Foto: Javier Calvelo /adhocFotos

La Colonia Etchepare, los pacientes y los perros

«Tasas para generar recursos en favor de animales sin hogar» – María Luisa Tosi Zas

 

Un paciente murió atacado por una jauría de perros en la Colonia Etchepare, un centro psiquiátrico ubicado en el departamento de San José, la semana pasada. El incidente derivó en una sentencia judicial que exigió erradicar a esos perros y trasladar a los pacientes de tres pabellones que, según la Justicia, están «vulnerados en sus derechos humanos» fundamentales. Durante la semana, la Guardia Republicana y ONGs de defensa de los animales trabajaron para capturar a un centenar de perros. Pero, además, el hecho reavivó el debate sobre la validez de este tipo de centros psiquiátricos, sobre cómo nuestra sociedad lidia con las personas que padecen problemas mentales y sobre cómo protegemos a nuestras mascotas. ¿Qué opinan ustedes al respecto?

 

Siempre ha sido un depósito de personas. Ahora el «Sistema de Cuidados» parece ofrecer una luz, para que los familiares cuenten con apoyo real, que minimice la institucionalización del paciente. En cuanto a los perros, en todos los Barrios, en especial en Ciudad Vieja, debería multarse a todos aquellos que dejan el excremento y utilizar estos recursos en favor de los animales sin hogar. Asimismo, se podría establecer un impuesto a quienes obtienen y pagan U$S 400 o más por un cachorro, en favor de la salud animal, incentivando, de paso, la adopción y tenencia responsable. Se exigen leyes y protecciones, pero casi nunca se ven cartas de obligaciones y responsabilidades. NO TODO debiera provenir de EL ESTADO: hay organizaciones de la sociedad civil que pueden actuar. En forma más ágil y menos burocrática, como la que ahora colabora eficientemente con la fuerza pública. En cuanto a las tierras públicas improductivas, hay que seguir apostando al Instituto Nacional de Colonización. También a fortalecer las políticas de inmigración de jóvenes rurales, dispuestos a realizar cultivos orgánicos, como forma, a la vez, de paliar el casi nulo crecimiento demográfico/ envejecimiento poblacional.

María Luisa Tosi Zas

En Perspectiva

Periodismo con vocación de servicio público. Conducen Emiliano Cotelo y Romina Andrioli. Con Gabriela Pintos, Rosario Castellanos y Gastón González Napoli. Producción: Rodrigo Abelenda y Agustina Rovetta. De lunes a viernes de 7 a 12 en Radiomundo 1170.

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5 Comentarios

  • Seria de mucho interés que se publicara en las redes, fotografías, videos etc. de estas Colonias, para que se tenga pleno conocimiento de la realidad del lugar , como de la convivencia de personas (sin identificar a las mismas) que habitan en el lugar.
    Es de lamentar realmente que a nivel partidario (en campañas pre electorales, jamás se den a conocer
    si es que hubo, visitas y propuestas para estos lugares.-

  • Lamentable,solo se a hablado de los pobres perros y cuando de los pacientes!!! El estado siempre hizo oidos sordos a los reclamos para los pacientes de estos centros psiquiátricos Será que luego de éste incidente todo mejorará?

