Partido Independiente respalda al secretario de la Junta Nacional de Drogas, criticado en la interna de la coalición

Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

El Partido Independiente respaldó en todos sus términos a su dirigente Daniel Radío, Secretario de la Junta Nacional de Drogas, cuestionado por algunos socios de la coalición de gobierno.

Radío rechazó públicamente la semana pasada el proyecto de ley aprobado en Diputados con votos de una parte de la coalición, que plantea la internación de adictos mediante voluntad anticipada.

El jerarca afirmó, en entrevista con El Observador, que ese proyecto “no resuelve nada” y que “será perjudicial”; además criticó lo que definió como una “obsesión” por la privación de libertad.

Las afirmaciones de Radío suscitaron críticas inmediatas de dirigentes oficialistas impulsores de la iniciativa, que en algunos casos pidieron su renuncia. El diputado de Cabildo Abierto Martín Sodano dijo, por ejemplo, que el secretario de la Junta Nacional de Drogas Daniel Radío «no está a la altura del cargo».

 

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Candela Stewart

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7 Comentarios

  • El artículo 2 establece la duración de los tratamientos (curiosamente se establece por ley y no en base a la evolución del paciente). También dice:

    «Deberá ser realizada en clínicas o instituciones, públicas o privadas, especializadas en la materia a juicio de los profesionales médicos tratantes. Los costos de
    la referida internación cuando correspondieran por tratarse de clínicas o instituciones pagas, serán a cargo del interesado o de quienes éste designe y acepten asumir los referidos costos».

    Es decir, el tema no es el costo de una declaración jurada, que por tratarse de una política sanitaria los podría asumir el Estado y sería un costo totalmente marginal. El tema es quién paga los tratamientos. No sería una política universal de salud, parte de la cobertura del FONASA. Entonces, sí tiendo a pensar que esto está dirigido a los adictos de clase alta. Eso no hace que la ley sea mala, pero poner como ejemplo a la madre que el hijo roba para comprar pasta base no parece pertinente. De todas formas, hay que tener en cuenta que este movimiento social «Madres del Cerro» está respaldando esta medida. Me gustaría entender cómo piensan beneficarse de esa política si tienen que pagar tratamientos de internación de un mínimo de 3 meses. ¿Qué costo tiene eso, entre la hotelería, los diagnósticos y los medicamentos? ¿Qué tantas «camas» tiene hoy Uruguay para hacer este trabajo dentro del sistema de salud? Porque entiendo que son clínicas médicas, no prisiones para encerrarlos e impedirles consumir por 3 meses. Además, conviene decir que el Art.1 aclara que esto es para personas mayores de edad, no para menores (lo cual es lógico, ya que los menores no son autoválidos para consentir nada).

    Luego está el otro asunto, no menor, de la fé ciega que tenemos en que la medicina arregla todo. Yo tiendo a ver como razonable que exista esta ley, pero no como una solución al problema, sino apenas como la legitimación de una forma de «contrato» entre partes, donde uno delega una decisión de salud en un familiar de su confianza por si no está en condiciones de tomarla. En otros países existe eso con el suicidio, por ejemplo, en casos de coma profundo. No me parece un problema, pero lo veo como una política de nicho, para sectores pudientes de la sociedad y cuyos efectos en la adicción del paciente dependerán en gran medida de que el resto de su vida esté más o menos sobre rieles.

    El presidente, por ejemplo, admitió al menos haber sido drogadicto y dice que dejó. Él explica que en un momento decidió parar y dedicarse a la política. Ni internación precisó, nada, sólo una decisión que habría tomado en una reunión con sus amigos. Yo no soy quién para no creerle. ¿Cuántos drogadictos tienen por delante un proyecto de vida que los pueda llevar a ocupar cargos de semejante prestigio? ¿Cuántos con una familia con capital social como para meterlos de lleno en la carrera? ¿Cuántos que saben que pase lo que pase, su vida material está asegurada por el sólo hecho de ser hijos de la familia que les tocó? Tiendo a pensar que para salir de estos problemas, el tener una vida material confortable asegurada y un proyecto de vida gratificante debe ser un factor que ayuda mucho.

