Covid-19: Gobierno prorrogó medidas anunciadas el 23 de marzo y no agregó otras restricciones (I)

Foto: Luis Lacalle Pou durante una conferencia de prensa en Torre Ejecutiva, Montevideo. Foto: Daniel Rodriguez /adhocFOTOS

El Poder Ejecutivo extendió hasta el 30 de abril la vigencia de las medidas que había anunciado el pasado 23 de marzo para contener la propagación del covid-19, descartó la posibilidad de aplicar nuevas restricciones a la movilidad, y anunció que la semana próxima se conocerán nuevas resoluciones para asistir económicamente a los sectores de actividad más perjudicados por la prolongación de la emergencia sanitaria.

En conferencia de prensa, luego de reunirse con el Grupo Asesor Científico Honorario, el presidente Luis Lacalle Pou señaló que “estamos atravesando los peores tiempos de la pandemia” con un “crecimiento sostenido de casos” pero se aguarda para los próximos días el efecto de las medidas anunciadas el 23 de marzo al tiempo que avanza el plan de vacunación, que a principios de mayo comenzará a tener un impacto significativo en materia de inmunidad.

Lacalle Pou contó que este miércoles el gobierno recibió datos sobre la movilidad que, aseguró, “se está meseteando”, aunque registró picos después de la Semana de Turismo.  

El mandatario sostuvo que no “está conforme” con la reducción de la movilidad pero aseguró que las “medidas adoptadas hasta ahora son suficientes si se cumplen, y además, (la población) tiene “los cuidados” debidos:

Con las medidas que hemos adoptado, si la gente las acata y además se cuida, deberíamos seguir aplanando la curva, no tener saturación de CTI y blindar abril para que en mayo las vacunas empiecen a surtir efecto.

Durante la conferencia el mandatario descartó aplicar un toque de queda, medida que fue sugerida, entre otros, por el ex presidente José Mujica. “Cuando se habla de toque de queda, ¿qué es lo que se quiere en realidad prevenir? Imagino que están diciendo: no quiero que se hagan fiestas, no quiero que se aglomeren”, especuló, y añadió que, en ese caso, “la ley para evitar las aglomeraciones y para intervenir en las fiestas ya está” y lo que hay que hacer es incrementar los controles por medio de esa herramienta.

La Tertulia de los Jueves con Cecilia Eguiluz, Fernando Isabella, Daniel Supervielle y Esteban Valenti.

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Candela Stewart

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6 Comentarios

  • Apenas un dato que mata al relato, como dicen:

    Reporte de la SUMI: ayer había 689 camas de CTI ocupadas de un total de 907 disponibles en todo el país. Hoy seguro que se terminan las camas. ¿Se acuerdan cuando hace una semana discutíamos si tenían razón los intensivistas por decir que el sistema estaba saturado? Bueno, hablaban de eso. Los contagios que completaron las camas se estaban produciendo en aquél momento. Eso significa mucho más que la falta de camas para los enfermos COVID. significa que cualquier persona que precise una cama de CTI, sea por la razón que sea, entrará en una fila de espera. También significa que, se confiese o no, cuando hay más enfermos esperando que camas que se van liberando, hay que ELEGIR. Así pasó en Europa y así va a pasar acá.

    Lo demás, es puro relato. La realidad no miente.

  • El contador Damiani decía que, a diferencia de Argentina, en Uruguay no había ricos, había «riquitos».
    Yo me pregunto, ¿no hay alguno de esos «riquitos» que de un paso al frente y diga: «Sr. Presidente, yo estoy dispuesto a poner plata para que usted tome las medidas que recomiendan los científicos. Yo lo voté, yo lo apoyé y hasta puse dinero para que usted llegara al lugar donde está ahora y estoy dispuesto a seguir poniendo plata para bancar al planchero, al mozo del bar o al empleado del shopping».
    ¿Estoy siendo muy idealista? No pido grandeza, menos aún generosidad. Pido «más y mejor egoísmo».
    Porque a finales del 1800 las familias «riquitas» podían escapar de las pestes en la ciudad-puerto yéndose al campo o a sus fincas en el Prado o en Colón. Hoy ya no es posible. Es un error pensar que se puede dejar arder la pradera y que van salir ilesos aislándose en sus casas de veraneo en el este, en sus establecimientos rurales o en el departamento del país con menor número de contagios. Porque si no les toca a ellos le tocará a un familiar, a otro ABT u a otro Padre Robin. No van a perder el patrimonio familiar porque durante 3, 6 meses, un año o dos años tengan que pagar más impuestos. En todo caso ganarán menos de lo que pensaban ganar. Y para aquellos que por convicciones religiosas piensan que hay vida más allá de la muerte les recuerdo que el dinero de la Tierra no sirve en el Cielo, menos aún en el Infierno. Lo mismo para los que piensan que lo importante es la acumulación inter-generacional. De nada sirve si hay que enterrar prematuramente a la generación siguiente.

