Policía retirará a las personas que ocupen espacios públicos junto con el Mides

El ministro del Interior, Jorge Larrañaga, anunció que la Policía retirará de la calle a las personas que ocupen espacios públicos o portales de edificios en coordinación con el Ministerio de Desarrollo Social (Mides).

Luego de reunirse con el presidente Luis Lacalle Pou, Larrañaga señaló que en caso de que esas personas se nieguen a abandonar el espacio público, se dará cuenta a la Fiscalía para que intervenga y aplique la ley de faltas. El ministro indicó que se coordinará con el Mides para trasladar a esas personas a refugios, en las medida de las posibilidades:

Hay una legislación que aplicar, hay una competencia que hay que asumir y creo que la población reclama y reclama con derecho. Y también tenemos que preservar el derecho de las personas que viven en situación de calle a vivir con dignidad y la vía pública no es una posibilidad de pernoctar o de mantener en ese lugar una suerte de residencia ocasional. 

El ministro enfatizó que se va a actuar con respeto, con ponderación y con cuidado del procedimiento en cada caso.

El anuncio se produjo luego de que un hombre de 54 años que vivía en la calle falleciera por hipotermia en un parque de Paso Molino. La persona había sido intimada por la policía a dirigirse a un refugio pero se había negado. 

La Tertulia de los Miércoles con Ana Laura Pérez, Carina Novarese, Rodolfo Saldain y Fernando Butazzoni.

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Foto en Home: Dos mujeres duermen en la calle en el centro de Montevideo. Crédito: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS

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Candela Stewart

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9 Comentarios

  • Lo que tendría que hacer Larrañaga es disponer que la Policía coordine todas sus actuaciones respecto a ocupantes de espacios públicos con jerarcas del MIDES; que entre ambas partes decidan dónde y a quiénes retirar y a dónde los llevarán; no hacer tipo operativos rastrillos de la Policía,que además de volverlos locos (porque están en muchas partes), le van a faltar efectivos para la prevención y represión de los delincuentes, que es lo que más importa.

  • Enhorabuena. Ese problema hay que resolverlo y eso requiere una acción coordinada de la policía con el MIDES, porque es un tema de orden público y de atención a los problemas de marginalidad. Hay cierta izquierda que ve en dejarlos en la calle una forma de concientización del resto de la sociedad. Valoran que incomoden y le afeen la vida a los demás porque creen que eso hace que la gente tenga más conciencia social. Lamentalbemente el tener marginales en la puerta de la casa, como el ser vecino de delincuentes, no hace otra cosa que multiplicar el desprecio por ellos. Es responsabilidad de todos financiar la solución del problema, pero por la vía de impuestos que paguen a profesionales que se ocupen, no teniéndolos en la puerta de la casa. Butazzoni está profundamente equivocado en esto y no se imagina el daño que le hace a los marginales el dejarlos apropiarse de los espacios públicos y definir las reglas de higiene y convivencia en ese lugar. El invisibilizarlos descomprime y permite que los que pagan impuestos no los vean como una amenza y que entiendan que más vale pagarles un techo y la comida mediante impuestos que tenerlos mendigando o robando.

    Es una de las pocas cosas positivas que esperaba de este gobierno y ya era hora que cumplieran con lo que prometieron.

    Una cuestión no menor es el tema de los enajenados mentales. Las nuevas tendencias tienden a cerrar los manicomios y largar a la calle a los enfermos mentales. Eso va a implicar una carga para aquellas familias que estén dispuestas a hacerse cargo del enfermo o bien mas gente deambulando por las calles y buscándose la dieta diaria a como dé lugar. Claro, al Estado le sirve. Tener manicomios limpios, seguros y con buena comida sale dinero, tener manicomios en los que los perros se comen a los pacientes tiene mala prensa. La derecha ve esto con buenos ojos porque baja costos, la izquierda lo ve bien porque cree que el manicomio «criminaliza» la locura. En los hechos, es otros problema más que se va a agregar para que el ciudadano común lo padezca a diario cuando sale a la calle.