    En esto he visto también que se van formando como dos bandos irreconciliables, el nacional/peñarol de los problemas sociales. Por un lado están los que ven en la reclusión la primera medida ante cualquier situación, la que resuelve todos los problemas. Por el otro los que han hecho cuestión de principios rechazar la reclusión como mecanismo para mitigar problemas sociales. Esta ley habla de personas mayores autoválidas que delegarían una decisión de salud en alguien de su confianza. Y tendría además efecto sobre una población muy limitada, si no hay camas suficientes y socialización de los costos.

    Por último: en esto no sé bien porqué Radío se opone. Pero lo que tengo claro es que Radío es de lo mejor de este gobierno. Su alegato en contra del prohibicionismo me parece una voz fundamental.

  • A mí me preocupa que, en materia de políticas sobre drogas como marihuana, cocaína y similares, no hay una actitud clara y visible que desaconseje su consumo, que forme conciencia sobre lo pernicioso de hacerlo. Pensemos que, por ejemplo, con el tabaco, se han hecho campañas contra su uso que prácticamente convierten al fumador en una especie de paria, que tiene que andar escondiéndose con vergüenza para darse el gusto. Y que conste que yo, nunca fumé, me molesta el humo, y aconsejo a quien sea que no adopte el vicio, pero me parece lamentable que tengan que andarse escondiéndose para hacerlo. Y con respecto al alcohol, ya sabemos que hay un estigma social al que lo consume en exceso, además de las prohibiciones y penalizaciones que hay para consumirlo en varias circunstancias, como por ejemplo, cuando se va a manejar. Por eso veo mal que una figura como Radío, actual secretario de la Junta de Drogas, las únicas medidas que propone sean cosas como ampliar el campo para la venta de marihuana, permitir su consumo en cárceles, y otras medidas por el estilo de facilitar su consumo sin ninguna en el sentido de desestimularlo.

    • Estimado Laviano,

      Creo que el tema siempre es dar información y quitar peso moral a lo que uno hace con su cuerpo. Drogarse con alcohol, tabaco, café o marihuana no está moralmente bien ni mal porque lo que yo le hago a mi cuerpo no puede ser inmoral. Es, en función de la sustancia, más o menos dañino para la salud de uno mismo y uno tiene el derecho de saberlo y el Estado el deber de difundirlo como parte de su política sanitaria. Lo mismo pasa con alimentos que son dañinos para la salud, como ser la llamada «comida chatarra», por ejemplo.

      Yo estoy de acuerdo con usted de que hay que INFORMAR sobre lo que la ciencia sabe del asunto, sin más ni menos. Muchas veces es menos concluyente de lo que el prohibicionismo parece sugerir. En ese sentido, la postura de Radío no es la de negar los efectos dañinos para la salud, sino en que el prohibicionismo estigmatiza y carga de subjetividad moral más que informar y privilegiar la «libertad responsable», además de que genera mercado negro, delito, corrupción, lo que en USA generó la ley seca.

      Hoy en día en las cárceles entra de todo y debe haber múltiples razones para eso: la presión insoportable de los presos sobre la poca guardia, la corrupción del sistema, la habilidad de los presos para sobornar a las familias de otros presos… Volvemos al mismo problema y es que el prohibicionismo genera corrupción y más delito. Si un preso es dependiente de la marihuana prefiero que fume en la cárcel marihuana provista por el Estado y que en las cárceles no entre marihuana provista por visitas o guardias.

      Ya que habla del cigarrillo, también veo mal por ejemplo el tema de los pictogramas en las cajas de cigarrillos. Aunque me parece bien que se prohiba fumar en lugares cerrados y que se informe todo lo que sea posible sobre las consecuencias para la salud del hábito de fumar. Todo el tema es que el cuerpo de cada uno es personal e intransferible y lo que cada uno haga con él para darse placer no tiene contenido moral mientras no someta al cuerpo de otro. La mía es una perspectiva ética que no se lleva bien con la del FA ni con la de la derecha, como verá.

      Saludos cordiales.

      • Yo no digo prohibicionismo, como se hace con el tabaco (y ahora con el 0 alcohol para manejar), pero se siente la falta de campañas que adviertan los riegos del consumo de drogas. Si lo hacen, por ejemplo, con el tomar sol en la piel, ¿por qué no encaran algo parecido con las drogas?

        • Laviano, el alcohol es legal producirlo, importarlo, venderlo y consumirlo. Está prohibido conducir vehículos bajo los efectos del alcohol y también de la marihuana. De hecho la IM tiene los aparatos para medir si una persona tiene el principio activo de la marihuana en la sangre y multa si encuentra a alguien haciéndolo. No sé si en el interior se han preocupado por el tema. Conducir debería estar prohibido bajo los efectos casi que de cualquier psicoactivo. ¿Puede alguien conducir bien bajo los efectos de un opioide? Los prospectos lo desaconsejan, pero creo que ni tenemos leyes al respecto.

