Velatorio de Larrañaga fue cuestionado por incumplir recomendaciones sanitarias

Foto: Javier Calvelo – adhocFOTOS/

El cardenal Daniel Sturla pidió disculpas públicas ayer por haber acudido el domingo al cortejo fúnebre del exministro Jorge Larrañaga, cuando debía estar en cuarentena preventiva. 

En su cuenta de Twitter, el arzobispo de Montevideo relató que el pasado lunes 24 se realizó un hisopado que dio covid positivo. Sturla contó que una semana antes, el lunes 17 de mayo, estuvo reunido con un sacerdote que resultó tener covid. Al enterarse de ese contacto, Sturla se realizó dos hisopados en el día que dieron negativo. 

El cardenal debió haber entrado en cuarentena a la espera del hisopado que debe realizarse obligatoriamente siete días después del contacto con un positivo. Sin embargo, según admitió, el domingo decidió cruzar la Plaza Constitución y asistió por unos minutos a la vereda frente a la Casa del Partido Nacional para dar una oración por Larrañaga. “No actué como debía”, escribió, luego de confirmar que este lunes se hizo el análisis PCR y obtuvo un resultado positivo.

La confesión de Sturla se conoció luego de que se acumularan cuestionamientos por las aglomeraciones que se vieron el domingo de mañana en el velatorio a Larrañaga en el Salón de los Pasos Perdidos del Poder Legislativo. 

Ayer el infectólogo Julio Medina, infectólogo y grado cinco de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar) e integrante del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), se refirió a esta situación pero sin dar nombres propios. “Es hora que los actores sociales asuman las responsabilidades. Saltarse cuarentenas, aglomerarse, compartir espacios con no convivientes sin máscara, etc, no son buenos mensajes hacia la ciudadanía”, escribió Medina en Twitter.

La Tertulia de los Miércoles con Gabriel Budiño, Martín Bueno, Agustín Iturralde y Patricia González.

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Candela Stewart

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4 Comentarios

  • El grado cinco de la cátedra lo dijo con sobria razón.
    °
    El insuceso se utilizó con irresponsabilidad frente a los ojos de todos -sobredosis mediática mediante cuasi un porteñismo de prensa amarilla arengando a la sensiblería épica y rozando el irrespeto-
    Los Pasos Perdidos albergaron un algo que lució como evento social más que recatado homenaje al difunto; se perdieron los pasos y referencias también.

  • Es cierto que ante este hecho se descuidaron las recomendaciones de cuidados, al reunirse multitud de gente sin respetar aforos máximos ni distancias mínimas recomendadas para otros casos. Se comprende un poco por el hecho tan lamentable como inesperado del deceso de una figura política de primer nivel y en un momento de máxima exposición; sobre todo, en su ciudad natal de Paysandú. Nunca debieron de descuidarse los cuidados recomendados. Veremos dentro de una semana o algo más si esto tuvo incidencia sobre el desarrollo de la pandemia.
    De cualquier manera, esto no debe ser motivo para una revolución copernicana en las prevenciones ante este mal; simplemente, debe continuarse con el ejercicio de la libertad responsable observando minuciosamente las medidas de prevención.

  • “¿Van a morir algunos? Van a morir, oye, lo siento. Esta es la vida, esta es la realidad. No podemos detener la fábrica de automóviles porque hay 60,000 muertes de tráfico al año, ¿verdad?” fue una de las frases célebres de Jair Bolsonaro al principio de pandemia.
    «Discurso europeo y políticas de Bolsonaro y Trump» era como Martín Bueno caracterizaba el accionar del gobierno a finales del pasado año.
    Ya no hay discursos, sólo se mantienen las políticas.

