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El mariscal Antonio José de Sucre

El mariscal Antonio José de Sucre

Por Ricardo Soca ///

¿Sabías que los primeros mariscales eran sirvientes que se encargaban de los caballos de los soldados?

El grado militar de mariscal fue popularizado por Napoleón Bonaparte, quien agració con él a varios de sus mejores generales. Antes solo había en Francia dos mariscales, que estaban subordinados al condestable del reino. Bonaparte hizo escuela, especialmente entre los oficiales surgidos de las guerras independentistas en América Latina, cuando ese grado fue usado por generales que querían ostentar una distinción superior a la de sus compañeros de armas (como el caso del mariscal Sucre, subordinado del general Simón Bolívar, a quien esas cosas no le importaban). En algunos países, como Brasil, esa graduación sobrevivió hasta la segunda mitad del siglo XX (mariscales Henrique Teixeira Lott, Eurico Gaspar Dutra, Humberto Castelo Branco, muy conocidos en los años cincuenta y sesenta).

En el dialecto normando antiguo, el mariscal era el sirviente que se ocupaba del cuidado de los caballos, así como el senescal —palabra formada por el latín sinis ‘anciano’ (como en senectud) y el germánico skalkera el sirviente más viejo, el intendente o mayordomo de la casa.

Mariscal proviene del antiguo germánico marsh ‘caballo’ y skalk ‘sirviente’, aunque a las lenguas ibéricas llegó, probablemente, por intermedio del normando mariscal (hoy maréchal, en francés), ambas procedentes del franco. Por otra parte, en Francia, desde el siglo XVIII y hasta nuestros días, el maréchal-ferrant es el herrero que se encarga de las herraduras de los caballos.

En España, cuando Alonso de Palencia publicó su Universal diccionario latín y romance (1490), definió mariscal como ‘el soldado que medía los lugares donde los guerreros instalaban sus tiendas’, pero poco más de un siglo después, en la primera mitad del XVII, el mariscal ya era un oficial superior que solo se subordinaba al condestable, según el modelo francés.

El “ascenso” de los mariscales ocurrió bastante más tarde que el de los senescales, que en la Alta Edad Media asumieron funciones de administración provincial en las propiedades de los reyes merovingios. Los monarcas de esa dinastía franca extendieron sus atribuciones hasta convertirlos en los representantes del rey en las cuatro grandes divisiones del reino (Austrasia, Neustria, Borgoña y Aquitania), ahora como mayordomos o intendentes del palacio real. Estos senescales-mayordomos alcanzaron las máximas dignidades durante el reinado de los últimos merovingios, cuando los mayordomos de Neustria unificaron la función por la fuerza y derrotaron a los de las demás regiones. En consecuencia, tenían de hecho más poder que el rey, como ocurrió con Carlos Martel y su hijo, el mayordomo Pipino el Breve, el cual le preguntó al papa Zacarías quién, en realidad, merecía ser el rey, si el que poseía la corona o el que ejercía el poder realmente. Ante la respuesta del pontífice, Pipino no vaciló: depuso a Childerico III y asumió el trono, creando una nueva dinastía.

En adelante, la dignidad de mayordomo fue reducida a su función inicial como el principal de los criados, y el cargo de senescal se mantuvo como administrador de algunos de los grandes señoríos medievales, hasta convertirse en un cargo honorífico (en el siglo XIII, Jean de Joinville, el amigo del rey San Luis, era senescal del condado de Champagne, nombrado por el conde Theobaldo IV).


Grageas de lenguaje

¿Súper se escribe con tilde?

Súper puede corresponder a cuatro categorías gramaticales diferentes:

  1. Puede ser un adjetivo invariable referido a la gasolina de ‘octanaje superior al normal’ y se escribe con tilde porque es palabra grave que no termina en n ni en s; en lenguaje coloquial es un adjetivo que significa ‘superior’ (es un profesor súper).
  2. A veces funciona como adverbio (espero que la pases súper en la fiesta).
  3. También puede ser sustantivo masculino, como acortamiento de supermercado (Voy al súper pero no demoraré). Como también es un elemento independiente, lleva tilde.
  4. El elemento compositivo super- es átono y va unido a la palabra base. Significa ‘lugar situado por encima’ (superciliar), o ‘superioridad’ (superhombre). En lenguaje juvenil, se usa para dar valor superlativo a los adjetivos o adverbios a los que se une (se comporta superbién). En estos casos, llevará tilde o no según resulte de la aplicación de las reglas generales de acentuación a las palabras así creadas; superhombre va sin tilde y superbién va con ella.

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