andar flotando. El que anda flotando ni pisa ni vuela. Y además, por lo tanto, ni siquiera sube.</p>
<p>Por eso se dice también teológicamente que en el principio fue la caída.</p>
<p>Además, todo el que cayó quiere levantarse, y precisamente eso, esa voluntad de levantarse y de subir, es lo que hace hombre al hombre. Pero ¿cómo podría querer subir, si antes no se hubiera caído?</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 25 de diciembre publicaremos, de las <em>Traducciones del alemán</em>, <em>Objeto: Cama</em>.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorge-verbos-caerse-y-levantarse/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Verbos: Caerse y levantarse</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Tortuga</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Dec 2015 09:30:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Maggi]]></category>
		<category><![CDATA[Discodromo]]></category>
		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
		<category><![CDATA[Traducciones del alemán]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Tortuga Muchacha es un empuje de frescura en medio de risas, dientes y colores, pero puede...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-tortuga/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Tortuga</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: Tortuga</strong></p>
<p>Muchacha es un empuje de frescura en medio de risas, dientes y colores, pero puede detenerse y cavilar, decaer, enredarse y quedar sensata, curtirse, cuartearse en grietas y así, sucesivamente, empedernirse de sequía en sequía. Hacia el final de tanta ceniza, está la tortuga: una lenteja de mundo interior y cáscara pesada; un cargo de conciencia en forma de carozo; lo que se queda cuando todo corre, fluye y se va; un recuerdo embalsamado; el sombrero de la tía Eulalia; la estatua de un parpadeo.</p>
<p>Piedra es todo galápago que consiguió ensimismarse completamente.</p>
<p>La tortuga se hunde más hondo en la tortuga que en el mar; así aparecen ciertas playas cubiertas de guijarros; son tortugas que se bandearon de profundidad. Cuando uno de estos cantos rodados tiene la desgracia de oír algo y comete el error de desperezarse y volver un poco, aparecen cuatro patas lentas y una uña principal con ojos que se balancea. Entonces, comienza a manar en el corazón de los compasivos una lástima sin fondo; es demasiado enloquecido el esfuerzo que está haciendo ese pedernal tallado por imitar a los animales; es demasiado sufriente, es atroz esa pugna ovalada que se arrastra; ¿para qué se martiriza tanto la roca por fingir que vive?</p>
<p>Se dice “tortuga” a la tortura de una piedra pretenciosa.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 18 de diciembre publicaremos, de las <em>Traducciones del alemán</em>, <em>Verbos: Caerse y levantarse</em>.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-tortuga/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Tortuga</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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