Entrevista central, miércoles 18 de octubre: Ricardo Pascale

EC —¿Tuvo que estudiar psicología para abocarse a esta área de la economía?

RP —Sí, claro. Tuve un poco de suerte porque tengo dos hijos que originalmente son psicólogos de profesión, hice poco menos que la carrera con ellos, después ellos siguieron estudiando doctorados, maestrías, etcétera. Pero entonces me metí mucho en eso y siempre tuve como una vocación medio natural. Y naturalmente cuando doy este curso en facultad, parte lo da gente que sabe de psicología, psicólogos directamente.

EC —Así que esta fue una inmersión que usted hizo en equipo familiar.

RP —Sí, en equipo familiar.

EC —Capaz que si no se daba esa casualidad de tener a esos hijos abocados a la psicología no tenía esa sensibilidad.

RP —Sí, me habría costado muchísimo más.

EC —¿Desde cuándo existe esta vertiente en los estudios económicos? No es una corriente nueva…

RP —No, no. Como todas las cosas, hay momentos, hay etapas en el decorrer de las ciencias. Pero para empezar la historia, se supone que con Adam Smith arranca la economía tal como la conocemos hoy en día, y de Adam Smith se conoce, por el heurístico de anclaje y ajuste, su famoso libro de 1776 La riqueza de las naciones. Sin embargo, Adam Smith en 1759 había escrito un libro que se llamaba La teoría de los sentimientos morales. Smith era un filósofo, allí había explicado que la toma de decisiones se hacía en una lucha que tenía cada persona o los grupos entre las passions (las emociones, para él) y la observación racional, y que normalmente triunfaban las pasiones. Como ese libro era muy complejo y muy filosófico y demás, nunca se le dio importancia. Ahora, con el revival, con la reactivación del tema de la economía comportamental, desempolvamos el libro de Adam Smith.

EC —Pero usted mismo ha aclarado que Adam Smith no es el único antecedente de economía comportamental, que hubo varios y que esa escuela avanzó, tuvo su desarrollo durante años.

RP —Además figuras como Vilfredo Pareto –estamos hablando de pesos pesados–, Alfred Marshall, Keynes. Keynes dice “los países funcionan si los animal spirits están bien”, y muchas veces en economía se cree que los animal spirits son los espíritus animales de la gente, y en realidad Keynes era un hombre muy culto y sabía mucho latín, casi latín como inglés, y animal venía de ‘alma’, de ‘ánima’, y spirit, ‘el estado del alma’. En una palabra, si en un país el estado del alma es salir adelante, empujar, progresar, innovar, crear, hacer cosas nuevas, es probable que ese país salga adelante más que otro país más grisáceo.

EC —De eso hablaba Keynes.

RP —Keynes, en el año 1936 en su famoso libro, pero todo el mundo pasa lo de los animal spirits como una anécdota y mal traducido todavía.

EC —¿Qué ocurrió después? ¿Por qué pasó a un costado la economía comportamental?

RP —De ese maridaje que había, que se suponía que la economía era una ciencia psicológica por tener como centro al hombre, empieza a distanciarse, por dos motivos fundamentales, entre otros. El primero fue el advenimiento de las matemáticas al herramental de la economía, muchos físicos, muchos físicos nucleares, etcétera, muchos matemáticos empiezan a introducirse en la economía, y de hecho le van dando lo que hoy se llamaría científicamente más pantalones largos, mucho más rigor. Esa etapa fue muy importante y todos los primeros Nobel fueron economistas matemáticos. Ese fue un punto, el advenimiento de las matemáticas, que bienvenido fue, levantó el nivel de formalización de la asignatura. Pero además hubo un tema de filosofía del conocimiento, de epistemología, que tuvo como uno de los líderes a una famosa mente brillante de Chicago, Milton Friedman, que puede ser un poco discutido por mucha gente…

EC —¡Muy discutido!

RP —Trato de aflojar un poco…

EC —Estoy seguro, en este momento debe de haber muchos oyentes saltando, cuando se menciona a Friedman hay gente que se asusta.

RP —Sí, obviamente.

EC —¿Cómo entra Friedman en este cuadro?

RP —Friedman dice: “Obviamente eso es así –era un gran polemista–, ya sé que el hombre no es racional, perfectamente racional, que es lo que estoy suponiendo, pero si una teoría es útil para el propósito que tengo en la mano (for the porpose on hand sería en inglés la famosa frase), no nos hagamos tanta preocupación por un tema epistemológico de que no es perfectamente racional”.

Eso llevó a que la economía, en particular lo que se conoce como economía neoclásica, el neoclasicismo, elevara mucho el nivel de la ciencia económica en rigorismo y en una enorme cantidad de teorías. Pero va pasando el tiempo y empiezan a aparecer anomalías.

Gabriel Díaz

En los últimos 20 años he ejercido el periodismo narrativo y artesanal. Llevo conmigo una libreta, un lápiz y los sentidos que me quieran acompañar. Celebro los avances que nos hacen más fácil la vida. La computadora y el lavarropa lideran mi lista.

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