Hombre mató a su vecino al confundirlo con un delincuente

Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS

Un hombre mató a un vecino al confundirlo con un delincuente ayer de tarde en el barrio Peñarol, en Montevideo.

El homicida, un hombre de 72 años, declaró a la Policía que vio a un persona en la azotea lindera, salió con su arma de fuego y le disparó en la cabeza a quien resultó ser su vecino. La víctima tenía 28 años.

La fiscal de Homicidios Adriana Edelman se hizo presente en el lugar y, luego de entrevistarse con la familia de la víctima, relató que el hombre fallecido estaba arreglando un cable a otro vecino cuando recibió el disparo.

Una vez que tomó estado público el caso el senador frenteamplista Charles Carrera, atribuyó el asesinato a la Ley de Urgente Consideración. “Los mensajes equivocados que se consagraron en la LUC, se cobran vidas inocentes. La convivencia en jaque a partir del miedo y la desconfianza”, escribió en Twitter.

 

La Tertulia de los Miércoles con Hebert Gatto, Agustín Iturralde, Valentina Perrota y Oscar Sarlo.

 

Viene de…

¿Qué dejan las últimas encuestas de intención de voto y aprobación de la gestión de Lacalle Pou?

 

Candela Stewart

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2 Comentarios

  • Perrota te parece en la comodidad del hogar le pegó un tiro?? No sé yo he visto desde adentro de mi casa de madrugada con pavor, sola como vivo como saqueaban mi garaje y todo lo que encontraban. Seguro yo no le tiraría a nadie por más miedo que me dé y por más rabia que me provoque que me roben las cosas que tengo con sacrificio de hecho no lo hice. Y a oscar no se q le pasó??!!! Él no cree q no conociera a un vecino?!! Qué quiere decir?? Y bueno si lo hizo con conciencia es un homicida liso y llano como lamentablemente hay demasiados en este país y pagará por ello pero no es parte de ningún discurso que incita al odio, qué estamos diciendo??

  • El hecho por ahora es que un hombre asesinó de un disparo a otro, que declaró haberlo confundido con un delincuente en flagrante delito y que la familia de la víctima declaró que estaba arreglando un cable de un vecino. Por respeto a la víctima y a los procesos judiciales, sería bueno esperar al fallo judicial. Por lo pronto acá lo que hay es un homicidio y una investigación que presumo en curso.

    Agarrarse de esto para criticar la LUC es mero oportunismo, porque cosas así pasaron bajo los gobiernos del FA (por ejemplo, el tipo que mató a la hija en Carrasco porque pensó que venía a robar) o, más lejos en el tiempo, el famoso caso del viñedo, en el gobierno de Sanguinetti si no me equivoco.

    Acá la víctima a priori es inocente de estar cometiendo un delito y por lo tanto este caso no tiene mucho que ver con la ola de robos que vivimos, excepto por la declaración del homicida (que como toda declaración habrá que valorar en el juicio) . Por lo pronto no reconoció a su vecino, pero le metió una bala en la nuca, así que tan mal no ve. Quizás no logró verle el rostro, pero mejor no especular y esperar. Me asombra que Gatto hable de un accidente, cuando el disparo fué evidentemente intencional y por estar en otra casa, no configuraría una defensa legítima (ni pre ni pos LUC).

    Creo que se maneja con mucha ligereza el tema de los delincuentes en la periferia, los códigos que manejan ellos y quienes están condenados a convivir con ellos. El valor de la vida no es mucho en esos espacios de socialización en los que agarrarse a los tiros es una forma normal de arreglar conflictos. Y ese es otro asunto. Desde el sur de Av. Italia parece que la gente que vive allí está toda aterrada sin razón, sobrerreacciona de intolerante que es, porque una horda de fachos les lavó el cerebro y los llenó de prejuicios contra gente que «es diferente».

    La carrera armamentista en la periferia de Montevideo, como bien dijo Iturralde, no viene de la manija, sino de la certeza de no tener protección policial y la dificultad que tiene un obrero para recuperar lo que le roban sus propios vecinos. Quienes viven en la periferia tienen delincuentes en la zona rastrillando permanentemente las calles, adueñándose de todo lo que les queda al alcance de la mano. Hasta la ropa de la cuerda roban, levantan chapas de los techos para meterse a robar, salen corriendo con todo lo que queda a mano. Esa realidad hay que concerla para hablar de ella. Esos vecinos no son profesores universitarios ni profesionales ni clase media. Son gente para la que comprarse una garrafa de 13 k es un sacrificio. Y esa desesperación de ver que los ladrones del barrio siguen allí, libres y ejerciendo su actividad ilícita es lo que genera el miedo.

    Tampoco el delincuente le da valor a la vida y la integridad física de sí mismos y de sus víctimas. Cuando un ladrón prende fuego a una cajera de una red de cobros, está sometiendo a un sufrimiento físico espantoso –con riesgo real de vida– a alguien por pura venganza, porque no le entregó la recaudación (que seguramente habría tenido que reponer si se la daba). Quizás para matar de miedo a los cajeros y que entreguen todo ante la menor amenaza, no sé los códigos de estos tipos.

    El miedo en ese «far west» montevidiano hay que entenderlo, empatizar con las víctimas del delito –no sólo con los delincuentes, como tendemos a hacerlo– y pensar que mientras el Estado no restablezca la seguridad y el orden, no tenemos autoridad moral para presumir que el que tiene miedo fué manipulado y engañado por operadores políticos. Ya lo decía Bonomi: mientras algunos sectores del FA lo culpaban de «estigmatizar» a los pobres en los llamados «megaoperativos», los vecinos (militantes del MPP) le decían que por favor los estigmatizaran. Que fueran todos los días a vigilar y que se llevaran a los delincuentes del barrio. La gente que vive allí en su enorme mayoría trabaja y quiere que no le roben lo poco que tiene. Pide a gritos protección policial, no armarse para enfrentarse ellos con los delincuentes.

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