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Perspectivas económicas: ¿Cómo se perfila el panorama de crecimiento mundial para 2024? ¿Qué sucederá con la inflación global? ¿Cómo afectará a Uruguay? Análisis de Tamara Schandy (Exante)

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Foto: FMI

EMILIANO COTELO (EC): El 2024 arrancó con varias señales positivas en el contexto internacional.

Las bolsas acumularon ganancias relevantes y las tasas de interés globales se vienen moderando respecto al último trimestre del año pasado. Además, el Fondo Monetario Internacional publicó hace algunos días una nueva actualización de su clásico informe de perspectivas económicas, destacando en esta oportunidad que “los riesgos que tiene el crecimiento mundial están bastante balanceados” y que “un aterrizaje suave es factible”.

Para discutir sobre cuáles son las claves de este nuevo informe del FMI y qué podemos esperar para la economía mundial en este 2024 que está recién comenzando, recibimos a la economista Tamara Schandy, socia en Exante.

GASTÓN GONZÁLEZ (GG): Tamara, ¿a qué se refiere el FMI con esto de “aterrizaje suave” de la economía mundial en 2024? Suena a buena noticia, pero creo que vale la pena precisar un poco más qué tipo de escenario están considerando.

TAMARA SCHANDY (TS): Sí, es bien pertinente explicar eso. Para responder es importante recordar a los oyentes que el mundo venía de un empuje inflacionario muy grande a la salida de la pandemia. Como comentamos varias veces en el programa, ese incremento de la inflación en 2021 y 2022 llevó a que la mayoría de los principales bancos centrales en el mundo endurecieran su política monetaria, aumentando sus tasas de interés de referencia. Una política monetaria más restrictiva tiende a “enfriar” la actividad económica. Ese es justamente uno de los canales por los cuales combate la inflación, pero la magnitud del problema inflacionario y la magnitud de las subas de tasas que vimos en el mundo sembraba la duda de si el costo en materia de actividad de bajar la inflación no sería muy alto.

Por ejemplo, en Estados Unidos la Fed dispuso en los últimos dos años el ajuste de tasas más rápido y más fuerte desde la década de los 70s. Era razonable tener la duda, al menos, de si había chances de que la economía entrara en recesión como consecuencia de eso.

Lo que destaca el FMI es que durante el 2023 vimos lo que uno podía pensar era el desenlace más exitoso que se podía desear.

La inflación fue cediendo en los distintos países sin que esto significara un retroceso pronunciado de la actividad, sucediendo así un “aterrizaje suave”. Se espera que el proceso continúe en la misma línea en 2024. De hecho, el FMI hasta se puso un poco más optimista respecto al ritmo de crecimiento que tendrá el mundo este año.

GG: ¿Fue muy grande la revisión de los pronósticos?

TS: A nivel general es una revisión neta bastante marginal respecto al último informe de octubre. El pronóstico de crecimiento del PIB mundial para 2024 se revisó solo ligeramente al alza, de 2,9% a 3,1%. Para 2025, de hecho, se mantuvo incambiado en 3,2%.

Ahora, esto esconde en realidad revisiones de distinto signo y distinta magnitud en los distintos países y regiones. De hecho, aparecieron varias notas positivas desde la perspectiva de Uruguay.

GG: ¿Cuáles son esas notas positivas? ¿A qué se debe el cambio de expectativas en esos casos?

TS: Destacaría positivamente tres casos con revisiones al alza: Estados Unidos, China y Brasil.

En Estados Unidos, la actividad económica viene mostrándose bastante resiliente a pesar del ciclo de ajuste monetario agresivo que mencioné antes. El PIB terminó registrando un crecimiento promedio anual de 2,5% en 2023, impulsado por un consumo firme y un buen nivel de inversión privada. Además, la inflación bajó de un pico de 9% a 3%-3,5% y las expectativas están bastante ancladas en el objetivo de 2% que tiene la Fed. Todo esto fue despejando temores de escenarios muy extremos y le valió a Estados Unidos una revisión al alza del pronóstico de crecimiento para 2024 de 6 décimas, pasando de 1,5% a 2,1%. No es una tasa fantástica, pero implica un ritmo más similar al del año pasado y no muy distinto de lo que se considera un ritmo de tendencia para Estados Unidos.

GG: ¿Y qué espera el FMI para China, Brasil y otros emergentes “grandes”? Decías antes que también allí hubo revisiones positivas.

