Presidente argentino recibe críticas luego de asegurar que “los argentinos vienen de Europa”

Foto: JUAN MABROMATA / AFP

El presidente argentino, Alberto Fernández, recibió críticas de varios países latinoamericanos luego de asegurar el miércoles que “los mexicanos vienen de los indígenas, los brasileños de la selva y los argentinos de Europa”

Fernández hizo estas declaraciones durante los actos por la visita oficial a Buenos Aires del jefe de gobierno español, Pedro Sánchez. 

El mandatario anfitrión describió los vínculos entre su país y Europa invocando, erróneamente, al escritor mexicano Octavio Paz:

Soy un europeísta. Soy alguien que cree en Europa. Porque de Europa… escribió alguna vez Octavio Paz, que los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos, y eran barcos que venían de allí, de Europa. Y así construimos nuestra sociedad.

Pocas horas después, Fernández tuvo que disculparse en Twitter: «En la primera mitad del siglo XX recibimos a más de 5 millones de inmigrantes que convivieron con nuestros pueblos originarios. Es un orgullo nuestra diversidad». «A nadie quise ofender, de todas formas, quien se haya sentido ofendido o invisibilizado, desde ya mis disculpas».

El video con las declaraciones se había hecho viral y empezaron a surgir reacciones en Brasil. Bajo la leyenda «SELVA!» y junto a la bandera de Brasil, el presidente Jair Bolsonaro publicó en Twitter una foto en la que se le ve con un penacho de plumas, rodeado de indígenas vestidos con trajes autóctonos.

En México, el expresidente Felipe Calderón criticó a Fernández y se quejó de que atribuyese al Nobel mexicano la polémica frase. «Lo pudo haber dicho Cantinflas, o Les Luthiers, pero ¿Octavio Paz? Ojalá cite la fuente», escribió en Twitter. 

La Tertulia de los Viernes con Alejandro Abal, Juan Grompone, Marcia Collazo y Gonzalo Pérez del Castillo.

Viene de…
Carámbula: “Aún estamos a tiempo de un diálogo nacional”

Continúa en…
Telegramas

Candela Stewart

Notas Relacionadas

3 Comentarios

  • Estimados contertulios y Emiliano, no me cabe dudas que son todos personas cultas, por eso me llama la atención que repitan cosas incorrectas. Octavio Paz nunca dijo ni escribió la famosa frase, sino que la misma pertenece al periodista argentino Martin Caparros dada como respuesta, en forma irónica, a la pregunta sobre el comienzo de los países americanos. Con la misma Caparrós diferencia a Mexico y que tiene un origen, mientras que Argentina tiene un comienzo. Esta anécdota figura en el prologo del libro Los cinco soles de Mexico, del amigo de Octavio Paz.

  • me faltó el final, el amigo de Octavio Paz y autor de Los cinco soles de México es Carlos Fuentes

  • Evidentemente Fernández no tuvo una declaración feliz. Una cita incorrectamente atribuída de una frase que es errónea en su forma original y en su forma modificada. Son mestizas la sociedad argentina al igual que la mexicana, la brasileña y, más en general, las de todos los países americanos. Pero aún más, Europa es mestiza también y no sólo por la inmigración de su pasado reciente colonial, sino por las corrientes migratorias: los francos, los godos, visigodos y ostrogodos, los celtas, los vascos, los normandos, los vikingos, los sajones, los eslavos, los griegos, los romanos y antes los etruscos, todos guerreando, conquistándose, mezclándose. Los europeos tampoco son una unidad cultural ni mucho menos étnica. Según lo que sabemos de arqueología, la humanidad entera es afrodescendiente (no sólo los que descienden del tráfico de esclavos africanos) y las variantes fenotípicas y culturales serían fruto de una diáspora de escala planetaria. Digo esto, porque las sensibilidades que la «gaffe» de Fernández despierta parecen entender como que hay dos «identidades» en juego, una europea y otra de los llamados «pueblos originarios» (que muchas veces tampoco lo son). Esos europeos guerreaban entre sí y por las colonias, esos pueblos precolombinos guerreaban entre sí porque también aspiraban algunos a construir imperios y a someter a los otros.

