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	<title>Sondor Archives - Radiomundo En Perspectiva</title>
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	<title>Sondor Archives - Radiomundo En Perspectiva</title>
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		<title>El sello (fonográfico) de hoy: Sondor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Oct 2017 22:47:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Urquiza esq. Abbey Road]]></category>
		<category><![CDATA[sellos discográficos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Esta es la primera nota de una serie dedicada a los sellos editores que apoyaron –y apoyan– a la música...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Esta es la primera nota de una serie dedicada a los sellos editores que apoyaron –y apoyan– a la música uruguaya y fueron elemento esencial para la difusión de nuestros artistas. El inicio no podría ser otro que un perfil de Sondor.</strong></p>
<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p>No es posible una mirada en profundidad del desarrollo de la música uruguaya en sus más diversos géneros y estilos sin adentrarse en la historia de Sondor, poseedora, seguramente, del catálogo más antiguo y numeroso de ediciones de discos uruguayos y empresa decana en materia de difusión de música nacional y también de grabación.</p>
<p>De las editoras que aún funcionan es la única que tiene un estudio de grabaciones propio y en su hora más gloriosa del punto de vista comercial sumaba además la cadena de disquerías Harmonic, también de su propiedad.</p>
<p>En el lejanísimo 1938, Enrique José Abal Salvo, nacido en 1919 y fallecido a avanzada edad en 2008, inauguró un modesto estudio de grabación. Apasionado de la tecnología del audio, don Enrique Abal era un curioso eterno y un infatigable investigador. Muchas de las soluciones tecnológicas que hicieron grande a su estudio fueron producto de su talento y su capacidad de improvisar.</p>
<p>En una era en la que el idioma francés aún era un protagonista de primera línea en la cultura uruguaya, bautizó a su estudio con la expresión francesa “Son d&#8217;or” ("sonido de oro"), que años después se castellanizaría a “Sondor”.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>En 1941, el estudio ya hacía grabaciones en discos de pasta, primero en Uruguay en realizar este tipo de registro fonográfico. El sello editor empieza a funcionar en 1944 con los entrañables discos simples de 78 RPM y en los años 50 la empresa empieza a fabricar los primeros discos larga duración –"long plays"– de 33 1/3 RPM. En 1960 Sondor fabricó el primer disco estereofónico del Uruguay.</p>
<p>También a comienzos de la década de 1960 empieza a trabajar en la empresa Enrique Abal Oliú, hijo de don Enrique, en la tarea de producción y difusión de los artistas uruguayos. Los músicos de mi generación conocieron sobradamente a “Quique” Abal, quien resultó para muchos la puerta de entrada al mundo del disco. Quique es además un notable fotógrafo y fue tremendamente lúcido en cuanto a las posibilidades de muchísimos artistas a quienes dio una primera oportunidad. Era celosísimo con los costos de producción, lo que enojaba a algunos músicos, pero no es exagerado decir que la música uruguaya en su conjunto está en eterna deuda con él.</p>
<p>Además de grabar –y fabricar– discos de música nacional, Sondor fue representante de importantes sellos extranjeros, entre los cuales se destaca especialmente CBS Columbia. Discos de figuras internacionales como los cantantes melódicos Roberto Carlos, Sandro, Sergio Denis o Julio Iglesias eran distribuidos y vendidos en nuestro país por la compañía Sondor. Lo mismo sucedía, a través de la etiqueta CBS, con nombres de primer orden del rock estadounidense como Santana, Blood, Sweat and Tears, Chicago o Simon &amp; Garfunkel.</p>
<p>Con el paso de los años, Sondor absorbió en su catálogo la producción de música nacional de sellos que habían cerrado sus puertas como Macondo, Clave, De la Planta y Apsa, incrementando aún más el archivo de música nacional que posee.</p>
