Ciencia y Tecnología

Viajes a la Luna: Una carrera espacial renovada, entre intereses geopolíticos y la "aventura del hombre". Con el astrónomo Javier Licandro

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Foto: CHANDAN KHANNA / AFP

Presentan: Fundación Telefónica Movistar y Lenovo

La Luna, ese cuerpo celeste que ha fascinado a la humanidad desde que tuvo conciencia, que ha inspirado poetas y a tantos otros que se la quedan viendo en las noches despejadas.

Ese pedazo de cielo que afecta las mareas en la Tierra y al que quienes creen en la astrología le adjudican un peso importante en el oleaje de sus vidas.

Ese satélite que supo ser el premio último de una carrera espacial -de “la” carrera espacial-, aquel en el que un mero paso de un mero hombre adquirió una trascendencia histórica, cultural y geopolítica inigualable.

La Luna sigue fascinando y esta semana es vista como un objetivo.

El lunes 8 de enero, la empresa privada United Launch Alliance, una iniciativa conjunta del área de defensa de la aeronáutica Boeing y de la compañía armamentística Lockheed Martin, lanzó su primer cohete denominado Vulcan Centaur.

A bordo llevaba una cápsula desarrollada por otra empresa privada, en este caso una startup de nombre Astrobotic, un módulo lunar bautizado Peregrine que buscaba convertirse en el primer alunizaje estadounidense desde el final del programa Apolo hace más de 50 años. Astrobotic quería además ser la primera empresa en lograr posarse sobre el satélite.

Peregrine fue desarrollada por Astrobotic con el apoyo financiero de la agencia espacial estadounidense NASA, que le encargó transportar hasta la Luna material específico, en un contrato por más de 100 millones de dólares.

Aunque la primera etapa del lanzamiento fue exitosa, una “fuga” de combustible ya dejó a Peregrine sin “ninguna posibilidad de aterrizaje suave sobre la Luna", según declaró Astrobotic.

Más allá del resultado, tanto el Vulcan Centaur como la cápsula Peregrine son muestras de la nueva estrategia espacial de Estados Unidos, que está recurriendo al sector privado en un esfuerzo por estimular una economía lunar más amplia y enviar su propia nave a bajo costo.

¿La meta? Volver a colocar humanos en la Luna como parte del programa Artemis. Y luego, pensar en Marte.

Es además el último hito de una renovada carrera espacial, que vio a China lanzar una serie de misiones robóticas en la década passada, con su Proyecto Chang’e, el cual ya tiene planes de misiones tripuladas para 2030; y que vio también el año pasado la llegada exitosa de India a la Luna, con su programa Chandrayaan.

¿Qué motiva estos nuevos intentos de llegar a la Luna? ¿Por qué durante medio siglo se la dejó de lado, y ahora vuelve a ser tema de interés? ¿Qué rol juegan las empresas privadas en la nueva carrera espacial?

Conversamos En Perspectiva con Javier Licandro, astrónomo uruguayo, investigador en el Instituto de Astrofísica de Canarias.

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