Cumpleaños con piñata

Por Rafael Mandressi ///

Quinientos: el número es grueso, macizo, redondo, más que oportuno para dar rienda suelta al gusto por las efemérides. Quinientos años no se cumplen todos los días. Sería una lástima dejar pasar la ocasión de conmemorar medio milenio, un quingentésimo aniversario o, como se prefiere decir en general, un quinto centenario.

En 2019, como en cualquier año, se cumplen cinco siglos de muchísimas cosas, pero los quintos centenarios que andan en la vuelta son básicamente tres: el de la muerte de Leonardo Da Vinci, el de la llegada de Hernán Cortés a México y el de la partida de la expedición que terminó siendo la primera circunnavegación del globo, a cargo de la dupla Magallanes-Elcano.

El asunto Da Vinci se ha limitado, hasta ahora por lo menos, al consabido macaneo sobre la genialidad, los precursores visionarios y un Renacimiento europeo de cotillón; si hubiera nacido en Tacuarembó, podríamos decir que Leonardo cada día dibuja mejor, y con eso cerramos la ocho.

Los otros dos quingentésimos aniversarios son más rugosos. El del desembarco de Cortés excitó el ímpetu epistolar del presidente de México, Andrés López, quien por carta solicitó al rey de España y al papa que pidieran disculpas por las atrocidades de la Conquista. La misiva dio lugar a una respuesta malhumorada de la corona, y a rechazos múltiples condimentados a veces con reivindicaciones más o menos enérgicas de la faz luminosa que también habría tenido aquel emprendimiento ibérico.

Mientras tanto, empezaba a hervir el agua del tercer quinto centenario, el del año en que zarpó la flota capitaneada por Fernando de Magallanes. Ocurre que como Magallanes era portugués, en Portugal creyeron oportuno conmemorar el acontecimiento. Previsores, ya en 2017 los portugueses incluyeron la llamada “Ruta magallánica” en su lista de candidaturas al Patrimonio Mundial de la UNESCO, sin tener la delicadeza de mencionar en el documento el nombre del español Juan Sebastián Elcano, quien completó el viaje después de que a Magallanes lo achuraron allá en las Filipinas. Cierta idea de la hispanidad se sintió agredida, y el primero de marzo pasado, la Real Academia de la Historia de España desenvainó el espadín: a pedido del director del diario español ABC, Bieito Rubido, la docta institución emitió un informe sobre “la paternidad de la gesta”, declarando su “plena y exclusiva españolidad”.

Así quedaban respondidas las “mentiras” de Portugal para consumar su apropiación indebida, tal como clamó repetidamente Jesús García Calero, editor de la sección Cultura del diario ABC. El documento de la Academia también ponía en evidencia, siempre según García Calero, la “ignorancia” y el “buenismo” del gobierno español, que meses atrás, en enero, le había “regalado” a Portugal la mitad de la conmemoración, al aceptar una candidatura conjunta ante la UNESCO. Con los portugueses, ni a la esquina.

Que un diario de derecha le pegue a un gobierno presuntamente socialista es rutina. Que lo haga recriminándole poca firmeza en la salvaguarda de la “dignidad” de la nación frente a tamaño atrevimiento de parte de un país vecino, es elocuente sobre la catadura ideológica de su línea editorial, pero no deja de ser un asunto de vociferaciones periodísticas. Cuando una institución del Estado se sube a los mismos autitos chocadores, la salsa se pone más espesa, aunque al fin y al cabo la Academia es Real, y alguien tiene que hacerle los mandados a los Borbones.

Sin embargo, el episodio no es una simple diarrea con fiebre. Es un síntoma, al igual que los cien mil ejemplares vendidos de Imperiofobia y leyenda negra, un libro de 2016 en el que la autora, Elvira Roca Barea, despliega una teoría conducente a rehabilitar el imperio hispano-católico, injusta y malintencionadamente denostado a fuerza de infundios que los protestantes se han encargado de propagar.

En el aire enrarecido de una suerte de primavera reaccionaria que tiene focos infecciosos en muchos lugares, la falange españolista parece pues más decidida que otras a lanzarse a capturar la historia y apretarla hasta hacerla cantar «Cara al sol».

Así las cosas, conmemorar la primera vuelta al mundo no deja de ser útil, después de todo: sirve para recordar, por si fuese necesario, que el nacionalismo no es solo un reptil venenoso. También es, como Magallanes, el nombre de algo estrecho, donde hace frío y abundan los naufragios.

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Emitido en el espacio Tiene la palabra de En Perspectiva, lunes 20.05.2019

Rafael Mandressi (Montevideo, 1966) es doctor en Filosofía por la Universidad de París VIII, historiador y escritor. Desde 2003 reside en París, donde es investigador en el Centro Nacional de Investigación Científica, director adjunto del Centro Alexandre-Koyré de historia de la ciencia y docente en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales. Es colaborador de En Perspectiva desde 1995.

Rafael Mandressi

Montevideo, 1966. Doctor en Filosofía por la Universidad de París VIII, historiador y escritor. Desde 2003 reside en París, donde es investigador en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), director adjunto del Centro Alexandre-Koyré de historia de la ciencia y docente en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS). En Uruguay, se ha desempeñado como docente en la Universidad de la República, la Universidad Católica y el CLAEH. Es autor de libros y artículos académicos sobre temas de su especialidad. También ha sido actor, director teatral y dramaturgo. Su novela Siempre París obtuvo el premio Juan Carlos Onetti en 2013. Es colaborador de En Perspectiva desde 1995.

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3 Comentarios

  • Excelente!!!

  • Cómo siempre Rafael nos maravilla!!

  • Si de exigir disculpas se trata, podríamos reclamarle al gobierno de Italia que se disculpe ante la ciudad de Roma por los estragos que causó el emperador Nerón con el incendio que provocó allá por el siglo III de nuestra era…

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