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	<title>Traducciones del alemán Archives - Radiomundo En Perspectiva</title>
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	<title>Traducciones del alemán Archives - Radiomundo En Perspectiva</title>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Ventana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Feb 2016 09:30:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Ventana Cuando hay un no, hay rectangular. Tenemos ventana; es decir: una ausencia temporal de pared, cubierta...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorge-objeto-ventana-3/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Ventana</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: Ventana</strong></p>
<p>Cuando hay un no, hay rectangular. Tenemos ventana; es decir: una ausencia temporal de pared, cubierta con aire duro en forma de vidrio.</p>
<p>Resulta esencial para definir este objeto que la huelga de ladrillos sea real y absoluta y no meramente aparencial.</p>
<p>El fenómeno fue observado por el francés de Craon, Pierre (1518–1572), quien destacó que es muy común hallar en casas y otros edificios la presencia de visiones de intemperie pastoral, cubiertas de vidrio y en forma cuadrilonga, aunque no exista en este sitio ventana propiamente dicha; es el caso de los cuadros y –más modernamente– de las fotografías. De Craon fue el primero en atender debidamente al colgamiento como decisivo para la diferenciación entre cuadros y ventanas. Para separar paisajes por abertura de paisajes por decoración, el padre de la arquitectura francesa propone atender a la existencia o no del hilo y su sostén, método que desarrolla de manera preciso en su ensayo de 1568: “Cherchez le clou”, título cuya traducción aproximada a nuestro idioma podría ser “Hay que buscar el clavo”. Los desarrollos tecnológicos del renacimiento italiano probaron en Venecia, especialmente en Murano, la excelencia del método del clavo para no incurrir en confusión frente a espejismos o ventanas al revés que por esa época empezaron a poblar los salones elegantes.</p>
<p>La ventana estricta tuvo origen en la edad de piedra cuando los pueblos cazadores de Europa meridional empezaron a conservar sobre la roca de sus cavernas los grandes trofeos, cabezas de búfalos salvajes o de ciervos neolíticos, como quien colecciona medallas de opulencia.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Con intención idéntica, el día que un pueblo amante de su libertad logró abrir un camino largo en el espesor de los muros, al colgar con nostalgia ese recuerdo de los tiempos nómades, se inauguró la ventana, objeto ideal que no sirve para entrar y salir físicamente sino para ver el exterior y soñarse fuera de todo encierro, con la disponibilidad del mundo en la imaginación y no en los pies. (Véase: Goethe, Wolfang, Fausto, Monólogo I). Este es el sentido profundo de la frase de los primeros atomistas; “La ventana es la verdadera puerta del alma, por ella se va más lejos”. Principio no exento de riesgos, en más de un sentido y a propósito del cual cabe consignar que la ventana total y absoluta lleva al descampado mental, es decir: a la esquizofrenia; posibilidad esta que jamás encaran los metafísicos. Aunque lo cierto es que cuando un hombre se rodea de todas ventanas y ninguna pared (léase: está loco) entonces la realidad se llena de castillos en el aire y su dueño o creador los habita todos al mismo tiempo, así como vaga por todos los campos, aunque lo tengan preso y con chaleco de fuerza en la celda de un manicomio.</p>
<p>Nadie derrochó tantas ventanas como cierto holandés de nombre Van Gogh, Vincent. La roja cabeza de Van Gogh fue una fogata de libertades; y, por voltear tantos muros, al final, el techo se le cayó encima. Toda ocurrencia es un relámpago de locura cuya claridad enceguece. Santificados sean los sensatos pues ellos cerraron todas las ventanas y entre cuatro paredes están durmiendo profundamente.</p>
<p>* * *</p>
<p>Con esta entrega llega a su fin <em>El libro de Jorge,</em> el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Desde el <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/objeto-jorge/" target="_blank">15 de julio de 2015</a> publicamos aquí y por entregas, una cada viernes, los textos de <em>El libro de Jorge</em>, de Carlos Maggi, volumen editado originalmente en agosto de 1976 y que inauguró el recordado Club del Libro del programa radial <em>Discodromo</em>.</p>
<p><strong>Enlace relacionado</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/page/4/" target="_blank">Leer <em>El libro de Jorge</em> desde el comienzo</a></p>
<p><strong>Especial relacionado</strong><br />
<a href="https://www.enperspectiva.net/especiales/especial-celebrando-la-vida-de-carlos-maggi/" target="_blank">Celebrando la vida de Carlos Maggi</a></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorge-objeto-ventana-3/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Ventana</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Galleta marina</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Feb 2016 09:30:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Maggi]]></category>
