Blogs

El libro de Jorge
Objeto: Tacho de basura

Facebook Twitter Whatsapp Telegram

Traducciones del alemán

Objeto: Tacho de basura

Las vergüenzas domésticas y las cáscaras de banana son cosas iguales, que se tratan como si fueran Juana de Arco; no gustan, molestan, dan asco y, por consiguiente, son llevadas a la hoguera hasta que se queman completamente.

Las dueñas de casa son las encargadas de dirigir el tránsito y, a la manera de los guardas de ómnibus (“Más adelante, por favor. Pasando”; “Un pasito más que hay sitio”), van empujando cada mañana, todos los días, el montón de basura hacia una vasija engañosa en forma de cono, prisma o cilindro, pero que técnicamente se denomina "el cubo de los desperdicios”.

Como si el azar de los dados interviniera en el destino de lo que se acumula, se barre, se corta, se saca y se tira. Los espíritus inmundos deben ser arrojados necesariamente, y la gendarmería implacable se llama "señora"; y en esto de las señoras no juegan; están limpiando desde que las monas empezaron a espulgar a sus monitos y lo hacen con toda seriedad. Es menos grave tocar una mujer ajena que cambiarle de lugar la escoba a la esposa legítima.

Pero es a partir de Pasteur, Louis, que el asco cobra carácter religioso, y, así, el mero hecho de lavar un poco, barrer y sacudir y sacar la suciedad, adquiere una hache y sentido metafísico de lucha contra el mal y pasa a denominarse con nombre de diosa griega: Higiene.

Desde entonces el tacho de basura desborda fuerzas malignas, microbios, conjuros capaces de causar las mayores desgracias en el seno de la familia. La lata humilde que está en la cocina, llenándose de impurezas, se convirtió en el manejo negro que contamina y mata.

Resulta penoso para el investigador comprobar que cada individuo humano constituye una industria completa de producir basura; sus funciones vitales se cumplen degradando alimentos, y sus emociones se manifiestan por sudor y lágrimas: Su pensamiento contamina el globo, llenándolo de polución y las sucesivas abstracciones envenenan las aguas, acumulan detritus, transforman el aire en gas mortal.

La Cenicienta de la cocina, pues, el recipiente de los residuos, es un anticipo a escala familiar, un profeta de lo que vendrá: Es escenario infinito para Louis-Ferdinand Céline: Un inmenso, total, redondo tacho de basura que abarcará el globo terráqueo. Hay que saberlo: El cubo de la basura es un adelantado del porvenir y no una rémora del pasado; es el único objeto de ciencia ficción que podemos conocer personalmente, el único trozo de futuro entre nosotros.

Eso, y la ciega imbecilidad humana, que crece tan vigorosamente como se desarrolla la técnica de enmugrecer el lugar donde se vive.

* * *

El libro de Jorge es el blog de Carlos Maggi en EnPerspectiva.net. Actualiza los viernes con uno de los textos de El libro de Jorge, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial Discodromo en agosto de 1976.

Continúa en…
El libro de JorgeObjeto: Dios y su antónimo Diablo

Comentarios