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Alfredo Asti (FLS): El No del Plenario del FA a la negociación en el TISA se basó más en prejuicios que en información

El presidente Tabaré Vázquez acató la resolución que el Plenario del Frente Amplio alcanzó el sábado, y resolvió retirarse de las negociaciones del Tratado de Comercio de Servicios, Tisa. En diálogo con En Perspectiva, el diputado de Asamblea Uruguay, Alfredo Asti, aseguró que en la discusión del sábado no se tomó en cuenta todas las informaciones favorables que se suministraron desde el Poder Ejecutivo.

Asti fue crítico con el dirigente comunista Daniel Marsiglia, quien dirigió el plenario. Según Asti, Marsiglia “obvió los pronunciamientos favorables” del Ministro de Economía, Danilo Astori, y del canciller Rodolfo Nin Novoa.

EN PERSPECTIVA
Lunes 07.09.2015, hora 10.17

ROMINA ANDRIOLI (RA) —El posicionamiento del Plenario del Frente Amplio [FA] en contra de la participación de Uruguay en las negociaciones del Tratado de Comercio de Servicios, el TISA, volvió a dividir las aguas en la coalición de izquierda.

Varios referentes del Frente Líber Seregni [FLS] -al que pertenecen el ministro de Economía, Danilo Astori, y el canciller, Rodolfo Nin Novoa- criticaron la resolución apoyada por el Movimiento de Participación Popular [MPP], el Partido Comunista, el Partido Socialista, la Lista 711 -del vicepresidente Raúl Sendic- y Casa Grande -de la senadora Constanza Moreira-.

Varios dirigentes del bloque astorista, entre ellos Esteban Valenti, entendieron que estos sectores votaron en contra del gobierno. Además, el subsecretario de Economía, Pablo Ferreri, aseguró que abandonar las negociaciones en este momento deja mal parado al país.

Más temprano conversábamos con el diputado del MPP, Daniel Placeres, vamos a dialogar ahora con el diputado de Asamblea Uruguay [que integra el FLS], Alfredo Asti.

Para empezar, ¿qué lectura hace del pronunciamiento del Plenario del FA?

ALFREDO ASTI (AA) —Creo que fue una decisión que se basó más en prejuicios que en información. Esto se discutió, incluso en algún caso me tocó participar de esa discusión, pero no se pudo realmente tener en cuenta todas las informaciones que se suministraron desde el Poder Ejecutivo. En particular yo me baso mucho en la comparecencia del ministro de Relaciones Exteriores en la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara de Diputados, donde aclaró cuál es el significado de la participación de Uruguay y de cualquiera de los otros países que están en este momento participando, que es precisamente con lo que venimos insistiendo: saber de qué se trata, aquella vieja consigna de 1810, el pueblo quiere saber de qué se trata, porque en definitiva se apruebe o no el tratado, se participe o no en él, por lo menos participando en las negociaciones se puede saber qué se está negociando. En caso de ser favorable la participación de un país por supuesto va a poner sus condiciones para participar. Uruguay es un país muy especial en lo que tiene que ver con los servicios, es un país chico, no muy atractivo para que las grandes multinacionales vengan a desarrollar su actividad -que es lo que se teme-, pero por otro lado tiene un sector de servicios muy pujante, fundamentalmente en los servicios globales que tienen que ver con los servicios informáticos, de software y financieros, que están ingresando en muy buenas condiciones a mercados importantes como Estados Unidos y que podrían ver cerrada esa posibilidad si Estados Unidos acuerda con otros países normas específicas sobre el comercio de servicios.

Entonces, en cualquiera de las dos hipótesis, firmar o no el acuerdo, saber qué se está negociando es muy importante para que Uruguay se prepare para cualquiera de las dos instancias, la de estar o la de no estar. Por eso nosotros entendemos que en esta etapa, en la cual todavía no hay resoluciones… El ministro [anterior de Relaciones Exteriores, Luis] Almagro, que fue quien en el período pasado junto con el presidente [anteriores, José] Mujica impulsó la participación de Uruguay solicitando su ingreso a las negociaciones -que fue aprobado en 2014-, como ahora el canciller Nin Novoa, planteaban que la próxima etapa, que se dará en la ronda del 6 de octubre, los países deben presentar sus primeras listas, pero con una característica que creo que no se ha tenido en cuenta, que no se escuchó a lo que decía el ministro: es una lista muy provisoria, muy sujeta a condiciones. Es lo que se llama en términos diplomáticos chapeau, se le pone un sombrero diciendo: yo voy a presentar esta lista, pero la voy a poder cambiar y modificar, quitar y agregar, en función de cómo avancen las negociaciones. O sea que en definitiva no compromete a nadie, pero por lo menos permite ver las posiciones que otros países pueden ir presentando en ese tema, que serán las que luego en definitiva harán considerar si es conveniente o no.

Creo que en este momento la discusión no es TISA sí o TISA no, porque el TISA todavía no está construido, por lo tanto se participa con esas condiciones para que después se vea a qué se va a comprometer el país y qué es lo que va a recibir a cambio, una relación costo-beneficio que debe establecerse claramente para decidir si se firma el tratado o no por parte del Poder Ejecutivo y eventualmente, si se firma, si va a tener la necesaria ratificación parlamentaria como todos los demás tratados internacionales.

