TLC con China: ¿El sistema político está preparado para un consenso que permita avanzar?

Foto: Daniel Rodriguez /adhocFOTOS

El Poder Ejecutivo removió la agenda política la semana pasada cuando anunció que China aceptó una propuesta de Uruguay de explorar un tratado bilateral de libre comercio.

A nivel de los partidos políticos la noticia fue bien recibida. Sin embargo, tanto en el oficialismo como en la oposición se pidió avanzar con “cautela” debido a las asimetrías entre la economía uruguaya y la china, y las diferencias que este acuerdo puede generar dentro del Mercosur.

 

La Tertulia de los Lunes con Martín Bueno, Juan Pedro Mir, Valentina Perrota y Fernanda Sfeir.

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Candela Stewart

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4 Comentarios

  • El problema para ir a un consenso es que hayan mutuas concesiones entre la elite gobernante y la población trabajadora a la que se está poniendo en riesgo. Bueno, al igual que Supervielle en otra mesa, nos invitan a no pensar en los perdedores, a pensar en todas las oportunidades que se abren para hacer negocios con China y exportar a China. Como lo explica Mir, las elites sólo se miran el ombligo y no entienden que hay sectores de la sociedad que no tienen las posibilidades materiales de reconvertirse solos para sobrevivir en las condiciones que a las elites les sirve. Para gente que vive de asesorar empresas, tanto les da ser abogados de una textil que de una empresa forestal. Pero el obrero textil no se convierte en forestal por arte de magia y de hecho los sectores ganadores de este TLC son mucho menos intensivos en mano de obra que los perdedores.

    Contaba el negociador chileno con China que justamente el sector textil y el sector químico tuvieron un proceso gradual de aterrizaje en el TLC. Parece mentira, pero en Chile parece que les preocupó más la gente de lo que les está preocupando en este Uruguay batllista, momentáneamente en manos del herrerismo. Durante ese proceso de adaptación hay que ocuparse de la gente que vive de esas actividades, que aunque sigan funcionando, estarían en liquidación con fecha de cierre. Eso implica esperar a que los más veteranos se puedan jubilar, dar quizás jubilaciones tempranas para acelerar el proceso, ir formando a los más jóvenes para otras tareas, eventualmente darles una indeminización para que cuando salgan a buscarse la vida tengan un capital con el que eventualmente comprar herramientas, abrir una tienda, etc. Incluso hay que entender que los dueños de esos negocios que cierran se van a ver con una planta industrial que es invendible, por estar dedicada a un rubro inviable. Esa maquinaria puesta en Uruguay ya no vale nada. Todo ese costo global de la sociedad lo tienen que pagar los que se benefician con el TLC, que ya les va muy bien y que estamos todos entrando en esto para beneficio de ellos.

    Ahí es donde de este gobierno no espero nada de nada. Quizás Cabildo logre diluirles un poco la ideología, pero del resto no espero nada. Los que se benefician de ese TLC sienten que ganaron la elección y que por lo tanto no tienen porqué negociar nada ni ceder un palmo. Está en los que no somos los beneficiarios hacerles notar que en el Uruguay hay que sentarse a conversar y que nunca a nadie que pretendió «llevarse todo» en una elección le fué bien. En este país no podemos permitirnos el lujo de seguir dejando gente colgada del pincel, generando cada vez más condiciones para la marginalidad y delito.

  • TLC con China, la diferencia de porte es abismal.
    Éste asunto requiere cautela, inteligencia…vale la pena intentarlo y depende entonces de la calidad del intento, dicha calidad no se remite solo a lo económico.
    Si es para exclusivo engorde de mallas oro agroexportadores de comodities, iremos lamentablemente a la bananización social de nuestro país; hay que decirlo fuerte y claro

  • Para estimar que tanta ayuda puede haber para los perdedores en un TLC con China alcanza con entrevistar a los que quedaron por el camino con la apertura y rebaja de aranceles durante el gobierno del árbol cuyo fruto hoy nos preside.
    Tiempos en que el botín eran las empresas públicas y el proyecto país tenía su base en los servicios con la plaza financiera como estandarte.
    Hoy la realidad es otra y el auge de los asiáticos ha recalentado la imaginación del lobby agropecuario soñando una realidad como las de fines del s. XIX y principios del XX cuando era Inglaterra el Imperio demandante.
    De un TLC negociado por el actual gobierno no puede esperarse otra cosa que la profundización de la economía colonial. Vender materias primas a la metrópoli de turno para luego comprarle sus productos manufacturados y tecnología.
    Y de eso tenemos más de dos siglos de gimnasia.

  • El comentario de Juan Pablo al final excelente, muy formada la doctora pero la ideología tiñe tanto sus opiniones que la deja ciega y no aporta valor.

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