La Mesa Verde: El boom de las huertas en casas, apartamentos, oficinas, escuelas y cárceles (II)

Plantar tomates en el balcón, lechugas en un rincón del patio o zanahorias en la azotea…

Las huertas, que durante siglos estuvieron muy asociadas al Montevideo rural, a las casas quinta, o al interior, hoy proliferan en las ciudades, incluso en apartamentos pequeños y hasta en azoteas de edificios de oficinas.

La tendencia a plantar uno mismo los vegetales que después va a consumir se ha afianzado en varios sectores de la población y con infinidad de objetivos: desde tener un nuevo hobby, pasando por la búsqueda de una alimentación más saludable o simplemente desestresarse.

Pero además las huertas están avanzando como herramienta educativa en las escuelas e incluso en las cárceles, donde son usadas para el entretenimiento de los reclusos y sobre todo su capacitación, pensando en emprendimientos futuros con salida laboral.

¿Qué hay detrás de este desarrollo multifacético de las huertas? 

¿Cuál es el futuro de esta actividad? 

De ese tema conversamos hoy en una nueva edición de La Mesa Verde. 

Recibimos a Laura Rosano, chef, productora agroecológica, autora de recetarios, dicta talleres de huerta en la Escuela Autosustentable de Jauregiberry; Horacio García, analista en Marketing, integrante del equipo de Huerta en Casa, empresa que desarrolla Huertas y Composteras en diferentes espacios: casas, apartamentos, azoteas y chacras; Marcelo Irigoín, técnico Agrario, docente de huerta en la Escuela Agraria de la UTU en Durazno, asesor del Departamento de Desarrollo de la Intendencia de Durazno. En coordinación con el Mides, Marcelo está participando en el armado de una huerta para ex reclusas, madres solteras, y mujeres víctimas de violencia de género en el predio de la Sociedad Rural de Durazno.

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Candela Stewart

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