  • Es difícil digerir lo de Sturla, que no se disculpó producto de la reflexión serena sino de las críticas en redes. El pensar en uno antes que en el todos campea lindo por el Uruguay, país solidario y siempre preocupado por los demás. Como el diputado salteño, que declaró en audio que mandaba gente con covid a trabajar y luego decía a su funcionaria que se dejara “de bobadas”. No se lo vio más, dicen que al Parlamento está mandando a su suplente, pero el hombre ha sido respaldado por su partido y la coalición no ha dicho ni mu, ilustre ciudadano que sigue siendo representante nacional velando por los intereses de su pueblo y en unas décadas probablemente sea calle o plaza de su ciudad. Y además en Salto, peor índice Harvard del país, mayor cantidad de casos activos, muertos en mayo como ningún otro. Naturalmente no se le pueden imputar los males, pero es otra muestra de cómo se comportan los actores sociales que evitó nombrar Medina. Y los diputados mencionados en la tertulia, que sabían del colega con síntomas en proceso de hisopado, luego positivo, allá fueron a amontonarse, defendiéndose ahora con el criterio de los dos metros y tres horas más aquí o más allá de la comunicación oficial del servicio médico, como si no supiéramos a esta altura lo que cada uno tiene que hacer.
    Desmoralizante lo que ocurre. El gobierno se preparó para una carrera de 800 metros y le fue muy bien, luego se dio cuenta que al menos serían 5.000, y llegó boqueando, pero todavía le faltaban casi 40 kilómetros, porque parece no haber comprendido que se trataba de una maratón. Nos dejó en manos de la libertad responsable, que ya vemos como la maneja el Cardenal, el diputado Estévez, los demás diputados, el asadito en el Complejo, y tantos ejemplos más. Confió en la vacunación, sin darse cuenta que hasta que comenzaran sus efectos llenaríamos los cementerios. Con 4.022 fallecidos hasta ayer, de los cuales más de 3.000 entre abril y mayo. Y otra vez Salto, 63 en 13 meses y medio hasta el 30 de abril 2021 y 116 en los 26 días que van de mayo. En fin, estamos jorobados. Uno se pregunta si los países que funcionan lo hacen con estas referencias, estos ejemplos, estas decisiones y estas prioridades.
    Estuvo interesante la tertulia, pero entiendo que no es exacto decir que el gobierno ha manejado bien los ctis. ¿No escucharon al intensivista con Cotelo y Romina ayer de mañana? Dijo, con palabras mejor hilvanadas, que se pusieron camas pero el personal sigue siendo para las que había antes, y entonces la atención no ha sido la deseada y eso puede estar asociado a la mortalidad que no cede. Entonces no digamos ni repitamos cosas insostenibles. Que al gobierno le preocuparon los cti no hay duda, hubo semanas en que Cipriani hacía anuncios cada tres o cuatro días, y francamente alarmaba más que tranquilizar: entendíamos que la gran preocupación era que no se saturaran los ctis, o sea que hasta que no se agotaran las camas se consideraría que el cuerpo del paciente estaba resistiendo bien, si era necesario llegar a 1.500 se llegaría. Nos estaban diciendo que las camas de cti eran el límte. Y que no había otro límite.
    Tá difícil. Los gobernantes están en una verdadera burbuja. Hace unas semanas estuvo el presidente del Codicen allí, describiendo un mundo de fantasía, y acá nos gusta que nos digan cosas lindas sin importar si se chocan con la realidad. Que los casos son intrafamiliares es la frase del año, ¿pero dónde se contagia la gente? Mi hija hizo sexto el año pasado con su correspondiente brote en noviembre, y tuvo 20 días de clase este año y el brote y sus consecuencias tampoco faltó. Y ahí tenemos a Salto sin presencialidad incluso para lo poco que ha comenzado, además de Montevideo y Canelones por supuesto, a los que ahora se pretende sumar el intendente de Paysandú, blanco, por si acaso, pidiendo mandar a los niños a las casas, porque los centros educativos con covid pasaron en su departamento de 23 el sábado a 40 el martes, según lo escuché a él en un reportaje.
    ¡Y qué tiene que ver Argentina por Dios! No metamos a Argentina para justificar lo que hacen o no nuestros gobernantes, arreglemos nuestros problemas sin involucrarlosi, ¿qué tienen que ver nuestros 3,5 con sus 45 millones de habitantes?
    El gobierno debería decir: che, nos está yendo mal, todos los cálculos han quedado cortos, más del 1% de la población tiene el virus al momento, con récord de activos quizás subiendo, a este ritmo normalidad ni en primavera, se nos está yendo otro año, no queremos un estado policial, la razón está de nuestro lado, son los ciudadanos que no se cuidan, minga cedemos una cuarta, no hacemos cuarentena, no abandonamos la libertad responsable, no legislamos lo que no podemos controlar. Pero es cierto que así no podemos seguir.

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