<p>A mitad de la década de los 70, el viejo estudio de la calle Rio Branco, donde se grababa en una primitiva consola y un grabador de apenas dos pistas, dejó lugar a un nuevo estudio de vanguardia para su tiempo, con una estupenda y amplia sala de grabación, notables micrófonos Neumann -que todavía siguen siendo incomparables para grabar a cantantes en nuestro medio- y un impactante grabador de ocho pistas en cinta de una pulgada.</p>
<p>Una somera revisión del catálogo de quienes editaron sus discos para la etiqueta Sondor alcanza para dimensionar la gravitación del sello. El tango uruguayo vio grabar para Sondor a nombres del peso de Miguel Villasboas, Antonio Cerviño, Donato Raciatti, César “Potrillo” Zagnoli y Romeo Gavioli entre muchos otros. Y es importante destacar que fue en Sondor que hizo sus primeras grabaciones el pedrense Julio Sosa.</p>
<p>Éxitos enormes de la música tropical surgieron en Sondor en las grabaciones de Karibe con K, Sonora Borínquen o Combo Camagüey. El canto de raíz nativa tiene en el catálogo de Sondor un enorme protagonismo. Baste mencionar que allí grabaron Amalia de la Vega, Alfredo Zitarrosa, Los Olimareños, Santiago Chalar, José Carbajal “El Sabalero”, Pepe Guerra, Carlos Benavídes, Carlos María Fossati, Tabaré Etcheverry, Juan Peyrou, Pablo Estramín, Los Zucará, Larbanois y Carrero y hasta artistas fundacionales de esa corriente como Aníbal Sampayo y Osiris Rodríguez Castillos.</p>
<p>En el ámbito del rock y la balada urbana, grabaron sus discos en Sondor Ruben Rada, Eduardo Mateo, Eduardo Darnauchans, Alberto “Mandrake” Wolf, Gastón Ciarlo “Dino”, El Sindykato, y hasta Canciones para no dormir la Siesta. También grabaron allí figuras del área clásica de primer nivel internacional como los guitarristas Olga Pierri y Abel Carlevaro, el bandoneonista René Marino Rivero y el pianista Hugo Balzo.</p>
<p>Por lo demás, dadas las bondades del estudio, importantes artistas extranjeros vinieron a grabar en Sondor de Montevideo; entre ellos: Osvaldo Pugliese, Roberto Goyeneche, Leopoldo Federico, Adriana Varela, Pappo, Sandra Mihanovich, Armando Manzanero y Joan Manuel Serrat.</p>
<p>Más allá de la larguísima y cordial relación personal que mantengo con Quique Abal y su hermano Rafael, le tengo a Sondor un cariño más que especial. En su estudio grabé por primera vez en mi vida, a los 19 años, cuando todavía don Enrique Abal Salvo andaba por allí, yendo y viniendo.</p>
<p>Allí compartí sesiones con nombres del peso de Jorge Galemire, Eduardo Darnauchans, Jaime Roos y Hugo Fattoruso.</p>
<p>Allí grabé mi disco de tango en homenaje a Gardel y mi disco de canciones napolitanas. Allí asistí a la grabación del maravilloso <em>Sansueña</em> de Eduardo Darnauchans prácticamente sin faltar a una sola sesión entre 1977 y 1978.</p>
<p>Allí grabé junto a Jorge Galemire el simple con el que nuestro dúo dio a conocer <em>Vals de Pocitos</em>, nuestra canción más difundida.</p>
<p>Allí, invitado por Rafael Abal, di una charla un fin de semana del Patrimonio en el que también canté tangos.</p>
<p>Allí está mi nombre en una placa ubicada en el pasillo que lleva a la sala de grabación con la enorme nómina de artistas que han grabado en el estudio. Por llamarme "Eduardo" figuro nada menos que entre los nombres de Eduardo Darnauchans y Eduardo Mateo.</p>
<p>Y allí disfruté al grabar con técnicos estupendos y grandes personas como Hugo Manzini, Henry Jasa, Willy De León y su hijo Gustavo.</p>
<p>Cada vez que voy por Sondor la emoción siempre es parte de esa visita. Entro al local de Rio Branco 1530, veo el piso de parqué de la sala, los micrófonos Neumann, los legendarios pianos Steinway &amp; Sons&#8230; y entro en la historia de la música popular uruguaya y, por cierto, en mi propia historia.</p>
<p>***</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Eduardo Rivero</a> en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.</em></p>
