Allanamientos nocturnos: Ministerio del Interior vuelve a impulsar reforma constitucional

Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

Desde el Ministerio del Interior vuelve a cobrar impulso la idea de reformar la Constitución de la República para autorizar los allanamientos nocturnos.

La propuesta de los allanamientos nocturnos fue una de las que impulsó el dirigente nacionalista Jorge Larrañaga, cuando era senador de la oposición y llevó adelante la campaña por la reforma “Vivir Sin miedo”, que se plebiscitó con las elecciones de 2019 pero no prosperó.

Ahora, Luis Calabria, director de Secretaría del Ministerio del Interior, hablando con el semanario Búsqueda, dijo que es “hora de volver a plantear” la instauración de esta herramienta, que, agregó, “el país precisa”. “El allanamiento nocturno es la bala de plata contra las bocas de droga y serviría para profundizar la lucha contra el narco”.

En noviembre pasado, el ministro del Interior, Luis Alberto Heber, había dicho al mismo medio que legalizar el allanamiento nocturno era un tema que “seguía en la carpeta” del gobierno.

Hasta ahora, la Constitución establece en su artículo 11: “El hogar es un sagrado inviolable. De noche nadie podrá entrar en él sin consentimiento de su jefe”.

El senador nacionalista Carlos Camy trabajó en un proyecto de ley constitucional para instaurar el allanamiento nocturno que requería para su sanción los dos tercios de cada una de las cámaras del Poder Legislativo. Aquella iniciativa fracasó por falta de apoyo del Frente Amplio.

Ahora, el Ministerio del Interior buscará introducir esta reforma amparándose en el literal B del artículo 331 de la Constitución, que permite reformar la carta magna a través de proyectos que reúnan dos quintos de la Asamblea General, los que serán sometidos a plebiscito en la primera elección que se realice. En este caso, esa elección será la nacional de octubre de 2024.

 

La Tertulia de los Viernes con Marcia Collazo, Juan Grompone, Gonzalo Pérez del Castillo y Alejandro Abal.

 

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Periodismo con vocación de servicio público. Conducen Emiliano Cotelo y Romina Andrioli. Con Gabriela Pintos, Rosario Castellanos y Gastón González Napoli. Producción: Rodrigo Abelenda y Agustina Rovetta. De lunes a viernes de 7 a 12 en Radiomundo 1170.

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7 Comentarios

  • Los allanamientos nocturnos exponen a mayor riesgo a los funcionarios policiales, a riesgo, incluso de muerte.
    También tienen, como todos los allanamientos, un margen de error que, acaso en la nocturnidad se acrecienta.

    ¿Si tal vez se entra por la fuerza y se le responde a tiros por delincuentes o no delincuentes y a tiros se lauda el evento?
    ¿Vale entonces la posibilidad de una tragedia?

    ¿Por qué no aguardar la luz diurna más garantista, la inteligencia policial no está preparada para manejar tal espera?

    ¿Es sólo para bocas de pasta base, que se cierran y a la semana se abren otras con los mismos clientes?

    ¿Y los proveedores mayoristas que ni siquiera tocan una lágrima y se llevan por supuesto, la parte del león?

    ¿No será hora ya de legalizar/regular y sanear éste podrido y trágico negocio clandestino?

  • El gobierno se envalentonó con la victoria del NO, pero en esta ocasión va a sufrir una derrota, este tema ya fue a plebiscito y perdió.
    Qué es un problema el tema de las bocas de venta de pasta base, es cierto, quizás se deba elegir otro camino, por ejemplo, donde exista prueba y convicción fehaciente de que en un hogar se venda droga, se considere como un comercio, con todas las garantías necesarias autorizadas por un juez y en caso de error, la destitución inmediata de quienes indicaron a ese hogar como comercio.

  • La pregunta, que la planteo tanto Grompone como Abal es ¿si el hogar es un sagrado inviolable porqué es violable durante el día y no la noche?
    Juan Torres, plantea posibilidades, pero ¿no será que esta norma (¿ley?) es de una época en que la luz era un bien escaso? porque las expresiones «el hogar es sagrado inviolable» y «el jefe de familia» suenan a prehist7oria.

