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Nuevas medidas económicas en Argentina: ¿Vuelve la heterodoxia?

Se dieron a conocer las medidas del gobierno argentino para tratar de reactivar la economía y contener la inflación.Incluyen, un listado de productos de la canasta básica a los cuales se les congela el precio por seis meses. Además, se confirmó que las tarifas de los servicios públicos no tendrán subas adicionales en el año.

EMILIANO COTELO (EC) – El gobierno argentino divulgó en el día de ayer un documento de 11 páginas con un conjunto de medidas económicas, que abre con la siguiente definición: “Creemos que, habiendo empezado a estabilizar la cuestión cambiaria, llegó el momento de traer un poco de alivio a los argentinos, que tantos esfuerzos hicieron en estos meses difíciles para todos”.

Entre las medidas se destaca el congelamiento de precios de una canasta de productos de primera necesidad y la suspensión de los aumentos previstos en las tarifas de electricidad, gas, telefonía y transporte.  La pregunta es evidente. ¿Volvemos a medidas de corte K? Les proponemos repasar los últimos anuncios y compartir unas primeras reflexiones de sus posibles impactos en diálogo con la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte.

ROMINA ANDRIOLI (RA) – Tamara, pongamos primero un poco de contexto sobre cómo llegamos a estas medidas. El gobierno dijo en su comunicado de ayer que el objetivo es profundizar la lucha contra la inflación y ayudar a reactivar la economía. Quizás podemos empezar por allí, repasando qué dicen los últimos indicadores de inflación y PBI.

TAMARA SCHANDY (TS) – Me parece perfecto. Empiezo por la inflación. La inflación viene subiendo muy fuertemente en Argentina. El último dato se conoció esta semana y marcó una suba del IPC de 4,7% en el mes de marzo, lo que llevó a la medición habitual de inflación en años móviles a 55%.

Del lado de la actividad económica, hay señales mixtas. El último dato de PIB es el de cierre de 2018 y marcó que en el último trimestre del año pasado la economía estaba 6,2% por debajo del nivel de actividad de un año atrás. 2018 fue un año de recesión severa. Los datos parciales de enero y febrero en general habían pautado un escenario algo mejor, que sumado al hecho de que hay un acuerdo con el FMI, que el financiamiento de corto plazo está asegurado y que el dólar había dejado atrás la escalada tan abrupta de 2018, de alguna manera llevaban a la conclusión de que “lo peor ya pasó”.

Luego vino marzo y volvió cierto nerviosismo al mercado de cambios, el gobierno empezó a tomar medidas en forma bastante “desordenada” por decirlo de algún modo y todo eso empezó a asentar de nuevo una percepción de que la situación de Argentina volvía a entrar en terreno más peligroso. Ahora en abril el riesgo país volvió a superar los 800 puntos y el índice Merval medido en dólares volvió a caer a los niveles en que lo supimos ver en la segunda mitad del año pasado.

RA  – Tamara, decías recién que el gobierno empezó a tomar medidas en forma “desordenada”. ¿A qué te referís concretamente?

TS  – Quizás desordenada no es la palabra justa… Lo que quiero decir es que las autoridades estuvieron desplegando una multiplicidad grande de medidas en diferentes dimensiones, tratando de atacar varias complicaciones que fueron surgiendo. Por ejemplo, apenas el dólar empezó a subir en marzo, el Banco Central empezó a promover nuevas subas de las tasas de interés en pesos para tratar de desalentar ese aumento. Se hizo más duro en términos de política monetaria de lo que había anunciado cuando implementó este esquema monetario-cambiario en octubre. Luego empezó a tomar medidas para que el aumento de las tasas de las Leliqs pasara mejor a las tasas de los plazos fijos de los bancos… Las autoridades también empezaron a gestionar con el FMI (y lo lograron) que el Tesoro empezara a subastar dólares. Obviamente, el Banco Central no podía vender dólares mientras el tipo de cambio estuviera en la “zona de no intervención”, pero encontraron una vuelta para el que los vendiera fuera el Tesoro… Antes de ayer anunciaron que iban a suspender el ajuste de las bandas de la zona de no intervención para el dólar, para que el techo fuera más bajo en el segundo semestre.