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		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Galleta marina Resulta inexplicable que un trozo de madera que se ablanda en el agua pueda...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-galleta-marina/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Galleta marina</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: </strong><strong>Galleta marina</strong></p>
<p>Resulta inexplicable que un trozo de madera que se ablanda en el agua pueda llamarse “galleta marina”.</p>
<p>Si bien es cierto que un aparato de estos flota y puede mantenerse cierto tiempo en la superficie de las aguas, está terminantemente probado que la galleta marina no puede navegar por sí misma; ergo: no es marina.</p>
<p>Se carece de información fehaciente sobre capitanes y marineros y no se han hallado rastros históricos que permitan afirmar como lo hace Wacksmann, Aaron (1901-1942) que se practicó entre los fenicios el juego de las galletas. Para avalar tal tesis, el autor de “Introducción a la Fenicia” debió localizar algún damero extendido al grado de admitir galletas blancas y negras en sus cuadrados. En su estado actual, la tesis no pasa de ser una observación ingeniosa; no basta sostener que es más fácil comerse la dama del contrario si es de harina sólida que si es de pino torneado en forma de ficha.</p>
<p>* * *</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 12 de febrero publicaremos, de las <em>Traducciones del alemán</em>, <em><a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/el-libro-de-jorge-objeto-ventana-3/" target="_blank">Objeto: Ventana</a></em>, última entrega de <em>El libro de Jorge</em>.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-galleta-marina/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Galleta marina</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Tacho de basura</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Jan 2016 10:30:54 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Tacho de basura Las vergüenzas domésticas y las cáscaras de banana son cosas iguales, que se tratan...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorge-objeto-tacho-de-basura-2/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Tacho de basura</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: Tacho de basura</strong></p>
<p>Las vergüenzas domésticas y las cáscaras de banana son cosas iguales, que se tratan como si fueran Juana de Arco; no gustan, molestan, dan asco y, por consiguiente, son llevadas a la hoguera hasta que se queman completamente.</p>
<p>Las dueñas de casa son las encargadas de dirigir el tránsito y, a la manera de los guardas de ómnibus (“Más adelante, por favor. Pasando”; “Un pasito más que hay sitio”), van empujando cada mañana, todos los días, el montón de basura hacia una vasija engañosa en forma de cono, prisma o cilindro, pero que técnicamente se denomina "el cubo de los desperdicios”.</p>
<p>Como si el azar de los dados interviniera en el destino de lo que se acumula, se barre, se corta, se saca y se tira. Los espíritus inmundos deben ser arrojados necesariamente, y la gendarmería implacable se llama "señora"; y en esto de las señoras no juegan; están limpiando desde que las monas empezaron a espulgar a sus monitos y lo hacen con toda seriedad. Es menos grave tocar una mujer ajena que cambiarle de lugar la escoba a la esposa legítima.</p>
<p>Pero es a partir de Pasteur, Louis, que el asco cobra carácter religioso, y, así, el mero hecho de lavar un poco, barrer y sacudir y sacar la suciedad, adquiere una hache y sentido metafísico de lucha contra el mal y pasa a denominarse con nombre de diosa griega: Higiene.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Desde entonces el tacho de basura desborda fuerzas malignas, microbios, conjuros capaces de causar las mayores desgracias en el seno de la familia. La lata humilde que está en la cocina, llenándose de impurezas, se convirtió en el manejo negro que contamina y mata.</p>
<p>Resulta penoso para el investigador comprobar que cada individuo humano constituye una industria completa de producir basura; sus funciones vitales se cumplen degradando alimentos, y sus emociones se manifiestan por sudor y lágrimas: Su pensamiento contamina el globo, llenándolo de polución y las sucesivas abstracciones envenenan las aguas, acumulan detritus, transforman el aire en gas mortal.</p>
<p>La Cenicienta de la cocina, pues, el recipiente de los residuos, es un anticipo a escala familiar, un profeta de lo que vendrá: Es escenario infinito para Louis-Ferdinand Céline: Un inmenso, total, redondo tacho de basura que abarcará el globo terráqueo. Hay que saberlo: El cubo de la basura es un adelantado del porvenir y no una rémora del pasado; es el único objeto de ciencia ficción que podemos conocer personalmente, el único trozo de futuro entre nosotros.</p>