  • Por qué no hay jaurías de perros abandonados en el Estadio Centenario, en la Torre de las Comunicaciones, en la Plaza Independencia o en el Parque Lecoq? No tengo la respuesta pero, ensayando una, me imagino que porque los responsables de estos lugares no lo permitirían. Tal vez puedan aparecer uno o dos ejemplares que alguien abandona (en una actitud que debería perseguirse con rigor) pero rápidamente, imagino, alguien tomará las medidas pertinentes para que estos espacios no se vean invadidos y puedan ser utilizados de acuerdo a sus fines.
    Eso, sin embargo, no pasa en la Colonia Etchepare: parece que nadie tiene la responsabilidad de asegurar ese predio y se culpa a los que abandonan los perros, a los vecinos que los mantienen, a las protectoras de animales que abogan para que no los sacrifiquen.
    Todavía, eso sí, no aparece el responsable de que esos perros estén ahí: se habla de una situación que se origina hace 20 años, 15 o 10, como si eso pudiera operar como causa extraña no imputable.
    Hay muchas cosas que no se entienden de esta situación.
    Me llamó la atención leer que, para unos 800 pacientes internados hay 1000 funcionarios. Con esa dotación, los pacientes deberían estar recibiendo una atención personalizada. Habría que preguntarse, entonces, como es que andan solos, a merced de los perros salvajes.
    Parece, también por lo que he leído, no lo sé de primera mano, que ha habido múltiples denuncias ante la justicia e, incluso, un pronunciamiento de la Institución Nacional de Derechos Humanos, que incluso llegó a reunirse con la ministra Muñiz por este tema.
    También leo que el Ministerio de Salud Pública habría, incluso, apelado una sentencia que, hace seis meses, lo condenaba a quitar los perros del predio.
    Entonces, cuando las autoridades han sido advertidas una y otra vez de que una situación representa un peligro para las personas y no actúan en consecuencia, en mi modesta opinión y si no me salté ninguna página de los libros, estamos frente a una conducta negligente por todos lados.
    Una sociedad protectora de animales o una manifestación de 20 activistas no constituyen, que yo sepa, un caso fortuito o fuerza mayor.
    Por otro lado, me parece muy bien que los animales tengan sus defensores, nada más lejos de mi intención el disminuir las causas a las que cada uno elige abrazarse. El mundo sería otro si cada uno de nosotros tuviera una. Sin embargo, no puedo dejar de señalar que no parece lógico que prioricemos la solución para los animales a la seguridad de las personas y, francamente, me genera bastante preocupación que suenen fuerte las voces defendiendo a los bichos y tan débiles las que defienden los derechos de los pacientes. Esto habla de nosotros como sociedad: pedimos pena de muerte para el que mata un perro, nos escandalizamos de que lo sacrifiquen pero no nos moviliza igual que haya unos pobres viejos hacinados esperando la muerte.
    Esta situación nos ha explotado en la cara. Es la oportunidad para actuar, para disponer de los recursos necesarios para que los pacientes vivan y sean tratados en condiciones dignas y esto, evidentemente, no pasa solamente por llevarse los perros del lugar. Si hay limitaciones materiales, entonces ordenemos las prioridades: primero las personas.
    No menos interesante es que, según lo que informa la prensa, en 2 días se han llevado cerca de 100 perros. No se entiende, entonces, cómo fue que durante años no se pudo hacer. Habrá que ver, también, qué medidas se toman para evitar que vuelvan.
    Me preocupa sí la utilización política de este asunto: la oposición reclamando cabezas (como si no tuvieran nada que ver, ni hubieran sido igual de omisos cuando tuvieron su turno) y el oficialismo escondiéndolas. Da vergüenza que no se entienda que la función pública es otra cosa. Si no puede, si no está capacitado, siga señor, busque un privado que esté dispuesto a pagar el costo de su ineficiencia pero el Estado, la contención a los más débiles, no puede estar en manos de gente resignada que hace lo el mínimo esfuerzo, requiere gente comprometida con hacer lo que se debe.
    Acá vendría bien que aplicáramos el concepto de Rawls del velo de ignorancia (el velo, no la ignorancia, que eso ya lo venimos aplicando) y pensáramos en una solución que tuviera como norte la protección de los derechos fundamentales de los pacientes, sin importar a qué partido, sindicato o asociación pertenecen aquellos cuyas responsabilidades están implicadas.
    Le guste a quien le guste y ladre quien ladre.

  • estoy casi eb un todo de acuerdo con Florencia Cornu y en que desde el MSP junto con expertos , estudiosos del tema y fliares de los internos de las colonias se debate la problemática para obtener soluciones

  • sinceramente creo que debemos volver a usar la perrera. todo perro suelto debe ser capturazo, cuando su dueño o una ONG lo reclame se le etregará luego de. que se tomen todas las medidas sanitarias, que se pague la multa correspondiente y se le coloque al a imal un chip de identificación. sinadie se hace responsable el animal debe ser eutanaciado, claro hay que cambiar la ley por una de verdadera ley de tenencia responsable.

    en cuanto a los pacientes deberíamos crear ONGs que los ayudrara. En el Vilardebo hay, poro menos, una enfermera , la enfermera Selvo qeu hace una tarea ad.irable.

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