    • En la plaza Budapes ubicada en Garibaldi y Monte caseros esta lleno de gente q duerme en la calle tomado alcohol se meten con la gente y si te querés sentar para esperar ómnibus imposible………
      Saludos,gracias

  • El ministro es fiel a su estilo, embestir con voz alta y en tono arrogante contra lo que no le agrada; nombró los cuadros mas rancios en lugares clave de la institución (le colgaron la foto de Castiglioni para probarle el mando y si no se espabila ya, se la van a jopear).
    El fenómeno (mundial) de los sin techo es harto complejo, requiere estudio profundo y monitoreo de las dinámicas, el enfoque (cualquier enfoque) que se remita a nombrarlos como ELLOS, parte de una premisa errónea, no son ellos, somos NOSOTROS en cuanto somos «ser social» (colectivo, la sociedad, su organización, sus márgenes y sus marginales, sus formas de integración y de exclusión, y las de auto exclusión individual).
    ¿Qué es esta medida?, un voluntarismo de cosmética para que los «integrados» no tengan que padecer -ni ver- a esta gente ¿casi gente? desagradable.
    °
    Y fueron los oficiales a la plaza pública donde estaba el «pichi», le increparon, el perro del indigente le tiró un tarascón al policía y el policía le tiró un balazo en la cabeza al perro y el perro se murió y el pichi vió como su perro se moría.
    Y no, no mejoró el pichi, ni el policía, ni la plaza, ni el vecino, ni nada; obvio que el perro muerto, tampoco.
    Eso sucedió, es triste.

  • Creo que soluciones se pueden encontrar, el problema es que se requiere mucho dinero. Disponer de viviendas confortables, de profesionales que los atiendan en sus adicciones y/o depresiones, darles ropa y comida…..convencerlos de que se integren al trabajo y la sociedad, es mucho más complejo y costoso que disponer que la policía los lleve a un refugio. Con las buenas intenciones sólo, no alcanza. Lamentablemente.

  • Cuanta cháchara, cuanta «corrección política «Vivo en España, un país de 47 millones de habitantes en el que aunque obviamente hay cosas a solucionar,, se trata que nadie quede atrás. Por eso no entiendo cómo 3 millones no pueden tener todo solucionado. Pura masturbación mental alimentada por los medios de comunicación que de lo contrario no tendrían tema. Qué lamentable!!

  • Me gustó mucho esta Tertulia y quisiera enfatizar en dos o tres consideraciones complementarias sobre aspectos que creo que históricamente no están siendo debidamente considerados.

    En primer lugar, señalar que ante la multiplicidad de causas de muy diversa naturaleza que -solas o conjugadas- llevan a las personas a la situación de calle (insanía mental, adicciones, económicas, ex-presidiarios, inmigrantes, etc.) y a las diferencias en las situaciones individuales (persona sola o con familia, por primera vez o reincidente, con o sin contención familiar, etc.), va de suyo que esa heterogeneidad de causas y situaciones deben ser reconocidas y, por lo tanto, la respuesta del Estado no puede ser única e igual para todos. Por el contrario, debe reconocer esas particularidades y proponer estrategias diferentes acordes a las necesidades de cada tipo de situación.

    En segundo lugar, y quizás sea una discusión de tipo más conceptual y largo plazo, creo que es necesario cambiar el enfoque con el que se miran algunas de las causas de la situación de calle. Por ejemplo, cuestiones como las adicciones, la insanía mental o la pérdida de vínculos familiares, más que como causas por las cuales se cae en situación de calle, creo que hay que tomarlas como síntomas de disfuncionalidades de nuestra sociedad moderna. Esto permitiría atacar las causas genuinas y primarias mucho antes que desemboquen en situación de calle (o suicidio, depresión, etc.).

    Por eso creo que, sin perjuicio de la imperiosa necesidad de resolver la situación de las personas que hoy viven en la calle, sobre todo hay que trabajar hoy, y mucho, en los que terminarán en la calle en la próxima generación. Y eso requiere un cambio muy grande del modelo de sociedad actual.

