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Audacia responsable

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Por Fernando Butazzoni ///

Según afirmaron hace un par de días algunos jerarcas de gobierno, existe todo un abanico de opciones para reformular el proyecto Antel Arena y llevarlo adelante. Sin embargo, por ahora solo se conoce la propuesta que la Vertiente Artiguista ha hecho sobre el asunto. De manera extraoficial, el texto de esa propuesta ha circulado en los últimos días por distintos ámbitos políticos.

La iniciativa del ex intendente Mariano Arana finalmente se convirtió en un resumido documento firmado por el sector político al cual pertenece, en el que se detalla la idea de crear un fideicomiso financiero “a partir de la cesión del flujo de obligaciones originadas en el contrato hoy vigente”.

El documento de apenas tres carillas tiene un doble interés: por un lado lleva al papel una propuesta concreta y lo hace de forma ordenada y sintética, como para que lo entiendan todos. Por otro lado demuestra que hay alternativas viables que no implican la suspensión por largo tiempo de las obras del complejo Antel Arena, sino que por el contrario las potencian de forma significativa.

El escrito se titula Propuesta de financiamiento para la ejecución del Proyecto Antel Arena y consta de dos partes. La primera corresponde a los antecedentes y en ella se enumeran algunas cifras conocidas y manejadas por todos, y otras cifras que, aunque son públicas, han merecido poca o nula atención durante los últimos días. Un párrafo entero del documento está dedicado a esos números. Luego de señalar que “las cifras consideradas son insignificantes en relación al patrimonio, activo e ingresos operativos de Antel”, se analizan los porcentajes:

"[La inversión total de Antel Arena] representa aproximadamente el 5 % de su patrimonio, el 4 % del activo y el 10 % de los ingresos operativos (de acuerdo al balance cerrado en el año 2014). Si consideramos una amortización en quince años el repago anual tendría una afectación en los ingresos operativos menor al 1 %”.

El documento va más allá y analizas las cifras globales anunciadas por el gobierno para el actual período: “sigue siendo menor si lo comparamos con el total de inversiones que se anuncia que se realizarán en el quinquenio de US$ 3.000 millones (menos del 3 %) o de obras de similar prestación que hoy se están ejecutando como el Centro de Convenciones de Maldonado”.

La segunda parte del escrito se titula La propuesta y traza las ideas básicas del nuevo proyecto, las que ya fueran adelantadas tanto por Arana como por el presidente de la Vertiente, Daoiz Uriarte. Ellas son:

1) Gestión del proyecto por parte de Antel

2) Instrumento financiero que “levante las principales restricciones y que no afecte las garantías del Estado”

3) Constitución de un fideicomiso

4) Extensión del flujo de pagos por “un plazo de hasta quince años”

5) Emisión pública para captar dinero tanto de pequeños ahorristas (hasta US$ 10.000) como de entidades públicas de mayor porte (Afap, BSE, Caja Notarial, entre otros), etc.

Finalmente, el documento señala a manera de colofón que la propuesta busca “transformar estas múltiples muestras de apoyo al Antel Arena en un movimiento de compromiso que actúe como motor de las transformaciones necesarias en el territorio. Mostrar la madurez, la audacia y la responsabilidad de la sociedad para resolver los conflictos, elemento que vigoriza el accionar del gobierno, e implementa una solución que podría aplicarse a otras inversiones similares”.

Se trata de una propuesta que incluye con sagacidad las múltiples y encontradas visiones que ha habido acerca de este proyecto: contempla la cautela del Poder Ejecutivo respecto a este tipo de inversiones por parte del Estado en la actual coyuntura, atiende una posición muy visible en la sociedad que ha reclamado la continuación y conclusión del Antel Arena, asegura la participación del Estado en el proyecto y las garantías referidas a los instrumentos financieros a emplear, y además emite una señal hacia el sector económico que podría calificarse como optimista.

Ya sea como borrador o como primer boceto o como insumo para la discusión y el análisis, el documento es de enorme relevancia por su carácter propositivo, porque no excluye ni desoye voces distintas y además porque obliga a todos los actores a buscar alternativas, a repensar decisiones y a aterrizar los grandes lineamientos de las políticas públicas en el siempre escabroso territorio de la realidad, que es donde vivimos.

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