20200301/ Javier Calvelo – adhocFOTOS/ URUGUAY/ MONTEVIDEO/ Ceremonias de Transmisión del mando presidencial/ Tras 20 años en el Parlamento y dos intentos, Luis Lacalle Pou (bis nieto de Luis Alberto de Herrera e hijo del ex presidente Luis Alberto Lacalle Herrera) asume este domingo 1º de marzo la Presidencia de la República por el período 2020-2025. Nació el 11 de agosto de 1973 y es uno de los presidentes más jóvenes de la historia del Uruguay. La Vicepresidencia, por primera vez una mujer electa, la asume Beatriz A. En la foto: Luis Lacalle Pou y Alejandro Astesiano durante la ceremonia de asunción de Luis Lacalle Pou como presidente de la República Oriental del Uruguay. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

¿Cómo se entiende que Astesiano haya sido jefe de la custodia presidencial durante dos años?

Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

// Por Emiliano Cotelo

¿Por qué el jefe de la custodia personal del presidente Luis Lacalle Pou estuvo más de dos años en ese puesto teniendo más de veinte anotaciones policiales en su historial?

Esa es una de las grandes preguntas que quedaron abiertas esta semana.

Enseguida quiero hacer mis comentarios al respecto.

Pero antes vamos a repasar las últimas noticias de este caso.

 

La formalización

La Justicia formalizó ayer con prisión preventiva a Alejandro Astesiano, un expolicía de 51 años que fue jefe de la custodia personal del presidente Luis Lacalle Pou desde el 1º de marzo de 2020. 

Astesiano, cesado del cargo al conocerse este martes la resolución judicial, será enjuiciado por su presunta participación en una red de uruguayos y rusos dedicada a la falsificación de documentos que permitían obtener luego pasaportes nacionales. El juez Matías Porciúncula le tipificó «la presunta comisión de un delito continuado de suposición de estado civil en calidad de coautor (…), asociación para delinquir y tráfico de influencias». Además dispuso 30 días de prisión preventiva. Por el mismo caso también fueron formalizados un ciudadano ruso y un escribano uruguayo.

La investigación comenzó dos años atrás, cuando llamó la atención una cantidad inusual de solicitudes de ciudadanía uruguaya presentadas por rusos que portaban partidas de nacimiento en las que figuraban padres uruguayos, lo que los habilitaba a obtener pasaportes de nuestro país. Estas personas “adulteraban partidas rusas originales, inscribiéndose como hijos naturales de un ciudadano uruguayo», indica en su escrito la fiscal del caso Gabriela Fossati, y aclara que todavía no se ha podido determinar cabalmente el alcance de esta operativa en Uruguay o en el extranjero.

Según Fossati, el vínculo de Astesiano con esta organización data, al menos, del 30 de agosto de 2021. Agrega que este hombre ofrecía “contactos” reales o “simulados” con funcionarios ubicados en puestos estratégicos para facilitar la operativa (*).  Y relata que, incluso, integrantes de la red delictiva se reunían con Astesiano en su despacho del cuarto piso de la Torre Ejecutiva, sede de la Presidencia de la República.

 

Lacalle Pou ayer

Hablando en una rueda de prensa en Fray Bentos, Lacalle Pou dijo ayer que al principio del gobierno, a la hora de repasar el legajo de Astesiano, él solo accedió a anotaciones policiales que no tuvieron consecuencias penales para él y, por ende, no prescindió de sus servicios. 

El mandatario sostuvo que si hubiera sabido que su custodia había tenido un procesamiento por estafa, como el que experimentó en 2002, él habría tomado otra decisión respecto a su continuidad:

«Si hay algún responsable, soy yo. Pero quiero hacer una cronología. Lo conozco en el [año] 99, pero en la campaña. Sigue en el 2004, que no trabajó conmigo, 2009 tampoco, en 2014 dio una mano en la campaña, ahí lo conocí. En 2019 da una mano en la campaña, genero cierta confianza. Era muy efectivo en el trabajo, la relación personal era muy buena, cumplía su función a cabalidad. Cuando yo recibo los datos, los analicé. No había antecedentes penales… ¿Por qué ahora salen? Porque hay dos fichas. Si hubiera sabido, otra hubiera sido la situación. Insisto: me ameritaba confianza, hasta esto de ustedes que es un balde de agua fría».

El exjefe de la custodia presidencial tenía más de 20 indagatorias por hurto, estafa y apropiación indebida, entre 2003 y 2018, además de un procesamiento sin prisión en 2002 por un delito de estafa. Buena parte de esta información era pública desde agosto de 2020, cuando fue por primera vez difundida en la prensa.

