Entrevista central, lunes 12 de octubre: Alfredo Clavijo

Entrevista con el comisario inspector Alfredo Clavijo, jefe de la Zona Operacional 5 de la Jefatura de Montevideo.

Vea el video de la entrevista

EN PERSPECTIVA
Lunes 12.10.2015, hora 8.27

EMILIANO COTELO (EC) —Después de la polémica que se generó en torno a la desocupación del edificio donde funciona el Codicen, el Ministerio del Interior (MI) decidió mostrar, por primera vez, las imágenes en video captadas por cámaras adheridas a los uniformes de algunos efectivos durante un operativo policial. Se trató de un avance interesante. Pero la noticia disparó una serie de preguntas sobre el uso de esta tecnología.

¿Cuáles operativos se filman y cuáles no? Si hay excesos policiales, ¿se van a difundir? ¿Qué garantías hay de que las imágenes no son alteradas?

En los próximos minutos vamos a intentar dar respuesta a estas preguntas, con el comisario inspector Alfredo Clavijo, jefe de la Zona Operacional 5 de la Jefatura de Montevideo, que se encarga de dar apoyo técnico a las otras unidades de la capital.

Según informó el MI en agosto del año pasado, la utilización de estas cámaras fue introducida luego de una sugerencia del profesor Lawrence Sherman, experto en criminología de la Universidad de Cambridge. ¿Qué se busca con la incorporación de esta tecnología?

ALFREDO CLAVIJO (AC) —A partir de agosto, sobre la base del asesoramiento de Lawrence Sherman, se comenzaron a usar las cámaras en los policías. Anteriormente a ello el jefe de Policía de Montevideo había dispuesto la adquisición de un número determinado de cámaras para colocarlas en los patrulleros, que eran esas cámaras.

Cuando el jefe recibe ese asesoramiento, dispone la compra de arneses personales para ponerlas en los policías y no en los patrulleros, dado que en Inglaterra y en EEUU ya se había experimentado ese proceso de tener la cámara en el patrullero y luego de pasar a tenerla en el policía. Y eso fue lo que se tomó, por diferentes recomendaciones que tienen que ver con el accionar policial, la mejora y el profesionalismo de los policías cuando tienen una cámara.

EC —La idea de que las cámaras estuvieran en los patrulleros se abandonó.

AC —Se modificó. Tal vez en el día de mañana también se pongan cámaras en los patrulleros, pero en ese momento estábamos en una fase de prueba de la utilización de esas cámaras y se pasó a adquirir los arneses para que el policía tuviera la cámara. Vemos que es más apropiado eso, dado que si tuviéramos que invertir recursos en poner cámaras en los patrulleros y también en los policías, nos parece que donde está el policía es donde está la acción y lo importante para registrar.

EC —Más recientemente, cuando se difundieron las imágenes del operativo en el Codicen, el ministro Bonomi aseguró que las cámaras se utilizan como garantía para el operativo policial, ya que muchas veces los delincuentes se autoflagelan o se golpean a sí mismos y el operativo termina con una denuncia contra la policía. ¿Esa es la razón principal? ¿Garantía para la policía?

AC —Hay varias razones por las cuales se adquirieron las cámaras y por las cuales las usamos y estamos todavía en una fase de prueba, de ver lo que nos brinda la utilización de las cámaras. Una de las funciones que cumplen las cámaras en los policías es brindar garantías a todos los ciudadanos del accionar moral de la policía. Cuando hablo de accionar moral, me refiero a hacerlo bien, apegado a las normas y a todos los principios, porque es lo que nos mandata la ley.

Pero hay otras funciones, lo que no quiere decir que no sea una importante esa, para el ministro lo es. Pero para nosotros desde el punto de vista de la formación, de la especialización, de la evolución del accionar policial, tienen otras funciones, por ejemplo una función didáctica y de chequeo de la modificación y evolución de la conducta policial. Didáctica porque yo desde mi lugar, desde mi cargo, de cada jefe, o cada líder de grupo, que no podemos estar en cada policía y en cada procedimiento, puedo tener luego esa filmación y analizar con los líderes de grupo qué es lo que estamos haciendo bien, qué podemos mejorar y tal vez qué errores estamos cometiendo. Y no solamente por cómo lo hacemos, sino por cómo decimos, cómo hablamos, cómo nos paramos frente a una víctima, frente a un criminal o frente a un ciudadano que acaba de transgredir una regla y nosotros tenemos que actuar como ciudadanos en rol de policías coartando esa violación de la regla de un ciudadano hacia otro.