<p>Eso, y la ciega imbecilidad humana, que crece tan vigorosamente como se desarrolla la técnica de enmugrecer el lugar donde se vive.</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p><strong>Continúa en&#8230;</strong><br />
<em>El libro de Jorge</em>: <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-dios-y-su-antonimo-diablo/" target="_blank">Objeto: Dios y su antónimo Diablo</a></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorge-objeto-tacho-de-basura-2/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Tacho de basura</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Mosca</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Jan 2016 09:30:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Maggi]]></category>
		<category><![CDATA[Discodromo]]></category>
		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Mosca Hace tiempo quedó establecido que el ancla de los caballos es lisa; una comba amable,...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-mosca-2/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Mosca</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: Mosca</strong></p>
<p>Hace tiempo quedó establecido que el ancla de los caballos es lisa; una comba amable, redondeada y lisa; el escorzo de un seno de mujer visto con lupa.</p>
<p>Sucede a veces, sin embargo, que se producen erupciones en esa piel de tirante, las cuales erupciones adoptan la apariencia de porotos negros diseminados; y es a esta patología dermática que llama el doctor Lubbe, A.M. “acné caballeril”.</p>
<p>Todo equino que padezca acné –escribe el profesor de Pretoria– tendrá escozores, molestias que se manifestarán de inmediato por la oscilación de péndulo invertido que adoptará la cola del animal, abandonando su lacia posición de reposo para erguirse de pronto y actuar a la manera de un limpia parabrisas que abanica la zona afectada refrescando la picazón” (Véase, South African Medical Journal: “A comparative Study of Rural and Urban Venda Males”).</p>
<p>Las pelotillas negras que el vigoroso colear yeguarizo desprende del cuarto trasero de la cabalgadura se conocen vulgarmente como “tábanos”; tales excrecencias no deben confundirse, pese a todo, con la cazcarria ovina que es una simple masa inerte. Por el contrario, los puntos negros nacidos en la grupa del rocín, al ser movidos por el cólico plumerazo, pueden remontarse asombrosamente, y echándose a volar, convertirse en criaturas del aire.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>El presente opúsculo, justamente, pretende ser una contribución al trazado de las primeras diferencias esenciales y existenciales entre los abrojos y las moscas.</p>
<p>En un libro que no sabemos si llegó a publicar, el señor Osvaldo Spengler decía: “Contemplad las flores en el atardecer, cuando al sol poniente se van cerrando unas tras otras. Una desazón, un sentimiento de misteriosa angustia invade el ánimo ante esa existencia ciega, somnolienta, adherida a la tierra. La selva muda, los prados silenciosos, aquel matorral y esta rama no pueden erguirse por sí solos. El viento es quien juguetea con ellos. En cambio, la mosca es libre: danza en la luz del ocaso: se mueve y vuela donde quiere.</p>
<p>Una planta es por sí misma nada. Constituye un fragmento del paisaje en donde el ocaso la obligó a arraigar. El crepúsculo, la fresca brisa, la oclusión de las flores, nada de esto es causa y efecto, ni peligro que se advierte, ni resolución que se toma, sino un proceso uniforme de la naturaleza, un proceso que verifica junto a la planta, con la planta y en la planta. Por sí, la planta no es libre de esperar, de querer o de elegir.</p>
<p>En cambio, el animal puede elegir. El animal vive desprendido del resto del mundo. Ese enjambre de mosquitos, que siguen danzando sobre el camino, aquella ave solitaria que hiende el cielo crepuscular, la zorra que espía un nido –todos estos son pequeños mundos por sí, inclusos en otro mundo mayor. El infusorio invisible para los ojos humanos, el infusorio que vive en una gota de agua la breve vida de un segundo, en un minúsculo pliegue del líquido, el infusorio que vive en una gota de agua la breve vida de un segundo, en un minúsculo pliegue del líquido, el infusorio es libre e independiente frente al conjunto cósmico. El roble gigantesco, en una de cuyas hojas se estremece esa gota de agua, no lo es”.</p>
<p>Partiendo de bases similares hemos sostenido que el abrojo es conservador y retrógrado, un peso muerto aferrado a su rutina, mientras que la mosca improvisa, decide, elige. Sabiamente, escribe Klug, Ulrich en “Ensayos de Filosofía del Derecho”: La mosca es una gota de libertad y poco importa que a veces salpique el estiércol. Puede ser un modo de prepararse para volar más alto”.</p>
