Carta del decano de Medicina, Fernando Tomasina, sobre festejo de estudiantes con un cadáver

Tengo la profunda necesidad de expresar por este medio las siguientes reflexiones personales, que si bien son desencadenadas por acontecimientos de pública notoriedad, son fruto de mis convicciones de siempre que se han ido reafirmando con el tiempo. No voy a referirme al hecho en particular en virtud de que este se encuentra bajo investigación administrativa.

Nuestra institución historicamente apeló a la excelencia profesional, la rigurosidad científica, sin descuidar en ningún momento los valores éticos y el compromiso social que deben guiar nuestra práctica profesional.

Sin embargo me encuentro profundamente dolido y a la vez enojado.

Autocríticamente podríamos pensar que hemos equivocado procedimientos docentes, o quiza que no hemos sabido transmitir los valores humanistas que deben guiar nuestro actuar en sociedad…puede ser, no obstante lo cual reafirmo este concepto, sosteniendo que no puede quedar solamente en lo declarativo sino que debe ser la forma en que permanentemente actuemos en nuestra vida: desde la relación con el compañero de estudio, el docente, así como con el paciente; el “otro” es un sujeto no un objeto. La responsabilidad que ha depositado la sociedad en nosotros no podemos mancillarla.

Debemos negarnos a la cosificación creciente, de que todo es descartable, o como dicen algunos autores “el imperio de lo efímero”, donde parece que todo vale si nos da placer. Tenemos que pelear contra el individualismo feroz, donde no parece importar la acción colectiva.

Me resisto al embate de esta ideología plástica, del “todo vale”, más aún si se hace presente en nuestra institución.

Apelo a la reserva moral y ética de estudiantes, docentes, egresados y funcionarios no docentes, que forman parte de esta institución y la hacen prestigiosa, la Facultad de Medicina de la Universidad de la República».

Rodrigo Abelenda

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