IM retoma servicios de limpieza en el municipio B, que hasta ahora prestaba CAP

Fotos: Intendencia de Montevideo

La Intendencia de Montevideo (IM) volverá a gestionar de manera directa la limpieza de los barrios Centro, Ciudad Vieja, Cordón, Palermo, Barrio Sur, Parque Rodó y parte de Tres Cruces.

Hasta ahora, Consorcio Ambiental del Plata (CAP), perteneciente a la compañía Teyma, ha estado a cargo de ese servicio, por el que cobra 14 millones de dólares anuales.

La IM informó ayer que, teniendo en cuenta que en noviembre vence el contrato con CAP, que está vigente desde 2004, se optó por no llamar a una nueva licitación.

Señaló en un comunicado que según los criterios establecidos en la estrategia ambiental “Montevideo más verde”, que ponen “en el centro la equidad, la diferenciación y la evidencia en beneficio de la limpieza de la ciudad y por lo tanto del bienestar de las y los montevideanos”, resolvió no convocar a una nueva licitación, “pasando a controlar directamente la limpieza y la gestión de esa área”, que está delimitada por las calles La Paz, Miguelete, Bulevar Artigas y la rambla de Montevideo.

“A partir de esta decisión se conformará un ámbito de trabajo conjunto con la empresa que actualmente presta el servicio”, indica el comunicado. Allí se ordenará la transición hacia un nuevo sistema que, “preservando los puestos de trabajo, involucre tanto los aspectos de recolección de residuos como los de limpieza urbana, en beneficio de las y los vecinos de la zona”.

La Mesa de los Martes con Mariella Demarco, Agustín Iturralde, Juan Pedro Mir y Oscar Sarlo.

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Periodismo con vocación de servicio público. Conducen Emiliano Cotelo y Romina Andrioli. Con Gabriela Pintos, Rosario Castellanos y Gastón González Napoli. Producción: Rodrigo Abelenda y Agustina Rovetta. De lunes a viernes de 7 a 12 en Radiomundo 1170.

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2 Comentarios

  • Algunos apuntes.

    Los contratos con privados para la recolección son muy RENTABLES para las empresas, el motivo de plazos cortos de los mismos es para evitar el «aburguesamiento» del servicio y que se «anquilose» la infraestructura; trabajé bastante en el ramo en una empresa que ganó muchas licitaciones.

    La parte OPERATIVA y que marca la eficiencia o no de la gestión, halla dos cuellos de botella cruciales:
    1 los residuos tienen en su reciclaje alto valor, doy fe, la no clasificación desde el origen y multiplicado por la cantidad de generadores (todos generamos basura) crea enorme problema para quienes viven de ello son brote de desprolijidades.
    2 la no cultura de tratamiento de los residuos por parte de los ciudadanos es alarmante y endémica, de hecho los ciudadanos somos mucho más parte del problema que de la solución; hay una idiosincrasia instalada de que «yo ensucio y el otro DEBE limpiar» entonces, así difícil
    (ANÉCDOTA: me llamó una vez un director de la IM quejándose de que tenía denuncia de una volqueta con gusanos; le expliqué que era común, que tiraban en ellas mascotas muertas, incluso y aunque era esporádico, encontré hasta cerdos y partes de caballos. Tengo más cuentos pero con ese solo se ilustra el tenor del asunto)

    La parte POLÍTICA, me llama la atención que se diga de Cosse que no escucha, por lo que sé es una interlocutora muy atenta a las ideas que se le arriman, lo que no quiere decir que las lleve, sino que las evalúa con apertura y sentido crítico.
    (Se ha hecho de ella una rival a doblegar, el motivo es que posee una ejecutividad realmente destacable, es una administradora/gestora nata)

  • Es curioso como se omite en esta discusión que hace mas de 30 años que ese servicio estaba tercerizado. Todo empezó a finales de la última intendencia de derecha, creo que con Iglesias (Recordar que la secuencia fue Lanza-Elizalde-Iglesias). La empresa se llamaba SUR y recuerdo que pasaban todas las medias noches con camiones lavando a presión las veredas con agua. Yo era joven y vivía por ahí y recuerdo pensar que en algunos lugares la gente camina kilómetros para acarrear un balde de agua y nosotros usábamos a diario miles de litros de agua potable para barrer por arrastre la mugre de las veredas. Obviamente que con lo ecológicos que estamos hoy y la seca que hay, a nadie se le ocurriría tirar el agua que alegremente tirábamos a fines de los 80. Los tiempos cambian y la moral pública también.