          ¿Sabe dónde está mal el asunto? El decreto de 2005 de Vázquez dice en su artículo 2:

          «Dispónese que todo local cerrado de uso público y toda área laboral, ya
          sea en la órbita pública o privada destinada a la permanencia en común de
          personas, deberán ser ambientes 100 % libres de humo de tabaco.»

          Eso sí está incompleto, porque sólo habla del humo de tabaco. Los espacios públicos deberían ser libres de cualquier humo, porque respirar humo de lo que sea debería ser una opción de cada uno. Si yo voy a comer a un bar, no quiero respirar humo de tabaco, pero tampoco de marihuana porque no elijo consumir ninguno de los dos. Ahí tendrían que pararse en los pedales los que critican la regulación de la marihuna, pero justo de eso no he visto a nadie hablar. Sospecho que es porque lo que quieren es prohibir, no regular.

          Estoy de acuerdo con difundir los riesgos, pero los riesgos probados médicamente. Y también los beneficios, que en ciertas cantidades existen. Tomar vino en ciertas dosis dicen que es bueno para el corazón y en otras destroza el hígado. Algo similar entiendo que sucede con la marihuana: ayuda a regular el stress y la ansiedad, calma ciertos dolores crónicos, pero también genera dificultades de concentración y dependencia. Creo incluso haber leído que hay estudios sobre un aumento de la incidencia de cáncer de pulmón, también, cuando se fuma marihuana regularmente.

          Más aún le digo, con un ejemplo que es «el mismo diablo»: existen preparados medicinales que contienen cocaína y que sirven para cuidados paleativos en enfermedades terminales como el cáncer. La hoja de coca, masticada o en infusiones tiene efecto estimulante, potenciando el rendimiento físico y la concentración, tal como el mate o el café. La cocaína procesada, tal como la que dice que consumió el presidente, es otro tema mucho más embromado. Sin embargo, muchos artistas, políticos o gente del mundo de los negocios son moderadamente cocainómanos. Lamento por ellos que no tengan otra forma de manejar su stress, pero es su cuerpo el que sufre, no el mío. Ya cuando llegamos a la pasta base, no estamos hablando de una droga, sino de una sustancia a medio procesar y adulterada por un mercado negro que la estira incluso con aspirina, y hasta con mercurio de los tubos de luz. Esa basura existe como existían bebidas destiladas de pésima calidad durante la ley seca en USA: es hija de la prohibición.

          Todo el tema es quitarle carga moral al asunto y ponerle conocimiento científico. Eso es lo que Radío tiene: habla como científico, no como juez de la moral de los demás. La gente de Cabildo en esto es embromada, igual que los evangélicos de Dastugue. No quieren informar, quieren prohibir porque creen que es inmoral y que hay que regimentarle el cuerpo a los demás.

          Pienso que lo que hay que pedir es conocimiento para decidir y libertad responsable para consumir sin poner en peligro a los demás. Nunca mejor aplicado el concepto que acuñó el presidente. Saludos cordiales.

        • Me quedé pensando en una cosa (la del estribo): figúrese que el proyecto de ley que presenta Reisch y apoya Cabildo yo no lo veo mal. Me parece que va a tener poca o ninguna incidencia, por las razones que dije: sin financiación pública de los tratamientos, es muy poca la población que va a poder beneficiarse. Pero no veo un problema en que alguien autoválido le transfiera cierta decisión de salud a otra persona para el caso en que no esté en condiciones de decidir.

          Lo que me indigna un poco es la crítica a Radío por hablar de ir hacia la regulación de todas las drogas. Dastugue, principalmente, está en esa posición. Él cree que lo votaron para deshacer todo lo que hizo el FA, aún sea yendo contra la libertad de cada uno de disponer de su propio cuerpo. Me parece que es una crítica oscurantista y muy poco liberal, justo allí donde la libertad se ejerce sin sacarle nada a nadie.

          Ahora sí, la dejo por acá. Saludos cordiales.

  • La eor droga es el alcohol que es la puerta de entrada a las otras drogas. La señora Eguiluz se puso muy conservadora desde que se sumó a CA

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