20200325 /URUGUAY / MONTEVIDEO / Ciudad vacía por las restricciones por la pandemia de Coronavirus. En la foto: Rambla de Montevideo. Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

La espera: Una columna de Beatriz Angulo

Ciudad vacía por las restricciones por la pandemia de coronavirus. Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

Por Beatriz Angulo //

Como todos sabemos, desde hace más de un año vivimos en pandemia. Fuimos y seguimos transitando por diferentes momentos.

Actualmente, estamos viviendo algunas mejoras en cuanto a infectados, internados y fallecidos.

Pero no sabemos cómo seguirá el transcurso del Covid, las nuevas cepas. Más allá de estas marchas y contramarchas, escuchando pacientes, amigos, se repiten en los discursos algo que tiene que ver con el tiempo y la espera.

“Si me lo preguntan, lo sé. si me lo preguntan y quiero explicarlo, ya no lo sé”.

Esta es una frase de San Agustín que expresa la confusión que siempre se ha dado entre los filósofos sobre qué es el tiempo.

Se preguntarán por qué me fui a los filósofos, para buscar la noción de tiempo. Lo hice porque desde que comenzó esta pandemia, el tiempo fue y es un tema relevante en nuestras vidas.

¿Cómo vamos viviendo el transcurrir del tiempo? Sin darnos cuenta, en muchos momentos del diario vivir, estamos, podríamos decir, contemplando el tiempo.

En nuestra vieja cotidianeidad, antes de la pandemia, parecía que no estábamos tan pendientes del pasaje del tiempo y dentro de lo que en él hacíamos.

Muchos relatan que no tenían tanto tiempo para pensar, reflexionar y estar tanto tiempo a solas. En nuestra antigua cotidianeidad, parecía que los intervalos entre tiempos y espacios estaban como eliminados.

Para el ser humano, es importante poder anticipar los eventos que vendrán, planificar y proyectar en el futuro ya sea necesidades, deseos y actividades. Desde lo más cotidiano como pensar: ‘mañana voy a trabajar, la semana que viene es el cumpleaños de una amiga’, planear y pensar en un viaje. ‘En unos días nace mi sobrina y voy a ir a conocerla’.

Todo esto tan rutinario y cotidiano y no pensado, que es o era parte de nuestra vida, se vio cambiado o totalmente interrumpido.

Freud decía: “Los seres humanos necesitan consciencia de tiempo”. Y esperar, no siempre nos gusta y sin embargo, en esos espacios de tiempo, ya sea minutos, horas, nos hacen, podríamos decir, saborear lo que el tiempo promete.

Ya sea el ómnibus, el resultado de un test, esperar encontrarnos con un amigo, curarnos de una enfermedad.

El tiempo nos ordena, nos organiza psíquicamente, por eso son tan importantes las rutinas cotidianas. ‘Salgo del liceo y entro a trabajar, me baño y voy a dormir’, por ejemplo, ¿no?

Aquello que nos hace esperar o quien nos hace esperar o esperamos, nos ata podríamos decir a un lugar.

Esperar tanto como ahora en la pandemia, nos hace sentir como pasivos y por momentos impotentes. Es como una sensación de que no manejamos nosotros al tiempo y nos ocurre que si no sabemos qué esperar, si no tenemos actividades, si no podemos planear cosas, nos sentimos como con un vacío existencial.

Y a su vez, mientras tengamos que esperar, podemos pensar que nuestra vida tiene dirección y un fin.

¿Cómo podemos convertir esta espera que subyace como en silencio nuestras vidas?, ¿qué podemos hacer para que esta espera no nos paralice, no nos anestesie o nos angustie?

Es un intento de manejar de otra forma el pasaje del tiempo, del transcurrir del tiempo. Quizás ir día a día, con otra forma de planificar, de proyectarnos en el futuro. Sería otro ritmo en el hacer o pensar, tratando no dejar de tener ilusiones, por supuesto, ni ideas.

Es un ir adaptándonos y readaptándonos cada día, manejando de otra forma las esperas, sabiendo quizás, que las cosas o las situaciones que planeamos, pueden cambiar. Sabiendo que es un ajuste constante, cada día es un nuevo comienzo, quizás dejando de lado muchas de las certezas y empezar a encontrar los misterios de las cosas nuevas.

Tolerando los cambios de horarios, las nuevas rutinas, permitirnos ideas nuevas, aunque a veces parezcan sin sentido. Pequeñas cosas que nos entusiasmen y motiven.

Debemos ser más flexibles y comprensivos con nosotros mismos y con los otros. Auto regularnos y ser más conscientes del significado del tiempo.

No podemos quedar atrapados en la espera, sino tener esperanza y no dejar de tener proyectos.

***
Beatriz Angulo es licenciada psicoterapeuta psicoanalítica de AUDEPP.
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En Perspectiva

Periodismo con vocación de servicio público. Conducen Emiliano Cotelo y Romina Andrioli. Con Gabriela Pintos, Rosario Castellanos y Gastón González Napoli. Producción: Rodrigo Abelenda y Agustina Rovetta. De lunes a viernes de 7 a 12 en Radiomundo 1170.

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