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		<title>Urquiza esq. Abbey RoadLa historia nunca contada del Sansueña (segunda parte)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Dec 2015 09:30:29 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Eduardo Rivero /// —Loco, parecés un moro Berebere— dijo Darnauchans apenas me vio entrar por la doble puerta de la...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/la-historia-nunca-contada-del-sansuena-segunda-parte/">&lt;em&gt;Urquiza esq. Abbey Road&lt;/em&gt;&lt;br&gt;La historia nunca contada del &lt;em&gt;Sansueña&lt;/em&gt; (segunda parte)</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p>—Loco, parecés un moro Berebere— dijo Darnauchans apenas me vio entrar por la doble puerta de la sala de grabación. Era el 10 de enero de 1977 y yo había ido al estudio directamente desde Marindia, con la piel absolutamente tostada. Empezaba la grabación del nuevo disco de Eduardo Darnauchans, todavía sin nombre, y yo no podía faltar. Allí iban a trabajar mis dos compinches de Nosotros Tres, el Darno y Jorge Galemire, quien se iba a encargar de los arreglos y de tocar casi todo lo que sonaría en esas sesiones que duraron hasta el 1º de marzo de 1978. No lo sabíamos, pero ese 10 de enero empezaría a nacer una obra maestra.</p>
<p>Es curioso porque recién en el siguiente álbum, <em>Zurcidor</em>, Darnauchans explotaría realmente como letrista. En <em>Sansueña</em> hay apenas dos letras suyas –<em>Final</em>, en colaboración con Victor Cunha, y <em>Memorias de Cecilia</em>– pero la gente lo ha convertido en su disco preferido de la carrera del más grande baladista uruguayo.</p>
<div id="attachment_11982" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11982" class="wp-image-11982 size-medium" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2015/12/portada-Sansueña-ok-300x300.jpg" alt="portada-Sansueña-ok" width="300" height="300" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/12/portada-Sansueña-ok-300x300.jpg 300w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/12/portada-Sansueña-ok-150x150.jpg 150w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/12/portada-Sansueña-ok-200x200.jpg 200w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/12/portada-Sansueña-ok-90x90.jpg 90w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/12/portada-Sansueña-ok-64x64.jpg 64w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/12/portada-Sansueña-ok.jpg 600w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><p id="caption-attachment-11982" class="wp-caption-text">Portada de Sansueña.</p></div>
<p><em>Sansueña</em> vio la luz en 1978 y es una colección de canciones maravillosas, cantadas por un Darnauchans en la plenitud de sus medios vocales y acompañado por un talento gigantesco como Jorge Galemire, quien le aporta a esas canciones un irresistible toque de pop británico de los 60, entre muchos otros condimentos inesperados. Mostró a un Darno más maduro y electrificado, más recostado que nunca al rock y a la balada <em>folk</em> de cuño dylaniano, y eso resultó irresistible para su público.</p>
<p>En enero de 1977 hacía muy poco que Sondor había inaugurado su nuevo estudio –el mismo que tiene hoy–, al lado de donde fuera su histórica sala de grabación. Era fascinante entonces contar con aquella sala gigantesca, con su piso de parquet, sus paredes de ticholos a la vista, sus <em>boxes</em> para grabar percusión y voces al fondo, su enorme cabina de control con dos inmensos bafles colgados del techo sobre el ventanal que daba a la sala, dos filas de butacas como de cine para visitantes, la recién inaugurada consola de ocho canales –entonces única en el país– y el tremendo grabador Ampex de cinta de una pulgada. Todo olía a nuevo, a recién pintado.</p>
<p>La grabación resultó larga y trabajosa, al punto que tres técnicos se alternaron en la consola: Henry Jasa, José Luis Mussetti y Willy De León. Estuve allí prácticamente en todas las sesiones durante esos 14 meses. Como también estuvo Víctor Cunha, amigo del Darno desde su niñez en Tacuarembó y coordinador general del proyecto, siempre sentado en una suerte de pupitre alto –que todavía existe– junto al técnico de sonido, tomando nota de todo en una cuadernola.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Las primeras sesiones las vi desde las butacas de madera, ante la gran ventana que comunica el control con la sala de grabación, hasta que me venció el deseo compulsivo de estar lo más cerca posible de mis dos amigos creadores de maravillas y entonces me sentaba dentro del estudio, en el piso, y allí me calzaba los auriculares AKG-K240 donde todo lo que iba naciendo sonaba en mis propios oídos de una forma increíblemente emocionante.</p>