EC —Por lo visto, hay unos cuantos objetivos. Por un lado, darle garantías a la sociedad, a la población; por otro, protección de los policías ante denuncias que pudieran formularse en contra del operativo; por otro lado está este otro aspecto interno de crítica, autocrítica y aprendizaje en el propio cuerpo policial, y supongo que también está la posibilidad de que esas imágenes sean prueba presentada a la justicia.

AC —Al momento que la policía registra imágenes, están a disposición de todas las autoridades y obviamente de la justicia, por ser auxiliar de ella. Todo lo que nosotros filmamos en esas cámaras es oficial.

EC —¿Qué dice la experiencia de EEUU y de Inglaterra, ya que la referencia es el profesor Lawrence Sherman? ¿La filmación conduce a la reducción de la violencia policial?

AC —El asesoramiento que trasmitió el jefe de Policía, el inspector Layera, al comando de la Jefatura –que fue el que se reunió con él y recibió ese asesoramiento– fue que el portar la cámara hacía que el policía fuera más aplicado en sus conductas, en sus acciones y que eso mejoraba la imagen policial principalmente por cómo el policía se dirigía a un ciudadano. No hablemos siempre de que está en un accionar sobre un criminal o en detención de un criminal o de un potencial criminal. Son más las intervenciones de ayuda, de auxilio a una víctima, en las que es importante que el policía tenga una conducta y un lenguaje apropiados para generar percepción de seguridad en ese momento, cuando un ciudadano necesita de la presencia policial para que le brinde seguridad. Porque tal vez ya fue vulnerado de alguna manera.

EC —De todos modos, no todos los efectivos policiales llevan cámara en sus uniformes. La implementación de las cámaras está a cargo de la Zona 5 de la Jefatura de Policía de Montevideo, que es la que usted dirige. ¿Por qué, y sobre todo, qué es la Zona 5?

AC —Son dos unidades importantes dentro de la Jefatura de Montevideo. Una es la Dirección de Información Táctica, que es una dirección de investigación y de análisis criminal, y la Jefatura de Zona Operacional 5, que está siendo utilizada para funciones de investigación y registro de lugares y de chequeo de personas. La otra es la función operacional dentro de la Jefatura de Zona Operacional 5 Especializada, que es donde ya estamos utilizando las cámaras, un número determinado de cámaras, no las tienen todos los policías, porque aún estamos en una fase de prueba, de ajustar los protocolos de cómo de uso de las cámaras teniendo en cuenta su autonomía, tanto de la memoria como de la batería.

EC —Ya vamos a ver eso. Antes ¿qué es el Grupo de Reserva Táctica (GRT), que tuvo a su cargo el operativo de desalojo del edificio del Codicen, el accionar dentro del edificio? Ese era el grupo de policías que llevaba las cámaras. ¿Qué es este grupo?

AC —La Jefatura de Zona Operacional 5 Especializada es una unidad especializada porque es aterritorial y tiene varias funciones específicas y especiales desde diferentes funciones de la policía, como el cuerpo de Policía de Tránsito, el cuerpo del plantel de perros, programas como el programa Bus Seguro, la Comunidad Educativa Segura y el GRT, que es su principal unidad.

EC —La Zona 5 no es una zona geográfica –hay otras zonas que sí corresponden a una porción del territorio–, es una zona “virtual”, podríamos decir.

AC —Podríamos decir, virtual o aterritorial.

EC —Incluye una serie de cuerpos, y uno de ellos es el GRT. ¿Qué es el GRT?

AC —Fue creado por el jefe de Policía de Montevideo en el 2013 a partir de un grupo que existía, el Grupo Especial en Patrullaje Preventivo (GEPP). En sí el jefe evaluó en ese momento que necesitaba una unidad de reserva con la formación de la Dirección Nacional Guardia Republicana, que faltaba dentro de la Jefatura de Policía de Montevideo una primera línea de contención que tuviera tareas específicas y especiales para actuar como apoyo en allanamientos, desalojos, y como una reserva operativa para desplegar en cualquier lugar de Montevideo, para no estar limitado a los recursos que tiene cada porción territorial de las cuatro jefaturas de zona operacionales. Por eso crea el GRT con una impronta operacional táctica de primera línea dentro de la progresividad del accionar policial, como contención.

EC —¿Qué diferencia tiene con la Guardia Republicana?

AC —La diferencia es que es esa primera línea, es el grupo que tiene que tener el primer contacto con la situación a resolver, y la Guardia Republicana debe aguardar como apoyo del GRT o como soporte si la situación se excede, dado que su función es contener el problema y tratar de solucionarlo sin tener que llegar al contacto físico o a la represión. Por esta razón el GRT se hizo cargo en primera instancia del desalojo dentro del Codicen, porque es la primera fase del accionar policial progresivo.