Estos son ejemplos de cómo se fue complejizando el actuar del gobierno y confundiéndose cuáles eran las “anclas” del esquema vigente… Obviamente que el objetivo era frenar la dinámica nominal de la economía y tratar de que el dólar y la inflación se moderaran, pero este tipo de abordaje más heterodoxo empezó a desdibujar la simplicidad de los anuncios que lograron calmar al mercado en octubre, y a su vez involucraban objetivos que potencialmente pueden ser conflictivos entre sí. Por ejemplo: ¿es consistente la meta de crecimiento 0 de la base monetaria con el ritmo de colocación de letras que tiene el banco central? ¿Las tasas de interés más altas que se pagan para frenar al dólar, no empeorarán el panorama recesivo? ¿Qué pasa con la meta fiscal si el Banco Central paga intereses más altos en sus emisiones de letras y si la recaudación tributaria va peor de lo esperado porque se profundiza la recesión? ¿Cuán dispuesto está el gobierno a inducir una situación de atraso cambiario para torcer la trayectoria de la inflación?

En síntesis, en el último mes y medio se vio una sucesión de medidas que no necesariamente tendrán gran eficacia en atacar la dinámica nominal de la economía, pero que sí llevan un riesgo (al menos a nuestro modo de ver) de afectar la confianza en el programa de ajuste que está llevando adelante Argentina con el aval del fondo.

RA  – ¿Se puede decir que las medidas de ayer son un paso más de ese conjunto de iniciativas más o menos heterodoxas que fueron surgiendo en las últimas semanas?

TS  – Es otra dimensión. Pero sin dudas van en la línea heterodoxa… Y sin dudas plantean conflictos con los objetivos que hasta ahora eran “ancla” del programa. Por ejemplo, ¿qué impacto fiscal va a tener la renuncia a nuevos aumentos de tarifas? ¿Cuál es el costo que va a tener que afrontar el Estado? La reversión de los subsidios a las empresas involucradas en la prestación de servicios transporte, electricidad y gas, por ejemplo, era una pieza angular del ajuste fiscal. ¿Está en riesgo la meta de resultado fiscal primario equilibrada que se había anunciado para 2019?

Lo digo sin ánimo de que parezca que hay una forma fácil de arreglar este problema, que nosotros o que los economistas argentinos sepan y transmitan con claridad y el gobierno no entienda… No la hay… Simplemente hago estos comentarios para que se entienda cómo cada uno de estos pasos adicionales “complica” el panorama general del programa en curso. El equilibrio que había logrado Argentina en estos meses era bastante precario. Por supuesto no podemos saber con certeza si esta apuesta va a resultar bien o si va a descarrilar, pero sí es importante advertir de que conlleva riesgos de afectar la confianza en el ancla fiscal del ajuste y la forma en que desde el exterior se evalúan las perspectivas económicas de Argentina.

RA  – Y a todo esto se suma la perspectiva de que hay elecciones en octubre, igual que en Uruguay. Con estas medidas que anunció el presidente ayer, ¿puede realmente cambiar la situación económica en tan corto tiempo como para llegar mejor posicionado a las elecciones presidenciales? Te lo pregunto porque los últimos sondeos de opinión pública en Argentina muestran que ha perdido pie en las encuestas y existe bastante paridad con Cristina Fernández en caso de ballotage.

TS – La respuesta es que no lo sabemos. En general tenemos a ser muy escépticos en la eficacia de medidas como estas para actuar sobre la inflación. Definitivamente no es una solución de largo plazo… y nos animaríamos a conjeturar que tampoco de corto. No lo han sido en el pasado, no lo han sido en otros países.

A nuestro juicio, la clave en Argentina es que no debe perderse el ancla fiscal. Por ahora se viene procesando un ajuste fuerte del gasto, pero la economía tiene que empezar a crecer para que la recaudación haga su parte. El aumento de las tasas de interés no ayuda… El hecho de que la inflación haya resultado mayor a lo esperado tampoco ayuda en el sentido de que el salario real seguramente va a tener un golpe duro… y tampoco ayuda que los inversores desconfíen de la capacidad de Argentina de financiarse por sus propios medios una vez que termine el programa con el FMI.

A nuestro modo de ver, completar el ajuste fiscal y lograr que la economía vuelva a crecer son objetivos prioritarios frente a la velocidad con la que terminará bajando la inflación… También frente a la tentación de tratar de incidir sobre el dólar, porque en definitiva una moneda más devaluada puede ser parte de la solución… Pero los incentivos en año electoral son fuertes… Así que realmente hay poco que podamos decir con certeza sobre el panorama económico en Argentina. Desde Uruguay, sin dudas es un tema a monitorear paso a paso, lamentablemente sin poder descartar un escenario más desordenado para los próximos meses.

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Gastón González

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