<p>La planta tiene existencia, pero la mosca tiene vigilia. No es un hecho banal en consecuencia, que la mosca mire por cientos de ojos: está vigilando, ansiosamente, se desborda de precaución, está aprendiendo, enterándose del mundo; necesita saber qué pasa; va a resolver y en eso le va la vida.</p>
<p>El abrojo, en cambio, vive fijo y en la oscuridad; su nombre está diciendo que abjuró de los ojos. Todo en la vida se clasifica según estos dos verbos: prenderse y desprenderse. Solo aquellos que estén ligeros de equipaje, asistidos por el espíritu joven podrán preguntarse: ¿dónde? Esta es la pregunta del que despierta. La planta vive y engendra vida; pero no nace, crece.</p>
<p>La experiencia íntima de la profundidad es un potente disparo que parte de un centro luminoso y hiende el espacio hacia las lejanías invisibles. El yo es un concepto visual; “La planta no mira ni ve, ni tiene mundo sensible que se desplace, está incrustada, cree que sus relaciones con el pequeño lugar que la rodea son el universo. Es lo que se llama “espíritu provinciano”.</p>
<p>Por eso cabe recomendar cierta prudencia en las tardes de verano. Esa mosca insistente que fastidia, está cuajada de ojos, averiguando, ejerciendo su libre arbitrio para preferir este o aquel camino; está procurando determinar de dónde vendrá el peligro y qué conviene hacer; está ejerciendo noblemente su vida, de modo muy superior a la modorra vulgar de aquel que, en medio de la siesta, lanza un manotón para espantarla.</p>
<p>Los sabios tienen tendencia a compararse con los tábanos.</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p><strong>Continúa en&#8230;</strong><br />
<em>El libro de Jorge</em>: <a href="https://www.enperspectiva.net/blogs/el-libro-de-jorge-objeto-tacho-de-basura-2/" target="_blank">Objeto: Tacho de basura</a></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-mosca-2/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Mosca</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Ombligo</title>
		<link>https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-ombligo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Jan 2016 09:30:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Maggi]]></category>
		<category><![CDATA[Discodromo]]></category>
		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
		<category><![CDATA[Traducciones del alemán]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Ombligo Ha podido observarse que el vaciado de una arruga donde se dibuja la enseña japonesa...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-ombligo/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Ombligo</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: </strong><strong>Ombligo</strong></p>
<p>Ha podido observarse que el vaciado de una arruga donde se dibuja la enseña japonesa del sol naciente hunde el epicentro de la ancha bóveda abdominal que los seres humanos llaman “vientre”. Esta pequeña cicatriz caverna recibe, a su vez, el nombre de “ombligo”, derivación de “umbrigo” o –más propiamente– de “umbrío” (porque es lugar que casi siempre se tiene a la sombra).</p>
<p>Pacientes investigaciones paleológicas han permitido descifrar el ombligo. Hasta hace muy poco se pensó, equivocadamente, que este frunce fuera la impresión digital del alfarero. El gran Hacedor, después de construir con barro el primer hombre, habría firmado la obra apretando el pulgar contra el vientre de su criatura, como quien toca timbre.</p>
<p>Pero sucede ahora que el avance de la paleografía permite leer al pie de la letra los cuneiformes estrellados del ombligo y las conclusiones son terminantes aun cuando satisfagan muy poco a los metafísicos de siempre que una vez más ven fallidas sus especulaciones.</p>
<p>En efecto, el ser humano no es una cerámica de sello que lleve sobre las tripas una marca prestigiosa y la consabida leyenda: ‘made in Paradise’. No. Las hipótesis fantasiosas han quedado reducidas a simple mitología pintoresca. Actualmente la ciencia exacta devela verdades. La naturaleza no hace poesía, es poesía. Las comprobaciones de Zimmern, H. (Véase: Assyrische chemishtechnische Rezepte, Bonn, 1975) no admiten réplica. En el criptograma del ombligo está escrita claramente una sola palabra: “Hombre”.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>El descubrimiento, nada banal, permite sacar valiosas conclusiones. El mundo debió estar muy entreverado, al aparecer la especie humana, puesto que el Creador, para evitarse confusiones, tuvo que ponernos una etiqueta. Esto explica por qué el ombligo cayó en desuso el día que el caos inicial fue ordenado. (Conforme: García, G. 1928– actualidad). “Hudert Jahven von Einsmkeit pág. 47: “Con un hisopo entintado marcó cada cosa con su nombre: mesa, silla, reloj, puerta, pared, cama, cacerola. Fue al corral y marcó los animales y las plantas: vaca, chivo, puerco, gallina, yuca, malanga, guineo”). Pero de la espectacular lectura zimmerniana también fluyen conclusiones de carácter ético: diariamente hay que mirarse el ombligo y leer a