EC —¿Qué armas llevan?

AC —Llevan el armamento normal de un policía: chaleco antibalas, arma, casco, escudos de acrílico y a veces usan vara o no, según el momento. Los líderes de los grupos tienen cámaras personales GoPro.

EC —A parte de este operativo de desocupación del edificio donde tiene su sede el Codicen, ¿cuántas veces se utilizaron las cámaras desde que entraron en funciones?

AC —Cuantificado no se lo podría decir en este momento, pero tenemos una base de datos de varios teras de videos. Cuando finaliza la misión de su equipo, el líder tiene que descargar lo que filmó en una computadora y ponerle la fecha, la hora y, si registró alguna novedad, el número de novedad a la cual se asocia esa filmación.

EC —Se han utilizado estas cámaras una cantidad de veces ya, ¿no?

AC —Sí.

EC —Se lo pregunto porque hasta ahora no habíamos visto nunca esas grabaciones. ¿Qué utilidad tuvieron esos registros? Algún ejemplo.

AC —Los ejemplos son los que dije. La utilidad que han tenido ha sido que han servido para comprobar que el accionar policial está ajustado a las normas y a las reglas. No ha habido en esas filmaciones algo relevante para presentar a la justicia o para realizar un procedimiento administrativo para modificar algún tipo de conducta.

EC —¿Ha ocurrido algo de eso?

AC —No, hasta ahora no.

EC —Internamente, ¿las grabaciones en video llevaron por ejemplo a que se sancionara a algún policía? Externamente, ¿se presentaron algunas de esas grabaciones a la justicia?

AC —La primera vez que presentamos grabaciones a la justicia fue en este caso. Anteriormente no hemos iniciado ningún procedimiento porque no ha sido necesario. Igual las filmaciones están a disposición del mando. Y tienen características, en algunos casos, de reservadas, porque están dentro del presumario del proceso procesal penal. Hay filmaciones de detenciones, de allanamientos, de diferentes circunstancias que la justicia en su momento podría haber requerido si hubiera sido necesario como medio de prueba. Lo sabe y se le ha puesto en conocimiento en algunas oportunidades.

***

EC —Son cámaras GoPro, las mismas que se utilizan por ejemplo para grabaciones de deportes extremos.

AC —Exacto, son esas mismas. GoPro es una marca, pero en sí es una microcámara de uso individual, personal, que permite ser portada por la persona, sin un peso extremo que le dificulte su accionar o su desempeño en lo que está haciendo.

EC —Son cámaras de alta definición, livianas, resistentes, que toman fotografías y también videos.

AC —Algo importante es que tienen el efecto ojo de pez, filman alrededor de 220º. Es decir, un policía que esté al lado de una persona, tomando los datos o, como se vio el otro día, hablando con la persona, en otra cámara se perdería. Esa es una de las funciones importantes de esta cámara, el efecto ojo de pez.

EC —¿Cuántas cámaras de este tipo tiene el MI?

AC —No voy a hablar por el MI porque tengo entendido que otras direcciones las han adquirido y que hay procesos licitatorios en marcha. La Jefatura de Policía de Montevideo ha adquirido al día de hoy 80 cámaras GoPro, todas con arneses. En una primera instancia se habían adquirido 50 cámaras sin arneses para colocar en los móviles policiales. Ahora tenemos 80 con arneses.

EC —Hablemos del protocolo. ¿Está terminado ya? Se ha informado se lo está elaborando.

AC —Exacto, se lo está elaborando. Estamos en una fase concreta que tiene una variable que ha sido la cámara, con referencia al tiempo, a la autonomía de la batería y de la memoria. Digo esto porque un policía comúnmente está alrededor de ocho horas en la calle o realizando un operativo y la cámara no permite filmar ocho horas, la autonomía de la batería no lo permite.

EC —Son cuatro horas, creo.

AC —Aproximadamente, máximo cuatro horas en condiciones óptimas de la batería. A medida que se va utilizando eso se va reduciendo un poco. Eso ha generado órdenes referentes a qué momento filmar que se han tenido que ir ajustando y modificando.

EC —Vamos a eso. En primer lugar, ¿cómo se define en qué operativo sí se van a usar cámaras?

AC —En primer lugar, todo oficial del GRT que sale con un equipo a territorio, al área de operaciones, debe portar la cámara.

