Entrevista, viernes 8 de junio: Tomás García y María José González

EC —Queda claro que los esfuerzos que están en curso van a llevar tiempo y no son sencillos. Una de estas iniciativas se plantea achicar la isla del océano Pacífico en cinco años a la mitad, eso es lo que se conseguiría con un trabajo paciente y carísimo de cinco años.

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EC —¿Qué se está haciendo?, ¿qué puede hacerse en Uruguay en esta materia?

MJG —Tenemos varias líneas de trabajo. Una ya la introdujimos, es el compromiso de cada uno de nosotros en aportar en esta línea.

EC —En cuanto al compromiso de cada uno de nosotros, te cuento, leyendo los mensajes, que aparecen algunas anécdotas, algunas experiencias estimulantes. Por ejemplo, el mensaje que manda Carla: “Después de escuchar una conferencia de TriCiclos cambiamos nuestras rutinas de consumo en casa. Llevamos bolsas reutilizables al súper, elegimos productos que tengan envases con poco plástico. Así que le mando un saludo a esa organización. ¿Cuándo tendremos una propuesta como esa en Uruguay?”.

MJG —Estamos trabajando en distintas líneas. Aprovecho para contar una que estamos impulsando desde el proyecto Biovalor junto con la Agencia Nacional de Desarrollo, […], que se llama Programa de Oportunidades Circulares. Esta iniciativa busca impulsar emprendedores, empoderar emprendedores que se animen a presentar proyectos que promuevan la economía circular. Pueden ser proyectos de distintos tipos, por ejemplo que permitan cambiar una materia prima de un producto, puede ser que algunas empresas plásticas quieran probar utilizar como fuente de materia prima materiales orgánicos que se puedan biodegradar o compostar más fácilmente, o hasta cambiar la manera de presentar un producto y desmaterializarlo para no necesitar una bolsa plástica ni un embalaje. Puntualmente tenemos un evento sobre el tema plásticos el 13 de junio. Esa es una línea, pero lo que sobre todo queremos resaltar es la importancia de que el sector privado también se comprometa en esto. Sabemos que muchos lo están haciendo, pero el compromiso es ofrecernos a nosotros como consumidores y como usuarios alternativas al uso de plásticos. Los que más importan, los que más afectan y los que hoy en día a nivel mundial están sobre la mesa son los plásticos de un solo uso.

EC —Casualmente, acá tengo otro mensaje. Dice Carla: “Culturalmente tenemos asociada la bolsa como parte del packing de un producto material. A mi entender hay que rever las formas de empaquetamiento, no podemos permitirnos fabricar packing para que dure 10 minutos o menos. Ejemplo: la bolsa en que te entregan la banana; te comés la banana en tres minutos y la bolsa sobrevive muchísimo más. Otro aspecto es dónde tira uno las bolsas o el packing en desuso”, etcétera. Se detenía en eso, en ese envase que no dura nada, que como envase funciona unos minutos, una hora, unos días.

MJG —De hecho en este momento, que es el Mes del Medio Ambiente, la comunidad europea acaba de anunciar que para el 2025 van a eliminar los cotonetes y las pajitas. No piensen solo en la bolsa, que es lo que nos viene a la mente, porque además esta semana ha estado muy sobre el tapete.

EC —Esta semana hablamos bastante de las bolsas a raíz del proyecto de ley que está a consideración del Parlamento. Pero, como queda claro, el problema es mucho más amplio.

MJG —Algunas estrategias vienen por el lado de prohibir o eliminar algún tipo de elemento de plástico que termina rápidamente en residuo. Una es eso, la prohibición de las pajitas, y por otro lado reforzar los caminos de retornabilidad. Eso es fundamental. Pero para el caso de la banana, insistimos mucho, lo mejor es, cuando te van a dar, decir “no, por favor, no me des la bolsa, no la necesito”.

EC —Llevar la propia bolsa, en todo caso, una bolsa que se reutilice, se reutilice y se reutilice, una bolsa que pueda durar años. La “chismosa”, por definirla de alguna forma.

Dice Osvaldo: “En nuestro medio –está hablando del agro, del campo– existe un emprendimiento llamado Campo Limpio dedicado al tema del destino final de los envases de los agroquímicos. Eso venía siendo un grave problema por contaminación directa e indirecta –muchas veces esos envases se empleaban en lo doméstico–. “Hace ya algunos años que se está trabajando en eso. Ha habido avances”. Hay iniciativas de este tipo en varios lugares del país.

MJG —Sí, es un decreto que aplica el concepto de responsabilidad extendida al productor. Un productor que pone este tipo de producto en el mercado después tiene que implementar un plan de gestión para recuperar ese envase agroquímico. Está funcionando, el decreto es del año 2013 y tenemos varios centros de acopio en todo el país donde se acumula. El plan de gestión lo lidera Campo Limpio –lo que cuenta el oyente–, y después de que eso se recupera en distintos puntos de gestión tiene que valorizarse en un nuevo producto, transformarse en caños para riego, en baldes, en cajonería, en distintos elementos. Hoy se está reciclando parte de lo que se recupera en Campo Limpio para nuevos productos. El desafío igual es grande en cuanto a la necesidad de infraestructuras y de capacidades y de que realmente los elementos lleguen al sistema.

EC —Dice Verónica: “Se necesitan campañas de información y, si hace falta, multar a personas, multar a empresas”.

MJG —Comparto con Verónica. Los uruguayos somos hijos del rigor y las campañas son fundamentales. El tema es que las campañas tienen que ser permanentes, un goteo permanente, no puede ser puntual, nos tienen que refrescar y nos tienen que devolver información de qué pasó, adónde fue. Eso estimula mucho, uno lo ve a escala micro dentro de una empresa, cuando uno genera una comunicación de ida y vuelta con el que participa el efecto es mucho mayor.

EC —Dice Alberto: “En la Patagonia hace años se eliminaron las bolsas de plástico y por ahora nadie murió por eso”. ¿Conocés esa experiencia de la Patagonia?

MJG —Hay varios lugares que han prohibido. De hecho en Chile acaban de anunciar que van a prohibir gradualmente la bolsa plástica.

Gastón González

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1 Comentario

  • Excelente y oportuna entrevista.
    En definitiva la codicia de muchos empresarios o accionistas lleva a esto. También de directores de multinacionales que le importa cuidar su bono anual por sus inversiones en productos de contaminan el medio ambiente.
    Y por supuesto…la indiferencia de la mayoría…

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