Pero el presidente Lacalle Pou reiteró ayer que él desconocía que Astesiano había sido procesado. 

-Usted ayer en la conferencia decía que el jefe de la seguridad no tenía antecedentes. Sin embargo, hoy salió que tuvo un antecedente en el año 2002.

-Sí, me enteré por la prensa. Nosotros cuando pedimos el legajo de Astesiano no figuraban antecedentes penales.

-¿Y hubo comunicación por parte del Ministerio del Interior de las indagatorias?

-No pueden, conmigo no pueden. Teóricamente, lo que pasa ahí adentro, sigue adentro. No sé cómo hacen ustedes que sacan información, yo como presidente de la República, no obtengo información.

-Hay información de que el exministro Jorge Larrañaga le había señalado la situación.

-No sé de dónde sacaron eso. Lo que sí es cierto: cuando empezó el gobierno, o antes de empezar, hubo gente interesada en hacer saber algunas cosas. Yo tenía la información correspondiente, en la que había anotaciones y no había antecedentes penales. Puede haber sido Jorge, no recuerdo. Sí recuerdo a otra persona que me habló de este tema.

-¿Qué pasa con la seguridad suya a raíz de esta situación?

-Empezaré a andar solo…

-¿Esto amerita que desde Presidencia se adopte algún otro filtro?

-Y sí. Si te tropezás dos veces con la misma piedra, ya no es mala suerte.”

Mis comentarios

A partir de estos hechos y esos dichos paso ahora a comentarles algunas observaciones que yo he ido anotando desde el lunes.

2020 /2021

Lo que me llama la atención es que el presidente Luis Lacalle Pou haya decidido mantener a Astesiano como jefe de su custodia personal pese a que en agosto de 2020, su primer año de gobierno, se informó en la prensa (Caras & Caretas) sobre 13 averiguaciones policiales de las que el hombre había sido objeto en diez años (de 2002 a 2012) y pese a que luego, en setiembre de 2021, el periodista Gabriel Pereyra consignó que en el Sistema de Gestión de Seguridad Pública (SGSP) había más de 20 eventos policiales relativos a Astesiano, en una lista que llegaba hasta el año 2018. En aquellas actuaciones estaba de por medio la posibilidad de delitos como hurto, estafa, apropiación indebida y daño. En la primera publicación (la de 2020) se consignaba que, además, en abril de 2002 Astesiano habido sido procesado sin prisión por estafa y otros delitos. 

 

Dos fichas

El propio Lacalle Pou dijo ayer que cuando se instaló el gobierno “hubo gente interesada en hacer saber algunas cosas” (o sea, que se le llamó la atención sobre el historial de Astesiano) y agregó que en ese momento él “tenía la información correspondiente en la que había anotaciones y que no había antecedentes penales”. Allí alude a que en la “ficha” que tuvo a la vista no figuraba el procesamiento con prisión del año 2002 y señala que, de haber conocido ese dato, su actitud habría sido otra. 

Primero: ¿cómo se entiende que sus colaboradores le hayan entregado solo una de las dos “fichas” que existen? 

Segundo -y repito lo que señalé más arriba- ese antecedente en particular fue informado en la prensa en agosto de 2020; aparentemente, Presidencia no tuvo en cuenta esa publicación.

 

Más de 20 anotaciones

De todos modos, quiero detenerme en la otra parte de las declaraciones de ayer de Lacalle Pou: que sí sabía de las más de 20 anotaciones policiales de Astesiano y que no las consideró relevantes como para removerlo. Eso es todo un tema.

Es cierto: no eran “antecedentes penales”. Astesiano no había sido declarado culpable por la justicia penal. Pero había sido indagado por la policía demasiadas veces. Teniendo en cuenta el cargo muy sensible que desempeñaba (que se ocupa de la preservación de la seguridad del presidente de la República y de su familia) y el acceso que ese puesto le proporcionaba a información delicada y contactos importantes (podía, por ejemplo, recabar información de cualquier agencia nacional o extranjera referente a eventuales riesgos para el presidente, sus familiares directos, y cualquier otra persona que él determinara), Presidencia pudo haberse manejado con un criterio conservador y riguroso y haber prescindido de ese funcionario. Como hacía notar el doctor Germán Aller en la entrevista En Perspectiva ayer, en cualquier empresa (o familia) cuando se incorpora personal se analiza el perfil del candidato, y para lo descartarlo no solo se considera si tiene antecedentes penales o no; otros datos de su historia pueden ser relevantes, según la responsabilidad del puesto de trabajo, etc.

