Tiene La Palabra

¡Cuando demasiado es suficiente!

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Por Susana Mangana ///

Por mi formación docente siempre reitero que las estadísticas frías o sólo los números no alcanzan para explicar fenómenos o situaciones complejas. Pero en ocasiones la magnitud de las cifras primero indigna y después obliga a la reflexión.

36.000 inmigrantes llegaron a Europa en lo que va de año, Italia rescató a 5.000 migrantes pero 950 fallecieron. Grecia, pasaje natural entre Asia, Medio Oriente y Europa,  suma ahora a su crisis económica una crisis mayor que es la falta de escrúpulos de truhanes advenedizos y otros organizados, entre ellos incluidos algunos guardias costeras,  que trafican con la miseria humana. El volumen de negocio por año alcanza ya 2.200 millones de euros para Grecia. Entretanto, la Unión Europea destina tan solo 3 millones de euros para emergencias migratorias como la patrulla costera denominada  Operación Tritón.

Se acerca el verano europeo y las mafias aprovechan a incrementar el número de viajes y barcazas, la inmensa mayoría precarias, que atraviesan el Mediterráneo para trasladar a los migrantes subsaharianos y otros que huyen de las guerras y violencia desatada en Oriente Medio, producto de la guerra civil en Siria o el caos de Irak.

¿Cómo puede ser que una superpotencia como la Unión Europea destine esa ínfima cantidad para el rescate de vidas en alta mar y sobre todo para el combate a las bandas de criminales que lucran con la miseria y la desesperación humana?

¿Acaso el fenómeno de la migración es nuevo? ¿Será que no se conocen los factores de expulsión que obligan a miles de personas a huir de sus países devastados por guerras, enfrentamientos tribales, discriminación,  persecución por motivos religiosos, hambruna, falta de oportunidades laborales o de estudio? En fin enumerar la larga lista de razones por la que ciudadanos de Ghana, Senegal, Nigeria, Somalia o Burundi, sin olvidar Sudán del Sur o República Centroafricana huyen de situaciones opresivas debiera ser innecesario a estas alturas en pleno siglo XXI.

Destruir las embarcaciones en origen o perseguir sólo a los guardias y patrulleros europeos que también abusan e incurren en corrupción haciendo la vista gorda ante este problema no servirá más que para evitar algunas zozobras políticas a la interna de la UE y quizás hasta alguna muerte en aguas mediterráneas. Lo verdaderamente urgente es invertir en proyectos de cooperación con Africa y otros países asolados hoy por la violencia, sea esta una guerra o el terror de un grupo como Estado Islámico que amenaza la vida de cientos de miles de sirios e iraquíes y que sigue avanzando por el Magreb hasta llegar a Libia, puerto indómito hoy desde el que parten muchos de los migrantes subsaharianos alentados por la esperanza de alcanzar otra vida en Europa. Esto lo sabía Gadafi y por ello amenazaba reiteradamente con inundar Europa de inmigrantes subsaharianos…

Sin una mejoría en la calidad de vida de los africanos no hay solución posible y para ello sólo se puede apostar a la educación, la generación de empleo, una gobernabilidad mayor, temas todos ellos lejanos por ahora. Mientras la realidad sea otra, la migración será una válvula de escape o un pasaporte a la libertad y ese deseo de buscar nuevas fronteras no habrá patrulla costera ni Tritón que lo pare. Despierta Bruselas, es demasiado. Demasiados migrantes, demasiado fuerte, demasiada muerte….y ¡ya es suficiente!

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