TS: Sí. La proyección de crecimiento de China para este año pasó de 4,2% a 4,6%. Esta corrección se debe principalmente a que se esperan medidas de apoyo del gobierno para apuntalar a la economía, especialmente con un impulso al consumo y a ciertos sectores que vienen con un deterioro importante como el sector inmobiliario. No es un ritmo comparable a las tasas cercanas al 10% promedio anual que se observaron en la primera década del 2000s, pero ya hablamos muchas veces en el programa que por diversas razones esa no es la vara correcta para China ahora (entre muchas, por razones de ritmo de crecimiento poblacional y de espacio de crecimiento de la inversión y de las exportaciones).

Al principio no mencioné a India porque es un mercado menos conectado al uruguayo, pero también hay que marcar que según el FMI India sería el emergente que más crecería en el próximo bienio, con una tasa de 6,5% tanto en 2024 y 2025.

En nuestra región, se destacan los cambios positivos en México y Brasil. Puntualmente, en el caso de Brasil, el FMI corrigió la tasa de crecimiento proyectada para 2024 de 1,5% a 1,7%. Tampoco aquí se trata de una tasa fantástica, pero importa el signo de la revisión. En los últimos años esto se viene tornando casi una constante: las estimaciones de crecimiento de Brasil son flojas y a medida que pasa el tiempo se van revisando al alza. Lo vemos también en las encuestas de expectativas entre los propios bancos y analistas brasileños.

GG: A pesar de todas estas revisiones al alza de las estimaciones de crecimiento, decías antes que el pronóstico global para el PIB mundial no cambió tanto, ¿cuál es el contrapeso negativo?

TS: Uno relevante es que la actividad económica en Europa viene bastante rezagada respecto a la performance post-pandemia que tuvo Estados Unidos. Los últimos datos marcaron que el PIB de la Eurozona cerró 2023 con un crecimiento promedio de solo 0,5% (5 veces menor al de Estados Unidos). Además, la economía alemana -que es la más grande del bloque- tuvo una caída del PIB de 0,3% en 2023, producto entre otras cosas del fuerte encarecimiento de los precios de la energía tras el estallido de la guerra, que afectó fuertemente a su sector industrial.

Con ese telón de fondo, el FMI revisó a la baja su pronóstico de crecimiento de la Eurozona de 1,2% a 0,9% para 2024 y de 1,8% a 1,7% para 2025.

GG: Retomando el concepto del “aterrizaje suave”, ya nos comentaste qué se espera en cuanto al crecimiento global, ¿qué podemos decir de la inflación?

TS: Como decíamos hace unos minutos, partimos de un escenario en el que ya se ha procesado una desinflación importante. La mayor parte del recorrido de normalización de la inflación en muchos países está avanzado, pero en general las proyecciones marcan que 2023 sería un año de caída adicional de la inflación. O sea, son proyecciones en la dirección correcta: en varios casos prevén que se alcancen niveles ya bien consistentes con los parámetros históricos o con las metas oficiales.

Esta expectativa de que la inflación siga evolucionando en la dirección deseadas es justamente lo que abre la perspectiva de que los bancos centrales de las principales economías desarrolladas (con Estados Unidos a la cabeza) den finalmente inicio a un proceso de recortes de tasa en el transcurso de este 2024.

GG: Pasando a lo que esto significa para el Uruguay. ¿Cómo están viendo ustedes el panorama internacional? ¿Las condiciones van a ser mejores que las que tuvimos el último año?

TS: Como decía antes, se han despejado algunos riesgos de escenarios muy negativos. Mencionábamos la contención de la inflación global, las expectativas de crecimiento moderado en el mundo y podríamos sumar también condiciones financieras que se deberían ir flexibilizando un poco. Las tasas de los bonos norteamericanos a plazos largos de hecho ya cayeron bastante desde niveles cercanos a 5% en octubre del año pasado. Este conjunto de mejores expectativas también se refleja en aumentos importantes en varios índices accionarios.

Todo lo anterior es bastante positivo, aunque tampoco es un escenario para esperar mucho impulso externo para Uruguay. Al fin y al cabo, la proyección de PIB mundial se revisó al alza a 3,1% pero sigue apuntando a un ritmo modesto, inferior a la media histórica (del orden de 3,7%).

Al mismo tiempo, los precios de varios commodities tuvieron caídas relevantes sobre fines del año pasado y al mirar los futuros, el mercado no incorpora rebotes grandes este año.

En definitiva, Gastón, diría que en principio se perfila un panorama general relativamente benévolo para Uruguay, pero que nos sigue planteando desafíos: las tasas globales altas (aunque empiecen a bajar), la fortaleza del dólar a nivel global (que exacerba nuestros problemas de competitividad) y una demanda mundial creciendo pero poco pujante… Esos son todos elementos que nos hacen prever que difícilmente Uruguay tenga mucho viento de cola empujándolo en 2024.

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