<p>El Darno iba y venía del control a la sala, escuchando el resultado de cada toma, ya feliz, ya contrariado, ya eléctrico y pasado de rosca, ya bajoneado, ya locuaz y chistoso, ya en reconcentrado silencio. Galemire, con sus rulos y su bigote, proponía ideas e iba construyendo en guitarras eléctricas, acústicas de cuerda de nylon y de cuerdas de acero, bajo, armónica, batería, contrabajo acústico y una sorprendente parafernalia de accesorios de percusión, soluciones creativas asombrosas. Fue una de sus cimas como músico.</p>
<p>No había un mango, y un montón de amigos prestaron sus instrumentos: el Chango Figueredo, fotógrafo amigo, su guitarra brasileña; los bateristas Santiago Ameijenda y Héctor Dufrechou, tambores y platillos; Raúl Pugash, ex integrante de la banda Cold Coffee, una estupenda guitarra de doce cuerdas a la que el Gale hizo sonar como nunca; la cantante de tango Yalta, una maravillosa guitarra clásica Ignacio Fleta, carísima, cuya sonoridad apoyó en forma inmejorable la voz alada del Darno, tomada por los legendarios micrófonos Neumann U87 que aún hoy prestan servicio en Sondor.</p>
<p>Como si hojeara un álbum de fotos aparecen en mi cabeza una y otra vez las imágenes que mis ojos atraparon desde aquel piso de parquet, con los auriculares siempre calzados. El Darno, a no más de dos metros, cantando del modo más bello <em><a href="https://youtu.be/uBSoewMPmB4" target="_blank">Final</a></em>, hoy un clásico: “Cuando te sientas sola/frente a la oscura puerta/y aquella lluvia incierta/toque tu sien y corra&#8230;”, una letra que tuve el honor de conocer meses antes cuando el Darno nos la mostró, de puño y letra en un cuaderno, a Galemire y a mí.</p>
<p>El Gale, a pocos pasos, agitando una cajita de fósforos Victoria frente al micrófono en <em>De despedida</em>. Su cuerpo menudito, casi escondido detrás del enorme contrabajo que le había prestado Quique Cano, tocando con arco en <em>Canción del tiempo y el espacio</em>. El Darno cantando <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=hwu9epZG4L8" target="_blank">Cápsulas</a></em> con una sonrisa sardónica y los ojos cerrados: “El pobre Juan de Dios tras de los éxtasis/del amor de Aniceta fue infeliz&#8230;”</p>
<p>Las guitarras elétricas que Galemire iba agregando con su Giannini brasilera –su primera guitarra eléctrica– en el final de <em><a href="https://youtu.be/yAVthU6UQfU" target="_blank">El instrumento</a></em>. El Darno, siempre ahí al ladito, con su voz casi susurrando la letra de <em>He olvidado la noche</em> y de <em>Los reflejos</em>.</p>
<p>También me veo sentado en las butacas del control con un entonces adolescente Mauricio Ubal a mi lado, compañero del liceo nocturno en el Dámaso y aún un simple aficionado, mirando asombrado a su admirado Darno cantando una toma tras otra de <em>Décimas de la paloma</em>.</p>
<p>Estuve allí, a mis 25 años, y hasta canté coros en <em>Ni siquiera las flores</em>. Y hoy, con más de 60, en medio de esas noches de insomnio en las que todo lo malo se cruza por la cabeza, exorcizo esos fantasmas con las imágenes y los sonidos de aquellos meses mágicos en Sondor. Y el Darno vuelve a estar parado casi a mi lado, de ojos cerrados y campera de jean, soltando su voz deliciosa: “Conocerse claro está/que necesita su tiempo/con años que albañilean/y años de derrumbamiento&#8230;” Recuerdo conmovedor, canción de cuna para este adulto que quiere dormirse en paz.</p>
<p>***</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road</em> es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank">Eduardo Rivero</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los miércoles. La primera parte de esta crónica se puede leer haciendo <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/la-historia-nunca-contada-del-sansuena-primera-parte/" target="_blank">click aquí</a>.</p>
<div class="embed-responsive embed-responsive-16by9"><div class="iframe-container"><iframe class="embed-responsive-item"  title="Eduardo Darnauchans. «Sansueña»" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/a1YrjtotDwU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div></div>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">Video: <a href="https://www.youtube.com/channel/UCcEFFCUo9fD5DK1FcclyKUA" target="_blank">Tevé Ciudad</a></span></p>