Falta saber por qué Presidencia se manejó con tanta tolerancia (o voluntarismo o falta de profesionalismo). Las explicaciones que dio Lacalle Pou entre lunes y martes no fueron del todo claras, incluyeron vacilaciones y hasta contradicciones. 

¿Se privilegió, pese a todo, la antigüedad y la amistad de más de 20 años?

Pregunto esto último a raíz de otro dato importante que arroja la información acumulada en estos dos días.

Me explico.

 

Por lo menos, deslealtad

El presidente Lacalle Pou declaró este lunes que conoció a Astesiano en 1999 cuando él, que había sido policía, trabajaba como chofer con el entonces candidato a vice presidente por el Partrido Nacional,  Sergio Abreu, en la primera de una serie de tareas de apoyo que ese hombre desarrollaría en filas blancas.  Dijo que luego, en la campaña de 2004, Astesiano integró el equipo de seguridad de la fórmula presidencial (Luis Alberto Lacalle Herrera – Jorge Larrañaga) y que más tarde lo acompañó a él -Lacalle Pou- en su primera candidatura a la Presidencia e hizo lo mismo en la campaña de 2019.

Por otro lado, las actuaciones policiales relativas a Astesiano y su procesamiento sin prisión ocurrieron desde 2002 en adelante.  O sea: todas esos “roces” de Astesiano con la ley ocurrieron mientras él trabajaba para el Partido Nacional.

Eso indicaría una flagrante “deslealtad” o abuso de confianza. Y, sin embargo, por lo visto, ese factor no fue tenido en cuenta cuando en 2020 y 2021 se filtró la información sobre su “legajo” y se optó por mantenerlo en el cargo.

Ahora nos enteramos, por el pedido de formalización redactado por la fiscal, que esa presunta deslealtad de Astesiano con quienes lo contratan escaló aún más desde que se convirtió en jefe de la custodia presidencial, al punto de que utilizaba su despacho en Torre Ejecutiva para reuniones dedicadas a sus actividades delictivas. 

Tenemos, entonces: del lado de Astesiano, un comportamiento que habría sido desleal en reiteración real, tanto con autoridades del Partido Nacional, como después con la Presidencia de la República y el propio presidente; y del lado de quienes lo contrataron, una actitud aparentemente descuidada y/o inocente a la hora de definir los responsanles de tareas tan sensibles como la custodia y la protección.

 

Visitantes

También surgen dudas sobre cuáles son los criterios para aceptar visitantes en la Torre Ejecutiva. ¿Todos los empleados de ese edificio pueden recibir en su escritorio a amigos ajenos a la institución, e incluso pueden hacer reuniones en su oficina con más de uno a la vez? ¿Con qué justificación entró varias veces el escribano a la oficina de Astesiano?

De nuevo, da la sensación de que el control de ingresos es, por lo menos, inocente o poco profesional. Y eso termina derivando en lo que la fiscal y el juez informaron ayer: en la sede misma de la Presidencia de la República Oriental del Uruguay, a pocos metros del despacho del jefe de Estado, se habrían desarrollado actividades delictivas durante varios meses. ¿Eso no implica un daño institucional y a la imagen de nuestro país?

 

Aclaraciones

Dos o tres comentarios finales:

  1. Estas son observaciones “primarias”, que yo he ido apuntando en función de la información disponible al día de hoy.
  2. Cuando planteo estas dudas o críticas, no lo hago desde el pedestal de alguien perfecto, que se las sabe todas y nunca cometió errores o descuidos. Diría más bien lo contrario: he metido la pata unas cuantas veces. ¿A cuántos de nosotros nos ha pasado que confiamos excesivamente en alguien que luego nos defrauda o directamente nos perjudica? ¿A cuántos dirigentes políticos o jerarcas de gobierno le han ocurrido este tipo de errores, descuidos u omisiones? Basta repasar la historia de los últimos períodos de gobierno y encontrar varios casos.
  3. Justamente por eso, porque yo no soy el dueño de la verdad y porque esta no es la primera vez que algo así pasa en el sistema político, creo es necesario realizar este análisis crítico. Porque en este caso la hipótesis menos grave es que con esta designación se procedió con esa desprolijidad y falta de profesionalismo que forma parte de la peor cara del Uruguay. Este país tiene grandes virtudes, pero también defectos importantes, uno de ellos el amateurismo, el “lo atamos con alambre”, etc., que ha ido retrocediendo pero todavía vive y lucha…y en particular sigue existiendo en el sistema político, por más anuncios o promesas categóricos que se hagan en una campaña electoral.

(*)

Para las maniobras, la red criminal que integraría el ahora exjefe de la custodia presidencial usaba una computadora con acceso a los datos de la Dirección General de Identificación Civil, donde Astesiano trabajó hace 20 años, cuando era policía.