    ¿porqué esta mezquindad en la política respecto a las propuestas razonables? en en caso del voto en el exterior, parece que algunos tienen miedo que la mayoría de los votos del exterior vayan para ciertos partidos, y por eso no lo aprueban, como lo tienen países tan cercanos en costumbres y tan caros a nosotros como España e Italia. Por otro lado, con este asunto, resulta que un 47% de la población estaba de acuerdo con la reforma de guapo Larrañaga, a pesar de no tener el apoyo de nuestro actual presidente (¿por miedo de darles oxigeno a su candidatura?) , ni de los otros candidatos, lo cual es una hazaña, poro la «izquierda» ningunea ese resultado pero eleva el actual 48% del Sí ¿siempre con la famosa «mirada hemipléjica»?
    ¿cuándo los políticos (y muchos de sus seguidores) de este país van a empezar a ser intelectualmente honestos?
    Estoy cansado de comportamiento «hinchada» que tenemos en este país, y de la forma de jugar «trancando», es el estilo de nuestro fútbol llevado a todos los niveles (impuestos que no dejan vivir o desarrollar actividades productivas, leyes que trancan todo, etc,etc) Es la viva imágen de Parménides (Creo que Grompone confundió Parménides con Heráclito, y Platón con Parménides).

    Bueno, ojalá las ideas de esta tertulia perneen un poco en nuestra sociedad/políticos y tengamos un poco más defluidés de Heráclito y un poco menos de la rigidés de Parménides.

    • Estimado Silvio:

      La noche ocurre y con mayor disponibilidad de luz artificial, también ocurre; para el policía, el bombero, el médico de urgencias…y tanto en el río móvil de Heráclito como en la esencia constante de Parménides, noche y día no son lo mismo, simplemente, son.

      De noche duerme gente, y gente son además, niños, ancianos, mujeres; duermen porque la oscuridad desde siempre es apropiada para que los humanos duerman; tomar riesgo sobre personas para allanar bocas, no me luce atinado, tampoco promover la reforma constitucional para tal fin.

      Parafraseando, se puede combatir el invierno, igual el frío vendrá con él; ergo, si hay demanda (drogas) va a haber suministro, eso no lo revierte ningún accionar de fiscales y policías.

      Saludos cordiales.

      • El problema está en que es como dice el dicho: el diablo nunca duerme. Y también: el enemigo nunca duerme…

        • Estimados,

          Personalmente estoy en contra de la criminalización del consumo de cualquier sustancias. Por mi que cada quien consuma lo que se le dé la gana y que a mi no me moleste. Pero mientras maduramos como sociedad y salimos de la trampa prohibicionista, lo que es ilegal hay que perseguirlo y penalizarlo. Muchas veces he visto esa pregunta de porqué no esperar a que amanezca. Pero por otra parte, la constitución dice que no se puede detener a nadie si no es in fraganti delito o por orden judicial, de modo que el hecho de entrar en el momento que el negocio ilegal se está llevando a cabo puede ser la diferencia entre que se pueda o no detener a alguien. Si no, apenas empiece a clarear tiran lo que les sobre en el retrete y fin de la historia.

          Creo que el problema de las bocas hay que entenderlo también como una consecuencia de la prohibición. Son un problema de seguridad por el modus operandi de cualquier actividad clandestina, que termina convocando a gente que por necesidad o vocación está dispuesta a transgredir la ley: no otra cosa es delinquir. Yo preferiría que esas sustancias se comercializaran a la luz del día, en comercios establecidos, que tuvieran controles de calidad y que pagaran impuestos. Y que si alguien delinque para procurarse dinero para comprar droga se lo persiga por el delito que cometió –que sí perjudica a otros– y no por perjudicar su propia salud.

          Mi gran preocupación siempre es la marginalidad, que creo que es el verdadero enemigo de la convivencia y el que está cambiando el mapa de la sociedad uruguaya. Toda actividad clandestina termina por generar una cultura del delito, una forma de vida a la que quienes se van arrimando (quizás muchas veces por no tener otra alternativa), se van acostumbrando al rebusque y la gambeta, a enraizarse en las grietas de la sociedad. Pasamos de una lógica de agricultores sedentarios a una de cazadores recolectores nómades: de ser gente que hace esfuerzos ordenados y sistemáticos para cosechar en el largo plazo a la contingencia y la búsqueda de la solución inmediata para pasar el día sin preocuparse por mañana. El problema es cuando además esa cultura va permeando como modo de vida, el espacio de socialización de nuevas generaciones hace que estas ya no lo vean como una patología. Por eso creo que hay que evitar cualquier prohibicionismo, buscando por el contrario generar en torno a cualquier demanda legítima –y esta para mi claramente lo es– una actividad económica legal, regulada y gravada con impuestos que la satisfaga. Lo de los impuestos es además una cuestión muy importante, porque los impuestos, además de financiar el Estado, civilizan: quien paga impuestos se está sometiendo a la autoridad del Estado. Todo el problema con lo clandestino es que genera una cultura del orejano, que no se somete a ninguna instancia superior.

          Dicho esto, las razones para allanar son independientes de ese asunto que se esgrime como argumento en una sociedad moralmente pacata como la nuestra. Cualquiera sea la razón, con orden de juez que se allane lo que se tenga que allanar a la hora que sea. En eso es en lo que creo que estamos de acuerdo usted y yo.