EC —¿El oficial solo? ¿Cuántos de los integrantes del grupo que lo acompaña llevan cámara?

AC —En el GRT hoy son 25 oficiales, cada uno tiene una cámara de entrega personal, y hay creo que ocho mandos intermedios que también tienen esa cámara. Para el cuidado de ellas se adjudican de forma personal. El oficial tiene su cámara asignada, el líder de ese equipo tiene su cámara asignada, con un número determinado. La levanta al momento de entrar en servicio y la entrega, o no, si tiene que ir a otro operativo.

EC —Pero ¿hay varias filmaciones de un mismo operativo? Por ejemplo, en el Codicen, ¿cuántas cámaras funcionando había?

AC —Había cinco cámaras, si no recuerdo mal, porque en ese momento había cinco líderes de equipo. El jefe del GRT llevaba una de esas cámaras. Por la magnitud del operativo, en la orden de operaciones se dispuso que el jefe del GRT, subcomisario Gabriel Silvera, liderara la operación en el terreno.

EC —¿Qué mecanismos tienen las cámaras para que el policía no pueda alterar las imágenes, o apagarlas y prenderlas cuando le convenga?

AC —Apagarla la puede apagar, no debe hacerlo en este caso. Cuando se va a un operativo de estas características la cámara debe estar encendida desde que se llega al lugar y apagarse cuando se finalice. Es lo que ocurrió en estos casos, los líderes de los equipos cumplieron con lo ordenado y con lo que está establecido.

En otro caso, que puede ser estando sin un control o patrullando, el líder debería encender la cámara en todo momento que vaya a tener una acción de intervención, ya sea con una víctima o con un victimario. Las razones por las cuales la cámara se apague pueden ser técnicas también, pero eso se determina luego en una investigación administrativa. La orden es no apagar la cámara. Apagar la cámara es cometer una falta y hay que investigar sobre eso. Porque tampoco podemos asegurar que la cámara fue apagada, puede haber existido algún problema técnico. Pero eso hay que investigar.

EC —Sea como sea, el apagado de una cámara queda registrado.

AC —También, queda registrado.

EC —¿Qué política se ha definido para la difusión de las imágenes registradas por estas cámaras?

AC —La política es de reserva, la misma que tienen los diferentes centros de comando unificado, los centros de monitoreo del MI. Las cámaras están en una base de datos a la que tiene acceso la justicia, cuando lo disponga, y las autoridades, que son las que toman conocimiento y disponen sobre las filmaciones.

EC —Esta primera divulgación a raíz del operativo de desalojo del Codicen fue una decisión evidentemente política. Se procuraba demostrar que no eran ciertas determinadas denuncias que se habían formulado. ¿Siempre va a ser así? ¿La difusión de las imágenes corresponderá siempre a decisiones políticas del MI?

AC —Como policía no le puedo contestar eso. Le puedo contestar que desde el punto de vista policial vamos a seguir actuando tomando como base los protocolos establecidos. Las filmaciones de las cámaras son debidamente guardadas y puestas a disposición primero de la justicia y de las autoridades en todo momento. Eso habría que preguntárselo a las autoridades políticas del MI.

EC —Por ejemplo, ¿también se van a difundir imágenes cuando esa grabación demuestre que el operativo no fue correcto, por ejemplo que hubo violaciones a los derechos humanos, transgresiones a normas vigentes? Hasta ahora el antecedente es el contrario, fue para defender una actuación prolija.

AC —Si las autoridades lo determinan, les vamos a dar acceso a las filmaciones para que hagan lo que les parezca adecuado. Nosotros como auxiliares de la justicia debemos darle las filmaciones a la justicia, tanto en aquellos casos en los que tuvimos un accionar adecuado como en otros en los cuales el accionar debe ser sometido a un proceso judicial, si las requiriera se las daríamos.

EC —¿Los ciudadanos pueden exigir las imágenes en determinadas circunstancias?

AC —Es información reservada, como le dije. La forma en que podrían acceder a una filmación sería por la vía judicial, solicitándosela a la justicia. Todo accionar policial luego de culminado está en un proceso judicial. Por ende hay un juez que está actuando en esa causa, sobre esa denuncia o sobre esa detención, y es a él a quien se le debe requerir esa prueba.

EC —Se planteaba en una de las discusiones aquí en el programa si no debería haber un control externo, por ejemplo, de la Institución Nacional de Derechos Humanos.

AC —No sé si habría algún impedimento legal para que eso se pudiera aplicar hoy, lo desconozco. Insisto en que somos auxiliares de la justicia, la Constitución lo establece claramente.

