Ciencia y Tecnología

Meteorito de San Carlos “invaluable” para la ciencia uruguaya

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El pasado 19 de setiembre una familia descubrió que en su casa de San Carlos, Maldonado, había caído un meteorito. En entrevista con En Perspectiva el geólogo Pablo Núñez dijo que es el primero del que se tenga registro en Uruguay y que puede ser parte de un asteroide o planeta.

EN PERSPECTIVA
Jueves 15.10.2015, hora 10.35

Era la noche del 18 de setiembre pasado y todo parecía tranquilo en el barrio Lavagna, de San Carlos, en Maldonado. Sin embargo, al amanecer, la joven de una familia de la zona se despertó sorprendida por el rayo de sol que veía a través de un agujero del techo.

¿Qué había pasado? Una piedra había atravesado la chapa de fibrocemento y había llegado incluso a quebrar la parrilla de una cama.

Desconcertados, al principio los integrantes de esa familia pensaron que alguien les había apedreado la casa, pero en seguida observaron que el televisor tampoco funcionaba. Le había pegado la misma piedra. Sospecharon entonces que estaban ya ante otra cosa: ¿había caído un meteorito?

Se pusieron en contacto con el profesor Gonzalo Tancredi, director del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República. Tancredo y su equipo trabajaron en el asunto y ayer dieron  a conocer los detalles en una conferencia de prensa.

Vamos a profundizar en esta situación inusual, que ha sido informada con interés y curiosidad en distintos países de la región. Estamos con el geólogo Pablo Núñez.

ROMINA ANDRIOLI (RA) —Para entender bien de qué se trata: ¿cuál es la definición exacta de un meteorito?

PABLO NÚÑEZ (PN) —Meteorito es en sí todo cuerpo extraterrestre que cae en la tierra y que no es creado por el hombre.

RA —¿Y puede tener diversos orígenes?

PN —Sí, puede ser parte de un asteroide o de algún planeta. Por ejemplo, hay meteoritos lunares o de Marte. Hay diversos tipos de meteoritos además porque los distintos tipos de asteroides dan lugar a diferentes tipos de meteorito.

EMILIANO COTELO (EC) —¿Cuánto tiempo hacía que no caía uno en territorio uruguayo?

PN —Que tengamos registro, nunca. Seguramente han caído antes, pero no los hemos descubierto aún. Realmente es el primero que tenemos en Uruguay, el primero que hemos registrado.

EC —¿Y cómo saben que este era efectivamente un meteorito?

PN —Las características que tienen los meteoritos los diferencian fundamente de las rocas terrestres. En primer lugar, hay ciertas evidencias de que atravesó la atmósfera, se quemó y derritió en el proceso. Tiene una corteza negra. También tiene ciertas características en su superficie que indican que estuvo moldeado por el viento durante la caída, entonces estaba blando. Tiene una geología, una mineralogía que es única de los meteoritos, ciertos minerales o ciertas estructuras que las rocas terrestres no tienen.

RA —¿Y qué otras particularidades tenía?

PN —Tenía esa corteza negra, esa capa de roca derretida que indica que atravesó la atmósfera y se calentó. Tiene, por ejemplo, minerales de hierro y níquel, que son únicos de los meteoritos. Las rocas de la tierra difícilmente tienen níquel en esas proporciones o los minerales, como los tienen estos meteoritos. Es magnético, y las rocas de la tierra difícilmente son magnéticas.

RA —Imagino que les causó sorpresa esa primera aproximación que tuvieron a esta piedra que había aparecido.

PN —Sí, profundamente. Ya habíamos tenido en muchas oportunidades gente que ha traído a Facultad de Ciencias muestras para ver porque creen que son meteoritos…

RA —¿Es común que eso se dé?

PN —Esta es la primera vez que identificamos positivamente a uno.

EC —Ustedes han dado otros datos. Por ejemplo, [que viajaba a 250 kilómetros por hora y] que su peso es de 712 g. ¿Cómo es en la comparación con otros conocidos?

PN —Es un meteorito muy chico, es una pequeña muestra, meteoritos han caído de hasta varias toneladas de peso. Es una pequeña piedrita, realmente, y por eso pensamos que debe haber caído más, es muy raro que caiga solo uno. Tiene que haber más pedazos dispersos. El problema es que se dispersan en una gran área, de varios kilómetros a la redonda, y ha sido difícil ubicar otros fragmentos. Por lo pronto este es el único fragmento que tenemos.

EC —¿Por qué habrían caído otros? ¿De qué tipo de fenómeno estamos hablando?, ¿o qué imaginan?

PN —Estamos hablando de que para que un cuerpo sobreviva al atravesar la atmósfera tiene que tener cierto tamaño, porque cuando entra a la atmósfera se calienta, se rompe –incluso puede explotar– y los distintos pedazos que sobreviven son los que caen en la Tierra. Este que tenemos es seguramente un fragmento de un gran cuerpo que entró en la atmósfera. Es muy raro que no se rompan al entrar en la atmósfera, entonces sería muy raro que este fuera el único pedazo de ese meteorito.