conciencia su mensaje; no siempre recordamos que el membrete redondo impreso en nuestro centro visceral dice de manera imborrable: “hombre”; y no lobo, puñal, desprecio o poca cosa. En ese punto preciso cae sin pausa la gota de sustancia apacible que nos hace humanos, la gota que horada la piedra del hambre negra. Por eso, seguramente, cuesta tanto creer en la existencia del infierno. ¿Quién merecerá ser condenado por la eternidad si durante todos los días de su vida estuvo indeleblemente besado, marcado a fuego por la madre que lo engendró? No ha habido hombre suficientemente malvado como para borrar el ombligo de su cuerpo; es bueno recordarlo cuando aparecen los grandes, los tremendos, los que pretenden llevarse el mundo por delante: hay una taza de paredes blandas llena de tibieza detrás de la terrible hebilla del cinturón sobre la cual sostienen los pantalones de su machismo animal.</p>
<p>Mientras se producen los crímenes del poder, del sexo o de la avaricia (AM ANFANG WAR DIE TAT) el ombligo inocente, boquita redonda, silba y silaba en el medio de la barriga su canción infantil.</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 8 de enero publicaremos, de las <em>Traducciones del sueco medioeval</em>, <em>Objeto: Cuernos</em>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Cama</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Dec 2015 09:30:04 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Carlos Maggi]]></category>
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		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
		<category><![CDATA[Traducciones del alemán]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Cama El caminador y el parado se cansan de subir al mundo desde sus pies; entonces...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: C</strong><strong>ama</strong></p>
<p>El caminador y el parado se cansan de subir al mundo desde sus pies; entonces se pliegan por la cadera y apoyan provisoriamente la parte media posterior y se quedan con cara de pensar en otra cosa; pero ya en la intimidad, esos mismos solemnes que se recuestan tan tiesos en el respaldo –aún los escribanos, terratenientes y arzobispos– necesitan sentarse completamente, aplanando sillones todo alrededor y piden, en consecuencia, un cuadrilátero de uso interno donde soltarse del todo. Cualquier bicho necesita cada noche un zafarrancho general de anatomía en grado de despatarro. Entre los humanos esta inmersión en la inocencia se efectúa, invariablemente, en un baño de dormir de especiales características y tamaño constante, que se denomina “cama”.</p>
<p>Se trata de un aparato en forma de piano tendido, con lomo de gato manso acolchonado, vale decir: un ladrillo de grandes proporciones, capaz de aplastar a una persona, que prudentemente se coloca siempre debajo de ella, interponiendo, entre su superficie rigurosa y el durmiente, un jergón y, sobre él, un lienzo del mismo tamaño, forma y color que una pantalla de cine común. Lo extraordinario del mecanismo así concebido radica en el doble uso simultáneo que ofrece a sus consumidores.</p>
<p>Siendo de construcción tan elemental, la cama permite a sus tripulantes –cuando se utiliza como plataforma de lanzamiento de dos plazas– la realización de variados ejercicios conjuntos, de carácter inexplicable y consecuencias no siempre previsibles (véase: Claro de luna, Reproducción, Divorcio).</p>
<p>Pero más allá de estos dúplex gimnásticos bastante absurdos, cuando la máquina se aplica en forma individual, se presta a la realización de operaciones tan delicadas como la autosugestión hipnótica con variación del metabolismo y en consecuente afloramiento del subconsciente, fenómeno este de la mayor importancia, al cual el lenguaje popular llama “soñar”, como si los sueños fueran cosas imaginarias y no la prensa diaria noticiando sobre la realidad que más importa: los bajos fondos de cada uno.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Scholtz, Helmut (1912–1973) publicó su “Die Goldene Regel”, Tubingen, 1967, un penetrante ensayo donde traza el primer paralelo científico entre la cama y la bicicleta dentro de una misma categoría, no basta definir ambos objetos como “vehículos silenciosos”. Y acto seguido observa sagazmente: “Se trata de máquinas para ir y volver. En consecuencia el cambio de lugar es lo que menos importa. En el Tour de France o en la Vuelta Ciclista del Uruguay, todos terminan donde empezaron y esto es exactamente lo que sucede después de una pesadilla: el dormido despierta en el lugar en que se durmió. Es claro pues que ni el velocípedo ni el mueble de dormir imponen a sus usuarios una modificación en el espacio”.</p>
<p>Con todo, a nuestro juicio, la asimilación no puede ser tan absoluta. Pedalear trepando la cuesta de una montaña resulta siempre agotador, en cambio, dormir en subida descansa.</p>
<p>En el mismo orden de ideas, el capítulo dedicado a la almohada aparece como poco fundado, le falta funda.</p>
