¿Qué dejó hasta ahora el «caso Astesiano»?

Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

El gran tema en la agenda política de esta semana fue el arresto Alejandro Astesiano, jefe de la custodia personal del Presidente de la República, que luego fue formalizado por la justicia penal por su presunta participación en una red de uruguayos y rusos dedicada a la falsificación de partidas de nacimiento que permitían obtener luego pasaportes nacionales.

El caso estuvo en las tertulias de miércoles y jueves. Pero, teniendo en cuenta que provocó tanta conmoción, puede ser interesante que se discuta también en esta, La Mesa de Los viernes, que tiene un perfil diferente. A ustedes, que están más volcados hacia temas históricos, culturales y sociales, ¿qué les dejó el caso Astesiano? ¿Cómo vieron al gobierno en el manejo de esta crisis? ¿Cómo se manejó la oposición?

La Tertulia de los Viernes con Alejandro Abal, Marcia Collazo, Ramiro Podetti y Juan Grompone.

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En Perspectiva

Periodismo con vocación de servicio público. Conducen Emiliano Cotelo y Romina Andrioli. Con Gabriela Pintos, Rosario Castellanos y Gastón González Napoli. Producción: Rodrigo Abelenda y Agustina Rovetta. De lunes a viernes de 7 a 12 en Radiomundo 1170.

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4 Comentarios

  • Tal vez por estar tanto tiempo al servicio de los Lacalle, el Sr Astesiano compró el discurso de la derecha de que todos los que no progresan es porque no quieren trabajar y que todos los que tienen éxito es porque hicieron méritos para lograrlo. Como hacer dinero es considerado señal de éxito y dado que no vino al mundo con mil hectáreas de campo bajo el brazo, no le quedó otra que tratar de hacer una diferencia con algunos «emprendimientos» particulares.
    Tal vez también compró el discurso del Sr. Carrasco -y de tantos otros- que el Estado hace todo mal, «una máquina de hacer cagadas» como ha dicho ese tertuliano, y pensó que en Identificación Civil nunca se iban a dar cuenta que las partidas eran falsas pues estarían muy ocupados rascándose a cuatro manos.
    Y no fue así. La frase «hay unos rusos afuera con partidas falsas otra vez», dicha por el funcionario de Pasaportes alertando a su superior, quedará en el anecdotario como ha sucedido con «una cifra de seis ceros » del ex ministro lacallista Ovalle pidiendo coima o con «yo vi el título» de la senadora Topolansky defendiendo a Sendic.

    Tanto el Sr. Penadés ayer, como el Sr. Abal hoy, han tratado de embarrar la cancha, ensayar lo del fútbol: «ya que me echaron voy a tratar de llevarme a un contrario conmigo», en patética práctica para un actual senador y para un ex-decano.
    Un particular o una empresa puede contratar a una persona con múltiples antecedentes o hasta un ex-recluso a efectos de dar oportunidad de rehabilitación, pero desde ese momento en adelante, la conducta de esa persona debe ser intachable.
    No es el caso en cuestión. Como ha reconocido el Sr. Presidente, la relación laboral con el lacallismo comienza en la campaña del 99 y siguió durante los siguientes años, tiempos donde justamente transcurren las indagatorias, procesamientos y prisión del ex-custodio.

    «¿Cómo se entiende que Astesiano haya sido jefe de la custodia presidencial durante dos años?», se preguntaba en su análisis-editorial el Sr. Cotelo.
    Creo que por la naturaleza de los hechos por las cuales el Sr. Astesiano había sido indagado. Si bien había alguna apropiación indebida, la mayoría eran por estafa, delitos considerados «de guante blanco». Los políticos saben que mucha gente que se arrima a trabajar en las campañas lo hace pensando en una recompensa posterior en caso de ganar. Puede ser un cargo, una pasantía, un pase en comisión, un contrato en un organismo internacional pago en dólares, acceso a información relevante, contactos para lograr una prevenda o una protección en caso de ser necesario.
    El aparato de captación de votos tiene costos que no siempre es dinero. La cuestión es de grado, hasta donde el político o el sector tolera personas así. Las hay en todos los partidos, pero la historia muestra que el lacallismo tiene un imán especial para atraerlas.