EC —Usted dice que es bastante claro que este es un fragmento de un gran cuerpo que entró en la atmósfera. ¿De qué tamaño podría ser ese gran cuerpo?

PN —Es difícil de estimar. Justamente para eso ni bien lo identificamos como meteorito estuvimos buscando más muestras, otros fragmentos, para poder determinar mejor qué tamaño podría haber tenido, que trayectoria pudo tener…

EC —Le consulto lo del tamaño porque los oyentes deben estar preguntándose si esto no pudo preverse, si no se pudo avisar que un cuerpo como aquel que ustedes están imaginando podía impactar con la atmósfera produciendo algún riesgo, por ejemplo, en esta zona de Uruguay.

PN —Sí, es una buena pregunta. Los cuerpos muy pequeños no se detectan prácticamente.

EC —El que cayó en esta casa es pequeño, pero usted dice que el original del cual se desprendió era grande, ¿ese grande no se vio venir?

PN —Incluso los cuerpos que uno considera grandes no son lo suficientemente grandes como para ser detectados. Por ejemplo un meteorito del tamaño de un auto o varios autos podría no ser detectado por nuestros equipos.

Uno de los trabajos del grupo de Astronomía de Facultad de Ciencias es justamente la búsqueda e identificación de cuerpos asteroidales que puedan chocar contra la tierra. Es un trabajo que se hace en los observatorios de todo el mundo para poder justamente mapear los cuerpos que están en el espacio y prevenir estas cosas, pero los muy pequeños son muy difíciles de identificar. En el caso del meteorito que cayó en Uruguay, el cuerpo seguramente no era detectable por nuestra red de observatorios.

EC —Esto puede dejar inquieta a mucha gente, supongo.

PN —Sí, tampoco hay que preocuparse tanto porque justamente los no detectables son los que se destruyen en nuestra atmósfera y apenas sobreviven fragmentos muy pequeños que no generan daños.

Los meteoritos que podrían generar grandes daños a la humanidad sí son detectados. Ya están bastante bien mapeados. Hay que tener en cuenta que este es uno de 16 meteoritos que han logrado impactar con alguna construcción humana. Solo 16 meteoritos han chocado contra personas u objetos creados por las personas de todos los que caen en el mundo.

EC —¿Desde cuándo?

PN —Desde que tenemos registro.

EC —Solo 16 en la historia han pegado contra un objeto, como una casa, o una persona.

PN —Sí, efectivamente. Esto es muy raro.

EC —Sí, lo que hay que agregar es que muchos tal vez caen en el mar o en el campo, en superficies no pobladas.

PN —Exacto, no nos enteramos de la mayor parte de los meteoritos que caen. Muchos de ellos caen en la Antártida, donde se encuentran mucho más fácilmente que en cualquier otro lugar.

RA —¿Cuál es el valor que tiene ahora este meteorito desde el punto de vista académico, de la investigación que se puede continuar?

PN —Desde el punto de vista científico para nosotros es invaluable porque es el primer meteorito al que tenemos acceso para poder estudiar, es el primero que tiene el país, es invaluable su valor para la ciencia de este país.

En cuanto al valor económico, por ejemplo para coleccionistas, es muy variable, no se puede determinar claramente. Hay muchos coleccionistas a los que les gustaría tener meteoritos, pagarían mucho por uno de ellos.

RA —Con esto nos enteramos de que acá en nuestro país hay muchos aficionados a esto.

EC —Hoy El Observador incluye la foto de dos de ellos: Ricardo Josefides y Hans Koser, que por lo que ellos mismos cuentan se enteraron de esta noticia, ayer fueron a la conferencia de prensa y a esta hora deben estar en Maldonado, en las zonas cercanas a San Carlos, ya dedicados a su tarea de búsqueda de otros restos.

PN —Justamente, hay gente que se dedica a la búsqueda y vive de eso, de cazar meteoritos y venderlos en los distintos mercados del mundo.

EC —Dicen que este que cayó en San Carlos, el que ustedes tienen ahora, podría valer más de US$ 8.000.

PN —Podría ser, es muy variable el precio de los meteoritos para un coleccionista, que lo que va a buscar es que sea atractivo visualmente, que tenga características que lo hagan único. En este caso no es muy atractivo visualmente, digamos, pero tiene la característica única de ser uno de esos 16 que cayeron sobre algo humano. Eso es lo que lo haría de valor para un coleccionista, nada más.

RA —¿Qué está previsto que pase ahora con este meteorito? ¿Van a iniciar alguna investigación en particular para lograr tener más datos?

PN —Sí, estamos tratando de determinar mejor qué tipo de meteorito es. Hay distintas clases, eso requiere un análisis más profundo. Planteamos exponerlo en el museo para que todos puedan observarlo, porque ahora es propiedad de todos, es de la Universidad.

Enlaces externos
Astrónomos y Geólogos de Facultad de Ciencias estudian meteorito hallado en San Carlos, Maldonado (Facultad de Ciencias, Udelar)
Meteorito de San Carlos (astronomia.edu.uy)

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Transcripción: Andrea Martínez

Foto en Home: Corte del meteorito caído en San Carlos en el que se ve su "interior fracturado tipo brecha". Crédito: astronomia.edu.uy.

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