<p>A esto se suma la refutación de Wassen–Wassen, que es ilevantable “La bicicleta a vela es todavía un ideal inalcanzable, mientras que la noción de sábana es imprescindible para quien se acuesta”. Con todo, estas son críticas muy menores. El ensayo publicado en Tubingen hace casi diez años, sigue siendo aún hoy, el aporte más valioso en esta materia cuando se llega a lo que realmente importa.</p>
<p>Acierta Helmut Scholtz, cuando recomienda a las jovencitas alemanas que eviten indistintamente las caídas que pueden producirse en sus transportes ciclísticos o de alcoba y es de aplaudir, asimismo, su energía al exigirles un severo control antidoping, cada mañana, antes de largar de nuevo.</p>
<p>Por si esto fuera poco, las observaciones de Scholtz alcanzan resultados definitivos en la última parte de su espléndido paralelo, en el capítulo titulado: “Análisis postural”.</p>
<p>“La posición en la bicicleta y durante el sueño es la misma” –escribe el autor– “la columna vertebral levemente curvada, una pierna más encogida que la otra y los brazos un poco hacia adelante. En algunos casos el durmiente pliega un brazo y lo coloca debajo de la almohada y sobre él recuesta la cabeza, pero también un ciclista en plena marcha procura a veces oír si su reloj de pulsera sigue funcionando y con ese fin levanta una mano hasta la oreja, entonces las dos posturas corporales vuelven a ser idénticas. Se ha objetado” –continúa Scholtz– “que duerme tendido, siguiendo una línea horizontal, mientras que solo se puede andar en bicicleta con la máquina, derecha, en buen equilibrio y sobre ella, perpendicular al piso, al pasajero. Tal argumento parte de un sofismo de falsa posición, muy fácil de destruir; para ello bastará un ejemplo: ¿la fotografía que está en su marco, colgada en la pared, deja de ser esa misma fotografía cuando se pega en un álbum y se guarda de plano en el estante del ropero? No, en modo alguno” –se contesta el maestro– “La asimilación que venimos desarrollando” –concluye– “es tan profunda que las diferencias entre una cama camera y el tándem no pueden establecerse en el estado actual de nuestras investigaciones: por eso, más de un matrimonio se ha perdido por hacer rueda libre, creyendo dormir, en el momento de cruzar las esquinas peligrosas”.</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 1º de enero publicaremos, de las <em>Traducciones del alemán</em>, <em>Objeto: Ombligo</em>.</p>
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		<title>El libro de JorgeVerbos: Caerse y levantarse</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Dec 2015 09:30:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Verbos: Caerse y levantarse Hay un hecho espiritual básico que consiste en caerse y que es también,...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Verbos: Caerse y levantarse</strong></p>
<p>Hay un hecho espiritual básico que consiste en caerse y que es también, naturalmente, el principio de nuestro fundamento.</p>
<p>En realidad, como descubrió el filósofo alemán Franz von Baader (1765-1841), nos caemos cuando buscamos apoyo. Aunque no lo sepamos. Uno se cae y, como consecuencia, se da un porrazo y el porrazo se lo da cuando encuentra, al fin, aunque quizá de manera demasiado brusca, algo en qué apoyarse.</p>
<p>De ahí la importancia de caerse.</p>
<p>Es lo que también estudió el psicólogo contemporáneo Ludwig Biswanger cuando analizó la expresión “caerse de las nubes”; es gracias a que nos caemos de las nubes que encontramos la tierra.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>El mismo Franz von Baader ya había afirmado que precisamente el nombre de tierra, terra, provenía de la inversión del hecho que determinó nuestro fundamento, la detención, en francés, el arret —y al revés: terra—. La tierra es la detención, el arret, la aparición de un fundamento que detiene nuestra germinal caída.</p>
<p>Lo fundamental del hombre es caerse. Por suerte eso está siempre al alcance de todos. Lo dice bien nuestra popular canción: “un tropezón cualquiera da en la vida”. Casi se diría que con el tropezón nacemos a la tierra. Solo que hay que cuidar un equilibrio básico de fuerzas: tropezar, está bien; caerse, también, pero para detenerse al fin en la superficie. No hay que caerse con tanto entusiasmo que al final nos quedemos enterrados. Todos los movimientos hacia abajo deben tener por lo menos un límite y en todo caso compensarse con un movimiento hacia arriba.</p>
<p>La importancia de caer se entiende mejor si se piensa en el peligro mayor que significa flotar. Siempre es mejor caerse de una vez, “caerse de las nubes” y terminar pisando tierra, que no andar flotando. El que anda flotando ni pisa ni vuela. Y además, por lo tanto, ni siquiera sube.</p>
<p>Por eso se dice también teológicamente que en el principio fue la caída.</p>