NICOLÁS BATALLA (NB) —Sin embargo la propuesta para que esto fuera discutido por la fuerza política provino del propio presidente Tabaré Vázquez, ¿usted sostiene que no tendría que haberse dado en este momento la discusión, que el Plenario tendría que haber tratado este tema más adelante?

AA —Yo creo que el presidente Vázquez, claramente sabiendo que había posiciones distintas en el FA, dijo que quería saber la opinión del FA y está bien que el FA haya discutido el tema. Incluso creo que está bien que el FA dé su posición. Obviamente nosotros ayer también presentamos una moción que era decirle al gobierno que recuerde todos los compromisos programáticos que tenemos al respecto, que no excluyen la participación en un acuerdo como el TISA pero sí defienden una cantidad de principios que seguramente, aunque el FA no se lo hubiera dicho, el gobierno defendería: todo lo que tiene que ver con los monopolios estatales, con las posibilidades del Estado de regular todas las actividades que le son propias…

Aquí ha habido malas informaciones con respecto a publicaciones que han aparecido en internet, de WikiLeaks, en la cual parece que se entregaría la educación, la salud… hay que ver la realidad de Uruguay en cada uno de esos ítems, incluso declaraciones de miembros importantes, relevantes, como Estados Unidos y la Unión Europea, con respecto a la posibilidad de que los países sigan regulando e incluso sigan prestando en exclusividad servicios públicos como lo hace Uruguay en algunos casos. No es el caso de la educación, que si bien la regula el país tenemos educación pública y privada y nada impide que universidades privadas [extranjeras] puedan instalarse en Uruguay: ya hoy sin el TISA podrían hacerlo, incluso algunas de las que están instaladas tienen su origen en el exterior.

Por lo tanto, creemos que faltó afinar las informaciones; obviamente que el Poder Ejecutivo tuvo que mantener una cierta reserva porque diplomáticamente en los propios parámetros que tienen las negociaciones hay confidencialidad, porque es lógico que no se pueda conocer abiertamente lo que otros países van a hacer, no lo que Uruguay va a hacer. Precisamente son quienes están metidos en el tema, quienes conocen el tema de la negociación y tienen experiencia en negociaciones, los que deben ir pautando hasta cuándo le conviene a Uruguay participar para ir conociendo la situación y fundamentalmente el mundo que se nos viene en los servicios.

NB —De todos modos los cuestionamientos a las negociaciones han provenido también de parte de propios integrantes del Ejecutivo. Hoy la diaria resume un poco cómo transcurrió la discusión el sábado, dice que el comunista Daniel Marsiglia, quien presidió el Plenario, hizo una síntesis de una serie de exposiciones que habían dado los ministros y que del informe surge que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social planteó que algunas disposiciones del TISA serían contrarias a las normas de la Organización Internacional del Trabajo, que el Ministerio de Industria alertó sobre los riesgos que implicaría el acuerdo para el sector de las telecomunicaciones y que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca transmitió su rechazo a la liberalización de algunos servicios vinculados con la cartera, como la trazabilidad… En fin, varias carteras que se pronunciaron en contra de los efectos que podría llegar a tener un acuerdo de este tipo.

AA —Sí, ese es un tema para discutirlo internamente: por qué Marsiglia, en carácter de qué hizo ese resumen, porque en ese resumen obvió decir los pronunciamientos favorables de los ministerios, por ejemplo, prácticamente no se refirió a lo que habían dicho los ministros de Relaciones Exteriores y de Economía. Pero estas cosas que se mencionaron pueden ser de los temas que Uruguay puede poner limitaciones y decir: “Sobre esto no voy a negociar, no voy a ceder apertura en estos temas”. Por eso digo, el informe que presentó Marsiglia -recordemos que hoy no tenemos presidencia en el FA, por lo tanto todo lo que se está haciendo en ese sentido es provisorio- no lo compartimos para nada, pero eso es para discutirlo internamente en el FA.

Lo que sí podemos decir es que no hubo referencias a algunas de las apreciaciones del canciller, en particular a esto que estábamos diciendo: qué significa el próximo paso de presentar propuestas el 6 de octubre con ese carácter de provisorio, preliminar, que puede ser susceptible de modificaciones y que nos permitiría decir: Uruguay no va a participar en ningún acuerdo que implique no poder seguir adelante con sus monopolios públicos, con la regulación de todo lo que tiene que ver en materia de trabajo, por ejemplo. No coincido con la visión que se presentó allí de que esto no va a permitir regular las cuestiones laborales, creo que lo que no puede hacerse es discutir entre las regulaciones que se hagan para un tipo de empresas y para otro, eso es un bloque en sí que seguramente se va a acordar en el TISA, pero no que algunos trabajadores estén protegidos y otros no.