    Volviendo al asunto, en mi opinión de ingenuo hay dos posibilidades. O bien la experiencia fue buena, en cuyo caso correspondería generalizarla. O bien fue mala, en cuyo caso correspondería eliminarla. Mantener un pedacito eternamente con un sistema diferente al resto no tiene sentido. Todo parece indicar que la IM llegó a la conclusión de que la experiencia no fue buena. Más de 30 años les llevó concluir, pero concluyeron algo. Entonces, la discusión bien podría ir por ahí, por la validez de esa conclusión. Pero imaginarse que todo siguiera indefinidamente con dos sistemas coexistiendo me parece absurdo.

    Por supuesto que sobre la pertinencia de la conclusión de la intendencia es imposible opinar si no se conoce por dentro. Puede ser que la empresa privada, por políticas de mayor control en el uso del material, por ejemplo, sea más eficiente porque rompa menos equipamiento. Eso habla mal sobre todo de las autoridades de lo púbico, que no se ponen al hombro la tarea de cuidar lo público como si fuera de ellos. Pero hay otro aspecto que no se menciona y que nos recuerda que la economía es un juego de suma cero: todo lo que unos ganan, lo ganan a expensas de alguien. Las condiciones salariales en las que históricamente trabajaban los recolectores de residuos de la tercerizada respecto de los municipales no han sido las mismas. Eso es interesante porque cuando se habla de bajar costos y de eficiencia no se menciona que la forma más sencilla de bajar costos es pagando menos por el trabajo. Al final lo que se ahorran en sueldos les permite quizá ofrecer un contrato conveniente a más bajo costo, aún cobrando rentabilidad sobre la inversión.

    ¿Es eso buena la eficiencia basada en pagar peores salarios? Bueno, para el que compra trabajo más barato puede ser que sí, que no le importe porque su suerte no depende de la del barrendero. Para el que vive de ese salario y para los que les venden cosas a esos trabajadores, claramente no. Una sociedad que siempre busca eficiencia bajando salarios es una sociedad condenada al subdesarrollo y a una profundización de la violencia y la exclusión. Los salarios en Uruguay son horribles, hay más de medio millón de trabajadores que ganan el salario mínimo por un trabajo a tiempo completo. Ese salario mínimo equivale más o menos a un alquiler, así que se precisan dos de esos empleos para vivir sin pedirle nada a nadie ni depender de compartir gastos con nadie. Esto tiene bastante que ver con el otro tema central, sobre el que tal vez haga algún comentario: si subió el PIB y bajó el salario real, eso significa invariablemente que la masa trabajadora se apropia de un porcentaje menor de la riqueza que produce. Es menor porque produciendo más, le queda menos. Y también con un telegrama que pasó al final De Marco, sobre los femicidios. Más allá de que los masculicidios tienen una frecuencia de 9 a 1 y no tienen ni cerca la misma visibilidad ni la misma militancia detrás, yo sí pienso que todas las vidas importan por igual y ese dato también me preocupa. ¿Cuántos de esos crímenes se podrían evitar si simplemente, ante un hecho de violencia en el hogar, cualquiera de las dos partes pudiera agarrar sus cosas e irse a otra parte? Mucha gente está obligada a convivir porque sola no es económicamente viable. Hay demasiada gente forzada a convivir, quizá con alguien a la que ya no soportan. Al final, la economía tiene que ver con todo, como pensamos los materialistas.

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