La economía uruguaya: ¿Qué dicen los últimos indicadores?

Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS

En los últimos días se conocieron varios indicadores económicos.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó ayer el informe sobre el mercado de trabajo. 

En diciembre la desocupación se estimó en 7%, lo que abarca unas 126.000 personas, y mostró su registro mensual más bajo en cuatro años, desde diciembre de 2017, cuando había sido 6,92%. Por su parte, la tasa de empleo aumentó 0,5 puntos porcentuales de noviembre a diciembre, llegando a 57,7%. Desde septiembre, cuando era 55,8%, el indicador ha venido en ascenso.

Por otro lado, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) divulgó el resultado del sector público a diciembre de 2021. Según el reporte, el déficit fiscal al cierre del año pasado se ubicó en 4,4% del producto interno bruto (PIB). Esto significa una reducción de 0,7 puntos porcentuales con respecto al déficit a diciembre de 2020, que era 5,1% del PIB. El resultado es mejor que la previsión que tenía el gobierno, que implicaba culminar el año con un déficit fiscal de 4,9%.

El lunes, en tanto, el INE publicó los datos de la evolución salarial al cierre del año pasado. El informe da cuenta de una caída del salario real de 1,56% en 2021, la segunda baja anual consecutiva del poder adquisitivo de los salarios. 

La caída del salario real se explica porque la inflación, que cerró el año en 7,96%, superó a la evolución del Indice Medio de Salarios (IMS), que fue de 6,28%. 

Por otra parte, a partir del dato del IMS nominal a diciembre se confirmó el ajuste definitivo para los jubilados, que será de 6,16%, por debajo de la inflación.

Para terminar con los números, este martes, 1 de febrero, entró en vigor un nuevo aumento de los combustibles definido por el Poder Ejecutivo. El incremento implica una suba de 4,26% para la nafta, 6% para el gasoil  y 5,35% para el supergas.

 

La Tertulia de los Miércoles con Gabriel Budiño, Leonardo Costa, Agustín Iturralde y Patricia González.

 

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Candela Stewart

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3 Comentarios

  • ¿Qué agregar a lo que dijo González? Ni una coma. Impecable, simple y transparente.

    Costa, que es un tipo tranquilo y muy criterioso al final se siente violentado y hace un razonamiento que me cuesta entender. Dice que afirmar que se busca bajar los salarios es atribuirle «malicia» al gobierno. Eso me hace pensar que el negar la lucha de clases no permite entender ciertos fenómenos.

    Es perfectamente legítimo lo que hace el gobierno, legítimo y esperable. Defienden sus intereses de clase, ni más ni menos. Esa es la verdadera «lucha de clases», no es una guerra que se hace a los tiros, sino que normalmente se hace desde escritorios, construyendo discursos públicos del sentido común, apuntalando a ciertos gobiernos y desprestigiando a otros.

    Si quieren percibir que la lucha de clases existe, no busquen en el PIT-CNT. Lean o escuchen a Gustavo Licandro. Lean las columnas del finado Ramón Díaz. El enemigo del patrón siempre es el salario que paga. En los países desarrollados eso está amortiguado porque el salario que paga un patrón, es el que le genera clientes a otro patrón. Entonces, si todos los patrones ganan la lucha de clases y bajan los salarios, al final todos pierden clientes y ventas. Cuando la economía se enfría, se termina el juego. La economía es una noria, para que funcione hay que mantener a los hamsters pataleando.

    Acá es diferente, y eso es lo que nos deja el salario a la merced de proyectos regresivos. El mercado y la fuerza laboral están desacoplados para los agentes económicos que tienen poder y mueven plata enserio.

  • Uno de los caballitos de batalla del gobierno para justificar la rebaja de salarios y jubilaciones es la relación de causalidad que dicen que existe, tal vez esperando que repitiendo los mismo 1000 veces se transforme en realidad, entre aumento de salarios y pérdida de empleo. Si quiero más empleos entonces no puedo aumentar salarios porque ambas variables están ligadas en forma inexorable. Por lo tanto hay que optar.
    Y esa afirmación ya está demostrado que no es así, que no hay una relación causa-efecto. Es justamente por lo que David Card fue galardonado con el Nóbel de Economía 2021.
    Y tampoco lo demuestra la historia reciente del Uruguay. Volviendo una vez más al trabajo de la consultora Exante, analizando los 35 años desde la vuelta a la democracia:

    http://enperspectiva.uy/wp-content/uploads/2020/03/Democracia35a%C3%B1os.pdf

    se puede ver claramente que sí se puede hacer ambas cosas, aumentar salario real y bajar la tasa de desempleo. Por supuesto, «eran otros López» los que estaban en el gobierno.
    Como bien señala el Sr. Nidingas, esto no es cuestión de «maldad», es defensa de intereses de clase.
    El mandato que tiene el Sr. Presidente por parte de su núcleo duro es maximizar, en la medida de lo posible, la transferencia de renta desde el trabajo hacia el capital. Y lo está haciendo en forma eficaz y diligente. Como es de esperar en un Lacalle de pura cepa.

  • Si no hubiera quedado el déficit fiscal que quedó del gobierno anterior, podría ser diferente.

    No escucharon cuando el PIT-CNT dijo de beneficiar al empleo sobre el salario?

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