La operativa de los falsificadores, según el diario El País, era asi: un ciudadano ruso se encargaba de encontrar “clientes” que pretendían obtener la ciudadanía uruguaya, a los que se cobraba entre US$ 200 y US$ 400, aunque a veces la cifra era superior.

Astesiano oficiaba de “facilitador”, ya que tenía acceso a las bases de datos de Identificación Civil y contactos con distintos organismos del Estado, y un escribano -hoy formalizado- refrendaba partidas de nacimientos apócrifas. Luego, con estos documentos falsos, realizaban los trámites para obtener la ciudadanía. Es decir, la organización falsificaba la documentación con datos ciertos, pero de personas fallecidas.

Según la nota, resta por analizar centenares de documentos surgidos de teléfonos celulares de una organización que contaba por lo menos con cinco implicados.

 

Emiliano Cotelo

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9 Comentarios

  • Creo q se omite explicar que las “anotaciones” no implican nada . Es más no de erían haberse hecho públicas. Tomarlas en cuenta para cualquier trabajo, sería discriminación.

    • Son demasiadas. Si fueran una o dos, es una cosa. 24 es otra. Sobre todo teniendo en cuenta el cargo que ocupaba. Discriminación sería si hubiera tenido un par de anotaciones hace 15 años y no lo contrataran como maestro de pala en una pizzería. Atender a las 24 anotaciones en 18 años -llegaron a 2018- del jefe de seguridad del Presidente de la República no habría sido «discriminación»: habría sido responsabilidad.

  • Excelente comentario. Muy medido. Ingenuidad o falta de profesionalismo es piadoso. Es falta de profesionalismo, como mínimo. Los datos de los nacidos y muertos de la República sin control? Un Sr. con 20 anotaciones encargado de la seguridad del Pte. De la República? Es patético y produce una enorme inseguridad como ciudadanos.

  • Prudente editorial, a resguardo del posible error y de la dinámica en curso.

    Las declaraciones del señor Presidente en el apuro por manguerear la fogata, son INVEROSÍMILES; lo colocan en solo dos y no mas que dos escenarios posibles
    1. Sabía y no le importó, lo cual es gravísimo y abre el abanico para peores conjeturas.
    2. No sabía, lo cual es todavía peor, pues pone su mando en duda y fuera de la realidad de los hechos.

    Seguirán las investigaciones judiciales, administrativas y periodísticas, es imprescindible que sean hasta el hueso, la identificación civil del país -nada menos- está en juego: partidas de nacimiento, cédulas de identidad, pasaportes ¿credenciales cívicas?…el daño ya está hecho y es profundo, muy profundo.

    No me gusta la palabra para usarla en política, la ocasión adecuada para usarla es ahora y la palabra es: escándalo.

    Felicito tu mesura Emiliano, los tiempos pasan, el país queda, quede lo mas sano que se pueda.

  • Mucho más que falta de profesionalismo. Yo le llamaría irresponsabilidad. Contratar a una persona así como jefe de custodia es por lo menos irresponsable. La impresión que queda es que no tiene criterios éticos rigurosos para hacerlo, lo cual nos deja a todos en un estado de indefensión. Él puede relacionarse con quien quiera como persona, pero como Presidente de la República tiene la enorme responsabilidad de garantizar la seguridad de todos los ciudadanos. Realmente lamentable.

  • Nunca lo voté. Durante la pandemia, sin embargo, actuó con solvencia, con verdadero espíritu católico. Privilegiando la vida por sobre los ingresos en billetes verdes. Cuando la esposa se le separó se le vio decaer en su ánimo, en su seguridad y solvencia para enfrentar situaciones. Y esto de ahora se parece mucho a un derrumbe. Saludos.

  • La verdad inconcebible e irresponsable. Quedamos todos los uruguayos de rehenes desprotegidos. Y ahora a buscar chivos expiatorios. Separan del cargo a mandos medios porque alquien tiene que pagar. Es una vergüenza. Es obvio que el Presidente sabía todo. Pero como él dice puedo cometer errores pero no mentir. Muy fuerte la verdad. Ja ja

  • Excelente editorial.
    Personalmente, todo este episodio me dio (y cada vez peor) una profunda vergüenza – país.
    Casi como cuando vimos a Jorge Batlle sentado junto a Duhalde llorando y pidiendo perdón.

  • Si bien es una situación compleja, no dudo de la honestidad de nuestro Presidente. Acá hubo un exceso de confianza por parte de una persona muy inteligente y segura como lo ha demostrado en lo que va de su gobierno y nada más.

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