<p>https://youtu.be/yAVthU6UQfU</p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: x-small;">Video: <a href="https://www.youtube.com/channel/UCojzcgjdLRuzo5IZGuHhd8A" target="_blank">Roberto Di Landro</a></span></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/la-historia-nunca-contada-del-sansuena-segunda-parte/">&lt;em&gt;Urquiza esq. Abbey Road&lt;/em&gt;&lt;br&gt;La historia nunca contada del &lt;em&gt;Sansueña&lt;/em&gt; (segunda parte)</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>Urquiza esq. Abbey RoadLa historia nunca contada del Sansueña (primera parte)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Rivero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Dec 2015 09:30:47 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Por Eduardo Rivero /// Al Darno y al Gale aún hoy compañeros de viaje . —¿Y si tomamos un Copsa,...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_11632" style="width: 810px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-11632" class="size-full wp-image-11632" src="https://www.enperspectiva.net/wp-content/uploads/2015/12/NosotrosTres-archivoRicardoFigueredo.jpg" alt="Gentileza de Ricardo Figueredo" width="800" height="450" srcset="https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/12/NosotrosTres-archivoRicardoFigueredo.jpg 800w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/12/NosotrosTres-archivoRicardoFigueredo-300x169.jpg 300w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/12/NosotrosTres-archivoRicardoFigueredo-728x410.jpg 728w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/12/NosotrosTres-archivoRicardoFigueredo-344x193.jpg 344w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/12/NosotrosTres-archivoRicardoFigueredo-400x225.jpg 400w, https://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2015/12/NosotrosTres-archivoRicardoFigueredo-180x100.jpg 180w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><p id="caption-attachment-11632" class="wp-caption-text">Gentileza de Ricardo Figueredo</p></div>
<p>Por Eduardo Rivero ///</p>
<p style="text-align: right;"><em>Al Darno y al Gale</em><br />
<em> aún hoy compañeros de viaje</em></p>
<p>.</p>
<p></p>
<p></p>
<p></p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>—¿Y si tomamos un Copsa, Darno? Mirá, ahí viene uno&#8230;<br />
—No seas floja, flaca, ¿ya estás cansada?</p>
<p>Eduardo Darnauchans y Graciela “Chichila” Irazabal, su nueva novia, caminaban y caminaban por la cuneta de la Interbalnearia, atravesando una nube de amor, haciendo dedo, intentando llegar a Marindia lo antes posible. Era la tarde del 15 de abril de 1976, jueves santo. Una tarde fresca, que aguijoneaba la campera de jean de Eduardo y el abrigo de paño rojo de Chichila.</p>
<p>Esa tarde se plantaría la semilla de <em>Sansueña</em>, el más célebre disco del Darno, un clásico venerable. En <em>Balada para una mujer flaca</em>, del disco <em>Zurcidor</em>, el Darno describiría esa tarde haciendo dedo con su inigualable genio:</p>
<p><em>“&#8230;De tu ventana hasta aquel jueves santo</em><br />
<em> cuanto queda</em><br />
<em> aquel milagro de carretera</em><br />
<em> con el pulgar paralelo a la sonrisa</em><br />
<em> y tu temblándome en el costado&#8230;”</em></p>
<p>Siempre me ha conmovido esa letra. Más sabiendo por boca del autor que ese fragmento refiere a esa tarde en la que el Darno y Chichila fueron a dedo a mi casa de Marindia. Esa noche, en el Club de Pesca del balneario donde me crié, Jorge Galemire, el Darno y yo, quienes nos conocíamos desde 1971, haríamos nuestro primer espectáculo juntos, semilla de lo que sería luego el ciclo de recitales <em><a href="http://www.tacuabe.com/disco/nosotros-tres/" target="_blank"><nobr>Nosotros Tres</nobr></a></em>.</p>
<p>A aquella primera presentación caótica y con poco ensayo seguiría, un mes después, una serie interminable de ensayos mágicos y a la vez durísimos que darían como resultado un mojón en mi vida en la música. Sucedieron en la casa de Adriana Tippmann, en la calle Juan María Pérez, en el corazón de Punta Carretas, a la que habían bautizado como Casagrande. En esa época el Darno y su amigo de siempre, Víctor Cunha, estaban viviendo allí.</p>