<p>Además, todo el que cayó quiere levantarse, y precisamente eso, esa voluntad de levantarse y de subir, es lo que hace hombre al hombre. Pero ¿cómo podría querer subir, si antes no se hubiera caído?</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 25 de diciembre publicaremos, de las <em>Traducciones del alemán</em>, <em>Objeto: Cama</em>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Tortuga</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Dec 2015 09:30:36 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Tortuga Muchacha es un empuje de frescura en medio de risas, dientes y colores, pero puede...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-tortuga/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Tortuga</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: Tortuga</strong></p>
<p>Muchacha es un empuje de frescura en medio de risas, dientes y colores, pero puede detenerse y cavilar, decaer, enredarse y quedar sensata, curtirse, cuartearse en grietas y así, sucesivamente, empedernirse de sequía en sequía. Hacia el final de tanta ceniza, está la tortuga: una lenteja de mundo interior y cáscara pesada; un cargo de conciencia en forma de carozo; lo que se queda cuando todo corre, fluye y se va; un recuerdo embalsamado; el sombrero de la tía Eulalia; la estatua de un parpadeo.</p>
<p>Piedra es todo galápago que consiguió ensimismarse completamente.</p>
<p>La tortuga se hunde más hondo en la tortuga que en el mar; así aparecen ciertas playas cubiertas de guijarros; son tortugas que se bandearon de profundidad. Cuando uno de estos cantos rodados tiene la desgracia de oír algo y comete el error de desperezarse y volver un poco, aparecen cuatro patas lentas y una uña principal con ojos que se balancea. Entonces, comienza a manar en el corazón de los compasivos una lástima sin fondo; es demasiado enloquecido el esfuerzo que está haciendo ese pedernal tallado por imitar a los animales; es demasiado sufriente, es atroz esa pugna ovalada que se arrastra; ¿para qué se martiriza tanto la roca por fingir que vive?</p>
<p>Se dice “tortuga” a la tortura de una piedra pretenciosa.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 18 de diciembre publicaremos, de las <em>Traducciones del alemán</em>, <em>Verbos: Caerse y levantarse</em>.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-tortuga/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Tortuga</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Zapatilla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Dec 2015 09:30:31 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Zapatilla Si se observa la superficie terrestre con cierta atención, una mirada experta descubrirá caminos donde...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-zapatilla/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Zapatilla</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán<br />
</strong><strong><br />
Objeto: Zapatilla</strong></p>
<p>Si se observa la superficie terrestre con cierta atención, una mirada experta descubrirá caminos donde no hay camino, especialmente sobre tierra blanda, arena seca o pasto suave: son huellas de pisadas de seres humanos.</p>
<p>Estos trazados libres conducen casi siempre a determinadas envolturas del tamaño de un pie, fáciles de atrapar durante la noche porque, sin excepción, descansan junto a la cama. Las envolturas con lomo de lona y la cara de esparto trenzado se denominan “zapatillas”, “alpargatas” o más directamente: “humildad”. Como apuntara Benn, Gotfried en “Poemas estáticos”, 1948: “La humildad es una bolsa que contiene ir y venir y que al ser golpeada contra el piso ofrece la otra mejilla al paso siguiente”.</p>
<p>Cabe agregar que toda vez que alguien toca el piano con los pies, digitando en la panza de un canguro pichón, el lenguaje popular afirma: está en chancletas. Según observa el mismo Benn: “el chancleteo es un zapateo que se hace sin bailar, así como los bailarines caminan sin ir a ningún lado; pero al revés”.</p>
<p>Es de principio que todo ser enchancletado sea un ser modesto: usa el globo terráqueo de tambor, pero lo golpea apenas, con sordina, como evitando que el mundo —que gira en el aire– se mueva o se machuque con su andar, como cuidando que pueda haber muchos que chancleteen sin interferir sus respectivos ritmos de percusión chanclática: arrastre, talón y piso, arrastre, talón y piso, shhh, tac, toc, shh, tac, toc, shh tac toc&#8230;. en muchas direcciones y al mismo tiempo.</p>