    Finalmente, como se dijo por algún tertuliano, el tema suele tener exceso de voluntarismo y soluciones algo al grito de la tribuna, parciales y de muy corto plazo . Quiero imaginarme a esa tribuna -y a los que a su grito reaccionan- con el housing first cuando en su barrio se instalen esas casas del «modelo nórdico» y ocurra un homicidio, se convierta en boca de pasta base, la higiene no condiga con la del barrio, se reúnan varios «ex-homeless» de visita en esa casa o simplemente pongan la música a un volumen alto.

    Nota al pie: «Soy hombre, a ningún otro hombre estimo extraño».
    Coincido plenamente con Butazzoni. Los ciudadanos comunes, de a pie, no somos ajenos a lo que ocurre a nuestro alrededor. No es solo un problema que deban resolver otros con la lógica de «soy un ciudadano que pago mis impuestos». Por el contrario, y ejemplos sobran, es imprescindible el involucramiento de los ciudadanos comunes en la búsqueda solidaria de soluciones.

  • La complejidad de este fenómeno y su multicausalidad es un asunto tan cierto como estéril de enunciarlo. Como con cualquier problema complejo, hay que buscar la punta de la madeja y establecer prioridades. Regodearse en la valoración moral de que si la sociedad los expulsó o los indigentes contribuyeron o construyeron su expulsión es estéril. La sociedad parece dividirse entre los que acusan genéricamente «a la sociedad» de excluir y los que consideran que «el individuo es arquitecto de su propio destino». Mientras tanto la materialidad del problema no le importa a casi nadie: para que no haya gente durmiendo en la calle, lo primero es conseguir habitaciones. Para que no haya gente que pase hambre, lo primero es conseguir comida. Lo segundo es que si los que no tienen la casa y la comida no la pueden pagar, alguien los tiene que pagar por ellos. No hay vuelta, la economía es un juego de suma cero. Si el principio es que encarar esa materialidad viene después de voltear al capitalismo y construir el paraíso en la tierra, seguiremos en el pantano.

    Personalmente me gusta mucho el planteo de Bartol. Lo único es que no creo en lo más mínimo que el dinero para hacer eso venga de un gobierno liberal, que considera que el estado es un costo a abatir y que sus funcionarios son parásitos del agro. Acá el sector que por históricamente tiene espalda para pagar los costos de esta política está sentado en el gobierno y considera que hay que «bajar el costo del Estado, porfavooooooooooooooor!» Pero bueno, me encanta equivocarme cuando es para bien. Ojalá tenga que en un tiempo reconocer que hoy me equivoco.

    Respecto al tema de la solidaridad, es otro asunto que a veces termina en un pantano. No hay nada más socialmente solidario que los impuestos progresivos–aunque el que los pague no quiera ser solidario– ni nada más eficiente que la división del trabajo ni nada de más utilidad que aquéllo hecho por los que saben hacerlo. Si yo no soy asistente social, ni médico, ni albañil ni cocinero…. entonces no tengo nada que hacer en el terreno. Pero puedo donar mi trabajo que sé hacer, en forma de dinero fungible que los que saben van a emplear mejor que yo.

    Me pregunto, a cuántos de los que se rasgan las vestiduras con que se lleven a los indigentes de su cuadra se les ocurrió hacerlos pasar a dormir a su casa o sentarse en su mesa a comer, por ejemplo. Porque al fin y al cabo, todo el tema es que oscurece todos los días y hay 2000 personas en una urbe de 1.800.000 habitantes que no tienen un techo que los proteja ni un plato de comida caliente. Eso, si la gente quisiera resolverlo con lo propio, lo resuelve en un rato. Al final la solidaridad genérica e inespecífica es lo más parecido a la indiferencia con buena conciencia. El enunciar que todos tenemos el pecado original de ser parte de la sociedad no hace avanzar la historia. El ocuparse de la materialidad del problema es empezar a caminar.

    • donde dije «donar» quise decir «aportar». Donar es un acto voluntario, aportar es un deber ciudadano. Jústamente, en lo que creo es en las soluciones institucionales y obligatorias.

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