EC —¿Por cuánto tiempo quedan archivadas las imágenes?

AC —No hay un tiempo determinado. Por ahora, las filmaciones de este año y algo que llevamos utilizándolas están guardadas. Habrá que determinar con la justicia en qué momento, como se hace con los archivos de papel, podemos ir destruyendo o borrando.

EC —Más preguntas que también surgían en las discusiones aquí en el programa. ¿Por qué no se filmó –por lo menos no existen imágenes públicas– el traslado de adolescentes del Ceprili del Sirpa, un operativo en el que participó la Guardia Republicana y sobre el cual sí hubo denuncias de excesos policiales?

AC —Es una dirección independiente, una unidad ejecutora independiente. Es obvio que si hoy en día solamente el GRT tiene cámaras, la Guardia Republicana no filmó porque aún no tiene cámaras personales.

EC —¿Está previsto extender el uso de estas cámaras a otros cuerpos?

AC —En las últimas reuniones de comando el jefe nos manifestó que, como está siendo evaluado positivamente, va a ser extendido a varias unidades ejecutoras del MI en lo que respecta a la Jefatura de Policía de Montevideo. El objetivo del jefe es tener cámaras con mejor autonomía de batería y que cada policía que está en la calle trabajando, operando, tenga una cámara personal y esté registrando lo que está haciendo.

EC —Usted que es el jefe de la zona Operacional 5, ¿qué evaluación hace, qué conclusiones ha sacado de esta experiencia de estos meses con el uso de las cámaras? ¿Qué ha cambiado?

AC —La evaluación es altamente positiva. Han cambiado muchas cosas, principalmente cómo llevamos a cabo las diferentes tareas. Ha ido optimizándose, mejorando, se ha ido buscando la excelencia del accionar policial en las unidades que las poseen. En el GRT hemos visto grandes mejoras en las formas en las cuales se dirige al grupo que está a cargo del líder, en comprobar el trabajo en equipo, mejorar ese trabajo en equipo, mejorar la disciplina operativa, haciendo modificaciones sistemáticas luego de cada procedimiento.

EC —¿Cómo les resulta a los policías esta modalidad, el saber que todo lo que hacen está siendo grabado?

AC —Como en toda cosa nueva que viene a integrarse a nuestro accionar, a nuestro trabajo, siempre hay dos conceptos o dos evaluaciones. Algunos piensan que es bueno y otros podrían verlo como algo que en algún momento puede ser una prueba en contra. Pero en sí, como comúnmente el accionar es adecuado y luego puede ser dejado en evidencia o denunciarse que no fue correcto pero en sí no podíamos comprobarlo, el policía ha ido día a día demandando que la cámara esté, que el líder la lleve y que esté encendida. El policía hoy consulta a su líder: “Señor, ¿la cámara está encendida?”, como un chequeo, como un apoyo a ese líder que de repente tiene varias tareas. El policía hoy quiere que la cámara esté encendida. Para él también es una garantía de lo que está haciendo.

EC —Mencionaba algunos pasos que falta dar. Uno, extender el uso de estas cámaras a otros cuerpos de la policía. Dos, avanzar en la tecnología, sobre todo por el lado de la duración de las baterías. En esa misma línea, ¿está previsto que las cámaras puedan ser usadas en vivo, es decir que las imágenes de esas cámaras puedan ser recibidas por quienes comandan la operación en el momento?

AC —Todo eso es posible y está dentro de la estrategia que estamos siguiendo.

EC —Hoy esas cámaras no trasmiten en vivo.

AC —Hoy no trasmiten en vivo si usted no está próximo. Por ejemplo, yo en mi celular puedo monitorear el accionar de un equipo que está trabajando de repente en la esquina de donde estamos ubicados, mediante una aplicación de celular puedo ver y monitorear la cámara, encenderla o apagarla o incluso registrar imágenes. Pero tengo que estar próximo. Para estar a más distancia deberían utilizarse otro tipo de cámaras y deberían estar enlazadas con los centros de comando. Ese es uno de los objetivos, dado que si estamos en un operativo crítico es importante para el mando poder estar monitoreando y recibiendo esas imágenes, no tener que estar en muchos lugares y no estar solo en un lugar tomando decisiones desde ahí.

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Transcripción: María Lila Ltaif

Pablo Izmirlian

Editor de EnPerspectiva.net y responsable del proyecto EN PERSPECTIVA radio. Comenzó su carrera como periodista en el año 2000 en el diario El Observador. Trabajó también en Búsqueda, La Diaria, Bla, El Espectador y The Washington Post.

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