    P.D. Patética la voltereta de la Sra. Eguiluz respecto de sus dichos de hace dos semanas. Se nota que el rezongo fue grande.

  • Leonardo Nidingas, Jacinto López gracias por predecir el apocalipsis a cortisimo plazo. Y Jacinto MUY GENEROSO con la plata ajena. HORRIBLE la tertulia

    • Chiappara, no es el apocalipsis, es simplemente competencia maltusiana por un recurso escaso. Ya empezamos a tener casos de gente que no va a CTI y muere en un geriátrico y eso es lo que pasó en Europa: cuando el recurso escasea, se preserva para los que tienen más posibilidades. El apocalipsis bíblico es el fin de todo, pero acá unos se salvan y otros no.

      El gobierno ya está siendo muy generoso con plata ajena, al retenerle parte del salario a algunos funcionarios públicos. Sólo que nos quiere hacer creer que el salario del privado es del privado y el del público es de todos. Gran error, típico de la derecha: el salario es algo que uno ganó por trabajar, es decir, por generar riqueza. Una parte de la riqueza que uno gana se la devuelven en salario y el resto se la queda el patrón. Si ese patrón es público o privado es irrelevante.

      Mi deseo sería que como sociedad hinchemos menos y conciliemos más. El gobierno está a la derecha del FMI y eso debería hacerlo pensar dónde perdió las referencias.

  • Daniel Supervielle es decepcionante. Tiene una venda en los ojos y en la mente. Y además no dice toda la verdad, dice que no es asesor del presidente y que no trabaja en la torre ejecutiva!! hasta hace muy poco estaba contratado por una suma muy elevada para contribuir a mejorar la imagen del MIDES. Y aunque no le guste a Daniel Supervielle, es una verdad muy grande que Lacalle Pou está encolumnado con Bolsonaro y sostiene una posición muy parecida, es casi lo mismo, o lo mismo, sólo que tiene la habilidad política de presentarse como un liberal republicano para no quedar pegado. Pero en el fondo hace lo mismo. Lo que más molesta es su actitud de fanfarrón. Me parece de una ingenuidad total y de un infantilismo sorprendente haber creído que una persona con esas características de personalidad podría estar al frente de las grandes decisiones de un país, con o sin pandemia. Los buenos gobernantes no se achican frente a los desafíos inesperados, no es excusa que estaba lleno de ilusiones de conducir al Uruguay por otros senderos diferentes a los que venía teniendo y que la pandemia se lo impide. En primer lugar no es verdad, porque lo está haciendo igual, aplicando la LUC a mansalva y desmantelando toda política pública que beneficiaba a TODOS los ciudadanos. Y en segundo lugar se sirve de la pandemia para impedir cualquier tipo de protesta proveniente del campo popular. Es evidente que el presidente ayer dijo: señores, arréglense como puedan, el Estado no va a poner un peso así que no va a cerrar nada, por ende no va a reducir la movilidad así que la responsabilidad es de ustedes.

  • La verdad que todo es muy triste. Estamos atravesando una pandemia que es brutal, que ha dejado miles de muertos en todos lados, con cierres y sin cierres de actividades, es imparable. Desde mi punto de vista deberíamos estar unidos, pero cada vez es peor, siento la comparación del Presidente con Bolsonaro y pienso que falta de responsabilidad, porque no nos gustará Lacalle Pou, pero no es Bolsonaro, o sea que para mí la comparación ni merece calificación. Creo que en estos momentos deberíamos encarar los debates públicos de otra forma, con responsabilidad nos jugamos mucho. Por mi parte voy a dejar de escuchar y de opinar en tertulias sobre la pandemia, porque la forma de encarar todo esto a mi forma de ver está haciendo que los polos sean cada vez más distantes y en estos casos hay que tratar de transitar por el medio de las cosas para poder salir adelante. Si alguna de las partes va a cambiar de posición va a ser si nos acercamos al centro y no si cada vez tensamos más la cuerda. Es responsabilidad de cada uno de nosotros y de lo que decimos y hacermos.

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