<p>En el living de esa casa y delante de una barra de amigos se pensó, se gestó y se ensayó <em>Nosotros Tres</em>, que se pondría en escena en un pequeño tabladito en el Shakespeare and Company Café Concert, en 21 de Setiembre y Coronel Mora, entonces regenteado por el célebre trío de actores Imilce Viñas, Pepe Vázquez y Jorge Denevi.</p>
<p>Cantábamos frente a mesitas con sillas de esterilla, ocupadas muchas veces, jueves a jueves, por las mismas personas. Era el momento más cruel de la dictadura y la generación de músicos previa a la nuestra estaba en la cárcel o el exilio. No lo sabíamos, pero ese hecho, más lo peculiar de nuestra propuesta, hicieron de <em><nobr>Nosotros Tres</nobr></em> un éxito impensado: tocamos durante 14 noches de jueves al hilo, desde el jueves 27 de mayo hasta bien entrado agosto.</p>
<p>¿Porqué les cuento todo esto? Pues porque allí empezó a nacer <em>Sansueña</em>. Sin <em>Nosotros Tres</em> no hubiese existido la química entre el Gale y el Darno, y Darnauchans no hubiera invitado jamás a Galemire a ser arreglador y multiinstrumentista en <em>Sansueña</em>, que hubiese existido igual pero bajo una forma muy diferente. De allí que aquel jueves de abril de 1976 forme parte, a un tiempo, de la historia de mi vida, y lo que es realmente importante, de la historia de la música popular uruguaya.</p>
<p>Se los cuento también porque ya no tengo al Gale ni al Darno para recordar por milésima vez cada pormenor de aquel momento único en el cual ocupé una sillita en escena, en medio de dos de los más grandes músicos de este país, y como si fuera poco, amigos. Algo que irá siempre conmigo y que nada ni nadie me podrá quitar. La sensación de escuchar de al ladito la voz baladística incomparable del Darno y la tremenda guitarra del Gale aún me conmueve, floreciendo una y otra vez en el jardín de la memoria.</p>
<p>Galemire y yo teníamos un dúo. El Darno ya era un solista de tremendo peso con un futuro disco ya conversado con la gente del sello Sondor. El dúo hacía su material propio, Darnauchans el suyo, acompañado por Galemire en guitarra. Yo cantaba tangos por primera vez en público, también acompañado por la guitarra de Jorge. El Darno cantaba canciones sefaradíes antiguas y los tres nos juntábamos en un “enganchado” de temas de los Beatles. Inolvidable.</p>
<p>El repertorio solista del Darno estaba formado por canciones que luego serían grabadas en el <em>Sansueña</em>. Ya estaban allí <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=hwu9epZG4L8" target="_blank">Cápsulas</a></em>, <em>Canción del tiempo y el espacio</em>, <em>De despedida</em>, <em>Soberbia</em>, <em>Cuando escucho una canción de Los Beatles</em>, <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=4QoxnBriecY" target="_blank">Miente</a></em>&#8230;</p>
<p>Galemire se convertiría en arreglador inmejorable y sorprendente multiinstrumentista, y yo en testigo de casi todas las sesiones de grabación llevadas a cabo en el Estudio Sondor entre el 10 de enero de 1977 y el 1º de marzo de 1978. Estuve allí, vi lo que ocurrió y cómo ocurrió, canté coros en una canción, asistí al parto sin dolor de un hijo dilecto de la música popular de este país.</p>
<p><em>El próximo miércoles 9 de diciembre publicaremos la <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/la-historia-nunca-contada-del-sansuena-segunda-parte/" target="_blank">segunda y última parte de esta crónica</a></em>.</p>
<p>***</p>
<p><em>Urquiza esq. Abbey Road</em> es el blog musical de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/eduardo-rivero/" target="_blank">Eduardo Rivero</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los miércoles.</p>
<p><strong>Foto:</strong> Jorge Galemire (izq.), Eduardo Rivero (detrás), Eduardo Darnauchans (der.), ca. 1976. Crédito: Archivo de Ricardo Figueredo.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/la-historia-nunca-contada-del-sansuena-primera-parte/">&lt;em&gt;Urquiza esq. Abbey Road&lt;/em&gt;&lt;br&gt;La historia nunca contada del &lt;em&gt;Sansueña&lt;/em&gt; (primera parte)</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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