  • Me pareció muy pertinente lo que dijo Grompone, desde afirmar que ese artículo de la constitución hoy no tiene sentido hasta decir que la forma de ocuparse del narcotráfico es regularizando por ley el tráfico de todas las drogas que hoy tienen su tráfico criminalizado. Pero una cosa es eso y otra seguir pensando en cosas «sagradas» de noche pero profanables durante el día. Con orden de juez, un allanamiento a cualquier hora es un proceso que proceso que otorga las mismas garantías: si las hay, las hay a cualquier hora. Si no las hay, el día no se las da.

    Muy atinada la ingeniosa respuesta de Abal: ya que es malo allanar, mejor votar para que no se pueda hacer a ninguna hora. En la misma dirección, el comentario de Collazo sobre que esto es para reprimir y encarcelar me hace pensar que ella cree que reprimir delitos y encarcelar condenados por la justicia está mal. De nuevo, ya que es común razonar que la cárcel es mala medida y que la pretensión punitiva es mala, lo mejor sería plantearse eliminar la justicia punitiva, dejando nada más que los aspectos reparatorios que tanto gustan a los defensores del nuevo CPP. Sin cárceles vivimos mejor y baja el delito, ¿no sería ese el razonamiento? Qué raro que nadie lo haya propuesto.

    En este sentido quiero decir que si en la izquierda no tratamos de conectarnos con los sectores populares en este problema, en 2025 tenemos a Manini en el gobierno. Lo digo sin ironía, ni ánimo de deslegitimar a la izquierda que voto y que creo que por el manejo de la cuestión salarial es la mejor opción electoral para el que vive de su trabajo. El decir con ligereza que se quiere reprimir porque por miedo a perder cosas materiales, como si el problema fuese tener miedo de que nos roben, está muy bien para gente de clase media, que si no la lastiman pueden recuperar rápido lo que le sacaron.

    En los barrios de la periferia esto se vive como un drama por la supervivencia diaria. Los delincuentes son muchas veces vecinos que viven haciendo nada en la calle, trillando de un lado para otro y mirando qué oportunidad se les presenta. Conocen al detalle los movimientos del barrio. La gente se va a trabajar y les destrozan la casa o les piden cosas de pesados, no es changa estar ahí y no tener para mudarse a otra zona. Ni que hablar de que si a alguien le sale una changa en el interior y se tiene que ir unos días, como están vigilando todo enseguida se dan cuenta y le entran a desvalijar la casa.

    La gente describe este problema con rabia e impotencia porque se ven igualmente pobres, pero buscando la salida legal que los mantenga a flote. Los continuos robos los empujan permanentemente a tener que reponer cosas básicas que les cuesta mucho pagar y los hace agudizar su pobreza. Cuentan a veces cosas que serían hasta graciosas si no fuera que son reales: les roban hasta las plantas y la ropa de la cuerda. No pueden mandar a los hijos a hacer un mandado porque les sacan la plata. No se puede hacer nada que pueda significar que los delincuentes vean una oportunidad de robar. Ni que hablar que la bici, la moto, las herramientas, todo tiene que estar permanentemente custodiado con cara de pocos amigos y guardado bajo llave apenas se deja de usar. Y que no perciban que uno les tiene miedo, porque a partir de ahí mandan ellos.

    Me ha pasado ver lo difícil que es tratar de explicar de que a pesar de algunas opiniones contrarias en el FA a reprimir y encarcelar, la izquierda es la opción que le conviene a quien vive de su trabajo. Por lo menos tenemos aumentos de salario por encima de la inflación, más formalización, más derechos laborales y sindicales y eso también es algo medible materialmente.

    Entonces, puede ser muy de mente abierta progresista pensar en que sus razones tendrán, que algo les habrá hecho la sociedad y todas las cosas que decimos quienes tenemos el privilegio de no convivir con esa realidad. Pero vamos perdiendo conexión con la clase obrera más popular y sacrificada del país. Eso desde la vida en los barrios acomodados al sur de Avenida Italia no se vive ni se entiende. Para quien convive con esa realidad, cuando se llevan presos a unos cuantos de estos delincuentes del barrio, la tranquilidad se nota. En general dura poco, pero es un alivio temporal por lo menos. Es imposible convencerlos de que el país está excedido de punitivismo, porque su experiencia vital es exactamente alrevés: se los llevan y a los pocos días los tienen de nuevo en la cuadra.

    Ya que la «empatía» está de moda invocarla, creo que deberíamos desde la izquierda practicarla con gente trabajadora y pobre que no vive un robo como un hecho menor en sus vidas. Al menos se puede no banalizar esa desgracia, como si fuera de fachos pedir que se reprima el flajelo que les azota a diario.

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