Las cometas: Una tradición de Semana de Turismo en el norte del país que resiste al avance de la tecnología

Más conocidas como «pandorgas» por aquellos lares, en lugar de ceder ante teléfonos y tablets, van rompiendo su vínculo con determinadas estaciones del año.

Se dice que 500 años antes de Cristo, un filósofo chino inventó un pájaro de madera que podía flotar durante días. Los libros de la época lo recuerdan como una cosa muy rara, pero hoy en día podemos verlo como una versión muy temprana de una cometa.

Unos mil años después ya hay evidencia de que en China se volaban cometas de papel. Para cuando Marco Polo hizo sus famosos viajes por Oriente, en el siglo XIII, ya las cometas habían entrado a India, a Nueva Zelanda, hasta a la Polinesia. Sin embargo, Marco Polo volvió solamente con cuentos. Tuvo que pasar otro par de cientos de años antes de que los marineros occidentales fueran volviendo con las cometas propiamente dichas.

Se terminaron convirtiendo en un elemento presente en culturas muy diversas. Incluso se utilizaron para la guerra, y también para la ciencia. Una de las historias más conocida es la de Benjamin Franklin, uno de los Padres Fundadores de Estados Unidos, que propuso un experimento para probar que los relámpagos eran producidos por la electricidad. El experimento consistía, justamente, en hacer volar una cometa durante una tormenta.

Con el tiempo, claro, las cometas se volvieron un elemento pura y exclusivamente recreativo. ¿Y por qué estamos hablando de esto en marzo? En el sur del Uruguay, puede que la remontada de cometas se asocie más con la primavera, pero al norte es una tradición de Semana de Turismo.

Este viernes, en Rivera se celebrará el 43er Festival Binacional de la Cometa. También se celebrará un taller de confección de cometas. Si bien no son los únicos eventos de Rivera para esta época del año, nos llevaron a pensar en las cometas en sí, como atractivo al aire libre, como diversión infantil, como tradición. ¿Siguen vigentes? ¿Están en desuso ante el avance de la tecnología?

En En Perspectiva nos comunicamos con Fernando Grande, antiguo fabricante de cometas y hoy solamente vendedor, y con Carlos Martorell, director del área de Turismo de la Intendencia de Rivera y organizador de los eventos de Semana de Turismo en la ciudad.

***

Gastón González

Notas Relacionadas

1 Comentario

  • En mi niñez el otoño también era tiempo de cometas, si venia ventoso, aunque tiene frente ala primavera dos desventajas: los días son más cortos y refresca de tarde. Aquí les transcribo un poema de mi época de escolar, en 1958, relativo a las cometas, que incluso tenía una tonada y lo cantábamos.
    Empieza a hacer calorcito, ya viene la primavera.
    Se fue el tiempo de los trompos y llega el de las cometas.
    Frente a casa hay un campito que dicen no tiene dueño.
    Allí me voy los domingos a remontar mi lucero.
    Le emparejo bien los tiros y le acorto algo el del medio
    para que vaya hacia arriba, bien arriba mi lucero.
    Y lo recojo y le aflojo, hasta hacerlo tocar tierra
    ¡Qué lindas son las cometas!¡Aflojale, que colea!
    Veinte tiritas de trapo lleva la cola, lo menos;
    trapo que en casa se pierde, mamá lo encuentra en el cielo.
    Por ver si le corto el hilo a alguna otra cometa,
    en la cola le ato un vidrio que brilla como una estrella.
    Vengan a ver mi lucero cuando está bien serenito.
    Por intermedio del hilo le mando una carta al cielo.
    Y lo recojo y le aflojo, etc.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*Es obligatorio poner nombre y apellido

[ep-ad code="mode_300x250_nota_mo_2"]