  • El lavapiés vuelve con impulso luego de trastabillar en la metida de pata, intenta rehacer la local burbuja protectora perforada en el episodio, bajando decibelios, sacrificando algún cordero ignoto en el ágora para expiar la «macana»

    En algún otro país (con régimen parlamentario) se sabe quien hubiese caído, acá se insiste duro en sustituir evidencia por opinión.
    En tal tránsito dejamos pedazos de República y de Democracia también.

    Retrocedimos varios casilleros, podría leerse tal retroceso escrito por mí como un sarcasmo, no lo es, por el contrario, me resulta doloroso y vergonzoso.

  • La discusión sobre este tema ha sido, desde mi punto de vista, bastante entreverada y desprolija. Voy a mencionar 3 aspectos al respecto:

    1. Se han manejado las múltiples indagaciones y anotaciones de Astesiano bajo el nombre genérico de «antecedentes penales». Por ahora, en base a lo que leí y escuché, sólo parece estar confirmado el antecedente penal de 2014, que siguió a un procesamiento de 2013. Del procesamiento con prisión de 2002 al menos no escuché decir si terminó con condena o no. Quiero insistir en que en Uruguay uno puede incluso ir preso y luego ser sobreseído. Para tener una indagatoria más aún, puede bastar con que alguien nos denuncie, para lo cual basta con ir a una comisaría. Con esto no digo que sea inocente, sino que la culpabilidad por ahora está probada creo que en un solo caso. Creo que es importante, por mal que nos caiga el personaje, NUNCA abandonar el principio de presunción de inocencia.

    2. Dicho esto, creo que claramente Astesiano, por el sólo hecho de tener todas esas anotaciones, no podría trabajar en ningún empleo vinculado a la seguridad (bueno, excepto en su propia empresa de seguridad, imagino). En estos últimos 20 años tuvo más de 30 indagatorias, según se dice. La gente normalmente no está todos los años yendo a declarar a la justicia en calidad de indagado. En cualquier oficina de selección de personal ese expediente lo condena para trabajar en nada que tenga que ver con la seguridad y, menos aún, que le dé acceso a información confidencial. Principio de precaución mediante, mejor tenerlo lejos por las dudas.

    3. El presidente llevó muy mal la conferencia de prensa, hacia un terreno personal. En particular, una cosa que me resulta muy molesta como ciudadano es su permanente apelación a una supuesta superioridad moral por la cual no podemos ponerlo bajo la lupa ni desconfiar de su buena fé. Él cree que esto sólo lo afectó a él y yo tengo la impresión contraria, que claramente ni él ni su familia corrían ningún peligro con este «amigo» de la casa y de la familia. Mucho más jodido es para los ciudadanos uruguayos que sus pasaportes empiecen a ser mirados con desconfianza en controles migratorios, por ejemplo. Pero parece que el presidente no entiende o no quiere entender que si esta indagatoria termina en condena, esto es un bochorno para los uruguayos.

    A los periodistas en la conferencia de prensa, el presidente los llama por su nombre de pila al tiempo que los conmina a una complicidad empalagosa con él. «Ustedes me conocen». ¿Enserio lo conocen como para reprimir cualquier pregunta que ponga en duda la honestidad del presidente? Si el medio en cuestión tiene afinidad ideológica con alguno de los 5 partidos que integran el gobierno, eso no le da la menor posibilidad al periodista de simplemente excusarse y repreguntar, planteando la legítima desconfianza que todos podemos sentir al respecto.

    Me da la impresión de que esto va a seguir generando noticias, porque si Astesiano cometió los delitos que se le imputan, seguro que por acción u omisión de sus deberes, mucha gente colaboró con él. Esperemos con paciencia a que la justicia haga su trabajo y que caiga quien tenga que caer si se reúnen las pruebas.

    Una pena el comentario de Abal, por cierto. Una cosa es vivir permanentemente indagado los últimos 20 años por delitos comunes y tener una condena por estafa fresca. Estoy seguro de que Abal no lo habría contratado para que trabaje en su casa. Otra cosa muy diferente es haber sido un guerrillero en la juventud, en los años 70, haber ido preso por los delitos cometidos en la guerrilla, haber salido 10 años después y haberse dedicado los últimos 35 años a la política legal. No tiene gollete la comparación y sólo busca distraer la atención.

  • Felicitaciones por la incorporación de Ramiro Podetti, realmente me parecieron unas intervenciones excelentes, mesuradas, pensadas, enfocando a modificaciones que hay que realizar. Excelente¡¡

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