<p>El examen fenomenológico de un par de zapatillas rellenas permite sacar asimismo otras conclusiones biológicas. Escribe, por ejemplo, Darwin, Charles Robert (1809—1882) en su ‘Voyage of a naturalist round the world’: “Es muy común encontrar en esta zona meridional, dentro de un par de zapatillas normales, dos manos subnormales y –en tal caso–, puede afirmarse que ya no estamos en presencia de un chimpancé sino de una persona. Persona es todo mono mediano cuyas extremidades inferiores están atrofiadas y, en consecuencia, solo sirven para sostener porque se han hecho incapaces de agarrar, fenómeno inexplicable en la evolución de un animal tan codicioso como el ser humano”.</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p>Algunos autores franceses afirman que fue el afán de disimular esta inferioridad de base la que llevó al uso de forros o fundas que taparan los cinco muñones inservibles llamados alegremente “dedos de los pies”. Horkheimer, Max, en la “Dialéctica del iluminismo” afirma que fue un arrebato de humildad el que llevó a la creación del tercer zapato, destinado a cubrir equivocaciones (léase: cabeza). El gracioso nombre de sombrero que distingue a la zapatilla de arriba es particularmente significativo. En efecto, designar con el término “sombrero”—es decir, lugar de la sombra— a la tapa que apoya sobre la claridad del pensamiento, demuestra que también la etimología puede ser una disciplina irónica.</p>
<p>¿Hará alusión a este aparato la extrema expresión hallada en algunos diarios muy antiguos: saltarse la tapa de los sesos?</p>
<p>En una próxima comunicación nos abocaremos al estudio de la zapatilla crítica, o delantal de hoja de parra, que Adán chancleteó por el jardín del Edén como si las vidas fueran maracas.</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 11 de diciembre publicaremos, de las <em>Traducciones del alemán</em>, <em>Objeto: Tortuga.</em></p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-zapatilla/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Zapatilla</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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		<title>El libro de JorgeObjeto: Ciudad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Maggi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Nov 2015 09:30:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blogs]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Maggi]]></category>
		<category><![CDATA[Discodromo]]></category>
		<category><![CDATA[El libro de Jorge]]></category>
		<category><![CDATA[Traducciones del alemán]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Traducciones del alemán Objeto: Ciudad “Observar una ciudad a través del microscopio” –escribe Zchwartz, W. en 1765– “puede resultar bastante...</p>
<p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-ciudad/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Ciudad</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Traducciones del alemán</strong></p>
<p><strong>Objeto: Ciudad</strong></p>
<p>“Observar una ciudad a través del microscopio” –escribe Zchwartz, W. en 1765– “puede resultar bastante difícil debido a las dimensiones que habría de alcanzar el portaobjeto”. Treinta años más tarde, hacia fines del siglo XVIII, Georg Nernst dará vuelta el aparato y, sentándose en el lugar de la preparación, será el primero en enfocar lo totalidad de una ciudad (Wurzburg desde el monte Rhön).</p>
<p>El 5 de agosto de 1795, apunta Nernst en su “Diario de mis observaciones a microscopio invertido”: “En nada se diferencia de un cuero de chivo estirado con alfileres”. Y más adelante agrega: “Recurrí a un lente de mayor aumento y, consecuentemente, la ciudad se alejó cien veces hasta quedar como lo costra de una raspadura; un arrugado trapo de piso hecho jirones verdes era el Ingolstad entre montañas. Con el tercer lente vi la patria entera como una llaga sangrando en el medio de Europa”.</p>
<p>Schiller supera en profundidad y también en romanticismo este examen puramente fenomenológico: “El monumento al espanto de quedarse solo, se llama <em>ciudad</em>. Las ciudades son las máquinas más grandes que haya construido el hombre y están destinadas a un fin preciso: fabricar compañía”.</p>
<p>Nietzsche, Friedrich, completó la noción germánica del ser en sí urbano: “Dos son los destinos del hombre: pensar de modo cada vez más potente, hasta quedarse solo; o vivir de modo cada vez más profundo, hasta sentirse realmente acompañado. Y en cualquiera de estas dos actitudes existenciales es necesario emigrar; como dicen los versos de Dante Alighieri:</p><div class="banner t728 flat6_p" id="flat6_p"></div>
<p><em>Serva Firenze dell’ angoscia mia<br />
Citta chi leva la solitudine<br />
Senza offerire della compagnia</em>”.</p>
<p>* * *</p>
<p><em>El libro de Jorge</em> es el blog de <a href="https://www.enperspectiva.net/author/carlos-maggi/" target="_blank">Carlos Maggi</a> en <strong>EnPerspectiva.net</strong>. Actualiza los viernes con uno de los textos de <em>El libro de Jorge</em>, volumen que editó originalmente el Club del Libro del programa radial <em>Discodromo </em>en agosto de 1976.</p>
<p>El próximo viernes 4 de diciembre publicaremos, de las <em>Traducciones del alemán</em>, <em>Objeto: Zapatilla</em>.</p>
</p><p>La entrada <a href="https://enperspectiva.uy/blogs/el-libro-de-jorgeobjeto-ciudad/">&lt;em&gt;El libro de Jorge&lt;/em&gt;&lt;br&gt;Objeto: Ciudad</a> se publicó primero en <a href="https://enperspectiva.uy">Radiomundo En Perspectiva</a>.</p>
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