Estación Central AFE, agosto de 2018. Crédito: Walter Paciello/Presidencia de la República.

El Festival Usina de Innovación Colectiva en la Estación Central de AFE (Paisaje-Ciudad T02P05)

En este programa: En su columna de hoy, el arquitecto William Rey Ashfield habló sobre el Plan de Revitalización de Ciudad Vieja.

En Luces y sombras, como «luz», las reformas en los espacios infantiles, en especial el de Villa Biarritz; como «sombra», el estado de las veredas montevideanas.

En la entrevista, Marcelo Danza y Diego Morera hablaron sobre el Festival Usina de Innovación Colectiva en la Estación Central de AFE, una iniciativa de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de la República, que contará con exposiciones, conferencias y workshops.

Además, el CityCast, dedicado hoy a la Rambla Sur, a cargo de Christian Kutcher.

Todos los miércoles de 16 a 17 hs en Radiomundo 1170 AM: Paisaje-Ciudad, una mirada sobre la vida urbana, segunda temporada. Conduce: Malena Rodríguez Guglielmone. Con la participación de William Rey Ashfield. Una realización de BMR Productora Cultural

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Paisaje-Ciudad: Archivo de programas anteriores

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Foto: Estación Central de AFE, agosto de 2018. Crédito: Walter Paciello/Presidencia de la República.

Paisaje Ciudad

Un programa dedicado a la cultura urbana, cuarta temporada. Conduce: Malena Rodríguez Guglielmone. Con la participación de William Rey Ashfield. Produce: Natalia Costa Rugnitz. Realiza BMR Productora Cultural. Todos los jueves de 14 a 15 hs en Radiomundo 1170 AM.

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3 Comentarios

  • Totalmente de acuerdo con el tema de las veredas. Es un problema viejo, y no se entiende como no se resuelve de una vez. Alcanza como ejemplo caminar por 18 de julio desde el Gaucho hacia el obelisco. Deplorable!

  • Pienso que incentivar la construcción en la Ciudad Vieja con una institucionalidad muy endeble a la hora de proteger el patrimonio puede ser muy peligroso. De hecho ya está pasando que el centro y el cordón se está llenando de medianeras y se está quedando sin casas-patio.

    Pienso también que sería mucho mejor tratar de preservar lo que hay, con la zanahoria y con el látigo: una ley que obligue a los propietarios a mantener o reconstruir sus fachadas a estilo y al mismo tiempo otorgue financiaciones a largo plazo, con la propiedad como garantía hipotecaria y con interés muy bajo o nulo. En el mundo desarrollado, poseer un bien histórico es a la vez un privilegio y una obligación. A veces se venden edificios patrimoniales en mal estado en precios muy bajos, pero con la obligación de reconstruir y mantenerlo por siempre impecable.

    En Uruguay tener un edificio patrimonial no significa casi nada: la obligación de preservar desaparece ante el abandono a la ruina o la reforma clandestina que nadie fiscaliza y privilegio nunca fue.

    Por otra parte, una Ciudad Vieja revitalizada con fachadas recuperadas a estilo invita a hacer emprendimientos turísticos nuevos, especialmente en hotelería y gastronomía; ya que la «escenografía» invita a estar allí. Todo eso valoriza la zona y capitaliza a los que se endeudaron para arreglar. Ya se han reciclado algunos lugares y hay que ver qué goce estético que significa para quien por allí camina. Pero, seguimos teniendo en la Ciudad Vieja muchos «agujeros» ruinosos esperando que la IM y la comisión de patrimonio los abandone definitivamente a las topadoras cuando sean irrecuperables. Si los propietarios recuperan el barrio como escenografía -insisto con este término-, ganamos todos.

  • Les hago dos preguntas:
    1. Nosotros en Montevideo hemos optado por obligar al frentista a reparar un bien de uso público, como es la vereda. ¿Es así esto en las capitales europeas a las que hace referencia Willy Rey?

    2. ¿No piensan que es una mala elección el usar embaldosado? Hay ciudades que usan simplemente hormigón alisado y otras bitúmen. Pienso que los mosaicos son más costosos, tienden a no ser fáciles de unificar y requieren más mantenimiento. Los árboles los aflojan, por ejemplo, y luego ya se quiebran y terminan diseminados en trozos por todos lados. Son muy bonitos cuando hay una centralidad que se ocupa de mantenerlos de manera uniforme. Para arreglar de a parches, vecino por vecino, mejor algo que por lo menos unifique.

    De todas formas, pienso que es un disparate obligar a un vecino a reparar un bien de uso público, que no le pertenece ni puede disponer de él en mayor medida que cualquier otro vecino. Es una arbitrariedad que además genera desorden y parches por todos lados. Para eso están los impuestos y los organismos públicos.

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