    Dicho esto, pegarle a Fernández es un boleto: peronista y del ala izquierdosa. Hacen todos cola para pegarle en Uruguay. Pero el principal obstáculo para que el tratado comercial entre la UE y el Mercosur entre en vigor, es FRANCIA, no Argentina. Y Francia invoca como excusa a la política ambiental BRASILEÑA. Argentina no está en los radares, no es la que obstaculiza ni siquiera la excusa de quien en obstaculiza la puesta en práctica del tratado. Francia proteje a sus agricultores con uñas y dientes, fuera de la UE e incluso en la UE. Es una política de Estado que enfrentó por ejemplo a Chirac con Tony Blair, porque la PAC (Política Agrícola Común) está financiada con fondos de toda la UE pero beneficia esencialmente a Francia. Francia sostiene que defender su ruralidad (basada en la mano de obra familiar y el minfundio) hacen a su soberanía alimentaria, a su patrimonio cultural y a una política social que garantiza el desarrollo de economías locales. Son argumentos que acá ni se nos cruzan por la cabeza, claro. Si pintó transformar Uruguay en un monocultivo de soja o de Eucaliptus, lo hacemos felices. Los franceses prefieren subsidiar a un agricultor para que produzca a pérididas que mantenerlo como marginal o dejarlo librado a su «iniciativa individual» para mendigar o vivir del delito (esto último es lo que nos gusta hacer acá con la gente que expulsa el sistema). Para eso precisan que hayan ARANCELES que encarezcan la producción agrícola importada. Echarle la culpa a Argentina del naufragio del acuerdo con la UE es buscar a los sospechosos de siempre y, disculpen, me parece una excusa perezosa.

    Me pregunto qué referentes intelectuales de pueblos precolombinos tienen los contertulios. Yo los veo tan europeos, aunque critiquen a Fernández, que me parece que con una mano en el corazón (o mejor, en la cabeza), se definirían intelectualmente también como europeístas. Eso no quiere decir que no sepan que son europeos exiliados en la periferia y que, por lo tanto, sus intereses no son los mismos que los de los europeos de la metrópolis. Pero claro, eso no tiene relación con el discurso identitario, sino con el análisis materialista de nuestro rol en la división global del trabajo. Los europeos son en buena medida antagonistas nuestros, pero no porque piensen muy diferente ni mucho menos por cuestiones raciales. Lo son porque tienen intereses contrapuestos a los de nuestro desarrollo. Ellos administraron las colonias y cuando las dejaron, quedaron en manos de las elites locales, que las siguieron administrando como colonias. Una colonia tiene un destino manifiesto de sumisión frente a la metrópolis.

    En esto Fernández tiene claro que el camino es negociar tratados comerciales otorgando la quita de aranceles a quienes nos quieten los aranceles a nosotros. No ir a ofrecerle al mundo una baja de aranceles porque sí, sino tratar de sacarles alguna contraparte. Claro, en buena medida tenemos una contra: en el Mercosur somos 300 millones, pero estamos llenos de pobres. No ponemos un buen mercado arriba de la mesa, porque la economía colonial no genera consumidores. Tenemos una elite que vive de exportar, no creemos en el mercado interno y nuestras elites tienen la lógica de que pagar salarios es tirar la plata. Toda nuestra estrategia colonial consiste en ganar competitividad bajando salarios y reduciendo beneficios a los trabajadores, de modo que la razón de fondo por la que a Europa no le sirve el Mercosur como socio es porque NO LE APORTA CONSUMIDORES y sí le compite con mano de obra muy mal remunerada.

    Para colmo, cuando los europeos precisan un recurso natural, les ponemos una zona franca y los recibimos con los brazos abiertos. Así que lo bueno que pueden sacarnos ya lo tienen gratis. Es difícil culpar a Fernández de esta política que tan débiles nos hace a la hora de negociar un tratado comercial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*Es obligatorio poner nombre y apellido