RA —Le llevo el planteo al terreno político que usted dejaba entrever a partir de lo que pasó en el Plenario: ¿cómo entiende que queda el presidente Vázquez ante esta situación que está planteada? El análisis ha sido que en los últimos días ya van varios choques de la fuerza política con posiciones del presidente Vázquez, él no se ha manifestado a favor del TISA en particular, dijo que iba a escuchar a la fuerza política, pero evidentemente ahora va a tener que tomar una decisión.

AA —Sí, creo que va a tener que tomar una decisión en base a todos los elementos que tiene en juego: la posición de la Mesa Política [del FA], la información que sus ministros, en particular aquellos que están participando en las negociaciones, pueden tener al respecto… Creo que esta es una decisión país, el que gobierna es el Poder Ejecutivo, el que lleva las relaciones internacionales adelante es el Poder Ejecutivo, y evaluar las condiciones en que esta situación que se creó con la declaración del FA en cuestión temporal puede efectivizarse. La moción que se votó el sábado en el Plenario no pone un plazo, dice que Uruguay no debe continuar en estas negociaciones pero tampoco establece un plazo, hay que ver cuándo se podría hacer efectivo este retiro, si es necesariamente antes de la ronda de octubre o si, después de la ronda de octubre y con más información, puede replantearse la situación de costo-beneficio una vez conocido de qué se está hablando, qué es lo que otros países pretenden que Uruguay negocie con respecto a sus servicios y cuáles serían las ventajas que Uruguay tendría de que otros países liberen el acceso a servicios que Uruguay presta, fundamentalmente a nivel de los servicios globales que, como decíamos, han tenido un crecimiento muy importante en los últimos tiempos. Los servicios hoy implican una tercera parte de las exportaciones uruguayas y en particular los servicios globales implican mucho empleo de alta calidad, de mucho valor agregado, que a Uruguay le importa para seguir desarrollando su presencia en mercados importantes.

NB —¿Esa es la posición del FLS, entonces, estirar el alcance de la resolución y seguir negociando hasta esa próxima etapa?

AA —Nosotros hemos planteado siempre no tanto TISA sí o TISA no sino que Uruguay agote todas sus posibilidades de insertarse…

NB —Claro, se podría suponer que la resolución del Plenario cambia un poco ese aspecto. Ustedes sostienen que no, que no termina siendo vinculante, que no cambia la situación y que si el presidente quiere ustedes lo apoyan en que pueda seguir adelante con las negociaciones hasta que el panorama esté más claro.

AA –-El que va a considerar si es vinculante o no es el presidente de la República, no podemos ser nosotros los que consideremos eso. Yo lo que anoto es que la resolución del FA no tiene una fecha determinada, no ha dicho que Uruguay no se presente a la próxima ronda del 6 de octubre. Creo que el presidente tomará nota de la resolución del FA y actuará en función de lo que le sirva al país, a la inmensa mayoría de los uruguayos, como es el objetivo de este gobierno: mejorar la calidad de vida de todos los uruguayos.

RA —¿Su sector, Asamblea Uruguay y el FLS; están pensando en apoyar la iniciativa que va a presentar el senador Pablo Meres mañana, una moción para justamente manifestar la declaración de apoyo a que Uruguay participe de las negociaciones del TISA? ¿Estarían dispuestos a votar esto con la oposición?

AA —Obviamente que ese tema lo tendríamos que analizar colectivamente, no es una situación individual en la que cada legislador pueda tomar una decisión. Desde el sábado hasta la fecha no hemos tenido reuniones como para evaluar la situación pos resolución del Plenario. Veremos, evaluaremos, escucharemos fundamentalmente al presidente de la República, hoy seguramente haya Consejo de Ministros y este tema puede ser tratado, y allí veremos cuál es la posición. Esos ministros que han presentado posiciones negativas queremos que también se expresen en el ámbito que corresponde, el Consejo de Ministros, que hasta ahora ha llevado sin mayores reclamos las negociaciones adelante y la participación [en ellas] que se inició en el gobierno de Mujica fundamentalmente con el apoyo de Mujica y del canciller Almagro, y que también tenía la posición favorable de algunos hoy muy críticos, como el ingeniero [Roberto] Kreimerman.

RA —Y su posición, una vez que se discuta esto en el sector, ¿es la de votar esta iniciativa con la oposición si es necesario?

AA —Tendremos que analizar la situación, Asamblea Uruguay tiene una historia muy rica de unidad de acción dentro de la fuerza política, hemos ganado y perdido, más perdido que ganado, pero siempre hemos buscado que sea el FA el que en definitiva, apoyando al gobierno… Acá hay que recordar que una parte del gobierno está en la fuerza política, otra en el Parlamento, y otra en el Poder Ejecutivo, todos somos frenteamplistas, y todo debe ser considerado de la misma forma porque todos estamos trabajando, no por el FA sino por un Uruguay mejor, más integrado al mundo, con más oportunidades para los uruguayos. Todo esto se va a poder terminar sabiendo de qué se trata y qué es lo que Uruguay gana y pierde, y si gana más de lo que pierde será una la solución, y si pierde más de lo que gana, será otra.

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Transcripción: Andrea Martínez

Rodrigo Abelenda

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